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"La persecución está llevando el movimiento a la clandestinidad"

Sin aviso, se suspendieron las garantías en Oaxaca

Fuentes: La Jornada

En Oaxaca se vive «un estado de excepción de facto«; el gobierno de Ulises Ruiz tiene problemas de «miopía, astigmatismo y daltonismo, porque ha confundido la inconformidad con subversión; la exigencia, con sublevación; el clamor contra la injusticia, con desestabilización social, y la lucha social, con el crimen organizado». La entidad se parece a la […]

En Oaxaca se vive «un estado de excepción de facto«; el gobierno de Ulises Ruiz tiene problemas de «miopía, astigmatismo y daltonismo, porque ha confundido la inconformidad con subversión; la exigencia, con sublevación; el clamor contra la injusticia, con desestabilización social, y la lucha social, con el crimen organizado».

La entidad se parece a la Guatemala de Efraín Ríos Montt, cuando se atacaba a la Iglesia católica comprometida con el pueblo y la defensa de los derechos humanos, afirmó el sacerdote Romualdo Mayrén, mejor conocido como Padre Ubi, apoderado legal de la arquidiócesis de Oaxaca y representante de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz.

En entrevista con La Jornada, afirmó que esta entidad «necesita una transformación radical y profunda», y que «uno de los errores más graves que está cometiendo el gobierno federal con esta persecución (a los dirigentes y bases de la APPO) está obligando al movimiento a la clandestinidad.

«En Oaxaca no hubo aviso de que se cancelaban las garantías individuales desde el pasado 25 de noviembre, y muchos creyeron que podían transitar para llevar a cabo sus actividades normales, y entonces fueron confundidos o ligados a un movimiento con el cual no tienen nada que ver.

«Hay organizaciones que se han colgado de la movilización social, los cuales tienen que ver con organismos ajenos al movimiento.

«Son grupos aleluyos ­organizaciones ligadas a Radio Ciudadana­ los que provocan, ya que desde una emisora, de manera irresponsable, dos seudocomunicadores han estado llamando al linchamiento de mucha gente, simplemente porque no comparten el mismo punto de vista, porque pertenecen a otro instituto político o porque realizan actividades que a ellos no les convienen.

«La situación de Oaxaca se parece a la de la Guatemala de Efraín Ríos Montt (dictador al que se le considera fascista y genocida), quien hizo un convenio secreto con los protestantes para perseguir y atacar a la Iglesia católica comprometida con el pueblo y con la defensa de los derechos de los pobres. Es una situación muy parecida en Oaxaca».

­¿Aquí también hay un pacto de ese tipo?

­Ha habido fotografías, declaraciones, participación de Ulises Ruiz en actos. Es muy sintomático y hay signos característicos de un fascismo que se parece mucho a la Guatemala de Ríos Mont.

­¿Cómo observa a Ulises Ruiz en el futuro?

Dos caminos para Ulises Ruiz

­A este señor le quedan dos opciones: mantener una política errada, como la que ha tenido hasta el momento, porque hay problemas de miopía, daltonismo y astigmatismo; en este momento se confunde la inconformidad con la subversión; la exigencia, con sublevación; el clamor contra la injusticia, con desestabilización social; la lucha social, con el crimen organizado.

«Hay problemas graves. Aquí se necesita una cirugía mayor, la cual debe ser realizada por especialistas ópticos, para decirlo de manera simbólica.

«Pero, además, se requiere una atención sicológica mayor, porque cuando uno empieza a desfasarse de la realidad y a ver una realidad que sólo existe en la cabeza y el corazón propios, y se empecina en decir así lo veo, así lo oigo, así lo siento, cuando la verdad es que 99.9 por ciento afirma que la situación es distinta, quiere decir que hay problemas de adaptación a la realidad, y también ahí se necesita una atinada intervención sicológica.

«Por otra parte, creo que si, efectivamente, se quiere superar los problemas de visión y percepción existentes en la actualidad, se tiene que hacer un esfuerzo serio de humildad, de reconocimiento de la realidad, de ver que mucho de lo que ahora pasa se debió a un ejercicio errático del poder.

