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Reseña de Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo, de Eva Illouz

El capitalismo emocional

Fuentes: Rebelión

Eva Illouz, Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo. Traducción de Joaquín Ibarburu. Buenos Aires, Kats, 2007.

En este libro se analiza el papel de la psicología en la conformación de las estructuras habituales de los hombres y mujeres de la clase media de los países capitalistas centrales, sobre todo EEUU. Pero cada vez el modelo es más universal. Los estudios que contiene el libro son muy sugerentes dentro de lo que podríamos llamar la sociología de la cultura.

Partimos de la Modernidad como transformación económica, política, ideológica y psicológica. La transformación psicológica se basa en una nueva concepción de la identidad, de la vida emocional y la división entre público- privado y masculino-femenino. La emoción es una energía interna que nos impulsa a un acto. Implica cognición, afecto, evaluación y motivación. Las emociones son corporales en su base pero hay un componente cultural y social. Están en una red jerárquica que conforma determinados guiones imaginarios.

Se diluye la limitación entre una vida pública no emocional y una vida privada saturada de emociones. El yo interior se hace público. El capitalismo emocional es la palabra que define el conjunto de prácticas y de discursos económicos y emocionales que se da en el capitalismo después de la Segunda Guerra Mundial. El año 1909 es una fecha clave, ya que es el viaje de Freud a EEUU. Se inagura en este país un estilo emocional nuevo, en el que las preocupaciones por las emociones son centrales y se desarrollan unas técnicas para gestionar las emociones. La familia nuclear se convierte en el núcleo central para la posterior vida emocional. Aparece el relato, la novela familiar de cada cual. El yo adquiere importancia en lo cotidiano, que pasa a convertirse en algo singular y especial. Se rompen los límites entre lo normal y lo patológico, desde el punto de vista psicológico, que siempre es problemático. La sexualidad y el lenguaje se interconectan, con lo que la primera deja de verse como algo natural. Se abre una vida para conectar la medicina científica con una hermenéutica, con una espiritualidad. En literatura parecerán los libros de consejos psicológicos, que cada vez tendrán más importancia.

Esta época, principio del siglo XX hay una consolidación del capitalismo. Hay una necesidad de encontrar nuevas maneras de gestión de la empresa para sistematizar y racionalizar el sistema productivo. Aparecerá el gerente como sustitución del capitalista que se ocupa directamente de su empresa. Surgirá el `psicólogo de empresa, como asesor recursos humanos.

Se pasará del carácter a la personalidad, entendida como algo manipularle y maleable. Se democratiza aparentemente la relación de poder en la empresa. En realidad se suavizan, se flexibilizan pero no se cuestionan. Cambian las formas. Se abre una cultura de la comunicación como modelo. Surge la idea de competencia social como manera de saber relacionarse con los otros.

Tiene componentes a la vez emocionales y lingüísticos. Se diluyen las diferencias de género al considerar necesario para esta competencia características féminas como la empatía, la sensibilidad y la intuición. Esto liga el discursos psicológico con el feminista. A su vez debe darse a alas mujeres la capacidad de asumir cualidades consideradas masculinas, como la iniciativa y la determinación.

El discursos psicológico-feminista empieza a influir en la vida familiar, que considera como modelo el comunicativo.A partir de los años 50-60 empieza a institucionalizarse el discurso y las prácticas terapéuticas, que se introducen en la enseñanza, en los servicios sociales y en las prisiones. Al mismo tiempo ocupa el mercado al presentar la terapia como un servicio no dirigido a pacientes sino a clientes. Con la psicología humanista de Maslow y Rogers del crecimiento `personal todos necesitamos ser asesorados para autorrealizarnos.

Aparece la intimidad como concepto central, al lado de la igualdad social. La emancipación de la mujer es tanto personal, como social como sexual. Se formula un Ideal moderno de autoexpresión, comunicación y desinhibición emocional. Hay una racionalización de lo emocional basada en una idea a autocontrol. Se trata de saber formular racionalmente las finalidades de la vida emocional y buscar los medios más adecuados para ello. Esto llevará a una cuantificación de la vida emocional en última instancia.

¿ Qué es lo que podemos criticar en este proceso ? Básicamente dos cosas. Por una parte nos conduce a una sociedad del control. Por otra parte negamos la ambigüedad y la ambivalencia de lo emocional. El mundo subjetivo queda objetivado y puede incluso ser cuantificado. Se introducen criterios empresariales en la vida emocional como el de ganancia-pérdida o medios-fines. Las emociones se transforman en objeto de cálculo y negociación.

