Recomiendo:
0

Entrevista al Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente

«Reivindicamos la autodefensa integral, no sólo la que se basa en las armas, sino en la defensa legítima de la producción»

Fuentes: Rebelión

¿Este ERPI es el mismo que el de 1998 en cuanto a principios, objetivos, tácticas y estrategias que rompió con el EPR o son los continuadores o herederos de ella? Somos el mismo ERPI crecimos, aprendimos, de nuestras fallas y aciertos, pero aprendimos más del pueblo organizado que lucha, se rebela y construye su poder […]

¿Este ERPI es el mismo que el de 1998 en cuanto a principios, objetivos, tácticas y estrategias que rompió con el EPR o son los continuadores o herederos de ella?

Somos el mismo ERPI crecimos, aprendimos, de nuestras fallas y aciertos, pero aprendimos más del pueblo organizado que lucha, se rebela y construye su poder desde abajo.

Nos encontramos con más compañeras y compañeros en el camino, unos son militantes y combatientes, otras colaboran con mucho sentido crítico y con entrega, más que con nosotros en un sentido orgánico, una organización del pueblo en armas, con la organización del sujeto de un cambio que se basa en la construcción del poder del pueblo. Esas tesis estratégicas, esos principios y definiciones centrales existían en nuestro origen, pero se han ido puliendo, las enriquecen las experiencias de quienes forjan autonomías, gestionan sus proyectos de producción, de poder y de vida, democratizan cada acto dándole valor a la opinión, a la propuesta y a las decisiones personales y colectivas. Nos hemos interesado en hacernos de un estilo de trabajo y de dirección común, humilde, creativa, firme. Con una ética anticapitalista y antipatriarcal que blinde nuestras estrategias y tácticas de quienes se olvidan de los medios pretextando que sólo importan los fines.

Finalmente reivindicamos la autodefensa integral, no sólo la que se basa en las armas, sino en la defensa legítima de la producción, de la educación, la cultura, la salud y las luchas organizadas del pueblo que van desde la exigencia de servicios como el agua, la luz las carreteras, etc., hasta la lucha política por una autentica democracia.

Somos los mismos y esperamos crecer al servicio del pueblo organizado e insurgente.

Otras organizaciones político-militares provenientes del eperrismo no destacan a sus líderes (por seguridad o decisión interna), en cambio en el ERPI no es así ¿El actual liderazgo del comandante Ramiro es la sucesión natural de los de Antonio y Aurora o es un cambio respecto a su anterior etapa?

En la etapa inicial de nuestra organización veníamos en automático organizados como en el proceso anterior con grados militares y donde la estructura militar era un fiel reflejo de los niveles de responsabilidad en zonas de construcción, pero conforme fuimos asimilando nuevos planteamientos de organización y de proyección político-social no sólo en el estado de Guerrero, sino también en otras regiones del país, nos amplió aún más la visión como proyecto nacional de una forma mas flexible y apropiada desde nuestro punto de vista. Porque es evidente que la existencia de muchos «Méxicos» con un nivel de desarrollo político-social diferente hace necesario modificar algunos aspectos de la estrategia de construcción y las formas tácticas de expresión política y de organización político-militar. De manera tal que en algunos lugares se ha logrado crear y consolidar organización militar importante y en otros lugares no ha sido así todavía, pues las condiciones son diferentes. De tal manera que en zonas del segundo tipo no hay grados militares, hay responsables, hay constructores, hay militantes que además se procuran por razones de método direcciones colectivas en lo posible.

Conforme ha pasado el tiempo hemos ido aprendiendo que el liderazgo de nuestros militantes y combatientes, se los presta el pueblo que se organiza con ellos y que los mandata, son comunidades y pueblos las que valoran sus trabajos y sus acciones. Sabemos que alguno ahora puede ser reconocido, puede ser sustituido, removido o sustituido por otro compañero o compañera al servicio del pueblo. Este también es el caso del compañero Ramiro, el cual forma parte del Comité Estatal de Guerrero y que -dicho sea de paso- es sumamente valorado con cariño por el pueblo insurgente. Las causas por las cuales es conocido son públicas a raíz de su captura y su posterior fuga hace años, si no hubiera sido así, tal vez estaría aún con las ventajas que da la clandestinidad y la compartimentación de sus nombres y su rostro.

