Recomiendo:
1

Récord histórico de trabajadores sin derechos

Fuentes: Rebelión

Todos los indicadores laborales muestran un deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores. Se perdieron 27.000 puestos de trabajo registrados y aumentó significativamente la subocupación, es decir, las personas que trabajan menos horas de las que necesitan. También creció con fuerza el número de ocupados que buscan otro empleo o más horas de trabajo para complementar ingresos insuficientes: un 26,6% necesita trabajar más de 9 horas por distintas razones.
El empleo formal representa apenas el 55,7 % de las personas ocupadas. La creación de puestos de trabajo se explica principalmente por el avance de formas precarias de contratación: el 71, 8% de los ocupados son asalariados —una proporción creciente de ellos sin registrar— y el 24,2 % son cuentapropistas, uno de los principales motores de la informalidad.
El dato más significativo es el crecimiento del empleo no registrado. Mientras que en el primer trimestre de 2025 alcanzaba el 42 %, un año después llegó al 44,4 %, el nivel más alto desde que existen registros comparables. Esto supone cerca de 500.000 trabajadores más en la informalidad y un total cercano a los 10 millones de personas privadas de derechos elementales como obra social, aportes jubilatorios, aguinaldo, vacaciones pagas o cobertura frente a enfermedades y accidentes laborales.

El informe oficial señala además que el 37,9 % de los asalariados no recibe aportes previsionales de su empleador y que, entre los trabajadores informales, el 84,5% tampoco realiza aportes por cuenta propia. Esto anticipa una crisis previsional aún más profunda en los próximos años, con millones de personas que llegarán a la edad jubilatoria sin los aportes necesarios para acceder siquiera a ingresos equivalentes a las actuales jubilaciones mínimas.
Aunque la desocupación oficial se ubica en el 7,5 %, una mirada más detallada revela una realidad mucho más grave. Cerca del 8% de los ocupados no trabajó durante la semana de referencia, lo que refleja situaciones de extrema inestabilidad laboral. Si a esto se suma que las estadísticas consideran ocupada a toda persona que haya trabajado al menos 1 hora en la semana, queda en evidencia que el problema del desempleo es considerablemente mayor al que reflejan los indicadores oficiales.
Bajo el plan económico de Milei se agudizaron las tendencias que ya se venían profundizando con los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández.

La reforma laboral no era para crear más empleo

Con la reforma laboral aprobada en febrero y una política económica abiertamente anti industrial, se confirmó la falacia de que la reforma laboral era para crear más empleo. Por el contrario, el gobierno consolidó uno de los principales objetivos del gran empresariado: disponer de mano de obra más barata, con menos derechos y mayor facilidad para despedir.
Plataformas como Uber y Rappi se convirtieron en la salida obligada para miles que perdieron empleos formales o no pueden acceder a uno, mientras se vende el verso del “emprendedurismo” para tapar que el laburo del siglo XXI se parece cada vez más al del siglo XIX: la “Argentina potencia” que Milei quiso vender.
Lo cierto es que Milei no gobierna solo. Pudo avanzar con su plan con la colaboración de la CGT y la pasividad cómplice o el apoyo activo en el Congreso de la oposición macrista, radical y peronista.
Pero el futuro (electoral) ya llegó. El dirigente kirchnerista Aníbal Fernández expresó con claridad lo que gran parte de la oposición evita reconocer cuando afirmó hace pocos días que, de llegar nuevamente al gobierno, no derogaría automáticamente las medidas impulsadas por Milei, sino que las revisaría «pedacito por pedacito».
Por su parte, la CGT continúa refugiándose en estrategias judiciales mientras “negocia” a espaldas de los trabajadores la entrega de conquistas.
La situación es grave. Nos quieren convencer de que hay que esperar a las elecciones de 2027, una reedición del 2019, 2015. Dejan pasar el peor momento de Milei, con los escándalos de Adorni y una situación económica que no hace más que endurecer el frío invernal.
La reforma laboral es una ofensiva sin precedentes que otorga a los patrones control total sobre la vida de los trabajadores. Es el país que exige el FMI, agravado por la intervención del propio gobierno norteamericano en los resultados electorales de la región, como vimos en las últimas elecciones.
Desde las fábricas, los establecimientos educativos, las empresas de servicios y los trabajadores de plataformas, es necesario organizarse para recuperar los derechos perdidos, derrotar la legislación antiobrera y poner en pie organizaciones sindicales democráticas y combativas.
La izquierda viene denunciando claramente este panorama y es la única fuerza que no le votó ni una de las leyes a Milei. No es casual que las encuestas ubiquen a Myriam Bregman, la diputada del PTS-FITU, en los primeros puestos de aprobación, por su consecuencia en el Congreso y lucha en las calles.
Sólo la organización, la movilización y un plan de lucha real pueden revertir este retroceso histórico. La historia ya demostró que los derechos no se mendigan: se conquistan en las calles.

