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No hubo acuerdo, pero retomarán el diálogo el lunes, mientras que los campesinos levantan los piquetes

Tensa negociación entre Evo y los cívicos

Fuentes: Página/12

  Concluyó otro round entre el gobierno nacional y los prefectos de la opositora Media Luna sin que alguno de los contrincantes pudiera imponer su voluntad. Para complacer a los del Consejo Nacional Democrático (Conalde), el presidente Evo Morales aceptó modificar la nueva Constitución, basada sobre la propuesta de las organizaciones sociales, en la parte […]

 

Concluyó otro round entre el gobierno nacional y los prefectos de la opositora Media Luna sin que alguno de los contrincantes pudiera imponer su voluntad. Para complacer a los del Consejo Nacional Democrático (Conalde), el presidente Evo Morales aceptó modificar la nueva Constitución, basada sobre la propuesta de las organizaciones sociales, en la parte de autonomías. Aunque todavía no lograron consensuar los cambios en este capítulo, los prefectos ya empezaron a ver pelos en la mayoría de los 411 artículos. «No es posible que fuerzas políticas regionales, que tenían dos o cuatro constituyentes, ahora quieran aparecer con una fuerza y con un poder para modificar la Constitución. No es posible que con cuatro o diez constituyentes quieran imponer o chantajear un documento que fue aprobado por 168 constituyentes», se enojó ayer el vicepresidente, Alvaro García Linera. Quedaron en volver a juntarse el lunes para probar si alguno cede.
Recién llegado de Estados Unidos, Morales se presentó ayer por la mañana en Tiquipaya, Cochabamba, para inaugurar un coliseo municipal en el marco del programa Bolivia Cambia, Evo Cumple, financiado por el gobierno de Venezuela. Allí se refirió a los «pichones de dictadura» que vería más tarde: «Si algunas familias, algunas personas, no están de acuerdo con la nueva Constitución, tienen todo el derecho a rechazarla con el voto. Pero no con la violencia. Se sienten vencidos por el voto del pueblo, por eso recurren a actos subversivos, a terrorismo». Luego del acto, Morales jugó al fútbol con vecinos y empleados municipales.
Los prefectos de la Media Luna (Tarija, Beni, Santa Cruz y Chuquisaca) exigen que la autonomía departamental sea plena, con capacidad legislativa. Las comisiones técnicas de ambos bandos analizaban las competencias que las prefecturas quitarían al Estado nacional. Ayer, un técnico gubernamental se quejaba de que los prefectos quisieran controlar las aduanas y hasta las fronteras, mientras las competencias de la Nación se limitarían a administrar los correos y el servicio meteorológico.
«Es una chacota política, una exageración y un abuso político pensar que toda la Constitución ahora tenga que ser modificada por el interés o el capricho de fuerzas políticas regionales. No se puede ganar en una mesa de diálogo lo que se perdió delante del pueblo mediante el voto. Ese criterio es fuera de lugar e irresponsable, además de ilusorio», dijo el vicepresidente.
Las nuevas quejas de la Media Luna aparecen cuando el cerco de 20 mil campesinos a Santa Cruz, que deseaban marchar a la ciudad, se levantó por pedido de Morales. El levantamiento de los distintos piquetes en las rutas que llegan a Santa Cruz se hicieron después de arduos debates y con no pocas objeciones de las bases, que insistían en profundizar las medidas de fuerza en la misma manera en que los prefectos aumentaban sus demandas en la mesa de negociaciones.
Las sesenta organizaciones afines a su gobierno, reunidas en la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), tendrán una asamblea en Cochabamba mañana. Allí definirán nuevas medidas de acción. «Posiblemente sea una marcha de Caracollo (Oruro) hasta La Paz, para pedir al Congreso que apruebe la convocatoria al referéndum por la nueva Constitución. Tampoco se descarta continuar el cerco a Santa Cruz», dijo a PáginaI12 el presidente de la Conalcam y de la Confederación Nacional de Colonizadores, Fidel Surco.
 
En la reunión evaluarán el desarrollo de las negociaciones. «No estamos autorizados a hurgar en todos los artículos que quisieran de la nueva Constitución. Solamente allí donde hubiera equivocaciones. Si se la compatibilizara con los estatutos autonómicos ilegales, de nada nos serviría la nueva Constitución. Y eso no lo vamos a aceptar», aseguró.
El ex asambleísta y actual ministro de Desarrollo Rural Carlos Romero sostuvo: «Necesitamos unos tres o cuatro días más para seguir redondeando los temas pendientes. Eso lo vamos a hablar internamente con nuestras comisiones, para que los primeros días de la semana que viene hayamos ya concluido definitivamente nuestro trabajo». Gobierno y Media Luna trabajan en dos comisiones: una para resolver el conflicto por los cuantiosos recursos que genera el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y otra para que la nueva Constitución sea más digerible a la derecha boliviana.
Será hasta el lunes. «Todos nos vamos con la esperanza de que sea el tiempo suficiente para que las dos comisiones puedan acabar la tarea e informar los resultados finales. Nuestra voluntad como representantes de los departamentos de Bolivia sigue firme», dijo el prefecto de Tarija, Mario Cossío.
El prefecto cruceño, Rubén Costas, quien estuvo a punto de nombrar autoridades propias para las 26 instituciones públicas tomadas, dijo por qué aceptó dialogar. «El mensaje de la ONU y de la Unasur está en lo que le han dicho al presidente: ‘siéntese, señor, que la única forma es dialogando, que la única forma no es con violencia’. Eso es lo más importante y es por eso que estamos dialogando», declaró.
Además de Costas y Cossío, los prefectos de Beni, Ernesto Suárez, y de Chuquisaca, la indígena ex aliada de morales, Sabrina Cuéllar, estuvieron presentes en la mesa de diálogo que se desarrolla en Cochabamba.