Orden sostenido con alfileres

«Si eso no se reconoce y se corrige, aunque el mejor analista político le haya hecho su plan, la Policía Federal Preventiva no va a vivir aquí todo el tiempo, y entonces, este orden sostenido por alfileres se va a destrampar nuevamente.

«La sociedad oaxaqueña puede estar viviendo de manera recurrente en un estado de angustia y de falta de seguridad.

«Inclusive, el propio gobierno federal va a encontrar en sus investigaciones cosas que, por lo menos, son de mucha coincidencia en cuanto a los lugares quemados. Hay que ver por qué en esos sitios, de manera precisa, el incendio comenzó de adentro hacia afuera; ver exactamente qué documentos se quemaron y a quién convenía que eso ocurriera.

«Aquí se necesita el concurso de muchos esfuerzos, porque esta realidad requiere ser atendida y resuelta de la manera más honrosa posible. No podemos hacernos cómplices, ni de la vista gorda, ante tantas situaciones que han realizado personas con nombres y apellidos».

­¿Cómo observa los derechos humanos en Oaxaca?

­Soy testigo, a lo mejor sin querer, de las graves violaciones a las garantías individuales que se han cometido. La situación que hemos vivido en Oaxaca ha dado para todo.

«Los derechos humanos se han violado, y no solamente de la parte gubernamental, pero debe subrayarse que ese es el caso más grave, porque se supone que son ellos los que deben velar y cuidar por su observancia, pero se han cometido excesos graves; no sé si dentro de la confusión, pero ha sucedido.

«Desde el 25 de noviembre, aunque no se decretó, en Oaxaca se ha vivido un estado de excepción, y realmente están suspendidas las garantías.»

­¿Qué hay de los reportes de presuntos cateos a escuelas para detener a profesores que participaron en las movilizaciones, y de operativos ilícitos para ubicar a supuestos activistas de la APPO?

­Se tienen noticias de que, cobijada en este conflicto, hay gente vestida de civil armada, que se desplaza en camionetas sin placas. Nadie sabe quiénes son, pero los integrantes del movimiento social en Oaxaca les llaman sicarios o escuadrones de la muerte.

«Hay quienes piensan que son policías ministeriales que, aprovechando esta situación, realizan allanamientos, detenciones arbitrarias e ilegales y, efectivamente, en muchos lugares hay noticia de ello. Por ejemplo, se dice que el lunes detuvieron a algunos profesores en Zaachila.

«Sin embargo, también hay que decir que en el movimiento social hubo provocadores e infiltrados que, desafortunadamente, no pudieron ser controlados en tiempo y forma el pasado 25 de noviembre, y que sus acciones dejaron muy mala imagen del movimiento social.

«Inclusive, algunos participantes del movimiento cometieron excesos, ya que hubo personas que desde Radio Universidad llamaban a enardecer los ánimos, y estas situaciones provocaron que se cometieran muchos errores.

«De parte del movimiento social también hubo graves violaciones a los derechos humanos; por ejemplo, se violó el derecho al libre tránsito, al trabajo, y muchas ocasiones también el derecho al libre pensamiento y a la manifestación de las ideas.

«Considero que se cometieron errores de parte del movimiento, generados por infiltrados y por un ala radical de éste.

«Los dirigentes no supieron aprovechar el momento oportuno para lograr lo que querían, que son causas auténticas y legítimas.»

­¿La APPO está desmembrada tras las detenciones?

­Oaxaca necesita una transformación radical y profunda. Y a pesar de todos los errores, debe considerarse que este ha sido un movimiento civil pacífico, y que aunque a veces se han desbordado los cauces constitucionales e institucionales, se han mantenido en una lucha abierta, y con esta persecución se corre el riesgo de que se vayan a la clandestinidad, que se elijan otras rutas, otros procedimientos.

«Gandhi dijo en una ocasión: lo que se obtiene por la violencia sólo se puede conservar por la violencia. El Estado no va a poder mantener todo el tiempo un orden recuperado con la violencia y con la fuerza, porque cuando se cierra una puerta se abre la ventana, y cuando se cierran ambas se abre el techo o se hace un espacio subterráneo. Se requiere una serena y sabia solución política a este asunto porque, en el fondo, hay causas que deben resolverse», concluyó el representante legal de la arquidiócesis de Oaxaca.