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Bolivia nuevamente en crisis

Fuentes: Rebelión

En estos días estamos asistiendo a una nueva crisis social en Bolivia que hace tambalear al gobierno de derecha de Rodrigo Paz Pereira (quien fuera el candidato del PDC), electo presidente hace solamente nueve meses, el 17 de agosto del pasado año.

Desde ya podemos afirmar que la presente crisis no es para nada un rayo en una noche de verano, ni tiene su inicio hoy.

Es más bien un nuevo capítulo de un largo proceso de crisis política e institucional que arranca por lo menos en el año 2020, como mencionáramos en artículos previos e inmediatamente posteriores a las ya mencionadas elecciones de agosto pasado.

Señalábamos que el MAS no tenía cuadros políticos formados para la gestión gubernamental; debido a que nunca funcionó como un partido de acción política permanente y cotidiana, sino por el contrario lo hizo como un instrumento electoral puntual.

En segundo lugar remarcábamos el nefasto papel jugado por Evo Morales quien asumió la presidencia del MAS en el año 2020, luego de haber sido Presidente de Bolivia desde desde el 22 de enero de 2006 hasta su renuncia, el 10 de noviembre de 2019.

En su obsesión de ser el eterno candidato a presidente de la izquierda boliviana, no sólo no organizó la formación política de cuadros, sino que llevó adelante una férrea oposición al gobierno del propio MAS, encabezado por Luis Arce y David Choquehuanca (ex ministro de economía y relaciones respectivamente bajo su presidencia), a los que llegó a tildar de traidores.

Llegó a dividir incluso a la bancada parlamentaria del MAS entre “arcistas” y “evistas” (votando estos últimos muchas veces con la derecha en contra de proyectos del gobierno).

Finalmente en las elecciones promovió el voto anulado, lo que facilitó el triunfo de la derecha.

Como tercer elemento marcábamos las debilidades de la política económica del presidente Arce que dieron lugar al aumento de la inflación que llegó a un 24%, el mayor porcentaje en 39 años.

El valor del dólar que desde hacía años cotizaba entre 6,50 y 7 bolivianos, pasó a costar entre 13 y 20 bolivianos en el mercado paralelo.

No existió un debido control a la evasión de ganancias de firmas exportadoras a la banca offshore.

Y para completar el panorama de crisis y falta de credibilidad en el gobierno, una gran escasez de combustible obligó a la gente a hacer largas filas durante horas en las distintas estaciones de servicio.

Hoy las medidas neoliberales adoptadas por Rodrigo Paz como por ejemplo:

  • la derogación de impuestos a las grandes fortunas y a las transacciones financieras,
  • nuevos impuestos para los pequeños productores y comerciantes,
  • eliminación de subsidios y programas sociales,
  • la revisión de la ley de trabajo,
  • la privatización y entrega a empresas trasnacionales del gas y el litio,
  • aumento del precio de la gasolina e incluso la distribución de gasolina adulterada,

han desatado al máximo el descontento de la gran mayoría de la población y en particular de los trabajadores organizados.

A principios de mes hubo paros de transportistas y en el magisterio. A su vez la COB presentó un pliego con 100 demandas que fue rechazado en su totalidad por el gobierno.

La respuesta popular

Ante la falta de diálogo, la misma no se hizo esperar y en los últimos días se bloquearon diversas carreteras en todo el país; principalmente en El Alto y La Paz, que está prácticamente aislada con 18 puntos de bloqueo de un total de 22 en el país hasta la fecha.

La respuesta de las autoridades hasta el momento ha sido la contención y represión a las manifestaciones que están llegando a las cercanías de la plaza Murillo, sede del gobierno.

Además de la policía, están participando las fuerzas armadas; lo que sería ilegal dada la inexistencia de la autorización previa parlamentaria.

Asimismo han librado orden de aprehensión contra Mario Argollo, Secretario Ejecutivo de la COB y otros 24 dirigentes sociales.

Una voz discordante en el gobierno

Si algo faltaba en este escenario caótico era el resquebrajamiento institucional.

El mismo se hace patente con las declaraciones nada menos que del Vicepresidente de Bolivia, Edman Lara en el día de ayer domingo 17, acompañado por legisladores del PDC de las cuales transcribimos algunos pasajes en forma textual: “una vez más le pedimos al presidente bajar la soberbia, llamar al diálogo, dialogar con los sectores movilizados y no con esos grupos que al presidente le conviene dialogar, porque hemos visto que se ha reunido solamente con los que son afines a él y eso no está bien”.

Insistió en que el presidente escuche a la COB y que si no puede acceder al aumento del 20% que solicitan, que se les otorgue lo que permita la economía del Estado.

No puede usted escuchar a unos y rechazar a otros, no puede usted conversar con unos y mandar a reprimir y a patear a otros bolivianos”, expresó Lara, quien además exigió la destitución del comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol Saravia, y del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Víctor Hugo Valderrama.

La siempre necesaria solidaridad

Desde ya el PIT-CNT, la central única de los trabajadores uruguayos, manifiesta su absoluta solidaridad con sus hermanos de clase nucleados en la COB y su disposición a colaborar en lo que sea menester.

Finalmente nos resta señalar una vez más, que ante el empuje neoliberal y privatizador de este gobierno, la única alternativa será la acumulación de fuerzas que hagan factible la mejor resistencia. Y eso sólo se logrará con la unidad de acción de todas las fuerzas sindicales y sociales en lo que en su momento fue el llamado pacto de unidad que integraron la COB y distintas organizaciones campesinas y de pueblos originarios.

Carlos Flanagan fue integrante de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio de Uruguay. Exembajador de Uruguay ante el Estado Plurinacional de Bolivia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.