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Software libre: el «comunismo» moderno

Fuentes: Corriente(a)lterna

Hace unos meses, Bill Gates, presidente de Microsoft (multinacional fabricante de software informático) y el hombre más ríco del mundo, sentenció que «los partidarios del software libre son los comunistas modernos». Esta frase ha causado gran debate entre la comunidad copyleft. ¿Qué es eso del software libre? ¿Hasta qué punto es una estrategia para destruir el capital?

A menudo hemos oído hablar del concepto ‘brecha digital’. Cuando se habla, se considera que existe una ‘cibersociedad de la información’. ‘Socializarse’ lo entendemos como ‘saber estar entre la sociedad’; por eso es necesario saber leer, escribir, tener información, etc. ‘Cibersocialitzar-se’ es lo mismo, pero dentro de la sociedad de la información, es decir, Internet y las nuevas tecnologías.

Esta nueva manera de socializarse se tiene que considerar como un derecho básico de cualquier ciudadano, sobre todo si es de clase trabajadora. Para cualquier lugar de trabajo, por sencillo y artesano que pueda parecer, nos pedirán conocimientos básicos de software (sobre todo de Windows, Office, etc.).

Para socializarse dentro de esta nueva sociedad, necesitamos unos recursos básicos. Para navegar por Internet, necesitamos un ordenador (hardware) y que este ordenador pueda hacer cosas, es decir, que tenga programas (software o programas). Estos recursos no son tan fácilmente accesibles, y no todo el mundo puede tener acceso, por diferentes problemas. También en la cibersociedad existen desigualdades sociales, y tenemos que buscar las raíces para combatirlas. Uno de estos motivos (no el único) es el uso privativo del software.

Software privado: opresión tecnológica

A mediados de los ’70, los ordenadores eran herramientas para procesar datos. Los programas que se utilizaban se intercambiaban entre programadores libremente. Fue el inicio de la comunidad ‘hacker’. Poco a poco, las empresas empezaron a ver el software como un producto comercial y prohibieron su copia y modificación, cosa que desmanteló la comunidad ‘hacker’.

¿Y cómo pueden prohibir la modificación del software? Ocultando el código fuente de cada programa. Para explicar qué es el ‘código fuente’ se suele utilizar el ejemplo de las recetas de cocina. El ‘código fuente’ sería la ‘receta’ de un plato de cocina, el esqueleto del programa.

Si vamos a cenar en casa de un amigo y de postres nos hace un pastel que nos gusta mucho… rápidamente pensamos en pedirle la receta. Damos por hecho que nuestro amigo aceptará a proporcionárnosla. Pues bien, cuando se empieza a comercializar el software, aquello que se está haciendo es negarnos la receta del pastel. Es decir, como si nuestro amigo dijera que si queremos comer pastel, él es el único que lo puede cocinar y que puede darnos.

El nacimiento del software privado provocó que las empresas productoras de software (como Microsoft) se enriquecieran de forma desmesurada. El precio excesivo de los programas en el mercado provocó también el nacimiento de la piratería.

Durante mucho años Microsoft ha jugado a hacer la vista gorda con la piratería. De esta manera captaba nuevos clientes para ‘esclavizarlos’ después. De aquí ésta ofensiva ahora contra la piratería y el software libre a nivel internacional. Quieren atar la mayoría de la población para que tengan que comprar sus productos. Es el inicio de ‘la opresión tecnológica’.

La ofensiva de esta nueva manera de opresión es la globalización de las patentes de software. Hasta ahora sólo existían en los EE.UU., pero desde hace unos años se están aprobando también en los diferentes países de la Unión Europea. ¿En qué se diferencian las patentes del copyright?El copyright protege las obras en su forma, pero no la idea de que contiene la obra. En cambio, la ‘propiedad industrial’ (o las patentes) reconoce el derecho de explotar en exclusiva el invento patentado, impidiendo a otros su fabricación o investigación sobre él. Cuando se instituyó este sistema, estaba ligado a inventos mecánicos, pero aplicado a logaritmos matemáticos (el software), es decir, en ideas concretas, es un acto de tiranía absoluta.

