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La política exterior de Milei, la verdadera campaña antiargentina

Fuentes: Rebelión

Javier Milei ha marcado un giro disruptivo en la política exterior argentina que se inscribe en la corriente global de las extremas derechas, que en el contexto del capitalismo más salvaje buscan desmantelar el sistema de normas y derechos universales. El rasgo característico de la gestión de su gobierno es el alineamiento prooccidental enfocándose esencialmente en Estados Unidos e Israel, de este modo explicita una ruptura con el multilateralismo y la pertenecía al sur global, y se somete a las élites internacionales que conducen a los estados periféricos transformados en apéndices económicos y políticos.

En una reconfiguración de la división internacional del trabajo nos cristaliza en un lugar entre países productores de materias primas frente a las naciones y corporaciones centrales tecnológicamente avanzadas, una relación que profundiza la desigualdad a escala planetaria.

En esa dirección el gobierno de Milei abandonó cualquier búsqueda de autonomía, configurando un nivel de dependencia neocolonial que supera los registros previos; conciben la política exterior centrada en un mercado-centrismo, sin regulación alguna, donde las grandes corporaciones tecnológicas y financieras del capitalismo globalizado reemplazan las funciones que desempeñaron los Estados, reconfigurando el orden internacional. Lo que varios autores denominan internacionalismo reaccionario, se basa en una negación de las instituciones multinacionales que surgieron después de la segunda guerra mundial, a las que someten a un vaciamiento lo que se traduce en una manifiesta impotencia ante la crisis política, social y ecológica que atraviesa el mundo. Su proyecto es desmantelar las normas basadas en derechos y reconfigurarlas en torno al poder de las corporaciones y los líderes de organismos como el Foro de Davos y el Grupo de los 20.

Su discurso psicótico, brutalista y confrontativo, instalado en el marco de un lenguaje ultra violento, acompañado por un entramado digital ilimitado sin pretensión de verdad alguna, basado en un personalismo y un misticismo que desarrolla una política exterior fuertemente influenciada por las creencias personales, basadas en la sobre ideologizacion mesiánica y que se auto atribuye una misión salvadora no sólo de Argentina, sino de Occidente en su conjunto frente al avance de la herencia cultural marxista. “Hoy estoy acá para decirles que Occidente está en peligro. Está en peligro porque aquellos que supuestamente deben defender los valores de Occidente se encuentran cooptados por una visión del mundo, que inexorablemente conduce al socialismo, y en consecuencia, a la pobreza” y terminó en modo de pastor evangélico “ustedes son los verdaderos protagonistas de esta historia, y sepan que a partir de hoy, cuentan con Argentina como un aliado incondicional” declaró en el Foro Económico de Davos en 2024. Para Milei, el sujeto histórico de esta época es el empresario que genera valor, y debe ser despojado de todo control y regulación, hasta el punto de justificar sus delitos de evasión y considerar la fuga de capitales al exterior como actos heroicos.

Esta política se cristaliza en los numerosos viajes que ha realizado Milei a los Estados Unidos, en su mayoría sin encuentros presidenciales oficiales o de Estado y si en el marco de otras reuniones multilaterales. En ellos se centró en encuentros con actores que abrevan en los entornos de las llamadas derechas extremas y de empresarios como Elon Musk, que le dan a la política exterior una característica de lo que se denomina tecno diplomacia privada. En 31 meses de gobierno realizó 40 viajes al exterior, todo un récord mundial. A Estados Unidos 18 visitas, 13 a Europa, 3 a Israel, 2 a Brasil y en 2026 a cuatro países de Sudamérica para la asunción de presidentes de ultraderecha.

En su deliro está convencido que el mundo aceptará estas premisas y somete la imagen internacional del país a un bochornoso desgaste y credibilidad, que pretende ser cubierta con la construcción de una supuesta campaña antiargentina orquestada por una supuesta internacional comunista.

Cada vez es más evidente que el estilo desequilibrado de un personaje como Milei incomoda a quienes comparten propósitos y afinidades ideológicas. Su conducta genuflexa que busca la concesión sin una contrapartida en el alineamiento con EE. UU y otros gobiernos y corporaciones y se ofrece incluso con una aquiescencia no solicitada, lo que incluso resulta embarazoso para sus interlocutores afines.

Paranoia brutalista

En su paranoia llena de identificaciones de amenazas, replica en el exterior la lógica que utiliza en la política local, donde construye sin fundamentos el par amigo-enemigo, donde el otro es identificado como un agente que amenaza los valores de la libertad y a partir de lo cual ataca desbocado con una ira patética a jefes de Estado, a los defensores de políticas de derechos humanos y sociales, ambientales, de género y a quienes reivindican la justicia social.

