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Recordamos a John W. Cooke en un nuevo aniversario de su nacimiento (14.11.1919)

«Cooke era la figura central dentro del peronismo para generar una transformación interna»

Fuentes: Rebelión

En base a extractos de «El peronismo que no fue. La (otra) otra historia», de Editorial Metrópolis, de Gerardo Bavio y Mario Hernandez

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G:– Con unos amigos decidimos irnos un verano a Carlos Paz, a la noche nos juntamos a conversar con Jorge Vexenat, que acababa de volver de Cuba, nos relató cómo eran las cosas. Ahí yo creo que surgió la idea de que era necesario ir a Cuba, para ponernos en contacto no solo con el Che, sino también con John William Cooke que considerábamos que era la figura central dentro del peronismo para generar una transformación interna. Era transformar ese “gigante invertebrado y miope” en “organización y conciencia”, como decía Cooke. 

M:– Cooke había planteado que el gobierno popular había caído en septiembre de 1955 porque la clase trabajadora no participó en la lucha. 

G:– Había una evidente conspiración por parte de los llamados partidos opositores. También hubo un llamado de Perón a la pacificación, que no es escuchado, vienen los discursos de los distintos sectores políticos, todos opinando en contra del gobierno y con una actitud completamente conspirativa, así se desencadena el 16 de septiembre de 1955, con esa escalada de sublevaciones que comienzan en Córdoba, que en realidad se frustran, fueron tres días de movimientos, de actores militares que se sublevan, que son rodeados, parecía que el gobierno había logrado vencer la conspiración antiperonista. 

MH: Y que John William Cooke dijera que fueron vencidos porque los trabajadores no fueron movilizados. 

GB: Exactamente, ahí falló algo que es fundamental, que fue la burocracia sindical, que tuvo actitudes que podrían calificarse de claudicantes. También el Partido Peronista en cuyo frente estaba el Almirante Teisaire en esa misma actitud. Y la ausencia de los trabajadores, pero también la política de Perón que llamaba a los trabajadores a no armarse.  

John William Cooke fue designado por Perón en la última etapa de la conspiración, en el cargo de interventor del partido en la Capital Federal. Cooke tuvo actitudes muy firmes, dijo que debían tomarse las calles, que debían organizarse, las armas que había comprado Eva Perón para los trabajadores habían sido devueltas a la Gendarmería, es decir, se combinaba toda una política destinada a la claudicación por parte de los sectores que se supone que eran peronistas. 

La clase trabajadora estaba encerrada por la burocracia sindical, marginada del eje de la resolución, el mismo Perón dijo: “del trabajo a casa y de casa al trabajo, y dejen que este es un asunto entre soldados”. Que era una forma de determinar su derrota, porque evidentemente si había algo o alguien que podía ayudar al gobierno de Perón era la clase obrera en la calle, los “milicos” ya estaban en otra, ya habían dado el salto en contra. Es un fenómeno que hay que analizar también, hasta qué punto las Fuerzas Armadas apoyaron, y la pregunta es: ¿apoyaron alguna vez las Fuerzas Armadas al peronismo, tal cual se originó el 17 de Octubre? Más bien toleraron ciertas cosas y mantuvieron una vigilancia crítica hacia el peronismo desde la derecha. En varias oportunidades hubo presencias de las Fuerzas Armadas para frenar los avances del peronismo en el área social o económica. 

M:- ¿Por qué Cooke en algún momento es acusado de traicionar a la revolución? 

G:– Tienen que ser grupos de extrema derecha los que decían eso, John William Cooke no traicionó jamás. 

M:– Pero hay algunas declaraciones de César Marcos, un dirigente de la Resistencia Peronista, que hace críticas muy duras a Cooke, inclusive creo que le manda cartas a Perón criticándolo. 

G:– Recuerdo que trabajaron juntos en la Cámara de Diputados. Cooke ha tenido muchos enemigos, por eso también lo marginaron de ser el delegado de Perón quien en un momento lo había elegido para ese puesto. Sin embargo, hubo ataques, inclusive en un libro que se llama El heredero maldito de Perón de Franco Lindner, lleno de inexactitudes y tergiversaciones, difamador, atacando la figura de Cooke, lo trata de drogadicto, en fin, un libro infame. Cooke despertó muchas oposiciones en sectores peronistas, quizás, peronistas entre comillas más cercanos a monseñores y generales que al pueblo peronista, esos eran los “calígrafos” como les llamaba Cooke, porque querían tener buena letra con el enemigo. No era el caso de Marcos. 