No somos una organización que dedique su mayor esfuerzo, por ahora, a expresarse en los medios masivos de difusión, pues pensamos que es el pueblo organizado y en lucha el que debe llevar la voz cantante. Cuando expresa uno de nuestros dirigentes o militantes se basa en las necesidades y esperanzas que las comunidades, pueblos y organizados en asambleas, reuniones, en boletines, radios, y movilizaciones ha difundido una serie de planteamientos que se han expresado antes y muchas no han sido escuchadas y mucho menos atendidas.

Nuestra dirección es y ha sido colectiva desde que nos formamos como ERPI e incluso se ha ido ampliando con la promoción de compañeros que van alcanzando la madurez y el reconocimiento para ello, por obvias razones no diremos sus nombres de combate ni otros detalles, los afanes de protagonismo sencillamente no existen. Por lo tanto, bueno será que no se traten de encontrar afanes protagónicos del compañero Ramiro, pues ni los quiere, ni los necesita.

Por eso el comandante Ramiro como antes otros comandantes, militantes y milicianos que han sido entrevistados o han comunicado alguna definición de coyuntura o un planteamiento estratégico, se parecen tanto en sus planteamientos porque nos forjamos con un método y un estilo que cada vez más es común y nos da identidad.

Los hermanos y compañeros presos políticos surgidos de nuestra organización, como Antonio y Aurora por los que ustedes preguntan, pero no sólo ellos, son luchadores del pueblo que si bien por obvias razones no pueden conocer nuestro actual proceso interno en el ERPI. Hemos leído que expresan ese proceso con el modo humilde y honesto de los luchadores populares de ir de lo sencillo a lo complejo, y por lo que hemos visto en sus declaraciones mantienen la ética y la firme crítica al poder, a todas las relaciones de poder por cierto, incluso a las que privan en las organizaciones populares sociales, políticas y político militares. Vemos que ellos y otros ex compañeros y compañeras asumen en sus espacios y actividades el amor al pueblo que se organiza y lucha, pues éste y nadie más es el protagonista principal, el comandante primero por decirlo así, de nuestra lucha y de nuestra vida. El estado ha querido convertirlos en rehenes que frenen nuestro accionar, o que los doblegue y ha fallado rotundamente pues se formaron con un estilo y una ética de entrega a la lucha por la libertad y la justicia y de esa forma ellos, sus familiares y los apoyos sociales y de los organismos de derechos humanos que los atienden lograrán, más temprano que tarde liberarlos.

Han sido reiteradas las declaraciones acerca del inminente comienzo de acciones político-militares, ¿por qué tantos anuncios? ¿Por qué ahora si hay que considerarlo en serio?, ¿si están en una etapa de autodefensa armada (sólo accionarían si son atacados) por qué han pasado a la ofensiva?

Nosotros no anunciamos acciones, mostramos nuestra disposición a actuar política y militarmente bajo ciertas condiciones y en contra de objetivos precisos y sólo cuando ha sido necesario hemos señalado que se ha golpeado algún representante del poder y del dinero, alguna de sus fuerzas represivas o que hemos resistido, bloqueado o superado las campañas que el Estado dirige en contra de pueblos, comunidades y organizaciones con sus fuerzas regulares o irregulares, incluidas las paramilitares. Precisamente las últimas entrevistas a los milicianos y al comandante Ramiro, se dan ante la necesidad de expresar el ya basta del pueblo pobre, de las comunidades y organizaciones indígenas, magisteriales estudiantiles y de tantas que defienden sus derechos, los recursos de las comunidades y la vida digna de sus comunidades. Habría que entender que algunas declaraciones se cargan de emotividad cuando se tiene la oportunidad de expresarse en medios masivos de comunicación por parte de algunos compañeros, pero eso no le quita la veracidad y justeza de sus dichos y hechos.

Cada que el pueblo, sus organizaciones y luchadores sociales sean agredidos o amenazados o por algún poderoso, sea el presidente, el empresario, la transnacional, el cacique, el líder charro y asesino, la mafia de narco políticos que mal gobierna nuestro país, nosotros lo señalaremos y advertiremos que somos parte del pueblo organizado, sólo que preparados para golpear a los que cometen esos crímenes de lesa humanidad si es necesario y posible hacerlo.