Durante el reciente viaje a Brasil para dar apoyo al candidato presidencial Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por el Supremo Tribunal Federal de Brasil tras ser declarado culpable de participar en un intento de golpe de Estado relacionado con los hechos posteriores a las elecciones de 2022, cuando perdió frente a Luiz Inácio Lula da Silva, Milei volvió a insultar a Lula, llamándolo «ladrón» y «presidiario«. Estos dichos provocaron una crisis diplomática, que significo el retiro provisorio del embajador brasilero en Buenos Aires y el pedido de explicaciones al gobierno argentino. También atacó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes a quien llamó “basura calva

No es la primera vez que el ocupante de la Casa Rosada confunde sus emociones personales, sus arrebatos neofacistas, con las relaciones internacionales, llevando al país a un nivel de aislamiento y escarnio sin precedentes desde el fin de la dictadura. Calificó a Gustavo Petro de «comunista asesino terrorista«, «plaga letal» a Andrés Manuel López Obrador lo llamó “ignorante» y al presidente de España Pedro Sanchez «cobarde», «mentiroso», «incompetente» y «el hazmerreír de Europa”. Acusó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y al partido demócrata de EEUU de impulsar una campaña antiargentina.

Afirmó que “China era un país de asesinos y que no haría negocios con comunistas«. El dislate de un presidente trastornado lo lleva a insultar y amenazar a los gobiernos de los dos principales socios comerciales de Argentina, China y Brasil. A la par que se abraza a personajes repudiables como Jair Bolsonaro, Donald Trump, el neo franquista Santiago Abascal, y especialmente con el genocida Netanyahu, condenado mundialmente por crímenes de lesa humanidad en Palestina y Líbano. El vínculo con Israel no es solo del presidente, es una línea de gobierno que profundiza el camino abierto por Carlos Menem, el primer presidente argentino que viajó a Israel y que continuo con Alberto Fenandez, que también viajo allí en su primer viaje al exterior. En junio de este año, en medio de la repulsa mundial por el genocidio en Gaza, Martín Menem visito Israel, sin informar el motivo de su excursión, viajó acompañado por la diputada libertaria Sabrina Ajmechet, fundadora del foro contra el antisemitismo, que ataca a cualquiera que critique la política de Israel. El presidente de la Cámara de Diputados, declaró al llegar “Nos esperan días intensos de trabajo” y agregó “que seguirán fortaleciendo este vínculo que atraviesa el momento más sólido y fructífero de su historia”.

Sin ley ni derechos, el nuevo orden internacional

Decidió, violando resoluciones de Naciones Unidas, el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, y declaró: “lo haremos incluso si eso prende fuego a toda la región”. En esa ocasión Benjamín Netanyahu, lo llamó “un gran amigo del Estado judío” El secretario general de la Liga de los Estados Árabes, Ahmed Aboul Gheit, lo condenó explícitamente a través de un comunicado donde señaló “trasladar la embajada a Jerusalén ciudad sagrada para tres religiones viola el derecho internacional”.

Sus acciones de apoyo servil a las políticas de los gobiernos de Israel y EEUU ante el genocidio en Gaza y los ataques a Irán, configuran una política exterior marcada por las desmesuras, el aventurerismo y un sometimiento que recicla patéticamente el ropaje discursivo y sobre ideologizado de la Guerra Fría e involucra negativamente al país en graves conflictos internacionales. En otro de sus actos farandulescos, tan patético como su show en el Movistar Arena, frente el ataque israelí a Irán y la respuesta de Teherán, canceló una gira por el exterior para volver a Argentina y encabezar un insólito comité de crisis, en el que incluso hizo participar al embajador israelí.

El 24 de septiembre de 2024, durante el 79.º período de sesiones de la ONU, Milei dejo perplejos a los asistentes con un discurso violento contra la propia organización a la que acusó de tener “un programa de orientación socialista» que se ha transformado en un ‘leviatán de múltiples tentáculos que impone una agenda ideológica a sus países miembros, como la llamada Agenda 2030” y adelantó que “Argentina abandonará la posición histórica de neutralidad para estar a la vanguardia de la lucha en defensa de la libertad”

Dos días después de asumir, ante la resolución de la ONU para un alto el fuego en Gaza, el 12 de diciembre de 2023, el gobierno de Milei se abstuvo en la votación. También en diciembre de 2023, dio a conocer que el gobierno no designaría un embajador en Cuba y en la misma fecha, envió una carta al presidente de Sudáfrica para comunicarle que Argentina no entraría al BRICS

En la Asamblea General de la ONU rechazó el pedido de Palestina para convertirse en un Estado miembro de pleno derecho de Naciones Unidas, reconociendo que cumple los requisitos para su admisión. La resolución fue adoptada con el abrumador apoyo de 143 votos a favor, 25 abstenciones y solo 9 votos en contra.

