Corrupción, poder y geopolítica detrás de una operación para reconfigurar el escenario político boliviano.
El contexto en el que hoy aparece Fernando Cerimedo entre las rejas y bajo el ojo público, después del intento de feminicidio contra Nadia Beller, ocurrido en Santa Cruz, y de las declaraciones realizadas por la propia Beller, en las que señala a Cerimedo como responsable intelectual del ataque, ha comenzado a develar elementos que apuntan a una presunta red de corrupción y negociados en la que estarían involucrados Cerimedo, personas vinculadas al Gobierno de Rodrigo Paz, como la esposa del actual presidente de Bolivia y miembros de la Policía.
Las denuncias de Beller ponen sobre la mesa de debate frente a la opinión pública, no solamente la existencia de posibles vínculos entre estos actores, sino también la dimensión política de una estructura de corrupción que habría operado alrededor del poder, los negocios y la protección de determinados intereses, frente a una situación de total crisis económica y sociopolítica en Bolivia.
Bajo el título de Asesor Político, el operador de la CIA Fernando Cerimedo ha sido sacrificado por la misma CIA bajo el plan de desestabilización al Gobierno de Rodrigo Paz para terminar de incorporar a la ultraderecha en Bolivia, representada por Tuto Quiroga, a sabiendas de lo desgastada que está la estructura gubernamental de Paz a raíz de tantos sucesos de corrupción y narcotráfico que salieron a la luz pública y de los que también el gobierno de EE. UU., a través de sus operadores políticos, ha sido parte.
Esta semana, de acuerdo a los chats desdoblados por el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) del celular de Cerimedo, se devela una comunicación entre un contacto denominado ECG, en la que Cerimedo solicita el número de la “secretaria del tipo para reconfirmar la entrevista”, recibiendo como respuesta el número de referencia seguido de la denominación “Cinthia Secre”.
En los tantos años de experiencia en nuestro camino por esta red social, WhatsApp, quienes la manejamos sabemos que el modo de compartir los contactos de nuestro propio celular dista completamente del modo en el que se ha proporcionado este dato telefónico, que más parece una estrategia para sembrar cierto tipo de información, con el objetivo de desestabilizar las estructuras internas del único Instrumento Político que representa a la izquierda y responde a los intereses del sector popular boliviano.
La estrategia de la CIA es clara: pretende no solo desestabilizar al gobierno de Paz para incorporar a su mejor representante, sino también desestabilizar a la izquierda en Bolivia para que no ofrezca resistencia organizada, frente a sus planes de carácter geopolítico.
Después del Genocidio contra Palestina, el bombardeo contra Irán, las elecciones fraudulentas en Perú y Colombia, las pretensiones de desestabilización en México, las estrategias de generar crisis económicas en Bolivia, Ecuador y Argentina para realizar sus reajustes económicos estructurales -mientras el pueblo está ocupado en sobrevivir-, del secuestro de presidentes en países soberanos como Venezuela, de la provocación voluntaria de terremotos en Venezuela, Ecuador y Perú -como parte del proyecto HAARP- y después del quiebre del orden geopolítico hegemónico, queda más que claro que lo último que le queda a quienes ostentan dicho poder, es apoderarse de Latinoamérica, a quienes históricamente han considerado como su patio trasero.
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