No obstante, la estrategia de autodefensa integral que seguimos considera que la historia del pueblo mexicano como la de otros pueblos del mundo hace necesario que el pueblo mismo y no nosotros, indique cuándo, dónde y con qué fuerza y alcances debe defender sus derechos, sus proyectos, sus territorios y su identidad cultural y política. Que el juicio del pueblo organizado lo lleve a tomar las decisiones y que nos evalué y controle cuando a nosotros nos corresponda actuar.

La iniciativa táctica siempre será ofensiva, la autodefensa del pueblo, organizada e integral es el mejor ejemplo de que la autodefensa es no sólo un derecho sino un recurso para hacer realizables los proyectos que el pueblo ha decidido echar a caminar, en la producción fuera de los circuitos del lucro o en la salud integral, más allá del mero comercio de enfermedades y de la muerte; en los proyectos de organización de sus propias formas de democracia y en el modo de decidir, de comunicar e informar e informarse; en sus esfuerzos educativos y culturales por necesidad creativos y genuinos.

Así, se entiende que no sean del gusto, o bien sean contrarios sus esfuerzos a los proyectos del poder visible e invisible, legal y fáctico. Entre las fuerzas de agresión a la población inerme están los paramilitares y los policías y soldados vestidos como fuerza del narco. Por eso reprimen a los luchadores sociales y a sus organizaciones, los encarcelan, los desaparecen, y por eso se defienden como saben y como pueden. Si estamos a su lado, participamos de esa iniciativa, con lo que sabemos hacer como pueblo y como militantes y combatientes desarrollaremos esa ofensiva que es parte del poder del pueblo

Si como han señalado, la realidad no ha variado en mucho tiempo: ¿qué decidió que este sí sea el momento elegido para aparecer, ofrecer entrevistas y anunciar acciones armadas?, ¿debe considerarse o descartarse la proximidad de las elecciones en el estado?

No es correcta la apreciación que hacen algunos medios y periodistas acerca de nuestras comunicaciones dirigidas al pueblo. Los momentos que se eligen han sido aquellas marcadas por acontecimientos importantes para la población que lucha.

La reciente entrevista, del comandante Ramiro se da no en sólo en las elecciones más desairadas de los últimos tiempos, sino en la conjugación de la más profunda crisis económica que trae desempleo, despojo de tierras, agua, bosques y espacios culturales, de represión y robo a los que migran.

Es además el tiempo de la crisis social de violencia cotidiana, atroz por sanguinaria y porque atrapa a muchos jóvenes y que es desatada por la mafia narco política en el Estado. Y es, además, el tiempo de la criminalización de las luchas sociales y políticas que emprenden las organizaciones del pueblo. Y no sólo se los aprehende, se los tortura, sino como en la larga noche del terror de estado de los años setentas y ochentas del pasado siglo, se «levanta» se desaparece, se ejecuta extrajudicialmente, además de acosar a las comunidades, cercarlas, violar mujeres, perseguir jóvenes sólo por ser jóvenes.

Las formas de expresarnos se dan de acuerdo a las necesidades políticas del país, de los estados o las regiones, se han dado por medio de comunicados, entrevistas no sólo a miembros de la dirección nacional o bien por medio de campañas de propaganda revolucionaria. En este sentido cada proyecto valora cómo y dónde hacerlo, aunque en nuestro caso son muchos los periodistas y medios de comunicación que nos han pedido entrevistas y que fijemos posturas sobre tal o cual acontecimiento, pero desde luego que la decisión final corresponde a nuestra valoración que no depende sólo del apetito periodístico, continuamos con la construcción en el silencio sobre todo en las distintas zonas del país que no conviene se «destapen» por ahora, pero en el caso donde se sabe públicamente que existimos no tendríamos por qué callar si no es necesario por lo que ahí sucede y es de importancia para el movimiento popular insurgente.

Decimos como Ramiro que esos compromisos entre gobernantes, empresarios y narcos ya existían antes, pero que se han intensificado, que la participación de políticos que se decían de izquierda -aunque nunca creeremos que un gramo de izquierda haya tenido alguna vez el gobernador Zeferino Torreblanca-, se amplia y lanza contra casi cualquier lucha social sea por tierra, agua o fertilizante, por plazas de maestros o por la defensa contra megaproyectos como el de la Parota o Aeropuertos como el que impidieron los hermanos de Atenco.