En 2024 ante la Resolución Anual que reafirmaba Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007 e instaba a los Estados a aplicarla, Argentina fue el único país que votó en contra; 168 países votaron a favor y 7 se abstuvieron, también fue el único país de la ONU que votó en contra de prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas. En octubre de ese año, la representación argentina votó, como lo había hecho históricamente el país, a favor de una resolución que pedía el fin del embargo estadounidense a Cuba. Milei consideró que ese voto no reflejaba la orientación de su gobierno y respaldó la estrategia del gobierno de Donald Trump del bloqueo ilegal y asfixiante contra el pueblo cubano. En 2026 declaró que el régimen cubano «se va a terminar cayendo solo»

Mas recientemente, el 25 de marzo de 2026 la ONU declaró la trata transatlántica de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos como «el crimen más grave contra la humanidad«. Argentina votó en contra, junto con Estados Unidos e Israel.

A pesar de las evidencias incontrovertibles de los dramáticos efectos del cambio climático, que ponen en riesgo cierto la vida en el planeta, Milei sigue sosteniendo las posiciones negacionistas poniendo en duda el consenso científico sobre el cambio climático y ha criticado lo que denomina la «agenda climática impulsada por organismos internacionales”. Se opone a tomar medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero “porque pueden afectar la libertad de los países” En la COP 30, la Convención del ONU sobre Cambio Climático realizada en Belém, Brasil, redujo al mínimo la delegación que adopto posiciones coincidentes con los lobbys de las corporaciones y gobiernos que boicotean el Acuerdo de París, adoptado el 12 de diciembre de 2015 durante la COP21.

Asimismo, se negó a firmar el tratado mundial contra las pandemias en la Asamblea Mundial de la Salud, que se celebró en Ginebra del 27 de mayo al 1 de junio de 2024. En esta ocasión, el lema de la Asamblea de la Salud de ese año fue “Todos por la salud, salud para todos”. Respecto de la Organización Mundial de la Salud, sigue la línea critica que sostiene Donald Trump y anunció que Argentina se retiraría de la organización.

Subordinación política y militar a EEUU

La generala Laura Richardson, titular del Comando Sur visitó nuestro país en tres oportunidades La primera en 2022 durante el gobierno de Alberto Fernández, un año después volvió a reunirse con el entonces ministro de defensa Jorge Taiana, llego después de declarar que era necesario asegurar para su país los recursos naturales latinoamericanos. En la última fue en abril de 2024, declaró: “La región nos está haciendo un llamado a la acción. Todos debemos unirnos para trabajar allí

Durante su visita viajo a Tierra del Fuego donde se reunió con Javier Milei que dijo: “Las alianzas tienen que estar ancladas en una visión común del mundo y no deben someterse a los que atentan contra los valores de Occidente. Esto se funda en la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privadas de las personas (…) Nuestra alianza con los Estados Unidos, demostrada a lo largo de estos primeros meses de gestión, es una declaración para el mundo” Allí el presidente reafirmó una alianza estratégica con Washington y manifestó su voluntad de avanzar con el proyecto de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego.

En el marco de su disputa con China en la última década Estados Unidos ha robustecido su capacidad de proyección militar en América Latina, con la presencia en bases de la región. Además, aumentó la cantidad de entrenamientos que se llevan a cabo con las Fuerzas Armadas de la región y los despliegues navales y terrestres. Esta alianza de dimensión estratégico militar se encamina con los acuerdos con el Pentágono, el Comando Sur y la Central de Inteligencia Americana por parte de Estados Unidos y los Ministerio de Defensa y Seguridad del lado argentino.

En junio de 2024 ambos gobiernos firmaron un Memorándum de Entendimiento destinado a fortalecer un diálogo estratégico de alto nivel donde se comprometen a promover la cooperación en los esfuerzos para combatir el terrorismo, el narcotráfico, asuntos político-militares y seguridad.

En abril de 2024 se firmó en Dinamarca el contrato de adquisición, por un costo de 650 millones de dólares, de 24 aviones F16 de origen estadounidense. La operación fue pagada por Estados Unidos a Dinamarca y financiada a la Argentina a 12 años, con entrega escalonada de las aeronaves hasta 2028.

