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Tardes frías de agosto que toman calor popular

Fuentes: Huella del Sur

El 6 de agosto una gran movilización popular bregó con las tormentas, el frío y la pretensión del gobierno y las fuerzas represivas de sembrar el terror. El resultado más tangible fue el hundimiento de parte del proyecto mal llamado “ley de inviolabilidad de la propiedad privada”. Esto se dio en medio de un cuadro de deterioro del consenso y la capacidad de respuesta del gobierno.

Las calles agitadas

La muy numerosa movilización del jueves 6 fue reprimida por las fuerzas de “seguridad”, en un intento desde el gobierno en pos de impedir una gran concentración en el centro de Buenos Aires. Entre otras cosas, buscaron la demostración de que controlan las calles. Y procuran una reconexión con quienes todavía son receptivos del discurso de “ley” y “orden”.

El saldo más sombrío fue el de una fotoperiodista con una lesión en el cráneo y más de una veintena de detenidos. La fotógrafa sufrió la herida por un palazo desembozado de un agente policial. Las resonancias del ataque que dejó malherido a Pablo Grillo han estado más que justificadas. Una parte de los apresados fueron liberados, son varios los que aún permanecen arrestados.

Abundaron los señalamientos de que, a diferencia de otras veces, buena parte de les manifestantes resistieron a pie firme las acciones represivas y de intimidación. Permanecieron en la plaza Congreso y sus inmediaciones.

Predominaban las y los jóvenes. Los más aptos para yugarla contra las inclemencias del tiempo. No faltó la luminosa aparición de un método para la neutralización de las granadas lacrimógenas. Ver aquí

La marcha del 7 de agosto que caminó desde Liniers hasta Plaza de Mayo tuvo una composición social y política en parte diferente a la del día anterior. Más presencia sindical. Y, por supuesto, el involucramiento protagónico de los movimientos sociales y otras agrupaciones que mantienen lazos prioritarios con la Iglesia. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva hizo alusión clara a la acuciante realidad:

“San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo, que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias”

Variados testimonios hicieron referencia a fuertes muestras de solidaridad con ambas marchas. De vecinas y vecinos que salieron a los balcones a dar su saludo a les manifestantes. De albañiles que vitorearon el paso de la multitud desde las obras en las que laboraban. De mozos que cerraron la puerta de los bares y así impidieron el paso de los represores que venían en persecución de partícipes en la movilización.

Quien escribe estas líneas tiene edad suficiente para acordarse de los últimos tiempos de la dictadura de 1976, cuando se prodigaban las movilizaciones de protesta. Y con ellas la implacable represión por parte de la dictadura más sangrienta de nuestra historia. Fue entonces que encargadas y encargados de edificios, así como comerciantes, abrían las puertas para refugio de les perseguidos,

Late en mi memoria una tarde en que una veintena de chicas y chicos que no pasábamos de los 25 años nos apretujamos en el interior de un pequeño almacén cuyo dueño o encargado nos abrió y de inmediato bajó la persiana. Hasta destapó unas aguas minerales para darnos gratis de beber. De haber sido unos años después hubiera relacionado su acento hispánico con haberlas pasado más duras en su país natal.

Cuando aparecen esas muestras espontáneas de identificación con el reclamo, esas ganas no sólo de ayuda sino de integrarse de algún modo a la protesta, suele coincidir con el comienzo del ocaso de un gobierno.

El paso del predominio del “¡que vayan a laburar!” al ¡Grande muchachos!” dirigido a los manifestantes nunca le sale gratis a quienes mandan o pretenden hacerlo. Son tiempos pésimos estos para el presidente Javier Milei.

Coinciden de manera desafortunada en estos días su arraigada admiración por Margaret Thatcher con un pueblo soliviantado. El que hace sólo unas semanas se tatuó el trapo de “Las Malvinas son argentinas” en el corazón.

