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Defensoras del territorio mayas y p`urhépecha de México participan en un acto en la librería La Repartidora de Valencia

«¡A lo que venga! Ellas iban exponiendo su vida ahí»

Fuentes: Rebelión [Imagen: Fogata Kejtsitani]

Fue una ofensiva armada, para erosionar la autonomía de la población indígena p`urhépecha, en la localidad de Cherán (estado mexicano de Michoacán); sucedió el pasado 2 de julio y forma parte de un “continuum de violencias patriarcales y extractivistas que buscan someter los territorios indígenas al despojo”, valoró la docente e investigadora, Malely Linares Sánchez, en el periódico Desinformémonos.

Se refería al asesinato de un integrante de la guardia comunitaria de Cherán, a manos de miembros de un grupo criminal (otra persona resultó herida por el ataque); la comunidad Pùrhépecha de Cherán K’eri se manifestó, días después, frente al Palacio de Gobierno de Michoacán, en la ciudad de Morelia, para denunciar la violencia y reivindicar seguridad y justicia.

En un Comunicado público internacional de solidaridad con Cherán, organizaciones sociales negaron que el ataque del 2 de julio fuera un hecho aislado; señalaron, por el contrario, que el crimen organizado está actuando con impunidad en diferentes territorios de Michoacán; así, amenazan a las poblaciones, a las que consideran un impedimento para la concentración de poder económico y político.

La ONG Perifèries y la Asamblea de Solidaridad con México del País Valenciano organizaron el 4 de febrero un conversatorio con defensores del territorio mayas y p`urhépecha en México; celebrado en la Librería La Repartidora del barrio de Benimaclet (Valencia), en el acto –titulado Arrels que resisteixen– participó Fogata Kejtsitani (Mujeres por la Memoria de Cherán) y el Centro Comunitario U kúuchil k Ch’i’ibalo’on, del estado de Quintana Roo.

El artículo de Malely Linares Sánchez resalta el rol de las mujeres en la resistencia del pueblo p`urhépecha, desde 2011, “contra el crimen organizado y la complicidad institucional”; la Fogata de Mujeres por la Memoria de Cherán forma parte de este movimiento.

La investigadora recuerda algunas actividades del movimiento: proyectos comunitarios para la recuperación de la filoterapia (cura o prevención basada en plantas medicinales); la vitalización de la lengua originaria; los huertos agroecológicos y la participación en iniciativas de justicia propia.

El 15 de abril de 2011 se inició el levantamiento de la comunidad de Cherán K’eri, al grito de ¡Ya basta!, frente el desprecio gubernamental ante las demandas comunitarias; contra la tala de los recursos naturales (bosques) y la acción de los grupos criminales y el narcotráfico.

El día de la insurrección, los vecinos organizaron 189 fogatas (núcleos de organización comunitaria), instalaron barricadas en la entrada del pueblo y establecieron una vigilancia de guardias por fogatas; el proceso continuó con el nombramiento por barrios de una coordinación general; “es el antecedente a la organización de lo que sería después la estructura de gobierno comunal”, resume el comunero Pedro Chávez en un artículo en el periódico Desinformémonos.

En 2016, la BBC destacó -en el siguiente titular- uno de los aspectos de la revuelta social liderada por mujeres, cinco años antes, en defensa de los bosques, la vida y la paz: “Cherán, el pueblo de México que expulsó a delincuentes, políticos y policías”; se sospechaba que estos “tenían arreglos con las redes criminales”, agregaba el canal británico.

Fogata Kejtsitani (ejercicio colectivo de la memoria viva de Cherán K’eri) recupera la experiencia de la comunidad en la lucha por la autonomía; es una forma de evidenciar su “indignación frente al Estado y el capitalismo”; el proyecto Palabrar incluye relatos de niños, jóvenes y adultos sobre la historia del movimiento; la iniciativa El cantar del bosque recoge fotografías de la relación entre la comunidad y el medio natural; y Mujeres por la memoria recopila testimonios como el de Teresa Asencio:

“Aquí en un momento las mujeres dijeron: ¡A lo que venga! Ellas sabían perfectamente que cuando estaban saqueando a la comunidad en los bosques, era gente armada. Ellas iban exponiendo su vida ahí, a lo que viniera”.

En el acto de La Repartidora participó asimismo el Centro Comunitario U kúuchil k Ch’i’ibalo’on; fundado en 2009 y ubicado en el municipio de Felipe Carrillo Puerto (Quintana Roo), tiene como fin la defensa del buen vivir del pueblo maya, los saberes ancestrales y la construcción de autonomía; han impulsado el programa Las plantas que nos cuidan, respecto al valor saludable de las plantas medicinales mayas; también la Escuelita Maya, que desde 2020 desarrolla un taller de bordado con elementos de la cultura indígena (bolsas, carteras, servilletas y otras piezas artesanales).

Pero el buen vivir de la población indígena está sometido a amenazas; en septiembre de 2024, se produjo la primera llegada del Tren maya a Felipe Carrillo Puerto, desde la Playa del Carmen; el Tren maya es la infraestructura ferroviaria más relevante de México y, según la información oficial, “está impulsando el crecimiento económico y turístico del sureste”; con un recorrido de 1.554 kilómetros, la ruta comprende los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

En diciembre de 2025, un informe de la Misión Civil de Observación de sobre Impactos y Afectaciones del Proyecto Tren Maya en los estados de Quintana Roo y Campeche (tramos 5, 6 y 7), realizado por 12 organizaciones de defensa del territorio, concluye -tras resaltar el gran valor ambiental de la Península del Yucatán- que la instalación de las vías y obras aledañas fueron realizadas “de manera irresponsable, imprudente e ilegal, omitiendo regulaciones ambientales y omitiendo la aplicación del principio precautorio”.

La Misión, de la que forma parte el Centro Comunitario U kúuchil k Ch’i’ibalo’on, advierte asimismo de la militarización “creciente”; en concreto, la presencia militar en estaciones ferroviarias, aeropuertos, hoteles, parques temáticos, zonas arqueológicas o comunidades indígenas; la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA) está al mando del Tren maya; además, el modelo desarrollista y de turistificación asociado al macroproyecto implica la expansión de la violencia y las economías ilegales, denuncia el informe.

Cuestión distinta es la del gran polo turístico de Quintana Roo, Cancún; el aeropuerto de esta ciudad recibió -entre enero y octubre de 2025- más de 24,4 millones de pasajeros nacionales e internacionales, informó la Secretaría Estatal de Turismo (SEDETUR).

En este contexto, uno de los proyectos turísticos, asociado al Tren Maya, es el denominado Puerta al Mar que permitirá -según el anuncio oficial- la conexión de Felipe Carrillo Puerto con las playas del Mar Caribe; en este punto, organizaciones sociales han denunciado los impactos ambientales en el área protegida de Sian ka’an, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.