El deterioro del mercado laboral según la UCA
Por Julio Pérez

Un informe de la UCA advierte sobre el empeoramiento del mercado laboral en los últimos 15 años, en un contexto de estancamiento económico. La pérdida de empleos formales no se canaliza mayormente en aumento del desempleo, sino a formas precarias de autoempleo ante la dificultad de conseguir “empleo de calidad”. Además cuestionaron al régimen laboral de Milei: “no ayuda a modificar este estado de cosas, más bien consagra esta trayectoria”. La precarización como política de Estado.
Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA advierte que el sostenimiento de la tasa de ocupación en Argentina oculta un deterioro profundo de las condiciones laborales. A través del concepto de «desintegración laboral sin desempleo», el estudio detalla cómo el autoempleo de refugio, la «uberización» y la pérdida de poder adquisitivo se han consolidado como la norma, un escenario que las actuales reformas laborales tienden a profundizar.
A pesar de que los índices de desempleo no han mostrado saltos abruptos en el último tiempo, la estructura del mercado laboral argentino atraviesa una degradación sostenida. Así lo expone el reciente informe “Deterioro y resquebrajamiento de la estructura social del trabajo en la Argentina”, elaborado por los investigadores Ramiro Robles, Valentina Ledda, Alejo Giannecchini y Julieta Vera para el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (ODSA-UCA).
El estudio, que analiza la evolución del empleo entre 2010 y 2025, concluye que el país experimenta un proceso de «desintegración laboral sin desempleo». En un contexto macroeconómico marcado por el estancamiento y la baja productividad, la falta de creación de empleo genuino no se tradujo en una desocupación masiva, sino en la expansión del sector micro informal, la precarización de las condiciones de contratación y la caída generalizada de los ingresos.
Los datos del avance de la informalidad
El análisis de los micros datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) evidencia un cambio regresivo en las trayectorias de los trabajadores. La posibilidad de acceder a un puesto formal es cada vez menor, mientras que las ocupaciones de subsistencia ganan protagonismo.
Al comparar los trienios 2011-2013 y 2023-2025, el informe detalla las siguientes variaciones estructurales:
⦁ Menos acceso a la formalidad: La proporción de personas que lograron pasar de la desocupación a un empleo asalariado (privado o público) se redujo un 4,5% (del 24,1% al 19,6%).
⦁ Aumento del «cuentapropismo» de refugio: Quienes pasaron de la desocupación al autoempleo informal se incrementaron un 5,4% (del 24,1% al 29,5%).
⦁ Caída desde el sector formal: Aumentó un 1,4% (del 4,8% al 6,2%) la cantidad de personas que perdieron un empleo asalariado y debieron recurrir al autoempleo informal.
⦁ Pérdida de protección gremial: Incluso dentro del universo del empleo registrado, se observó una caída del 4,5% en la cantidad de trabajadores amparados por convenios colectivos.
«Uberización» y estrategias defensivas
El informe del ODSA-UCA pone el foco en el crecimiento del sector micro informal, compuesto por cuentapropistas no profesionales, empleados de micro establecimientos y personal de casas particulares. A esto se suma el fenómeno de la «uberización»: el trabajo a través de plataformas digitales.
Los investigadores señalan que la inserción en estas modalidades no representa un canal de integración o movilidad social ascendente, sino un «ajuste defensivo». Frente a la escasez de empleos regulados, los trabajadores recurren a estas alternativas de menores ingresos y nula cobertura social. Asimismo, el informe advierte que estas plataformas son utilizadas frecuentemente por trabajadores formales o informales que necesitan sumar horas extra para complementar ingresos principales insuficientes.
Cambios en la matriz productiva
Esta reconfiguración del mercado laboral está estrechamente vinculada a las transformaciones en la estructura económica del país. El documento subraya una caída en la participación en el empleo de ramas históricamente intensivas en mano de obra, como la industria manufacturera, la construcción y el comercio.
En contrapartida, los sectores que han ganado mayor protagonismo en la economía son aquellos asociados a la explotación de recursos naturales y las finanzas. Estas ramas, si bien presentan alta rentabilidad y dinamismo, se caracterizan por una baja demanda directa de fuerza de trabajo, lo que consolida un modelo de crecimiento incapaz de generar empleo masivo y de calidad.
El impacto de las políticas actuales y la desregulación
Respecto al período reciente (2023-2025), el informe señala que bajo la administración de Javier Milei los cambios en el mercado de trabajo mantuvieron una tendencia negativa, consolidando la reorientación regresiva de las trayectorias laborales. Durante las presentaciones, los especialistas advirtieron que la política laboral actual «no ayuda a modificar este estado de cosas, más bien consagra esta trayectoria».
En este sentido, el documento de la UCA plantea escepticismo sobre la capacidad de la reciente reforma laboral para revertir la precarización. Por el contrario, advierte que las medidas de desregulación tienden a desalentar la negociación salarial colectiva, facilitando que la movilidad ocupacional siga orientándose hacia la inestabilidad – incluso en el sector formal privado – y el sector micro informal.