Frente a la creciente demanda que viene desde abajo, el mandatario y sus ministros exhibieron lo peor de sí. No se hable de “indiferencia” o “insensibilidad”. Es otra cosa. Es identificación con las clases dominantes y con el poder imperial. Siempre y a cualquier costo. Una adhesión fervorosa e inamovible. Quieren la reestructuración regresiva de la sociedad argentina. O caer en el intento. Y, mientras se pueda, incrementan su patrimonio mientras lo hacen.

La palabra del enemigo

Miembros del equipo de gobierno tronaron contra los insolentes que pretenden rebelarse. El presidente argumentó que “nadie les puso una pistola en la cabeza” para endeudarse. Lo hizo a modo de justificación de que el Estado no alzará un dedo por los millones de deudores morosos. Muchas y muchos de ellos atrapados en préstamos con tasas de interés a las que el mote de “usurarias” le queda chico.

Durante una entrevista en el programa de Eduardo Feinmann, el ministro de relaciones exteriores, Pablo Quirno, fue consultado sobre si un extranjero podría comprar un pueblo o incluso una provincia entera en Argentina.

Respondió: «Y sí, eso va a traer beneficios para Argentina”. En el mismo reportaje calificó de “anticuada” a la concepción de soberanía nacional. La misma que enarbolaron quienes se oponían a la vía libre para la extranjerización de las tierras.

El ministro de Economía, Luis Caputo dio cifras sobre caída de la producción industrial en los años de gobiernos kirchneristas dedicándolas a ”…todos los tarados que hablan de la industria”. Tomemos nota, la rama de la economía que proporciona empleo a millones de argentinas y argentinos es una “taradez”.

Ahora trascienden críticas en el interior del oficialismo que señalarían la intransigencia “excesiva” del ministro de “Desregulación y Transformación del Estado” que impulsó el proyecto a medias capotado.

Se objetan su nula percepción del riesgo político que conllevan sus propuestas de reforma; la falta de aptitud para adaptarse a la relación de fuerzas realmente existente, su encapsulamiento en convicciones doctrinarias en detrimento del examen de la cotidianeidad social.

Son consideraciones tardías e hipócritas de parte de la misma conjunción política que ha ido adelante con la mayoría de las iniciativas de Federico Sturzenegger, adalid ideológico y práctico del ultraliberalismo acérrimo.

Todas estas declaraciones se emparejan con verdaderos actos de barbarie del presidente. Tal como su furiosa ofensiva “antiLula”. No contento con las desdorosas imputaciones durante su viaje a Brasil las ratificó y reforzó en diversos medios, con sus insultos por “ladrón” y por “zurdo”.

El gobierno del socio mayor del Mercosur respondió convirtiendo el retiro del embajador brasileño en Buenos Aires en una bajada de la delegación diplomática al nivel de “encargado de negocios”.

Resulta muy perjudicial la degradación de los vínculos con la principal contraparte comercial de nuestro país. Muchos miles de puestos de trabajo en riesgo, más zozobra para la industria y el empleo en la golpeada sociedad argentina. La espalda hacia Nuestra América, la rendida pleitesía ante el imperio.

Sondeos de opinión y respuestas “desde arriba”

Las encuestas exhiben un deterioro agudo de popularidad de la gestión “libertariana”. Baja la imagen positiva y la intención de voto. También se manifiesta algo más profundo y duradero: El descenso del estado de ánimo colectivo, la irritación, y la caída de expectativas hacia el futuro cercano.

El último estudio elaborado por Hugo Haime, con base en la percepción del estado de ánimo de la población, muestra que el 42% de los encuestados dice sentirse triste y desanimado. Asimismo, un 34% de la muestra confiesa tener bronca. Solo el 20% de los participantes del sondeo se encuentra contento y esperanzado.

Dentro de este clima, sobresale la disconformidad frente al menguante poder adquisitivo del salario. El estado de ánimo negativo y la preocupación por el sueldo que no alcanza se complementan con la convicción mayoritaria acerca de la necesidad de un cambio. El 65% de los entrevistados coincide en que lo mejor para el país es un cambio total o parcial del modelo económico.

