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Respuesta dignificante a Lula

Fuentes: El Nacional de Tarija

¡Por fin el gobierno reaccionó como corresponde frente a las declaraciones de Lula! Lo hizo en la voz del flamante ministro de la Presidencia, Oscar Coca, quien expresó oficialmente la molestia gubernamental por los excesos del presidente brasileño, quien ayer, al inaugurar un gasoducto en Río de Janeiro, dijo que, pese a que prevé que […]

¡Por fin el gobierno reaccionó como corresponde frente a las declaraciones de Lula! Lo hizo en la voz del flamante ministro de la Presidencia, Oscar Coca, quien expresó oficialmente la molestia gubernamental por los excesos del presidente brasileño, quien ayer, al inaugurar un gasoducto en Río de Janeiro, dijo que, pese a que prevé que Brasil tendrá en poco tiempo autosuficiencia en gas, seguirá comprando ese energético a Bolivia, «porque es un país pobre y tenemos que ayudarlo».

Desde este espacio editorial y en nuestra revista Día D (Brasil engaña, Bolivia agradece, Día D, Edición No. 3 del 30 de agosto de 2009), como resultado de un repaso de la história energética entre ambos países, se ha demostrado que es Bolivia la que tiene millonarias cuentas por cobrar a Brasil.

La historia es contundente. Desde 1990 los brasileños virtualmente se hincaron a Bolivia rogándole que le venda gas destinado a abastecer su centro industrial en Sao Paulo. El 80% de las necesidades energéticas de este centro son ahora abastecidos por el gas boliviano.

Los acuerdos que dieron curso al inicio del envío de gas a Brasil el año 1999, contemplaban la instalación de 24 termoeléctricas en territorio boliviano, cuyo financiamiento debió haber materializado ese país. Hasta hoy no hay una sola.

Asimismo, ese gas que se exporta desde 1999, va recargado con gases licuables (moléculas de propano, butano y otras, que son materia prima para la petroquímica), por los que Brasil no ha pagado un sólo centavo. Existe un adendum hasta hoy no difundido, firmado por YPFB y Petrobras hace pocas semanas, con el que la brasileña se compromete a pagar los licuables recibidos pero sólo desde 2007. Los enviados desde 1999 hasta 2006 inclusive, quedan como regalo a Lula y a su empresa estrella. El valor de esa energía regalada es de al menos 3.500 millones de dólares, que ha servido de base para el desarrollo petroquímico en esa zona brasileña. Pronto desmenuzaremos el contenido de ese Adendum firmado por el presidente interino de YPFB, Carlos Villegas.

Bolivia, de la mano de Repsol/Andina, regaló también a Petrobras 300 millones de dólares entre 2001 y 2003, como consecuencia del contrato Hedging firmado entre ambas transnacionales, a costa de YPFB, por el cual Andina le devolvía a Petrobras, mediante transferencias directas efectuadas en cuentas de países extranjeros, la diferencia del precio que YPFB cobraba a Petrobras (alrededor de 3.5 dólares por millón de BTU), con el precio «hedging» que Repsol acordó venderle bajo cuerda a Petrobras (1.4 dólares por millón de BTU).

La historia es larga. Incluye el negocio de las dos refinerías, incumplimiento de compromisos de inversión en la década pasada, y un largo etcétera, que va acompañado de varios ceros por la derecha que se deben contabilizar como ayudas multimillonarias de Bolivia a Brasil.

La respuesta de Coca es precisa. No necesitamos de ningún tipo de ayuda del vecino país. La exigencia primera es que cumpla sin llorar el contrato que tiene suscrito y, también sin llorar, pague lo que debe de compromisos incumplidos. Coca debiera pasar la factura por los licuables de 1999 a 2006 y abrir esa etapa de negociación de cara al pueblo boliviano y al pueblo brasileño. Es también su deber, ya que mientras fue ministro de Hidrocarburos es que se firmó el adéndum que da curso al pago de esos licuables pero sólo de 2007 para acá y a precios inferiores a los de mercado.