Recomiendo:
0

De cómo la política está definiendo nuestras vidas

Fuentes: Rebelión

    1. El presidente de los empresarios, Felipe Calderón, ordena que el ejército intervenga abiertamente en el país violando la soberanía de los estados de la República; los legisladores aprueban una nueva ley del ISSSTE que lesiona la economía de sus afiliados; el secretario de Hacienda determina las cantidades del presupuesto que va a […]

 

 

1. El presidente de los empresarios, Felipe Calderón, ordena que el ejército intervenga abiertamente en el país violando la soberanía de los estados de la República; los legisladores aprueban una nueva ley del ISSSTE que lesiona la economía de sus afiliados; el secretario de Hacienda determina las cantidades del presupuesto que va a salud, a educación, a vivienda, turismo, etcétera; el director del IMSS determina sobre compras de medicinas, contratación de médicos y servicios subrogados; el secretario del Trabajo ordena sobre respeto a la ley laboral, sobre asuntos de sindicatos; Mouriño, el consejero presidencial, decide sobre relaciones empresariales y políticas. Todos los funcionarios deciden sobre salarios, ingresos, gastos, aumentos, leyes, asuntos que afectan directamente a la población y ésta ni se entera, poco o nada le importa. Manda por un tubo la política dejándosela a los políticos para que decidan como les dé la gana.

 

2. Basta con darse una vuelta por la Central de Abastos o por los enormes mercados públicos de La Merced o Jamaica de la ciudad de México para ver a decenas de miles de ciudadanos que no saben nada de política y que casi nunca han pensado en ella porque no les interesa, porque, dicen, «no les trae ningún beneficio». Puedes ver a miles de cargadores de mercancía corriendo de un lado a otro con carretilla en mano (por la cual pagan renta), llevando grandes bultos y gritando: «golpe», «va el golpe». Para ganar unos pesos muchos de ellos permanecen toda la noche esperando el arribo de camiones o trailers para descargar frutas o verduras. Al amanecer y durante todo el día decenas de miles de venteras en las banquetas que apenas obtienen algunos pesos para llevar al hogar. Y así, en ese diario movimiento del mercado y alrededor de él, se pasa la vida sin saber que las determinaciones políticas tienen que ver con todo o casi todo.

 

3. ¿Qué podría importarle a los vendedores ambulantes, por ejemplo, que en apenas cuatro meses, por emisión de bonos en el mercado interno, los pasivos crecieron 144 mil millones de pesos alcanzando 8.44 por ciento más que lo reportado en 2006? ¿Qué le importa que el monto de circulación de instrumentos de deuda interna equivalga a tres veces el endeudamiento público en el exterior, que es de 39 mil millones de dólares, unos 430 mil millones de pesos? La realidad es que esas cifras no le hacen entender al trabajador absolutamente nada. Él me responde: «Para mi lo importante es conseguir un poco de dinero para llevar a la casa y lo que hagan los políticos me importa un bledo, pues lo único que hacen es robar, para eso están allí». Podría demostrarse que el 80 por ciento de la población mexicana se encuentra en esa situación de desinterés, incluso de repudio de la política porque están convencidos de que no sirve de nada.

 

4. ¿Cuándo los trabajadores han decidido sobre política nacional, acerca de políticas públicas o dando orientación a las políticas económicas? Dado que la política se le ha dejado a los políticos y éstos la han convertido en un negocio particular y familiar, el pueblo se ha apartado de ella. Pero ello no debe llevar a pensar que la política no sirve de nada y haya que dejarla en manos de los políticos que han hecho de ella un gran negocio. La política determina el rumbo de la economía en cada trienio o sexenio de gobierno. La política económica determina las inversiones en el campo, en la salud, en educación, en producción, en cultura, en gasto social, etcétera. De ella depende el impulso de un sector o la caída de otro por retiro de inversiones. De la política depende si se atenderá el mercado externo o se impulsará la producción para el consumo interno. Ésta sólo es una mínima parte de la política económica y lo demás es mucho mayor.

 

5. ¿Por qué las instituciones de salud pública como el IMSS, el ISSSTE, Salubridad, no tienen las medicinas, los médicos, las enfermeras y las camas necesarias para atender a sus millones de derechohabientes? ¿Por qué faltan escuelas, profesores, cursos de mejoramiento profesional, cupos para alumnos, para dar atención a millones de estudiantes en edad escolar, así como una educación de calidad? ¿Por qué no hay o es deficiente la atención que se da a deportistas, aspirantes a artistas de la pintura, la música, la poesía o no se impulsa el teatro y el cine?   Bueno, pues todo ello tiene que ver directamente con políticas de salud, educativas, deportivas y culturales. Todo ello depende de las políticas para bien o para mal que los gobiernos ponen en práctica. Por eso es absurdo que la población deje todo eso bajo la decisión de los políticos, sobre todo de aquellos para quien la política es un negocio para hacerse millonario.

 

6. Puede una persona ser campesino o agricultor, obrero de la pequeña o gran industria, empleado de gobierno o profesor, incluso profesionistas de bajo o alto nivel, pero las decisiones que toman son extremadamente limitadas o muy personales. Por el contrario los políticos determinan sobre la vida de todos. Intervienen en los precios de los artículos que consumimos a diario, sobre la calidad del transporte público que ocupamos, sobre el estado de las carreteras o las calles de nuestra ciudad, acerca de nuestra arquitectura y los centros turísticos. Habría que preguntar: ¿en dónde no interviene la política?   Pero la población sigue confundiendo la política con la «politiquería», es decir con la política corrupta que hacen los profesionales de la política y de los partidos. ¿Pero le queda acaso a la población alguna posibilidad para pensar en que la política podría ser un instrumento al servicio de la comunidad?  

 

7. Diversas corrientes marxistas han dicho que la política es una superestructura que depende de las condiciones materiales y sociales de vida. Que la política ha cambiado a través de la historia, además que en cada país y sectores de una misma nación la política se puede manifestar de diferentes maneras. Sin embargo lo determinante es que la clase social que domina la política al parecer siempre ha sido la clase con mayor poder económico. Las políticas de gobierno y de Estado (hasta hoy) han sido dominadas por los grandes políticos y empresarios que ejercen el control en cada país. Ellos han organizado las elecciones, subsidian las campañas, pagan a los medios informativos, han influido de manera determinante en la orientación del voto y han colocado a su gobierno. A la mayoría de la población (engañada) le tratan de hacer creer que decide cuando en realidad sólo legitima con su voto lo que empresarios y políticos organizan.

 

8. Pero sí puede existir una buena política. Se puede poner de pie lo que está de cabeza. Para ello, el trabajo de concientización entre la población debe ser amplio y profundo acerca de la enorme importancia que tiene la política en la economía y la vida de las personas. La política no sólo es superestructura dependiente, es también un poderoso instrumento que puede transformar la misma base económica y social. La población debe hacer de la política un arma de lucha a partir de que conozca su importancia. Pero sólo la conocerá impulsada por sus luchas sociales defendiendo sus intereses y enfrentándose a sus enemigos. Es la práctica política la que crea las condiciones para los demás conocimientos. ¿Pensó acaso alguien que se puede aprender la política real con lecciones en las escuelas? Urge acabar con esa politiquería que sólo roba a los trabajadores para dar más a los políticos y a los empresarios. Construyamos una política autogestiva.

 

[email protected]