Se va dando una inflexión en el legado freudiano : se pasa de su pesimismo al optimismo que introduce la psicología humanista. Se vuelve a una idea de autoayuda, pero despojada de su sentido moral. Se mantiene el sufrimiento como elemento fundamental de la vida humana, se busca integrar el trauma, el dolor y la enfermedad en una narrativa. Richard Rorty será el paradigma de una propuesta ética basada en el yo narrativo y en la compasión. Hay que entender las raíces religiosas de esta modelo narrativo, orientado a la redención a partir del sufrimiento. La narrativa biográfica es performativa, ya que el hecho de contar la experiencia implica una reorganización, una nueva configuración personal. Es una narrativa, por otra parte, inmersa en una cultura saturada de derechos y en el victimismo. Es como si la sociedad y la familia tuvieran una deuda infinita con cada sujeto por el trauma que arrastra. A partir de aquí hay una demanda a las instituciones para que compensen este sufrimiento. El Estado mismo se hace terapéutico. Aparece así la noción de Salud mental y todo el protocolo del DSM. Esta será la Biblia internacional de los trastornos mentales y de conducta. Las cuatro ediciones irán adquiriendo una clasificación cada vez más amplia que permite universalizar cada vez más la farmacología dirigida a este tipo de trastornos, cada vez más difusos. El DSM permite así relacionar el diagnóstico y el tratamiento: es una contraseña de los psicoterapeutas para el rembolso de las aseguradoras.

Los campos emocionales en el capitalismo están cada vez más regulados por la idea de Salud mental y emocional. La noción central de competencia emocional es como es el mecanismo estructurador que opera en el interior d ellos agentes participantes. La competencia emocional implica un beneficio social y económico, un capital social. Hay una voluntad de formalizar, de cuantificar esta competencia. Los test de personalidad emocional intentan hacerlo. Se sanciona, se legitima y se autoriza un determinado estilo emocional. La noción de inteligencia emocional aparece en 1990. Es un concepto que la cultura estadounidense ha ido madurando hasta llegar a él con el publicista y psicólogo Daniel Goleman. Implica varios aspectos : 1) Conciencia de las propias emociones.2) Control de las propias emociones. 3) Motivación emocional. 4) Empatía emocional. 5) Manejo de las emociones a través de las emociones.

Todo ello tendrá implicaciones claras y directas en la jerarquía establecida en el mercado laboral. Se inicia el capitalismo emocional porque las formas emocionales tienen valor monetario. La competencia emocional implica también capacidades cognitivas, comunicativas y conductuales.

Es un recurso para mejorara la vida laboral y familiar. Su función es dar un instrumento para interpretar la personalidad y las relaciones en una sociedad líquida. Permite organizar de una nueva forma las narrativas biográficas y las fracturas que comporta. El Yo tiene así una manera de defender su posición y su seguridad en el capitalismo contemporáneo que tiene como modelo la cultura USA. Da más capacidad para soportar las contradicciones, las tensiones y las incertidumbres de la sociedad líquida. Establece nuevas jerarquías de bienestar emocional en un mundo incierto e inestable.

El último tema del libro, algo diferente de los anteriores pero complementario, es lo que la socióloga llama las redes románticas en Internet. En Internet circula un sujeto sin cuerpo que debe gestionar sus emociones. La pregunta es cómo se articulan las emociones, el cuerpo y el discurso en Internet. El sujeto tiene un discurso y una imagen. Hay entonces un uso intensivo de las categorías psicológicas para describirse y expresarse cuando se quieren construir relaciones amorosas ( no sexuales, que es otra historia). Se busca la compatibilidad emocional. Cada sujeto es un yo virtual que reflexiona de manera introspectiva sobre sí mismo y se clasifica de una manera aparentemente objetiva. Quiere describir también sus deseos, fantasías e ideales.

El Yo se construye descomponiéndose en categorías discretas ( personalidad, gusto, opinión ) que lo definen emocional y psicológicamente. Traza un perfil en la web en la que el yo privado se convierte en representación pública y entra en el juego d ella oferta y la demanda. Lo subjetivo se externaliza a partir de las imágenes y de lo verbal. Internet coloca el perfil de la supuesta singularidad del sujeto, aunque sea estandarizado. Lo hace bajo el criterio liberal de la libre elección buscando lo mejor del mercado. El conocimiento del otro y las expectativas son siempre anteriores al conocimiento del cuerpo del otro y a su atracción o no atracción física

Es curioso el dualismo implícito. Uno se supone que presenta su mente emocional ( alma) sin dar excesiva importancia al cuerpo, que aparece así como una mera envoltura. La identidad no tiene así nada que ver con el cuerpo real. El cuerpo queda congelado en una imagen. Se presenta un valor a partir de una imagen de la superficie corporal. Hay una especie de reificación vital: la imagen-texto adquiere una falsa consistencia. Se confunde el cuerpo con su imagen y la identidad con la mente emocional ( como si fuera ajena al cuerpo). El yo en Internet hace un trabajo de autopresentación a través del lenguaje escrito que se dirige a un otro anónimo. Al darse el encuentro se sigue un protocolo que acaba resultando rutinario, en la que siempre se sigue el mismo establecido. Casi siempre es decepcionante.

Los estudios de Eva Illouz sobre sociología de las emociones ( más en general de la cultura) son muy estimulantes. Adopta una posición crítica llena de matices. Para mí hay todo un trabajo global que debería complementarse con estudios que ella misma cita : Terry Eagleton, Slavoj Žižek, Richard Sennet, Zygmund Bauman.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.