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Ediciones Dyskolo publica Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, novela sobre la “Gran Guerra” de Vicente Blasco Ibáñez

Un alegato contra el azote de la guerra

Fuentes: Rebelión

El sufragio universal (masculino) se instauró en el estado español en 1890. Un año después, en el País Valenciano, los sectores republicanos lograron representación en los distritos de Valencia y Castellón. Durante cuatro décadas se desarrolló -principalmente en la ciudad de Valencia- el denominado «blasquismo», en torno a la figura del político y escritor Vicente […]

El sufragio universal (masculino) se instauró en el estado español en 1890. Un año después, en el País Valenciano, los sectores republicanos lograron representación en los distritos de Valencia y Castellón. Durante cuatro décadas se desarrolló -principalmente en la ciudad de Valencia- el denominado «blasquismo», en torno a la figura del político y escritor Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) y con una influencia notable de su periódico El Pueblo, fundado en 1894. A partir de 1908 la ideología «blasquista» también se propagó a través del Partido de la Unión Republicana Autonomista (PURA). «El ‘blasquismo’ fue, seguramente, la expresión política de la oposición de las clases populares valencianas al Estado surgido de la Restauración (borbónica) y a sus representantes locales», escribió el historiador Alfons Cucó en el ensayo Sobre la ideología blasquista (Ed. 3 i 4, 1979); de hecho, añadía el fallecido catedrático de Historia Contemporánea, «los éxitos electorales ‘blasquistas’ fueron numerosos y contribuyeron a romper, en Valencia, el sistema restauracionista de rotación de partidos», inaugurado en 1874.

El lenguaje populista, el patriotismo, la defensa de los principios de la Revolución Francesa -también en un sentido de «progreso moral»-, el laicismo (frente al integrismo clerical), el progreso y la ciencia formaban parte del corpus ideológico del «blasquismo», además de la asunción de reivindicaciones obreras como la jornada laboral de ocho horas (Blasco y Lerroux -también el PSOE- fueron los introductores de las Casas del Pueblo en el estado español; en 1909 la Casa del Pueblo de Valencia acogía 54 sociedades obreras, subraya Cucó). En un texto titulado Lo que será la República Española. Al País y al Ejército, el dirigente republicano consideraba el «problema obrero» como una cuestión de «justicia social», de resolución de los conflictos entre Capital y Trabajo que sólo podría emprender una República («jamás lo hará un Borbón»). Respecto a la guerra hispano-cubano-estadounidense de 1898, Vicente Blasco Ibáñez «no renunció en modo alguno ni a la ideología nacional-imperialista ni a la aventura colonial», destaca Alfons Cucó; aunque el líder carismático y de masas también hacía la siguiente crítica en las páginas de El Pueblo, periódico en el que publicó cerca de mil artículos (Que vayan todos: pobres y ricos): «Quieren mucha guerra, mucho patriotismo, mucho honor nacional, pero con la condición de tener los hijos en casa por seis mil reales, y que sean los hijos de los (…) desheredados los que vayan a romperse la cabeza».

Más conocida es la obra literaria del escritor valenciano. En febrero de 2019 Ediciones Dyskolo publicó Los cuatro jinetes del Apocalipsis, novela de 375 páginas que toma el título de las cuatro lacras -la guerra, el hambre, la peste y la muerte- que representaron los horrores de la Primera Guerra Mundial (más de 10 millones de muertos y entre 4 y 5 millones de refugiados, según el historiador Eric Hobsbawm). Vicente Blasco Ibáñez escribió el libro en 1916, en plena «Gran Guerra», sobre la que publicó una trilogía de la que también forman parte Mare Nostrum (1918) y Los enemigos de la mujer, de 1919 (las tres obras, reeditadas por Dyskolo). La novela fue escrita en un pequeño piso de la Rue Rennequin de París. El autor abrazó las posiciones «aliadófilas», representadas entre otros países por Gran Bretaña, Francia y Rusia, que se enfrentaron a partir de 1914 contra los imperios alemán, austro-húngaro y Otomano. En Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, el conflicto se escenifica a través de la historia de dos familias, los Desnoyers y los Von Hartrott. En la introducción dirigida al lector, de 1923, el novelista deja claras sus simpatías: «Sonrío con desprecio o me indigno siempre que oigo decir que Alemania no quiso la guerra y que los alemanes no estaban deseosos de llegar a ella cuanto antes».

