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Claudia Sheinbaum pide perdón al rey Felipe VI por los «crímenes cometidos contra España durante la conquista»

Fuentes: Rebelión

Jamás hubiéramos podido imaginar tanta ignominia pues la presidenta de México Claudia Sheinbaum, aprovechando que el mundial de fútbol se desarrolla en Norteamérica, decidió invitar al rey Felipe VI al encuentro entre Uruguay y España. Ambos gobiernos pensaron que era la mejor ocasión para sellar las paces, pero eso sí, se ha pactado “sin pedir perdón ni la más mínima disculpa por los crímenes cometidos por los españoles durante la época de la conquista y colonia”. En ese asunto tan escabroso como manda el protocolo hay que callar porque esta es una humillación insoportable para el orgullo del reino de España.  Lo mejor es olvidar ese “pérfido malentendido” que se produjo con la carta de AMLO no respondida o ninguneada por la monarquía. Todo ha quedado en una desgraciada “anécdota o incidente” que no puede interrumpir las relaciones diplomáticas y los históricos lazos de hermandad que existen entre ambas naciones

Esta es una de las traiciones más rastreras por parte del Gobierno de MORENA que juró y perjuró que defendería la dignidad de las comunidades indígenas mexicanas.

En el año 2019 El presidente López Obrador le envió una misiva al rey de España con motivo conmemorase los 500 años de la caída de Tenochtitlan en las garras de Hernán Cortés. En ésta le explicaba que había llegado el momento de superar diferencias y reconciliarnos como pueblos hermanos. Por lo tanto le exigía a su Majestad que como Jefe de Estado pidiera perdón a los pueblos indígenas mexicanos por los crímenes cometidos durante la conquista y colonización de lo que en ese entonces se conocía como Nueva España. Estamos hablando de un perdón cristiano al estilo al que pronunció en su momento el Papa Francisco, mejor dicho, una especie de confesión y propósito de la enmienda por los pecados cometidos contra los pueblos originarios. Un memorial de agravios cuyo artífice intelectual fue la primera dama de la nación Beatriz Gutiérrez Muller (que el año pasado tramitó la nacionalidad española en el consulado de España en México)

Esa misiva exigiendo perdón fue remitida por conducto diplomático al Palacio de la Zarzuela. Pero los muy soberbios no tuvieron ni siquiera la decencia de contestarla, o sea, se engavetó restándole importancia pues la calificaron de una “pataleta de criollos rebeldes” A la monarquía borbónica no le dio la gana responderla rechazando con toda firmeza las reclamaciones de AMLO. A quien algunos intelectuales españoles, como Pérez Reverte, lo llamó de “imbécil”. Así se demuestra que la arrogancia neoimperial española, heredera de Hernán Cortés, sigue vigente. “Cómo es posible que se atrevan a exigirle a su majestad el Rey que pida perdón por unos supuestos crímenes que solo existen en la imaginación de quienes inventaron la Leyenda Negra”. “Esta es una perversa acusación para manchar el buen nombre de la Madre Patria”

La falta de respuesta fue la causa de que las relaciones diplomáticas estuvieran en pausa o congeladas por más de 7 años porque por encima de todo estaba en juego la dignidad y memoria de los pueblos indígenas tan denigrados y despreciados y que tanto defendía el partido MORENA.

El rey Felipe VI (heredero del caudillo Francisco Franco) prefería hablar de “liberación de los pueblos nativos oprimidos por el imperio Mexica”, es decir, que consideraba a Hernán Cortés como un “libertador”, un “civilizador”, el “padre de la nacionalidad mexicana”…”ya que España transmitió generosamente los más altos valores de la civilización occidental, la fe cristiana y la lengua para hablar con Dios. En realidad están en deuda con nosotros”

Claro, esto significa que esos indígenas salvajes de Tenochtitlan son los verdaderos culpables, “esos seres pertenecientes a una raza maldita que se dedicaban a rituales macabros y satánicos, crímenes imperdonables contra el Dios católico, apostólico y romano, tenían que ser derrotados por el bien de la humanidad”

El imperio Español, muy por el contrario, se dedicó a redimirlos, civilizarlos, educarlos y especialmente exorcizarlos para sacarles el diablo del cuerpo. “Los españoles son los salvadores de esos gentiles herejes y caníbales”

Según los cronistas castellanos la dictadura opresora Azteca o Mexica dominaba cruelmente a otros pueblos indígenas como Tlaxaltecas, Cholutecas, Purepechas.  Los conquistadores encabezados por Hernán Cortés  bajo  coacciones y torturas los convencieron para que se unieran a ellos en una “rebelión liberadora” contra los Mexicas.  “Ellos son quienes tienen que pedir perdón, ellos son los verdaderos culpables por realizar en sus pirámides sacrificios humanos y prácticas antropofagia” Rituales sanguinarios en honor a unas divinidades paganas que los frailes españoles purificaron con agua bendita.

Cuando el monarca visitó hace unos meses una exposición sobre  “La Mujer en el México Indígena” que tuvo lugar en el Museo Arqueológico Nacional de  Madrid, compungido comentó ante algunos académicos que: “las civilizaciones se han encontrado en sus momentos de lucha, conflicto y  controversias. Hay cosas de las que hay que sacar lecciones porque ha habido cuestiones morales y éticas de cómo se ejerce el poder desde el primer día.  Los Reyes Católicos al promulgar las Leyes de Indias hay un afán de protección que luego la realidad hace que no se cumplan como se pretende y hay mucho ABUSO”

Sabias palabras que se interpretaron como una especie de “perdón” pues su majestad dijo que “hubieron algunos abusos” ¿durante la conquista? No sabemos a qué se refería porque fueron unas declaraciones muy vagas y ambiguas.  Sheinbaum y los funcionarios de MORENA lo consideraron como un “perdón válido” para resarcir la afrenta cometida hace 500 años a los pueblos indígenas mexicanos.  No fue un perdón pronunciado en un acto público ante las autoridades y los medios de comunicación, sino un comentario en una reunión privada.

Sheinbaum recibe a Felipe VI con todos los honores en el Palacio Nacional; le hace una venia, se arrodilla, dobla la cerviz, le besa los pies y pide perdón aceptando que la invasión encabezada por el “magnánimo Hernán Cortes”, padre de la patria mexicana, supuso la liberación de los pueblos indígenas oprimidos bajo el yugo de Tenochtitlan. Los conquistadores españoles vinieron a civilizar, a entregar todo su amor en el nombre del Dios blanco, católico, apostólico y romano. Por respeto no se habló nada de la conquista genocida que con la espada y la cruz aniquilo a millones de indígenas y sembró de destrucción las tierras de Anáhuac

Parece que los “bárbaros guerreros mexicas” fueron los que agredieron a las tropas imperiales españolas portadoras de la fe y la verdad. Increíblemente la “malinche Sheinbaum” estrecha las manos de Hernán Cortés, trasmutado en monarca borbónico, y sella la paz con sus verdugos. Está comprobado que ese amor por los indígenas no era más que pura retórica propagandística, una vil manipulación electorera del partido de gobierno. Estos criollos mexicanos, dizque “progresistas” obedecen sin rechistar las órdenes de los que todavía consideran sus amos imperiales.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.