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CNDH pide al gobierno agenda migratoria con perspectiva de género

Fuentes: SEMlac

La violencia física, verbal, discriminación por género y fragilidad son las situaciones que se incrementan cuando se está en condiciones de movilidad, aspecto que se extiende a la familia, por lo que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exhortó a las autoridades federales para que la agenda migratoria tenga perspectiva de género y […]

La violencia física, verbal, discriminación por género y fragilidad son las situaciones que se incrementan cuando se está en condiciones de movilidad, aspecto que se extiende a la familia, por lo que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exhortó a las autoridades federales para que la agenda migratoria tenga perspectiva de género y familia.

Asimismo, el organismo nacional presentó la Declaración sobre Género, Migración y Familia suscrita por las organizaciones de la sociedad civil, conscientes de que las situaciones de las mujeres migrantes trabajadoras deben abordarse de manera especial y requieren políticas públicas eficaces y armonización legislativa para la integración económica, social y cultural de las personas repatriadas, que en ocasiones dejan lazos familiares en otros países.

Realizar censos adecuados de las personas que integran los flujos migratorios como las Caravanas Migrantes, así como que los organismos de Derechos Humanos y las autoridades de tres niveles de gobierno trabajen en forma conjunta para atender diferencialmente los requerimientos de los grupos poblacionales, se especifica en la Declaración.

En el marco del conversatorio «Género, migración y familia: su problemática», el Quinto Visitador General de la CNDH, Edgar Corzo Sosa, destacó que se trata de hacer conciencia sobre la violencia que enfrentan mujeres, niños y familia en contexto de migración, y poner sobre la mesa todas las vulnerabilidades que enfrentan quienes dejan sus hogares y países en busca de una vida mejor.

Mujeres migrantes, triple vulneración a sus derechos 
Puntualizó que las personas migrantes, en especial las mujeres, enfrentan hasta triple vulneración de sus derechos, y aseguró que la mujer migrante es víctima de violencia en sus diversas modalidades.

Exhortó a las autoridades competentes a promover y coadyuvar en las acciones de política pública para contar con una regulación migratoria con perspectiva de género y familia, respetuosa de la dignidad y los derechos humanos de toda persona.

Precisó que la violencia de género, búsqueda de nuevas oportunidades laborales, pobreza, desequilibrio en prácticas culturales, cambio climático y conflictos sociales y políticos en sus países de origen provocan la migración de las mujeres.

Reiteró la necesidad de que sean respetados los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTTTI en migración, especialmente a la vida, integridad personal, igualdad y libertad.

Las mujeres en migración tienen derecho a una vida libre de violencia, a no ser sometidas a la esclavitud ni a trata de personas, a la salud, al libre tránsito y residencia, a solicitar la condición de refugiado, a la identidad, a la unidad familiar, a la educación, al trabajo, al acceso a la justicia, a la seguridad jurídica y al debido proceso, a la asistencia consular y a retornar a su país de origen cuando así lo deseen.

Gloria Davenport, integrante del Primer Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México, demandó que haya congruencia en las políticas migratorias internas, ya que se va a generar un núcleo de discriminación documentada porque no se respetan los derechos humanos de la diversidad sexual.

Detalló que para la comunidad LGBTTTI la capital del país es un oasis, ya que de nada sirve rectificar el acta de nacimiento, tener una identidad en papel, si no se les da trabajo.

Ana Laura López, de la organización Deportados Unidos en la Lucha A.C., comentó que a pesar de que vivió muchos años como indocumentada en Estados Unidos, logró tener más derechos básicos que en México. Por su edad ya no consigue trabajo y a tres años de ser deportada, no sabe cómo ejercer la maternidad a distancia, y para reunificar a su familia requiere de trabajo, así como una vivienda digna donde pueda convivir con sus hijos.

Elvia Lucía Ávalos, directora de Estudios del Programa de Atención a Migrantes de la CNDH, señaló que la migración es un derecho y no debe verse como acto ilegal o excusa para violar la dignidad.

Enna Paloma Ayala Sierra, del Instituto Nacional para las Mujeres, demandó que la problemática se aborde con enfoques intercultural y transnacional para lograr la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres migrantes.

Gretchen Kuhner, del Instituto para las Mujeres en la Migración A.C. (INMUMI), destacó que aumentó la deportación masiva, que en 2017 llegó a 340.056 personas, a quienes se ayuda a sobrepasar el impacto de una separación, dándoles asesoría de cómo dejar cartas de custodia y demás documentos para no perder la patria potestad de los hijos.

En representación del Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración, A.C., Fabienne Venet Rebiffé, afirmó que las mujeres migrantes son mayormente empleadas que las no migrantes, por su necesidad y empeño, y porque muchas veces son contratadas en condiciones de desventaja en trabajos domésticos informales y no regulados.

Aunque están «protegidas» por instrumentos internacionales, en la realidad hay gran déficit de cumplimiento de las leyes en su reclutamiento y contratación, dijo y lamentó que México no haya ratificado el Convenio 189 de la OIT.