Más de la mitad de los nuevos trabajos son precarizados
Por Julio Pérez

Con Milei se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo formales. Un informe de CITRA alertó que junto a la pérdida de empleo se consolida un mercado de trabajo con mayor precarización y desigualdad. Las mujeres y la juventud son los segmentos más perjudicados, 4 de cada 10 sufren “inestabilidad laboral”. Además las mujeres jóvenes son las más precarizadas, 6 de cada 10.
Los datos arrojados por un reciente informe del Centro de Innovación de las y los Trabajadores CITRA (CONICET-UMET) exponen el deterioro del mercado laboral con Milei. Las leyes de la Ley Bases y la reforma laboral, con beneficios al gran capital, prometian “formalización” laboral, pero lo único que creció fue la precarización y el desempleo.
Según cifras oficiales, desde el inicio del Gobierno a marzo de 2026 se perdieron más de 300.000 empleos asalariados formales, y ello en una situación en el que el oficialismo festeja el dato de inflación pero sin embargo lejos está de traducirse en mejores condiciones de vida para la mayor parte de la población: más de la mitad (54,1%) de las inserciones laborales – los nuevos trabajos- se desarrollan actualmente bajo condiciones precarias y casi cuatro de cada diez jóvenes enfrentan dificultades para sostener estabilidad laboral.
Según el CITRA, el Índice de Fragilidad Laboral (IFL) que calculan cerró el 2025 en un alarmante 34,6%, confirmando una tendencia de deterioro estructural que se acelera sin freno desde 2017, donde el problema continúa siendo especialmente crítico entre la juventud. Las mujeres jóvenes continúan siendo el grupo más expuesto a la fragilidad laboral (45,9%)
En cuanto al Índice de Precariedad Laboral (IPL) aumentó del 52,4% al 54,1% de la población ocupada. Este incremento refuerza el carácter estructural de la precariedad laboral en niveles persistentemente elevados. Alcanza sus niveles más altos entre las mujeres jóvenes (59,9%). Esto implica que 6 de cada 10 mujeres menores de 29 años se insertan laboralmente de manera desprotegida.
En cuanto al índice de Pobreza e Ingresos (IPel) alcanzó el 38,5%, lo que evidencia que cuatro de cada diez personas que integran la población económicamente activa son pobres. Desde el CITRA denuncian, además, que la falta de corrección en las ponderaciones de elementos básicos (como servicios, transporte y vivienda) distorsiona y oculta el verdadero nivel de esta pobreza.
Sobre el consumo, la presión que el costo de la canasta básica total (CBT) ejerce sobre los mismos se agudiza en las familias de bajos recursos. En los hogares no pobres pero cercanos a la línea de pobreza, destinaron casi el 70% de sus ingresos a cubrir la CBT, mientras que en los sectores de mayores recursos representa apenas un tercio. La diferencia refleja una profundización de las desigualdades estructurales: mientras una parte importante de la población destina casi todo su ingreso a cubrir gastos esenciales, los sectores de mayores ingresos amplían su margen de consumo.
En conjunto, la fragilidad laboral —entendida como la articulación entre inestabilidad, precariedad e ingresos insuficientes— continúa afectando a una proporción significativa de la población y evidencia la persistencia de brechas estructurales asociadas a la posición socioeconómica, el género y la edad, asegura el informe.
Juventud y mujeres: las principales víctimas del modelo
El ajuste profundiza las brechas de clase y de género. Quienes se llevan la peor parte de esta precarización sistemática son las y los más jóvenes, a quienes el capitalismo niega cualquier perspectiva de futuro:
⦁ La fragilidad laboral golpea al 45,7% de la juventud.
⦁ El déficit de empleo en este sector trepa al 37,1%, lo que implica que casi cuatro de cada diez jóvenes enfrentan severas dificultades para sostener una inserción laboral continua.
⦁ Las mujeres padecen un índice de fragilidad superior (35,8%) frente a los varones (33,9%).
⦁ En la intersección de estas opresiones, las mujeres jóvenes son el sector más violentado: su Índice de Fragilidad Laboral se dispara al 45,9% y su nivel de inestabilidad de empleo llega al 38,5%.
⦁ El dato más brutal de la exclusión revela que 6 de cada 10 mujeres menores de 29 años se ven obligadas a trabajar sin derechos ni protección, tocando un índice de precariedad extrema del 59,9%.