Sobre el compromiso de Blasco Ibáñez, la introducción da cuenta de una conversación entre el presidente de la República de Francia, Raymond Poincaré, y el escritor tras la batalla «salvadora» del Marne, en septiembre de 1914, que terminó con la derrota del ejército alemán. El mandatario felicitó al publicista por sus textos a favor de Francia y le pidió que fuera al frente para escribir un libro «que sirva a nuestra causa»; en aquella coyuntura difícil, afirma Blasco, «bastaban los dedos de una mano para contar en el extranjero a los que sosteníamos franca y decididamente a los aliados». La contraposición entre los bandos se representa, a través de los diálogos y los personajes, ya en las primeras páginas de la novela; en un barco de vapor alemán -el König Friedrich August- que partía desde Buenos Aires hasta las costas de Francia, uno de los pasajeros, un rico industrial de Düseldorf (Herr Comerzienrath), afirma con rabia: «¡La guerra, la guerra preventiva! ¡O ellos o nosotros! Alemania se siente con fuerzas para desafiar al mundo. Debemos poner fin a la amenaza rusa. Y si Francia no se mantiene quietecita, ¡peor para ella!…». Rodeado de tenderos y negociantes que disponen de créditos del Deutsche Bank, el personaje no oculta algunas de las razones del conflicto: «Cuando yo monto en mis talleres una máquina nueva, es para hacerla producir y que no descanse. Nosotros poseemos el primer ejército del mundo, y hay que ponerlo en movimiento para que no se oxide».

Los cuatro jinetes del apocalipsis fue una novela de éxito, el primer best seller de la historia, destaca la presentación de Dyskolo. Y no sólo por la traducción a los idiomas «de todos los pueblos civilizados», según escribió Blasco Ibáñez, y las adaptaciones al cine por la industria de Hollywood. La revista The Illustrated London News subrayó en 1921 que -con 200.000 ejemplares vendidos en cinco semanas y 2 millones en cinco años- se trataba del libro más vendido en Estados Unidos tras la Biblia.

El fallecido profesor de Historia e Instituciones Económicas de la Universitat de València, Ramir Reig, resalta en el artículo «La intensa y larga hegemonía del blasquismo» (La Gran Historia de la Comunitat Valenciana, Levante-EMV, 2007) la figura política de Blasco Ibáñez. Así, el republicanismo «blasquista» logró que sus dos candidatos fueran diputados electos por la ciudad de Valencia, entre 1899 y 1923, en 12 comicios. Otra evidencia de que en la capital valenciana se rompía el «turno» de la Restauración entre liberales y conservadores era que el PURA fue, entre 1901 y 1923 (salvo en un periodo de cinco años), el partido mayoritario en el Ayuntamiento. «El PURA gobernó a sus anchas la ciudad», concluye Ramir Reig. En ciudades como Barcelona, añade el historiador, el republicanismo de Lerroux y la Lliga también derrotaron a los partidos de la Restauración borbónica, pero la hegemonía republicana no fue tan «intensa y continuada».

¿Pueden disociarse la política y la literatura en Vicente Blasco Ibáñez, un líder que movilizaba a las masas? (En octubre de 1933 los restos mortales del autor de Arroz y tartana, Cañas y Barro y La Bodega fueron trasladados a Valencia; los periódicos de la época se referían a centenares de miles de personas -una «inmensa multitud»- congregadas para rendirle un «reverente homenaje de admiración» bajo la presidencia del jefe del Estado). En el libro publicado por Levante-EMV, Ramir Reig firma otro artículo, titulado «Blasco Ibáñez, un novelista en Hollywood», en el que recuerda que el dirigente republicano fue reconocido como doctor honoris causa por la Universidad de Washington y visitó Hollywood -a iniciativa de los directivos de la Metro- para asistir al rodaje de Los cuatro jinetes del apocalipsis. El magnate de los medios de comunicación, W.R. Hearst, le ofreció además un contrato para que escribiera en sus periódicos.

«La grandeza de la novela radica en que es un impresionante alegato contra la guerra», resume Ramir Reig; «Francia representaba el derecho, Alemania la fuerza», añade el también autor de Blasquistas y clericales: la lucha por la ciudad en la Valencia de 1900 (1986) y Vicente Blasco Ibáñez (2002). «La estremecedora narración de la batalla del Marne (es) uno de los frescos antibelicistas más impresionantes de la literatura contemporánea», concluye.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez

Ediciones Dyskolo

epub: 1 Mb.

mobi: 1,2 Mb.

pdf: 375 pág.

http://www.dyskolo.cc/cat%C3%A1logo/lib050/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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