La agencia CB Global Data comparó la imagen de Milei y la del gobernador bonaerense Axel Kicillof en 24 municipios del conurbano bonaerense. El mandatario provincial aventaja al presidente en 21 de esos distritos.

La tendencia se acentúa en distritos con más pobreza. En Merlo, Florencio Varela y La Matanza la imagen negativa del mandatario supera el 70% y la positiva no llega al 25%. Las cifras menos desfavorables para La Libertad Avanza están en los distritos de mayor poder adquisitivo de la zona norte del conurbano. El antagonismo de clases está hoy puesto al derecho. Al menos dentro de aquello que Carlos Pagni llama “el nudo” de la sociedad y la política argentina.

Un estudio del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), que lidera el jesuita Rodrigo Zarazaga, proporciona indicaciones precisas en torno a les jóvenes de los mal llamados “barrios populares” del conurbano.

Allí, el peronismo tiene un 51% de intención de voto que, con la proyección de los indecisos, llega al 67%. Milei tiene un 20%, que podría alcanzar al 25% con los indecisos.

Los sondeos negativos no perturban, hasta ahora, al mandatario nacional. Ha manifestado que él sólo se ocupa de “la macro”. Dijo también que “El que te propone tocar la micro te está proponiendo hacer corrupción».

No le cabe a Milei el reproche por falta de claridad. Sí por lo menos un falseamiento a conciencia. El gobierno sí toca la microeconomía. El deterioro de los salarios es junto al tipo de cambio y el recorte de los gastos públicos una de las “anclas” para la contención de la inflación. Lleva tiempo en la búsqueda del “achatamiento” de las negociaciones paritarias para “planchar” los salarios.

El mismo aumento de precios que no combate, sino que incentiva, del lado de los servicios públicos. Las tarifas de electricidad, gas, agua y transporte público han subido muy por encima de la inflación desde diciembre de 2023. Mientras tanto, no aplica la nueva canasta del INDEC para que esos precios no tengan reflejo adecuado en las estadísticas.

La “solución final” y el modo de evitarla

No sorprendió tanto que un abogado y comunicador pronunciara, en el streaming oficialista “Carajo” palabras de una brutalidad equiparables a las del nazismo o a algún comandante de “boinas verdes” en la guerra de Vietnam. Se trata de Alejandro Sarubbi Benítez, abogado, influencer en las redes y conductor de un programa de “análisis político” llamado La Trinchera.

Afirmó que el conurbano bonaerense “no tiene salvación”. Propuso que se eleve un muro que impida el paso hacia la ciudad de Buenos Aires, custodiado por francotiradores. También que se arroje napalm sobre los barrios o se esterilice a las mujeres. Agregó una “solución” más, de apariencia menos cruenta, pero elevado peso simbólico: Que se expulse a la provincia de Buenos Aires del Estado argentino.

Se objetará que es la palabra de un personaje de tercera o cuarta fila. No deja de ser sin embargo sintomático que en un espacio comunicacional privilegiado por el gobierno se digan esas enormidades sin que el “periodista” sufra ninguna consecuencia.

Es comprensible. Las derechas argentinas (no sólo las de “mileísmo explícito”, ver declaraciones del jefe de gobierno de CABA) odian al Gran Buenos Aires. Se sienten abanderados de la lucha de la “civilización” contra la “barbarie” conurbana.

Quisieran ver a sus habitantes fuera del mapa. Sea por medio de manipulaciones institucionales o por asesinato liso y llano. Los odian con toda la fuerza de la que son capaces. Son “negros”, son peronistas, podrían ser “zurdos”.

Éste es un gobierno que está en guerra permanente contra la mayoría del pueblo. No le faltan voceros como Sarubbi, que pregonan en voz alta que el conflicto es “a muerte”. Y que si de ellos dependiera viraría más temprano que tarde a guerra de exterminio.

Los comentarios sobran. Sólo cabría uno ahora: Que se tome nota de este lado de la vereda. Y se actúe en consecuencia. El punto de partida es sacudirse los slogans dulzones que durante un tiempo sirvieron de anestésico a la movilización popular. Se trata de sostenimiento de la convicción de que al odio de arriba no lo vence el amor desde abajo sino un odio bien orientado, organizado y con sustento de masas.