Las centrales sindicales han dejado pasar cada uno de los ataques: despidos, precarización, persecución y pérdida salarial. Más aún dejaron pasar la (contra) reforma laboral sin una lucha a la altura. Es necesario superar a las conducciones burocráticas peronistas que pactaron la tregua con Milei y hacer un verdadero plan de lucha para recuperar todo lo perdido y poner los intereses de las grandes mayorías trabajadoras por encima del lucro de unos pocos.

Crecen las deudas de trabajadores de delivery con las propias aplicaciones

Los trabajadores de aplicaciones de delivery comenzaron a endeudarse cada vez más con esas plataformas. La tasa de interés puede llegar al 700 % anual, según explicó el sindicato que los engloba, el Sitrarepa.
Belén D’Ambrosio, Secretaria General de ese gremio de delivery, dijo que las tasas pueden llegar a ese nivel y que son créditos selectivos para quienes trabajan muchas horas para las apps. También existen préstamos para comercios adheridos a los servicios de esas apps, que funcionan así como dadores de crédito no bancarios.
La mayoría de los préstamos tiene como función la compra o reparación de bicicletas o motos, que son los vehículos con los que los repartidores pueden cumplir con los pedidos.
Sin acceso al circuito tradicional bancario por no tener scoring crediticio, ganó espacio este tipo de créditos entre los trabajadores de delivery.
En las empresas aseguran que este tipo de préstamos a sus repartidores está apuntado a abrirles la puerta al financiamiento a un sector que no tiene lugar en las carpetas de crédito en los bancos.
En un informe reciente sobre entidades no bancarias que dan crédito (entre ellas, billeteras virtuales y fintech), el Banco Central dedicó un apartado específico a lo que denominó como “economía gig”, es decir la economía de plataformas.
La definió como el ecosistema de servicios “de corto plazo” como cadetería o transporte de pasajeros.
Y marcó tres elementos que lo diferencian: flexibilidad horaria, relación laboral alejada de los “modelos de contrato tradicional” y digitalización de flujos de dinero. También lo caracterizó como una alternativa para sumar ingresos adicionales para personas que ya tienen trabajo.
Como los pagos a través de estas plataformas son en su mayoría virtuales, el BCRA aseguró que la información financiera que acumula cada trabajador de las plataformas funciona como un esquema alternativo al típico scoring de los bancos para dar crédito.
De acuerdo al estudio que hizo el Central, el puntaje para ser elegible para un crédito depende de “métricas de desempeño”, entre las que mencionó “antigüedad, tasa de aceptación de viajes y calificación de usuarios”.
Puesto en números, el BCRA indicó que creció 122% en 2025 la cantidad de deudores de este tipo. Entre 2023 y 2024 ya había registrado, a su vez, una expansión del 177%. Además de trabajadores, las plataformas dan préstamos a comercios adheridos que utilizan esos servicios de delivery.
El cálculo que hicieron los técnicos de la autoridad monetaria es que la deuda para los monotributistas que trabajan para esas plataformas era de 900 mil pesos per cápita, en promedio a fines de 2025. Para los comercios estimó un promedio siete veces superior a ese monto.
