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Arte y solidaridad

El cartel cubano de la Tricontinental

Fuentes: Rebelión

Reinaldo Morales Campos [email protected] Especialista en Propaganda y Publicidad. Promotor Cultural Investigador de la Memoria Histórica del Cartel Cubano En Cuba, después del triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, el cartel adquirió auténticas atribuciones artísticas y comunicativas; desde entonces sus mensajes han estados dirigidos a persuadir, orientar, convencer y educar a la […]

Reinaldo Morales Campos [email protected]

Especialista en Propaganda y Publicidad. Promotor Cultural

Investigador de la Memoria Histórica del Cartel Cubano

En Cuba, después del triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, el cartel adquirió auténticas atribuciones artísticas y comunicativas; desde entonces sus mensajes han estados dirigidos a persuadir, orientar, convencer y educar a la población. Y para cumplir sus verdaderas funciones como medio de comunicación visual, comenzaron a ser colocados en murales, porta-carteles y otros soportes situados en centros de trabajos, escuelas, establecimientos comerciales, principales calles, avenidas y como elementos decorativos de las fachadas e interiores de viviendas.

Los carteles de la Revolución Cubana empezaron a reflejar los momentos más trascendentales de la vida económica, política y social del país. Entre las temáticas presentes estuvieron la campaña de alfabetización, las zafras del pueblo, las donaciones de sangre, las campañas de vacunación contra diversas enfermedades, la batalla por el sexto grado, el ahorro de petróleo y electricidad, la defensa del país y los homenajes a José Martí y otros héroes de la Patria.

Como expresión del nuevo arte revolucionario, surgieron los carteles editados por la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL); institución no gubernamental de carácter internacional, con sede en Cuba, creada como acuerdo de la Primera Conferencia Tricontinental, que bajo la consigna «…esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado a andar» sesionó en La Habana del 3 al 15 de enero de 1966.

La OSPAAAL, desde que surgió ha apoyado su labor solidaria a través de la gráfica política y en particular sus carteles que han servido para reflejar y defender la lucha de los pueblos del Tercer Mundo contra la penetración cultural y toda forma de opresión neo colonial e imperialista. En la edición de sus carteles han participados más de medio centenar de diseñadores y artistas de la plásticas cubanos; los cuales han reflejados diversas jornadas y acciones de solidaridad con los pueblos de los tres continentes. Y por los resultados alcanzados en su creación artística, reproducción gráfica, formato y elementos visuales empleados, el estudio de esta cartelistica pueden ser valorados en tres etapas diferentes.

– Gestación de la gráfica de solidaridad (1966-1969)

La primera etapa, entre 1967 y 1969, se corresponde con la gestación de la identidad comunicativa de la grafica de solidaridad de la OSPAAAL; la cual coincidió con el momento de mayor esplendor del cartel cubano y cuando en el plano internacional se había producido un auge del movimiento de liberación nacional en aquellos países subdesarrollados donde la dominación neo colonial de las potencias occidentales se hicieron sentir con mayor rigor..

Las tres primeras causas por países, abordadas esta grafica de la solidaridad, fueron: Guatemala; donde la lucha armada a través de la guerrilla fue la alternativa escogida, en aquel momento, por las fuerzas revolucionarias de ese nación para optar por su total independencia, el Congo; que poseía un gobierno títere desde que había sido asesinado su líder Patricio Lumumba y la de Viet Nam; que combatía a las tropas agresoras norteamericanas. Poco después también fueron objetos de su contenido temático la independencia de Puerto Rico y la lucha contra el sistema de apartheid.

Jesus Forjans Boade Offset, 1969

Los carteles impresos en esos años poseían un formato de 55 x 33 centímetros, sus reproducciones de una temática especifica, impresos con textos en idiomas por separado alcanzaron la cifra de 25 mil en español, 15 mil en inglés y 10 mil en francés; en igual cantidad con la tirada de la revista Tricontinental; órgano oficial de la OSPAAAL; a través de la cual eran distribuidos los carteles plegados, en su interior, a mas de 100 países del mundo. Posteriormente en enero del año 1968, se le incorporó el texto en árabe y junto con los otros tres idiomas (español, inglés y francés) pasaron a ser empleados en un solo cartel, en reproducciones que alcanzaron la cifra de 50 mil ejemplares en proceso de impresión offset y en 500 copias en serigrafía.

En sus diseños estuvieron presentes imágenes fotográficas y dibujadas o ambas combinadas con elementos de la realidad y en ocasiones con sentido figurado. Con sus mensajes bien concebidos, se presentaron regularmente con colores planos, de intensa tonalidades y brillantez. Sus elementos y signos gráficos estuvieron representados con elementos autóctonos y folclóricos de los diversos países con la presencia de lanzas, ballestas, arcos, flechas y arma de combate convencionales que simbolizaban la defensa de los pueblos frente a la penetración cultural de las potencias occidentales.