Finalmente, es el tiempo en que ha crecido la desconfianza en el sistema de partidos, en el gobierno, en el régimen del capital financiero y las transnacionales y en las instituciones del Estado falsamente de «justicia», falsamente de seguridad nacional. El pueblo organizado y el pueblo descontento no creen ni en diputados, ni en senadores, en partidos de todos los colores y de tan pocas diferencias reales de política, ajenos a cualquier ética y a cualesquiera formas de expresión democráticas.

Pero tampoco se acepta como fiable para el pueblo, el entreguismo de la presidencia usurpadora, la voracidad de los empresarios y funcionarios, la violencia indigna y la corrupción que ha desecho la credibilidad en policías que son parte de las redes criminales y en fuerzas militares de las que desertan ya más de cien mil efectivos y a la que cada vez más corrompe el narco y se supeditan al imperio gringo o a volverse sirvientes de los grandes empresarios convirtiéndolas en sus escoltas y en los guardias de sus negocios.

¿Cómo han logrado sumar nuevos militantes y milicianos, tal como lo afirmaron en entrevistas anteriores, si la organización ha estado en crisis desde el apresamiento de Antonio y Aurora, como también lo han reconocido anteriormente? ¿Cuál es la explicación, para el caso, de que nuevos militantes o milicianos hayan creído en su proyecto a pesar de esa situación?

Muchas críticas recibió el ERPI sobre el relajamiento de las medidas de seguridad, hasta se consideró que Jacobo y Gloria fueron apresados por, entre otras cosas, esa cuestión. Ahora, pueden verse los rostros de los milicianos e integrantes que aparecen en las entrevistas y hasta se dan a conocer nombres reales de algunos miembros, entre ellos el del propio líder ¿cómo asumen esta cuestión de la seguridad? ¿No se consideran estos elementos como riesgosos para la organización?

Eso de estar en crisis desde la caída compañeros como los mencionados, es un supuesto que no sabemos por qué y con qué bases se enuncia. Hay periodistas entre los que destacan por su podredumbre verdaderos policías políticos como Jorge Fernández Menéndez en Excélsior y otros más de ese periódico y en Tv Azteca que hablan de eso y que además estamos infiltrados y hasta divididos o que estamos en competencia con otras fuerzas insurgentes o hasta inventan ligas imposibles de tener con el crimen organizado que dirige el Estado y cualquiera de sus cárteles.

Nada más lejos a la realidad. La seguridad de militantes, colaboradores y combatientes, la seguridad de nuestras estructuras sólo tiene sentido para crecer y servir al pueblo. Hemos reconocido haber pasado hace varios años por momentos críticos como el mencionado y que ya hemos aceptado, oportunamente por cierto, que fue una mala decisión individual del compañero Antonio y no es una falla de método de nuestra organización y si no se lo cree pregúntele a él, que siempre ha sido honesto y autocrítico, pero hemos intentado superar las fallas y mejorar nuestros métodos. O díganos usted Sr. Lofredo ¿qué otros compañeros han caído por situaciones de seguridad, qué comunidad ha sido masacrada, que organización político-social o individuos han sido afectados por eso que usted llama «problema de seguridad»?

Crecemos entre el pueblo, pues somos parte del pueblo organizado. Cuando los pueblos, las comunidades, las organizaciones sociales se fortalecen es porque su tejido social incluye fuerza social, política, cultural y de defensa legítima. Si hay respeto a eso que el pueblo forja, y si seguimos nuestro método de construir en el silencio, los muchachos y las jóvenes, los trabajadores y las mujeres que se organizan, nos van conociendo como pueblo organizado, que se prepara, que no miente, que se reserva y cuida de no sustituir y menos suplantar a los lideres que las comunidades ponen adelante. Entonces en el trabajo crecemos cuando el pueblo crece y alcanza a construir su poder.

Cuando el pueblo decida sublevarse, tendrá muchas personas y organizaciones como nosotras en su seno, no habrá razón para no obedecerlo y de buscar compartir con ellos un puesto en la lucha. Ahora es tiempo de preparación y organización, en el pensamiento y en la acción, en la construcción del poder y su defensa.