Perón-Cooke 

M:– Después retomamos esto, acá el tema interesante de Cooke es cómo se acerca al marxismo desde el peronismo. Es un caso particular porque en esos años sectores del marxismo se acercan al peronismo y el caso de él es al revés. Hacia el final de su vida, arriba a una perspectiva política más orientada hacia el marxismo y a un enfoque más crítico del peronismo. ¿Por qué no rompe abiertamente con Perón y no toma una opción independiente a pesar de esto que estamos hablando? 

G:– El mantiene una relación amistosa con Perón, eso se traduce en su correspondencia, que es una documentación básica para entender el proceso que se vivió en aquellos años. Ahí le puntualiza críticas y Perón le contesta, en todos sus trabajos hay una crítica al método de conducción, a los limites ideológicos que se mantiene de lo que puede considerarse un capitalismo autónomo y Cooke, por el contrario, avanza hacia una transformación social profunda, que no puede el peronismo mantenerse en un equilibrio permanente sin tomar una decisión clara ya sea a favor o en contra de una transformación socialista. Ese es el núcleo de la polémica entre Perón y Cooke. Con respeto y afecto siempre, aun así Perón lo marginó, pero seguían teniendo su vinculación epistolar.  

Al final las cartas de Cooke van dejando de tener respuesta, en una de esas últimas cartas le dice: “Piense General qué va a significar para los argentinos ser peronista cuando usted ya no esté”. Es decir, quedaba ese peronismo sin orientación, ni decisión, ni contenidos ideológicos y políticos claros. Quedaban movimientos pendulares hacia la izquierda y hacia la derecha, con un Perón que utilizaba a los sectores más burocráticos para tener control.  

El “Che” y Cooke 

MH: ¿Cómo era la relación del Che con John W. Cooke? 

GB: De acuerdo a mi experiencia fue muy buena por ambas partes. El Che admiraba y respetaba mucho al “Gordo” Cooke y asumía mucho de su pensamiento, sobre todo, con respecto al peronismo. 

MH: El “hecho maldito”. 

GB: Así es. El “Gordo” Cooke tuvo la capacidad de influir en muchos sectores de la sociedad y dirigentes cubanos. Además, para Cooke, el Che era una figura fundamental y su proyecto no era antagónico con el suyo, eran complementarios. Cooke tenía más la concepción de la revolución como un proceso de insubordinación de las masas, de las bases sociales y el Che tenía algo de aquello que critican como foquismo, que las condiciones las crea “el foco” guerrillero. Ese fue uno de los debates que no los llegaron a antagonizar en ningún momento ya que podrían ser complementarios, según la realidad, porque lo que marca la táctica de un proceso revolucionario es la realidad concreta, sin partir de ella no se puede pensar en una transformación social. Eso es lo básico. 

En una etapa posterior, el Che comienza a desarrollar un proyecto guerrillero para América Latina, y fue realizándolo de manera compartimentada, es decir, los argentinos que estábamos ahí ignorábamos los detalles de los preparativos de lo que culminó con la guerrilla de Jorge Masetti en Salta. Con el Comandante Segundo al frente, y que fracasó por las crisis internas, el aislamiento y la pronta ubicación de ese foco guerrillero. Ahí comenzó un accionar que culminaría con el Che en Bolivia, el concepto “foquista”. John William Cooke era crítico de este concepto, sostenía que generar una patrulla perdida, con una vanguardia caída de la estratósfera no tenía sentido, ya que en realidad esa vanguardia y esa lucha insurreccional deberían ser la culminación de todo un proceso de lucha de masas y organización, de toma de conciencia y de apoyos en los distintos sectores de la población para luego culminar con una acción armada.  

Nosotros creíamos que el Che compartía esas ideas, pero prevaleció la idea de acelerar el proceso. Inicialmente esto da para discutir bastante, en primer lugar el heroísmo del Che para llevar adelante un proceso, que sabemos que fracasó, en sus relatos en su propio Diario se puede leer su autocrítica. Ese fue el proceso que culminó con la muerte heroica del Che y que abrió camino a una crítica más profunda de lo que debería ser la insurrección armada en América Latina y que todavía hoy es un tema abierto a la discusión.   

Posteriormente al papel de Guevara al frente de la lucha, el papel de John William Cooke respaldando la acción del Che desde una posición más de organización de masas y de toma de conciencia. Su idea era transformar el peronismo con su gran mayoría de clase obrera y sectores combativos en una fuerza  revolucionaria. 

