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Reforma energética: Una provocación al pueblo

Fuentes: Rebelión

Es evidente, el gobierno mexicano carece de una estrategia a futuro para proteger los recursos naturales y sus propias fuentes de energía, sino que curiosamente se interesa por políticas que tienen que ver con el objetivo estratégico a largo plazo del «amigo del norte». En el discurso, casi todos los políticos mexicanos son nacionalistas. En […]

Es evidente, el gobierno mexicano carece de una estrategia a futuro para proteger los recursos naturales y sus propias fuentes de energía, sino que curiosamente se interesa por políticas que tienen que ver con el objetivo estratégico a largo plazo del «amigo del norte».

En el discurso, casi todos los políticos mexicanos son nacionalistas. En la acción pocos lo son. Los indoblegables son menos, y los dispuestos a dar la vida por ideales son aún muchos menos.

México requiere hoy de estadistas; líderes patrióticos que sean capaces de defender los recursos naturales de la nación; visionarios capaces de pensar a largo plazo, no a seis, ni a doce años, sino de cien años en adelante.

En «Estrategia Urgente en Defensa de la Nación – Política Energética para que México sea Potencia Económica en el siglo XXI», dicen los expertos en la materia que «desde las esferas de poder político y corporativo de EEUU, Canadá y México, se ha promovido la idea de una «Comunidad de América del Norte», en la que se busca tener una política arancelaria y un perímetro de seguridad común, lo que equivale a la desaparición en la práctica del Estado nación Mexicano.

Esta estrategia en marcha tiene como soporte fundamental una política energética común en la que el papel asignado a México es garantizar la seguridad energética de EEUU, mediante el acceso de sus corporaciones a la propiedad de yacimientos mexicanos de hidrocarburos, y a todos los recursos naturales de México (forestales, biodiversidad y riquezas minerales del subsuelo).

Se dice también que EE.UU. ha estado promoviendo «una dependencia permanente y estructural que disminuye el poder nacional de México, al reducir su soberanía económica (financiera, comercial, tecnológica, industrial, alimentaria, energética, de infraestructura y logística), como medios para establecer la subordinación política, diplomática, militar, policíaca, judicial y de seguridad nacional del país».

El hecho de que una elite de apátridas intente hacer modificaciones a la Constitución para beneficio propio y de extranjeros, es como para hervirle la sangre a cualquiera, es como escupirle en la cara al millón de mexicanos que perecieron en la Revolución de 1910. El hecho de que se intente vender el derecho de autodeterminación de México -un derecho con el que cuentan todos los pueblos del mundo-, y querer someternos a los nuevos sistemas de esclavitud, es como para hacer de la paz algo ilusorio.

Lo que están logrando, es que se están creando las condiciones para la confrontación social, y que aumente el nivel de odio hacia EE.UU. conforme salen a la luz las verdades que están detrás de estas políticas torpes y entreguistas.

No hay excusas, México debe ser una nación libre y soberana.

Nota:

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos – Título Segundo – Capítulo I – De la soberanía nacional y de la forma de gobierno – Art. 39.- La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Marco Dávila es miembro de Morena Minnesota. Correo: [email protected]

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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