Finalmente su pregunta tal vez olvida que el comandante Ramiro es altamente conocido por haber burlado la prisión en donde el poder lo tenía. El decidió no ser rehén del Estado y ahora milita y cumple responsabilidades en una región. Sí ahora él habla es por que mucho se ha dicho y especulado sobre su persona. Ahora se sabe sin duda que es un miembro destacado entre nosotros como cada día los son también más compañeras y compañeros. Si entre los que lo acompañan en la entrevista hubo personas de las comunidades y milicianos, que se descuidaron y presentaron algunos de sus rasgos físicos, estamos comprometidos a brindarles seguridad y no exponerlos a la persecución y represión gubernamentales. Sin duda se evaluará si se cometieron errores y si los hay buscaremos superarlos.

¿Qué ideología sustentan: marxismo, nacionalismo revolucionario, maoísmo, etc.?, ¿puede ofrecerse alguna precisión al respecto?

En tiempos en los que muchos han claudicado de una posición política precisa, nosotros aprendemos de nuestra historia y la de otros pueblos del mundo. Estudiamos y seguimos el ejemplo y ponemos atención al pensamiento de Hidalgo, Morelos y Guerrero, de Leona Vicario y de Yanga, de los guerrilleros contra las invasiones extranjeras, de los liberales honestos que criticaron la sumisión al conservadurismo de las jerarquías eclesiales. Hay mucho que aprender de los Flores Magón y sus grupos y clubes clandestinos y de comunicación combativa; de Emiliano Zapata y de Francisco Villa y sus ejércitos, se puede decir que son una fuente continua de abastecimiento estratégico, táctico y de actitud comunitaria.

Aprendemos de los estrategas como Felipe Ángeles, de los socialistas populares como Carrillo Puerto, de anarquistas como Praxedis Guerrero y de sus continuadores los comunistas y anarcosindicalistas, de las huestes de comuneros y campesinos en el sur, de los constructores de consejos obreros o de trabajadores en el oriente y en el norte, de Rubén Jaramillo. Desde los años 50 junto con las luchas ferrocarrileras, magisteriales, mineras y de trabajadores de salud, reivindicamos la consecuencia de los maestros Gámiz y los mártires y sobrevivientes del asalto al Cuartel Madera en Chihuahua y de tantos revolucionarios del norte, de los queridos maestros y comandantes Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, de los jóvenes revolucionarios e iconoclastas en las calles, las escuelas y centros de trabajo como José Revueltas. De los aportes de las comunidades cristianas de base con figuras notables como Don Sergio Méndez Arceo, y del compromiso y aporte de tantos obreros, campesinos, comuneros como Efrén Capiz, indígenas como la Comandante Ramona y el CCRI y del ejemplo que nos dan todos los días las mujeres y hombres me’ phas, nu savi, amuzgos y nahuas guerrerenses que a pesar del acoso, las masacres y muertes resisten y construyen con sus modestos recursos proyectos de educación, comunicación, impartición de justicia y seguridad comunitarias. Aprendimos del gran ensayo de asambleismo de base, comunero, de barricadas y autodefensa popular de la APPO, como después de las luchas de maestros en Morelos, en Puebla y en tantos lugares más.

Las feministas y los militantes sociales, políticos y combatientes nos han enseñado nuestras debilidades, y han creado con toda la historia de luchas mencionadas un acumulado de conciencia crítica, de experiencia de lucha, de ética y de estética.

Quisiéramos resumir tanto aporte, pero cada día nos encontramos alguien más que nos orienta, que nos aconseja, que nos corrige y nos alienta. Muchos de los que mencionamos fueron marxistas, algunos anarquistas y la mayoría justicieros y rebeldes civiles y cívicos. Nuestro planteamiento de lucha es la construcción del poder popular, desde abajo y desde ahora, nuestra estrategia reconoce que es necesario combinar la guerra popular con la sublevación del pueblo, pero siempre atrás y nunca por encima de los objetivos políticos que el pueblo organizado se marque y se disponga a probar en la acción.

Quisiéramos superar el sectarismo y el dogmatismo que tanto daño han hecho a los cambios democráticos y a las revoluciones, para que las ideas socialistas, comunistas y anarquistas abreven de todas las fuentes que quieren una sociedad sin explotación, opresión y discriminación. Si lo que querían escuchar es una definición clásica de marxistas-leninistas, maoístas, guevaristas, gramscianos, luxemburguistas, pues sentimos decepcionarlos la historia y sus motores ideológicos no se quedan en una sola corriente siempre hay más y más aportes en las luchas de los pueblos, y el nuestro también ha dado la muestra de manera evidente para quien no quiera caer en la copiadera de esquemas.