M:– ¿Cuál era la visión del Che del peronismo? 

G:– En mi primer contacto con el Che en mi llegada a Cuba hablamos de ese tema, yo le llevé un documento del PAR (Peronismo de Acción  Revolucionaria) que habíamos creado en Córdoba. El Che sintetizó su opinión en varios conceptos, él consideraba que para hacer una transformación social y para hacer la revolución en Argentina, la presencia, o la realidad del movimiento peronista con tanto respaldo de los trabajadores era algo fundamental. No se podía negar ni desplazar de la realidad un movimiento con tales características y que lideraba la resistencia contra la dictadura, posterior a 1955.  

El Che mencionó los conceptos de John William Cooke, que ya estaba en Cuba. Algo que dijo y que me quedó muy grabado fue que temía que si bien el peronismo tenía una potencialidad revolucionaria muy grande, y que había que partir en gran medida de ahí, en un momento de crisis para el capitalismo en Argentina, la figura de Perón fuera utilizada para frustrar la posibilidad de hacer la revolución, es decir, desconfiaba del papel que podía jugar Perón en una etapa de crisis y de tensión en la Argentina.  

Dijo que había que transformar, como decía Cooke, la potencialidad revolucionaria del movimiento, en acto. ¿Cuándo? ¿Cómo? Esa era la tarea, impulsar el peronismo revolucionario, vincularlo con los sectores de izquierda, promover una política de masas. Esa era su idea en cuanto a la realidad argentina, evidentemente durante mi estadía en Cuba persistía en la idea del foco, por el contrario, Cooke sostenía una idea de política de masas. 

Con Perón no se podía contar para nada 

M:– Me quedó un tema relacionado con John William Cooke, dice León Rozitchner: “Nos hicimos muy amigos con Cooke en Cuba, él no creía en Perón, todo su discurso estaba armado en función de lo indecible para poder mantener su relación en el campo político en el cual sí creía, es decir en el peronismo. Al final Cooke tenía la convicción bien clara de que con Perón no se podía contar para nada.”   

Sobre esta afirmación que hace Rozitchner en una entrevista que le hiciera Horacio González, el actual director de la Biblioteca Nacional, en 1993, y que coincide con los años en que vos estuviste en Cuba relacionado con Cooke, ¿qué podés acotar? 

G:– A través del proceso que se vivió después de la Revolución Cubana, y del desplazamiento de Cooke como delegado de Perón del Comando Táctico, que había estado en sus manos desde casi el comienzo de la etapa de la Resistencia Peronista, se da una creciente diferencia entre los métodos de conducción e ideas de Perón y Cooke. Yo creo que en parte lo que dice Rozitchner es cierto, Cooke se fue apartando, fue muy crítico al manejo pendular de la política de Perón, y en ese sentido planteaba transformar el peronismo, rescatar sus orígenes revolucionarios, y a sus integrantes, que no se borraron y encabezaron la Resistencia. Los que militaron, los creadores de la CGT auténtica, eran rescatados por Cooke mientras eran desplazados por Perón de la conducción. Eso es cierto.  

De todas maneras tampoco coincide con el verdadero pensamiento de Cooke hacia Perón, son muy claras sus concepciones, a partir de la conferencia que dio en Córdoba después del frustrado retorno de Perón en 1964, que lo pararon en Brasil. El explica claramente que el papel de Perón sigue siendo fundamental para encarar una resistencia contra el sistema y las dictaduras, pero se va apartando de algunas concepciones de Perón. 

M:– Vos me comentabas, que inclusive Cooke en un momento quiso llevar a Perón a Cuba. 

G:– Sí, eso fue en 1963, cuando surgió la invitación de Fidel Castro, y que Cooke intentó acercársela a Perón, en Madrid, pero no pudo ingresar a España por las restricciones impuestas por Franco. Por eso no pudo contactarse directamente, pero se la hizo llegar y Perón dijo que no convenía, y rechazó la posibilidad de ir a Cuba por un tiempo. Estimaría que era contrario a su política, a pesar de sus declaraciones a favor de la Revolución Cubana, ya que el Perón de esa época era más revolucionario y más contundente en sus respuestas contra la dictadura. De manera que yo creo en que ahí hay una separación de Cooke y Perón. Pero en 1964, él rescata la figura de Perón como inaceptable para el régimen, por eso rechaza la posibilidad de dejarlo ingresar a la Argentina en el gobierno de Illia.