El último 24 de marzo, la cuarta marcha universitaria. el multitudinaria “Ni una menos” de este junio, el dolor del velatorio del Indio Solari, en el que el dolor se misturó con el sentimiento de comunidad, el trapo de Malvinas. Todos son síntomas de una potencia profunda que renace. Un hálito popular que pasa de la tristeza a la rabia desatada. Al que, es la apuesta, le aguarda el transcurso hacia la fuerza popular unida y organizada, con objetivos claros.

Esto puede darse o no. El porvenir se trasluce ominoso si tal cosa no ocurre. Es imperiosa la búsqueda colectiva de una salida. Un capítulo inmediato en esa dirección puede ser el combate exitoso para que caiga la infame pretensión de desalojo de inquilinas, inquilinos y ocupantes en cuestión de días. Incluso si hay involucrados niñeces y/o discapacitados.

Al menos hoy ya está claro que la grasa de LOS capitales no se banca más.

Nota: (seguro que innecesaria para una mayoría de los lectores argentinas y argentinos) La frase original es “la grasa de las capitales no se banca más”. El autor, Charly García, publicó la canción en 1979, como parte de un “larga duración” memorable.

La “grasa” enemiga era similar a la de hoy, si bien encarnada entonces en una dictadura sangrienta y sus múltiples cómplices. Hoy como entonces, no se trata de las grandes ciudades, sino del poder y el ánimo criminal de “los dueños del país”.

“Esta reforma no funcionará por sí sola, sino que formará parte de un programa más amplio, integrado por la reforma del denominado ‘grillete fiscal’, la reforma del mercado de capitales y la reforma del mercado de seguros“.

Una empresa polaca anunció inversión en una central de datos en Argentina. En ese campo se encuentra, en apariencia a la espera del “super R.I.G.I”, el proyecto Stargate, que multiplicaría por varias veces la capacidad actual de Argentina en materia de centrales de datos. Se habla de decenas de miles de millones de dólares de inversión, con megacorporaciones como Open AI involucradas.

Se la ha publicitado como “la inversión en infraestructura más grande de la historia argentina”.

La Patagonia tiene energía disponible, clima frío que abarata la refrigeración, baja densidad poblacional, agua y fibra óptica entre los dos océanos.

La reforma del BCRA apunta a la supresión de la financiación del déficit por parte del B.C.R.A., sea por adelantos transitorios, utilidades contables, bonos intransferibles o cualquier otro método. También el afianzamiento de la “independencia” del Banco con requisitos muy elevados para la remoción de sus autoridades.

La única misión de la entidad financiera sería la preservación del valor de la moneda. Sin ninguna finalidad de tónica “desarrollista” sobre el conjunto de la economía.

El DNU contra extranjeros y la tergiversante reacción contra la mal llamada “campaña antiargentina”.

El choque Santilli-Villarruel. La ley de inviolabilidad, la ola malvinera por el mundial, la estrategia electoral.

Dificultades para las expropiaciones, mayores requisitos, plazos más perentorios, costo más elevado. Trámites simplificados para los desalojos, incluso en el medio urbano.

El último estudio elaborado por Hugo Haime, con base en la percepción del estado de ánimo de la población, muestra que ese ambiente se mantiene. El 42% de los encuestados dice sentirse triste y desanimado. Asimismo, un 34% de la muestra confiesa tener bronca. Solo el 20% de los participantes del sondeo se encuentra contento y esperanzado. Esta atmósfera no es más que el reflejo de una demanda insatisfecha de los argentinos respecto de la política.

Dentro de este clima, sobresale un factor principal, que suele dominar la escena política: el poder adquisitivo del salario. Las subas y bajas de ese poder adquisitivo se traducen en incremento o caída de la imagen de los gobiernos. En la misma encuesta de Haime, y por primera vez en el año, la baja en los salarios le gana como preocupación principal de la gente a la corrupción. El estado de ánimo negativo y la preocupación por un sueldo que no alcanza hacen juego con un tercer dato importante: la necesidad de un cambio. El 65% de los entrevistados coincide en que lo mejor para el país es un cambio total o parcial del modelo económico.