Utilizando el mismo ejemplo: si nuestro amigo tuviera el copyright de la receta del pastel que tanto nos ha gustado, nadie impediría que nosotros hiciéramos un pastel con una receta diferente. Con una patente, nuestro amigo controlaría el ‘pastel’ como idea, da igual como lo hiciéramos. Ésta es la idea base del software privativo.

La alternativa transitoria: software libre

En 1984, el norteamericano Richard Stallman estableció una comunidad de programadores para crear entre todos un nuevo sistema operativo (el software ‘madre’), a la manera de los ‘hackers antiguos’ que compartían programas. Tiró la idea en una lista de distribución de correo electrónico, y poco a poco se fue sumando un buen grupo de creadores a través de estas listas. De aquí surgió en 1990 el sistema GNU/Linux, la madre del software libre. Stallman y su fundación FSF (Free Software Foundation) también definieron que el software libre es aquél que contemple estas cuatro libertades para los usuarios:

– usar el programa con cualquier propósito;
– acceso al código fuente para poder adaptarlo;
– poder distribuir copias;
– poder mejorarlo y hacer públicas las mejoras.

Con los años, la comunidad ‘hacker’ ha mejorado el sistema GNU/Linux y hoy día es tan fácil de utilizarlo que cualquier usuario sin muchos conocimientos puede aprenderlo con la misma facilidad que el Windows de Microsoft. Además, después del Linux se han creado más aplicaciones de software libre muy atractivas: el OpenOffice para documentos de texto; el Gimp para retoque fotográfico; el Firefox para navegar por Internet; el Thunderbird, un potente gestor de correo … etc.

Con los años, todos estos programas están teniendo mucho de éxito entre el público general. El Firefox está casi empatado en número de usuarios a su competidor de Microsoft, el Internet Explorer. Otra ventaja es que, como no está bajo el peso del mercado y tiene el código abierto, existen traducciones a todas las lenguas de lo que son rentables comercialmente (como el catalán o el esperanto).

Software libre: ¿comunismo moderno?

La comparación de Bill Gates del software libre con el comunismo ‘moderno’ ha llevado un intenso debate entre la comunidad ‘hacker’. A algunos no les gusta, mientras que otros se enorgullecen, viendo el software libre como un verdadero motor de cambio del sistema económico.

El caso es que el funcionamiento interno entre la comunidad ‘hacker’ es como tendría que ser en una futura sociedad socialista: los trabajadores trabajan para la comunidad, son propietarios de los medios de producción y hacen valer la máxima de «de cada uno según su habilidad, a cada uno según su necesidad».

Y el producto final, es realmente efectivo y útil. Aparte de gobiernos como el de Brasil o Venezuela, incluso la NASA o Microsoft utilizan este software como base.

¿Entonces, cómo es que una alternativa al capital sea utilizada por el capital mismo? Pues porque utilizar software libre sirve para reducir costes. Por este motivo muchas empresas ya ven en el software libre un nuevo filón de negocio. Se puede utilizar como a base de nuevos programas, y después patentarlos con las nuevas leyes de patentes de software que se están aprobando en toda Europa.

El sistema de producción del software libre sería ideal funcionando en una economía no capitalista, pero nunca será la solución definitiva a las injusticias sociales. Volvemos a encontrar a los clásicos, por ejemplo en Lenin, una reflexión interesante en este sentido: «La libertad de imprenta es una consigna principal de la ‘democracia pura’. Esta libertad será un engaño mientras las mejores imprentas y las grandes reservas de papel se encuentren en manos de los capitalistas y mientras exista el poder del capital sobre la prensa».

* Publicado en la revista ‘RG’ núm.30 diciembre-enero 2007 y en la web de Revolta Global.