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AMLO y el retorno del keynesianismo

Fuentes: Rebelión

Como política económica de Estado, el neoliberalismo llegó en México a su fin con la asunción presidencial de López Obrador. Este hecho marcó el finiquito de la esencia del neoliberalismo, es decir, de las privatizaciones de la riquezas públicas. Y, al mismo tiempo, puso fin al otro gran rasgo distintivo del neoliberalismo: la  disminución de la participación del Estado en la actividad económica.

Con la llegada de López Obrador a Palacio Nacional, la participación del Estado en la economía ha vuelto por sus fueros para corregir y atemperar las inequidades económicas y sociales que genera el dominio del mercado: enriquecimiento creciente y desmedido de unos pocos y el empobrecimiento, también creciente y desmedido, de la inmensa mayoría de la población.

Dicho en términos de doctrina económica, López Obrador representa el retorno del keynesianismo y, consecuentemente, el desplazamiento de la doctrina neoliberal, igualmente llamada monetarismo.

Por eso la derecha, los neoliberales y sus voceros, decían que López Obrador era un peligro. Entendían que AMLO significaba el fin del neoliberalismo, el fin del “sálvese quien pueda”  y del “que cada quien se rasque con sus propias uñas”. Y que, en contrapartida,  representaba el retorno del keynesianismo. O, dicho de otro modo, el fin de las ganancias monumentales a costa de la disminución constante de los salarios, de los ingresos populares y de los servicios públicos, como educación y salud.
Los ejemplos de este retorno al keynesianismo son muchos y están a la vista: pensión universal para las personas mayores de 68 años; becas universales para estudiantes desde jardín de niños y primaria hasta bachillerato; auxilios económicos para madres solteras y personas discapacitadas; inversión pública creciente en salud, educación y otros servicios, cual el transporte masivo de personas, como el metro y el metrobús. Y también, desde luego, en el hasta hoy abandonado sistema ferroviario: el Tren Maya.

El retorno del keynesianismo, es decir de la intervención del Estado en la economía, además, ha llegado en el momento preciso y cuando más se le necesita. Es, como se está viendo en México y en todo el mundo, la mejor política para enfrentar y vencer a la pandemia de Covid-19.

Sólo un fuerte Estado interventor puede realizar esta ingente tarea, muy lejos de las ilusiones de mejoría social y económica que prometieron falazmente el neoliberalismo y el mercado.

Blog del autor: www.economiaypoliticahoy.wordpress.com