Estudio nacional: problemas más importantes del país y de la vida cotidiana

Es este el telón de fondo sobre el que se mueven los actores políticos, ya sean del oficialismo o de la oposición. Hasta ahora, sin embargo, esta vocación por cambiar, que coincide con índices de desaprobación al Gobierno cada vez más elevados, no encuentra todavía un vehículo político o una forma de organizarse en términos electorales.

Pagni: “periodistas terroristas, científicos terroristas y profesionales de la economía terroristas, a quienes podría haber catalogado así simplemente por la disidencia ideológica o las críticas a su gestión. Es también un calco de la política estadounidense. En la que va del año, las últimas acciones de Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU, exhiben un énfasis en asociar al terrorismo con el llamado “comunismo”.

Pagni: “Otra encuesta es la realizada por el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), que lidera el jesuita Rodrigo Zarazaga. El estudio fue elaborado junto con el académico Luis Schiumerini y se refiere a jóvenes de barrios populares del Gran Buenos Aires. Allí, el peronismo un 51% de intención de voto que, proyectado, llega al 67%. Es decir, los jóvenes pobres siguen siendo peronistas y el peronismo continúa calando allí. Milei, que tuvo mucha adhesión en este núcleo, tiene un 20%, con una proyección al 25%.”

Del mundo político al planeta transaccional

El proyecto político surgido a mediados del siglo XX, basado en los valores democráticos, está siendo reemplazado por la lógica de las transacciones. Con ello se abandona un proyecto moral.

por Maruan Soto Antaki

11 junio 2025

La estructura que hemos construido hasta hoy parte de una idea central. Los elementos de la vida en común, ya sea entre países, al interior de ellos o entre individuos cuya única coincidencia es compartir un territorio, son aspectos políticos. Educación, economía, seguridad, convivencia, solución de conflictos, incluyendo guerras, migración, comercio y relativamente hace poco, derechos humanos, se incorporan a los temas indisociables de la política. Su conducción depende de entendidos comunes, límites y reglas adoptadas, mecanismos producto del ensayo, el error, el aprendizaje o la tragedia bajo una condición: el mundo político busca resolver problemas de una manera donde los costos humanos se contengan, se desplace a la violencia y exista una mirada más allá de lo inmediato.

Pero en los últimos años, todos estos elementos pueden estar tomado distancia de la política como el espacio donde se trabajan, para ser instrumentos dentro de una lógica de intercambio y situarse en un estado de quid pro quo permanente y sin contenedores.

Con una agenda global dominada por el trumpismo, es fácil asumir en el segundo mandato del presidente estadounidense un parteaguas tanto al interior de su país, como en las relaciones de este con los países vinculados de una u otra forma con Washington.

¿Trump es el punto de quiebre o un síntoma, el más grande, de un proceso que despide políticamente el siglo XX? Si bien no han sido pocas las voces alrededor del planeta que han repetido recientemente el fin de una época que claudica con su segundo término, me inclino a pensar la segunda opción, que pone al presidente estadounidense en la cúspide de síntomas desarrollados de forma paulatina.

La construcción política posterior a la primera mitad del siglo XX, efectiva o no, con su acento en valores democráticos, rendición de cuentas, aversión al insulto y la violencia, multilateralidad, diálogo institucional, organismos internacionales, estado de derecho, protección de minorías, multiculturalidad y derechos humanos, parte de un ejercicio base. Con todas sus fallas, el modelo político que surge de la segunda mitad del siglo XX es un proyecto político moral, de moral laica. Las leyes, acuerdos, formas, límites que provienen de él son la traducción en instrumentos ejecutables de esa comprensión moral.