Por su incidencia con los pueblos de los tres continentes, fueron también abordados en estos carteles la lucha del pueblo afro norteamericano, víctima de la discriminación racial y de la represión del sistema capitalista dentro de los Estados Unidos. Igualmente estuvieron presentes los que recordaban la catástrofe nuclear a que se vieron envueltas las ciudades, de Hiroshina y Nagasaki, en Japón, donde aun están presentes las secuelas de aquel horrible hecho.

Junto a estos carteles y la revista Tricontinental, también fueron distribuidos en sobres de correspondencias y formando parte de otras acciones de propaganda, libros y discos con marchas e himnos revolucionarios. Igualmente se contó con la realización de programas radiales en Radio Habana Cuba y Radio Liberación, con los nombres de » Esta Marcha de Gigante» y el «Noticiero Tricontinental» y conjuntamente con el Instituto Cubano de Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC) en la filmación de los cortometrajes «Hanoi, martes 13, «Determinados a vencer» y «La Guerra olvidada de Laos».

Entre los diseñadores y artistas de la artes plásticas cubanos que participaron, en ese primer momento, en la creación de diseños para los carteles de la OSPAAAL, se destacaron: Tony Évora, Lazaro Abreu, Alfredo Rostgaard, Luis Álvarez, Renilde Suárez, Arturo Palomino, René Mederos, Raúl Martines, René Portocarrero, Félix Beltrán, Antonio (Niko) Pérez, Jesús Forjans, Berta Abelénda, Ernesto Padrón, Faustino Pérez, Mario Sandoval, Humberto Trujillo, Helena Serrano, Asela M. Pérez, Olivio Martínez, Guillermo Menéndez y José Papiol; así como los artistas norteamericanos Jane Norling y Emur Douglas..

-Asimilación de nuevas temáticas (1970-1989)

Solidaridad con Centroamérica y el Caribe

Alberto Blanco González

Offset, 1981

La segunda etapa se puede enmarcar entre las dos décadas de los setenta y ochenta (1970-1989); durante la cual a los carteles, a partir de 1970, se le comenzó a indicar el nombre de su creador, sus tamaños se presentaron de variadas dimensiones hasta alcanzar, en algunos ejemplares, la medida de 45 x 66 centímetros. Esto permitió que pasaran a ocupar espacios mayores en las vías públicas, fachadas de edificaciones, galerías, salones de exposición y otros lugares abiertos al público.

En todo el período que comprende este segundo momento, al igual que en los años 1967-1969, en esta cartelística se reflejaron elementos del folclor y la cultura autóctona de los países abordados y se incorporaron nuevos elementos visuales, como la presencia de los rostros de los líderes de los movimientos revolucionarios, las banderas nacionales, los colores distintivos de los países y otros símbolos patrióticos.

En el aspecto técnico, además del empleo de los colores planos, se utilizó con mayor frecuencia el medio tono en las ilustraciones y las fotografías, se amplió el uso de las transparencias y la separación de colores para la impresión en offset o cuatricromía, se redujo considerablemente la reproducción en serigrafía. Todo esto fue posible porque a mediados de la década del setenta se instalaron en Cuba nuevas industrias poligráficas, lo que permitió el empleo de la tecnología más avanzada y ampliar las capacidades de reproducción en los originales en cantidades superiores y a nuevo costo. Esto favoreció el empleo de las combinaciones de colores con cambio de tonalidades más procesos estarcidos y degradación.

Los carteles continuaron reflejando los hechos más significativos del movimiento revolucionario de los tres continentes y entre las temáticas abordadas en este período, se pueden significar los siguientes:

Los de la solidaridad en América Latina en momentos en que el inicio de los años setenta se habían producido un fuerte embate contra el movimiento revolucionario y en que los obreros, campesinos y estudiantes, eligieron cambios, frente al proceso de la política norteamericana, expresada en la Alianza para el Progreso y que pretendía integrar fuerzas represivas para intervenir en cualquier país y establecer dictaduras militares, como las existentes en ese momento en Bolivia, Brasil, Guatemala y Uruguay.

La oposición del pueblo puertorriqueño al dominio colonial de los Estados Unidos, fue reflejada en las temáticas en ese período. La lucha por la independencia de las ex colonias portuguesas, también fue expresada sistemáticamente en correspondencia con el nivel de la lucha armada entre los años 1970-1975, en los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y las Islas de Cabo Verde.