Por eso nos sentimos parte de la corriente anticapitalista. Pero también buscamos combatir el machismo, la misoginia, la homofobia, las relaciones de poder y la desigualdad de cada familia, escuela, trabajo y comunidad.

Por eso nos proponemos combatir el patriarcado, la discriminación étnica, los racismos, el sentido depredador del ambiente que tiene el modo de producción, de consumo y de vida enajenada que va con el capitalismo y con quien confunde progreso y desarrollo con bienestar común y no busca cambiar las relaciones sociales de raíz.

Pero esta «ideología» solo vale si se convierte en fuerza material organizada en la producción, la cultura, la lucha y el amor.

¿Siguen sintiéndose cercanos al EZLN y qué opinan de la campaña militar del EPR y de la comisión de mediación por sus desaparecidos?

Reconocemos el aporte del y de lo que han construido las bases de las comunidades zapatistas con sus Juntas de Gobierno. Nos dio gusto ver que se abrían al respeto mutuo con las organizaciones sociales, políticas e insurgentes que cómo ellos luchamos desde abajo y a la izquierda. Saludamos y respaldamos entre otras, sus iniciativas así como la función de escucha y articulación de los múltiples movimientos del pueblo en la Otra Campaña, en la que a pesar de lo que se diga han tomado voz propia comunidades, organizaciones y personas de lucha y de bien.

Respetamos junto a lo anterior, los esfuerzos de otras organizaciones político militares y nos hemos unido al reclamo por la libertad de tod@s l@s pres@s polític@s y de conciencia, por enfrentar el régimen de impunidad, la militarización del país y la desaparición de luchadores sociales y de militantes de organizaciones como ahora los del EPR. Nuestra voluntad de lucha política y de combate nunca ha sido negada ni lo será para estas causas justas. Es decisión de sus bases y sus órganos escoger la forma de defensa de sus compañeros. La presencia de personalidades destacadas de la vida nacional y de la lucha por los derechos humanos en la Comisión de Mediación ha enseñado al pueblo atento a comprender hasta dónde el Estado es capaz de extender su mentira ocultar a los responsables de la desaparición de militantes y hacer que prive la impunidad y la amenaza a quienes luchan. En este, como en otros casos, particularmente con las masacres, la militarización y el uso de paramilitares y sicarios, el gobierno y el Estado cierra canales de expresión política del pueblo y provoca escenarios de mayor violencia. El pueblo organizado sólo tiene el recurso de preparar su defensa, por cuenta propia. Así ha enseñado la historia y estaremos a su lado.

¿Qué análisis les merece el escenario de dispersión de organizaciones político-militares? ¿Tantas organizaciones que se autodenominan revolucionarias es una muestra de debilidad o fortaleza? ¿Guardan vínculos con algunas de ellas?

La existencia cada vez mas numerosa de organizaciones que practican la lucha armada revolucionaria no es una muestra de debilidad o fortaleza, sino mas bien son los signos y los síntomas de un régimen que avanza en su proceso de descomposición y que tiene como resultado natural la aspiración popular al cambio con la consecuente rebeldía y organización popular revolucionaria.

La dispersión de organizaciones político militares es menos grave que la de las luchas sociales y políticas del pueblo. La lucha político-militar depende para nosotros de que haya la disposición del pueblo organizado de ir hasta las últimas consecuencias, pero preparado, consciente, experimentado en todas las firmas de lucha. Las organizaciones político-militares tenemos mucho terreno, mucho pueblo con el cual caminar en una u otra forma de lucha y de organización. El que surjan más movimientos armados de base popular (si se quiere una mayor precisión) es un signo de fortaleza. Tal vez suene optimista, pero no conocemos que existan en México organizaciones insurgentes que no se planteen o realicen trabajo con respaldo social y político.

Está pasando el tiempo de las vanguardias autoproclamadas y que bien que así sea.

Si el ERPI alcanzara a tomar el poder, ¿qué harían con él?; ¿gobierno del ERPI o del pueblo? ¿Cómo es, en definitiva, la utopía erpista?