Los inadmisibles en una guerra, en el trato a minorías; la defensa de derechos, su progresividad, provienen de una comprensión construida del bien y el mal que define los aceptables e inaceptables por medio de ejercicios políticos, donde la negociación entre partes y no partes tiende a darse luego de crisis, choques y pérdidas. Obliga a nociones de cesión, intercambio y de ganancia, siempre, desde lo conceptual hasta lo pragmático, dentro de los márgenes de sus propios entendidos. Cuando un migrante huye de una situación de peligro, no se le regresa a ella o lleva a un lugar donde su vida esté en riesgo. Si se necesita negociar la paz entre países en conflicto, la negociación no admite la ocupación territorial, social y cultural de uno sobre otro para llegar al objetivo. Cuando hay que juzgar faltas o delitos, el trato, proceso y sentencia deben someterse a los límites en un proceso civilizatorio. Eliane Brum, periodista brasileña, escribió hace más de diez años a propósito de un linchamiento: “Lo que nos define como individuos y como sociedad es nuestra capacidad de exigir dignidad y legalidad en el tratamiento de los culpables.” La lógica civilizatoria debe extrapolarse al conjunto, sin importar nada más que su existencia.

Turquía, durante los peores momentos de la guerra civil siria, contuvo la migración de quienes huían de ella a cambio de transferencias monetarias europeas. Si el resultado pudo ser benéfico en muchos sentidos, lo fue a costa de individuos y de su seguridad.

Hoy, El Salvador se ha convertido en un Estado carcelario donde el encierro rompe los mínimos estándares de derechos humanos. El modelo es aplaudido por países vecinos. Estados Unidos deporta ahí a migrantes sin protección alguna y paga por cada sujeto retenido.

Reino Unido, bajo el “esquema ruandés”, deportó refugiados en búsqueda de asilo, yendo contra la Convención Europea de Derechos Humanos, aunque formando parte de ella. Por un momento, perdió rastro de 3 mil 700 de los más de 5 mil solicitantes de asilo identificados para ser trasladados y después de que su Corte Suprema sentenció que el esquema era ilegal, el gobierno intentó legalmente dictaminar a Ruanda como un país seguro. Luego ofreció 3 mil libras a quienes aceptaran el traslado. Italia, de manera similar, ha enviado solicitantes de asilo a centros de detención en Albania.

Un plan de pacificación de la Casa Blanca para Gaza jugó con la intención de convertirlo en un resort turístico, y propuso que países árabes vecinos reciban a la población palestina. Hoy solo el gobierno israelí insiste en la idea.

Catar le regaló un avión a Donald Trump. La aerolínea insignia del país, una compañía propiedad del gobierno catarí, entonces de su monarquía, firmó un acuerdo que significará un intercambio entre Estados de hasta 1.3 trillones de dólares.

México, para contener las amenazas arancelarias de Washington, lleva tiempo desplegando sus fuerzas armadas para limitar el avance de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. De igual manera que en el caso británico e italiano, la acción mexicana ha puesto en riesgo la integridad y la vida de los migrantes y refugiados.

El espíritu transaccional es la norma en todos los ejemplos. Ni las recomendaciones de organismos internacionales, ni la revisión por instituciones locales o la participación de la comunidad internacional es tomada en cuenta. No hay política de por medio, sino una simple transacción que no se supedita a las limitantes establecidas en el proyecto político que permite procesos civilizatorios. Y esa es la época que parecemos buscar con prisa.

El mundo político se hizo en muchas ocasiones a través de acuerdos transaccionales. Acuerdos comerciales e interconectividad significan paz y estabilidad, más allá de los beneficios económicos. Pelearse con ellos es un sinsentido y muestra de ignorancia. Pero lo que estamos viendo es distinto. Es el desplazamiento del sujeto en una oración: los beneficios y acuerdos son estímulo para la no confrontación, priorizándola. No dejando de pensar en ella. Incluso si los resultados de la transaccionalidad son positivos o esperanzadores –no es el caso en ninguno de los ejemplos anteriores–, estos no deben ser admisibles si aumenta la preocupación por el futuro de la democracia y de los derechos humanos, y por la transgresión de los límites ligados a esos mismos resultados.