Los que el Central consideró como “trabajadores independientes” representan el 54% de los tomadores de este tipo de préstamos, y más del 62% del saldo otorgado. “Las plataformas están financiando a su propia base de trabajadores”, fue una de las conclusiones del BCRA.
Banco Galicia informó que firmó recientemente un convenio con Rappi para ofrecer a repartidores y comercios “soluciones de pago, financiamiento y bancarización”.
Pedidos Ya, por su lado, explicó que abrió la posibilidad de préstamos a comercios en 2022 y a repartidores en 2024. “Se trata de iniciativas que apuntan a la inclusión financiera y crecimiento de ambos actores”, mencionaron.
La plataforma aseguró que otorgó 57000 créditos por 84 millones de dólares en total, el 54% de ellos a comercios adheridos al servicio. Para el caso de créditos a repartidores, son líneas a seis meses y que no pueden superar el 30% de sus ingresos.
“Tenemos situaciones de compañeros que extienden su jornada laboral” para devolver los préstamos, dijo D’Ambrosio.
“Trabajamos entre 10 y 12 horas solo para gastos fijos. La situación es la de una dependencia muy grande hacia las empresas, estos préstamos deberían estar reguladas por el Estado”, dijo.
También explicó que para dar crédito la plataforma mide los niveles de productividad, es decir que tenga altos índices de aceptación de pedidos y que trabaje en horas de más alta demanda. “Estamos cobrando $1.500, $2.000 o $3.000. La comisión es independiente del precio del pedido”, mencionó D’Ambrosio.

Los préstamos para el consumo cayeron en junio

Los préstamos personales y la financiación con tarjeta de crédito bajaron en junio, según reportó el informe monetario mensual del Banco Central (BCRA). La señal marca la poca gravitación del consumo a causa de las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei.
Durante el mes de junio, los préstamos bancarios tuvieron un leve ascenso en el orden del 0,3% dentro del stock total en pesos dirigidos al sector privado. En el desglose, la combinación mostró no solo un avance de las líneas destinadas a las empresas, sino también una contracción en los préstamos a las familias para el consumo, que finalizaron con datos negativos, registrando un descenso del 0,8% en relación con mayo en términos reales, en todas sus líneas.
De acuerdo con los datos, los dos mostraron una baja. En relación con junio de 2025, el financiamiento con tarjetas de crédito cayó 4,2%. A su vez, los préstamos personales también se vieron afectados y bajaron en el orden del 1,1% de forma interanual.
Por otra parte, según el informe del BCRA, cayeron 0,4% los préstamos prendarios para autos 0 km y usados en comparación con el mes precedente. Sobre esto, la entidad que preside Santiago Bausilli marcó que así se fue “profundizando la tendencia descendente que registran desde fines del año pasado”, ubicando en -0,6% la variación interanual.
En el caso del crecimiento de los créditos hipotecarios, fue mínimo, apenas 1,2%. Los mismos se vieron alentados por las líneas ajustadas por el UVA. Asimismo, en relación con igual período de 2025, el salto fue del 63%. Este corre con la ventaja de ser el sector con menor morosidad, debido a que las familias priorizan su pago ante otros gastos.

Fuentes: InfoGremiales, La Izquierda Diario, argentina.indymedia, Noticias Argentinas, El Destape

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.