Nuestra concepción en síntesis estriba no en la toma del poder desde arriba y menos para una organización revolucionaria o grupo de guerrilleros, sino en la construcción desde ahora y desde abajo del poder popular, como base para la ruptura del pueblo con el régimen del capital financiero y las transnacionales, así como su sistema de partidos y su maquinaria de opresión y manipulación.

Y planteamos además que luchamos por un poder popular hasta sus ultimas consecuencias, pues a partir de la caída del régimen, será la definición del pueblo en lucha de su poder popular constituyente quien dirá cual es el proyecto, tipo y forma de sociedad que revolucione las relaciones de producción, supere la desigualdad y la inequidad en las relaciones sociales y haga posible una cultura de unidad de los y las diversas, para que como decían los fundadores del comunismo a cada quien se le de según sus necesidades y cada quien aporte según sus capacidades.

NOTA ACLARATORIA EN HONOR A LA VERDAD HISTORICA:

Sr. Jorge Lofredo

Consideramos necesario hoy después de varios años la siguiente aclaración y en referencia a su expresión entre paréntesis en el articulo previo a la entrevista del compañero Ramiro titulada: «Contexto y significado de la presentación del ERPI» sobre una supuesta escisión del ERPI y que seguramente se refiere a los dichos de una entrevista a «Silvano» y su teniente «Cesar» realizada por el periódico El Sur en el año 2002 sobre un supuesto «desprendimiento» o «escisión» del ERPI y que da origen al «Comando Justiciero 28 de Junio». En dicha entrevista se dice que la acción militar que «bautiza» a dicha organización es una emboscada en un lugar cercano a la comunidad de Los Valles a la policía judicial del estado de Guerrero. Es una falacia dado que ésta fue realizada por elementos que formaban parte de la estructura militar del EPR en Guerrero en esa época.

Dicha acción fue dirigida por «Silvano» que no es otra persona que Miguel Ángel Mesino quien posteriormente tras varios problemas de actitud de alcoholismo, corrupción y poligamia (que después se acentuaron) fue separado de la estructura en el mes de septiembre del año 1997 de la estructura estatal del EPR en Guerrero y que se encontraba en esa situación orgánica hacia el mes de enero de 1998 en que se da la separación del EPR y constitución de nuestro ERPI. A él se le comunicó nuestra decisión en la ciudad de Taxco ese mismo mes para que tomara su postura aún cuando se encontraba separado como militante de EPR y lo que dijo fue que iniciaría un nuevo proyecto, cosa que respetamos en ese momento pues tenía ese derecho. Como verá, Miguel Ángel nunca fue militante del ERPI por lo tanto no pudo haberse escindido de un proyecto al que nunca perteneció. Después se nos perdió de vista algún tiempo hasta que se anunció la aparición del CJ28 de Junio en que lo percibimos ya de alguna manera cooptado por los intereses del EPR que se encontraba muy beligerante en contra nuestra y que fue utilizado como un instrumento político en contra de nuestro naciente proyecto. Con respecto al «teniente Cesar» se trata de un delincuente también conocido como «el venado» que sigue vivo y cometiendo secuestros y asaltos desde esos años y que fue el principal lugarteniente de Miguel Ángel Mesino.

Conforme fue pasando el tiempo y ya con el poder que da la titularidad de un supuesto proyecto revolucionario independiente y sin un control disciplinario e ideológico fue acelerando su proceso de descomposición que lo llevó en menos de un año a cometer una serie de crímenes disfrazados de diferencias políticas y de seguridad que fueron desde el secuestro, homicidios, robos y hasta abuso sexual a una larga lista de personas de personas (mas de 20 familias) que exigían su ajusticiamiento. Llegamos así hasta el día en que fue ajusticiado por el Comando «La Patria es Primero» de la TDR, dada a la gran peligrosidad que había adquirido debido a sus delitos y al uso que de su persona y membrete a instancias de un EPR resentido y unas FARP igualmente utilitarias.

Acusamos recibo en ese entonces de la intención de ejecutarlo, cosa en que no estuvimos de acuerdo en el sentido de que un proyecto revolucionario como la TDR se manchara las manos de sangre cuando la simple justicia de los familiares afectados por sus abusos hubiera dado el mismo resultado de su eliminación física sin que hubiese manchado a la insurgencia.

Hoy el membrete delincuencial que heredó tras su muerte a un miembro de su familia ha seguido cometiendo delitos contra el pueblo que por desgracia sólo se han castigado parcialmente.