Aunque el auge de las políticas de identidad logró avalar o enaltecer comportamientos que unas décadas atrás provocaban algún grado de estigma, es incompleta la ecuación que deposita en ellas el menosprecio a valores democráticos, el desinterés hacia derechos humanos, los señalamientos culturales hacia comunidades diversas y tolerancia a formas de agresión y violencia.

Qué estamos abandonado, entonces, en el simplismo de palabras que han intentado traducir la temporalidad política: narrativa, polarización, el rescate de izquierdas y derechas, sus versiones más estridentes, nativismos y nacionalismos y las nociones excluyentes bajo la calificación de extranjerías y las batallas culturales.

Abandonamos el parámetro moral del mundo que queremos construir. De él se desprendían los comportamientos políticos.

El planeta transaccional depende de la apariencia de solucionar problemas, siempre en lo inmediato y estacionado en el presente. Pero hay un futuro. Lo estamos dibujando mal.

Diego Genoud: Más que recuperar el apoyo que viene perdiendo de cara a una eventual reelección, Milei parece apurado en aprovechar el tiempo que le queda de mandato para afianzar una transformación estructural. La erradicación de la Ley de Tierras y la vía libre para que capitales extranjeros puedan comprar sin límite alguno grandes extensiones del territorio argentino lo prueba. Una ofrenda más, a la espera de que Donald Trump sobreviva al decisivo test electoral de noviembre.

Se flexibiliza el proyecto de la ley de tierras, no sería ilimitada la compra de tierras, sólo el 25% del total. El Observatorio de Tierras ya advierte que el límite sería mensurado a nivel provincial y no departamental. Por lo que podría venderse toda la tierra de departamentos clave, por ejemplo en Neuquén, sin rebasar la cota provincial del 25%. O con las zonas con reservas de litio, respecto al que unas pocas zonas de Salta, Jujuy y Catamarca concentran el grueso de ese recurso.

Quedaría en pie todo el resto, como el tema de los campos incendiados y todo lo referente al ámbito urbano, con los desalojos y las expropiaciones al frente.

El extendido endeudamiento a tasas usurarias y la consiguiente mora masiva han levantado preocupaciones hasta en el último número de The Economist.

Impacto en la industria local de las importaciones, incluidas las puerta a puerta que tienen un incremento muy amplio: “… la producción de equipos de informática, televisión y comunicaciones cayó 57%; tejidos y acabado de productos textiles, 56,5%; curtido y artículos de cuero, 50%; preparación de fibras textiles, 44,3%; y aparatos de uso doméstico, 40,3%. Todos presentan descensos muy superiores al promedio de la industria, que se ubica en 9,3%.”

Yo: La construcción de la amenaza terrorista por EE.UU con expresa referencia a la represión de la década de 1970, con decisiva presencia del Plan Cóndor para la coordinación del recorrido represivo en toda la zona. Marco Rubio ha planteado ese camino. Y como siempre, Milei fue detrás. Y compartió el objetivo “antiterrorista” con su ladero brasileño, el candidato rival de Flavio Bolsonaro.

Brasil acaba de bajar el nivel de la relación con Argentina, ante las reiteradas barbaridades del presidente argentino. El embajador verde amarelho ya no retornará a Buenos Aires. Fue la respuesta a los insultos que el presidente argentino prodigó desde diversos espacios mediáticos luego de sus exabruptos en Brasil.

El abogado e influencer de La Libertad Avanza (LLA). Alejandro Sarubbi Benítez hizo un abanico de propuestas para la “solución” de la “barbarie conurbana”. Entre ellas: Edificar un muro con exclusión selectiva de acceso a la Ciudad de Buenos Aires. Esterilizar a las mujeres. Arrojar napalm. Expulsar a la provincia de Buenos Aires del Estado argentino.

Escribió Carlos Pagni: “El Gobierno emite señales de agotamiento en distintas dimensiones.