El cartel “Las Malvinas son argentinas” expuesto por jugadores de la selección de futbol luego del partido semifinal contra Inglaterra, reavivó en una parte de la sociedad el reclamo de la soberanía argentina sobre las islas, mientras tanto el presidente Milei no oculta su declarada admiración por Margaret Thatcher, quien ordenó las acciones bélicas de 1982 para restaurar el dominio en el enclave colonial, donde murieron 700 jóvenes argentinos. Sus principales aliados Israel y EEUU, nunca reconocieron la soberanía de nuestro país sobre las islas, lo que encaja con la clara decisión de continuar con la desmalvinización. El presidente reconoció públicamente que las Malvinas hoy son británicas; no realizó declaraciones ante la visita en febrero de 2024 a las islas del excanciller británico David Cameron quien declaró que espera que las islas “sean británicas por siempre” y avisó que mejorar la relación con el Gobierno argentino «nunca será a costa de los deseos de los malvinenses.”

Por otra parte la afinidad política e ideológica con Israel, el principal aliado de EEUU en Medio Oriente, también se desarrolla en el terreno económico y estratégico, a la llegada de Mekorot, la explotación de litio y la venta de tierras en la Patagonia, se suman acuerdos tácticos, que comenzaron en el gobierno de Maurico Macri cuando la entonces, ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, tomó a ese país como un gran proveedor de insumos militares y asesoramiento para las fuerzas de seguridad, en sus tácticas de represión ante la protesta social.

El ex ministro de Defensa, Luis Petri, viajó a la sede de la OTAN en Bruselas, Bélgica, el 18 de abril de 2024, para pedir la inclusión de Argentina como socio de la alianza militar. El trámite se inició ante el segundo de la organización militar, el rumano Mircea Geoana. Allí el gobierno manifestó su voluntad de asumir la agenda militar de inteligencia y seguridad de EE.UU. La adopción acrítica de ese programa geopolítico no tiene ninguna lógica basada en los intereses de nuestro país que no tiene ni debe tener jamás ninguna hipótesis de conflicto bélico con nuestros vecinos del continente. Petri fue reemplazado por el teniente general Carlos Alberto Presti, que se desempeñaba como jefe del Estado Mayor General del Ejército Argentino, quien asumió el cargo en diciembre de 2025. Es el primer militar en actividad en ocupar esta cartera ministerial desde el fin de la dictadura en 1983. Esta decisión es parte del acople de las fuerzas armadas con la estrategia militar de EEUU y complementariamente, la opción que estas fuerzas puedan involucrarse con la represión interna que requiere la aplicación de las políticas económicas y sociales del gobierno.

La gravedad de las conductas reaccionarias, exabruptos y decisiones que toma el gobierno de Milei en política exterior su adhesión a doctrinas de confrontación, el ataque a los canales de dialogo e instituciones internacionales, el alineamiento irrestricto con el belicismo EEUU en momentos de tensiones, guerras y conflictos que amenazan con generalizarse, la ruptura de históricas posiciones de nuestro país, la llamada no diplomacia argentina deja a nuestro país en el peor lugar posible.

La línea que separa la política interna de la exterior es cada vez más porosa, ambas son una sola, se constituyen por una sinergia de fenómenos que interactúan, la diferencia es que el gobierno y quienes los sostienen, en sus medidas locales en materia socio económicas, la entrega y el saqueo, debe sortear el rechazo y la movilización social y de las organizaciones de izquierda, al tiempo que busca, apelando a una billetera flexible, lograr acuerdos con políticos de bolsillos sensibles, mientras que en sus decisiones en política exterior se mueve sin límites ni control, aprovechando la complicidad mediática y la ignorancia y desinterés de una parte importante de una sociedad que no percibe y es indiferente a lo que acontece en el mundo y no logra entender como nos afecta.

Las medidas que tomo Milei requerirían la intervención directa del Congreso, violan normas constitucionales, entre ellas el no cumplimiento de pactos, resoluciones, acuerdos regionales e internacionales que suscribió nuestro país a lo largo de décadas.

Ante este cuadro los políticos del orden miran para otro lado, son pocos los que cuestionan o piden explicaciones. El silencio no es vacío, es una posición. no es otra cosa que una versión más sutil de la mentira.

La legislatura ha transformado la ficción de la representación política en una bufonada colectiva, mientras sus miembros al igual que sus partidos están enfrascados en internas endógamas refractarias a lo que vive y sufre la gente de a pie. Piensan en dejar hacer, como viene sucediendo desde años, hasta octubre de 2027, una fecha que puede parecer próxima, pero es un horizonte lejano ante la tragedia que viven las mayorías y la capacidad destructiva que han demostrado quienes deciden.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.