El conflicto con los prácticos de puerto. El gobierno reculó en chancletas

El senador Joaquín Benegas Lynch tiene una empresa dedicada a la venta de tierras a extranjeros. Conflicto de intereses por el que fue denunciado.

Milei viaja a Colombia para la asunción de su correligionario de extrema derecha Ramiro de la Espriella.

El endeudamiento y la mora en masa. Las billeteras virtuales cobran intereses que multiplican por varias veces el nivel de inflación y ya son millones de personas las que tienen dificultades para el pago. También hay deudas con los bancos vía tarjetas de crédito y con todo tipo de financistas “informales”.

Ofensiva de Diego Santilli y Pablo Quirno contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, en el peor momento para ellos. Villarruel se subió, con buen sentido de la oportunidad a un discurso patriótico a propósito de la reivindicación de la soberanía territorial y en contra de la ley de tierras. Ambos funcionarios le pidieron la renuncia.

En el desmembramiento del proyecto jugaron un rol relevante los múltiples pronunciamientos de agrupaciones populares y la apuesta a una marcha de rechazo muy numerosa, que dio signos de que se alcance una movilización de magnitud poco frecuente. Contribuyeron también los enfáticos mensajes provenientes de figuras con fuerte arraigo popular. El

El embajador estadounidense Peter Lamelas amenazó a empresarios argentinos con retirarles la visa si siguen en negociaciones con la empresa china Huawei.

Huawei mantiene una relación estratégica muy estrecha y de alto perfil con CALF (Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza), que es la cooperativa eléctrica más grande de la Patagonia y de toda la Argentina, con sede en la Ciudad de Neuquén.Esta alianza tecnológica abarca tres grandes proyectos de infraestructura en la región:Despliegue de Fibra Óptica (Calfibra): CALF utiliza equipamiento de Huawei para expandir su propia red y servicio de internet por fibra óptica de alta velocidad (denominado Calfibra), el cual compite en el mercado de conectividad corporativa y domiciliaria de la región y provee servicios clave a empresas vinculadas a Vaca Muerta.Construcción de un Centro de Datos Regional: Ambas entidades avanzaron en los planes y el diseño para que Huawei suministre la infraestructura de un Datacenter de última generación en Neuquén. Este centro estará destinado a almacenar y procesar datos críticos de la provincia y de las operaciones industriales adyacentes.Ciudades Inteligentes y Energía Solar: En colaboración con el municipio de Neuquén, la alianza contempla el desarrollo de soluciones de movilidad urbana sustentable, sistemas inteligentes de tránsito y la articulación técnica para un futuro parque solar urbano, donde se integrarán portales de carga para vehículos eléctricos provistos con tecnología de la firma china.El conflicto geopolítico recienteLa relación comercial entre Huawei y la cooperativa patagónica cobró un fuerte impacto público internacional. Como parte de la disputa tecnológica global, la Embajada de los Estados Unidos en Argentina —a través de su embajador Peter Lamelas y funcionarios de asuntos económicos— emitió advertencias formales de restricciones migratorias (revocación de visas) para cerca de 18 directivos y gerentes de CALF si avanzaban con el despliegue del Datacenter y los contratos con Huawei.Ante esta presión diplomática, las autoridades de la cooperativa ratificaron que continuarán adelante con sus proyectos, argumentando que seleccionaron a Huawei por ofrecer la mejor combinación de «calidad, precio y financiamiento», y que no intervienen «en una disputa entre potencias».

Inversión israelí en explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas

Avanzó la causa por el fentanilo envenenado y el más de un centenar de muertos que produjo. El 4 de agosto se ordenó la detención de las titulares de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica. (ANMAT) y el Instituto Nacional de Medicamentos (INAME). Otro frente indefendiible para el gobierno. Muestra la corrupción dentro del gobierno a un nivel criminal.

El último “éxito” que exhibió el gobierno fue la visita del papa León XIV, que se efectuaría a fines de este año. Cabe como mínimo el reparo que en la actual situación económica, social y política resulta previsible que el jefe de la Iglesia Católica deslice fuertes críticas al actual oficialismo durante su viaje.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.