Rafael Enríquez Vega

Offset, 1982

La lucha contra el sistema apartheid también tuvo su espacio en estas gráficas en momento en que la discriminación racial había adquirido su forma más repugnante y diabólica. Los carteles realizados sobre Viet Nam, tuvieron dos formas diferentes de expresión en su lenguaje gráfico, los que correspondieron a la etapa de la guerra contra la invasión norteamericana y los referentes al fin de la guerra y de la victoria vietnamita en el año 1975. Los realizados posteriores a esta fecha, abordaron el tema relacionado con la reconstrucción y la nueva vida de este país.

Entre otros participantes en la formulación de diseños hasta finales del setenta en esta cartelística de la solidaridad tricontinental, se pueden, citar a Ramón González, Arturo Palomino, Andrés Hernández, José Luciano, Estela Díaz, Clara Luz García, Rolando Córdova, Víctor Manuel Navarrete, Antonio Meriño (Ñico), Silvio Martínez, Enrique Martínez, Pablo Labañino, Roberto Pandolfi y Heriberto (Heri) Echevarría. También brindaron sus aportes los artistas plásticos cubanos Orlando Yanez y Ernesto García Peña.

En los años ochenta se abordó con mayor intensidad los del apoyo a la lucha en El Salvador, en momento en que el Frente de Liberación Nacional había logrado alcanzar un alto nivel de su lucha. Igualmente se reflejó la denuncia de las agresiones norteamericanas contra el pueblo nicaragüense, para destruir su revolución, así como los de la invasión norteamericanas a Granada y Panamá.

Para la OSPAAAL la década del ochenta fueron años de reconocimientos para su labor gráfica, lo cual quedó plasmado a través de su presentación de numerosas exposiciones de carteles en Cuba y en otros países. La mayor exposición de carteles de la historia de la organización hasta ese momento, quedó abierta en La Habana en enero de 1981. En ella se ofreció una amplia visión de su gráfica política de solidaridad Tricontinental mediante la presentación de más de 200 carteles. Se estimó en 9 millones la cantidad de tiradas alcanzada desde su creación.

El reconocimiento y aprecio de esta gráfica de alto nivel creativo y de sensibilidad humana, quedaron reflejados en otras exposiciones presentadas en California, Estados Unidos, París, Francia y Tokio, Japón. De igual manera otro hecho significativo que mostró la efectividad de estos carteles y que ha servido de reconocimiento a la labor de los creadores gráficos cubanos, fue su inserción en portadas e interiores de numerosas revistas y otras publicaciones de partidos de izquierda e instituciones progresistas de los países capitalistas desarrollados.

Solidaridad con Cuba.

Eladio Rivadulla Pérez

1991

 

Serigrafía,1991Los aportes gráficos de los años ochenta estuvieron a cargo de: Rafael Enríquez Vega, Rafael Morante Boyerizo y Alberto Blanco González, siendo significativa, en su participación, la preparación de originales para la reproducción de carteles mediante el dibujo e ilustraciones que incluía los métodos del montaje tipográficos, el empleo de la fotografía de alto contraste, la figura corporal y de maquetas. Idéntica situación ocurrió en las reproducciones por serigrafía, donde el calado y la impresión fueron realizados de forma artesanal.

-Legado y vigencia gráfica (1990-2000)

El tercer momento que particularizó la edición de los carteles de la OSPAAAL, se produjo a partir de la década del noventa, que heredó de finales del decenio anterior algunas situaciones que afectaron su volumen de producción. Estas fueron: el alto costo de los materiales de diseño, el papel, la tinta y otros enseres, lo cual se agravó a partir de la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista, con los que Cuba realizaba sus principales operaciones comerciales, lo que provocó un brusco descenso de la actividad económica, la industria poligráfica prácticamente quedó paralizada por la falta de papel, películas y otros insumos.

Ante esta situación se realizaron diversas acciones encaminadas a mantener los niveles de calidad y de aceptación lograda en la gráfica política de la solidaridad; en particular los carteles y la revista Tricontinental. En tal sentido aparecieron alternativas que permitieron seguir publicando la revista, realizar las reedición de carteles de años anteriores e insertar nuevos contenidos temáticos, en un momento en que la lucha de liberación nacional por la vía armada había dejado de estar en un primer plano para dar lugar a la aparición de nuevos temas globales que afectan a los pueblos del Tercer Mundo.

Teniendo en cuenta lo anterior, el trabajo gráfico se instrumentó en dos vertientes: La primera, por preservar los altos valores estéticos-comunicativos del cartel, resaltando su legado y valoración histórica, lo cual se materializó mediante la presentación de exposiciones, la publicación de un libro-catálogo que contiene una muestra panorámica de los carteles de la organización. Y la segunda vertiente se materializó con la incorporación de nuevas temáticas en el lenguaje gráfico en los carteles de ese período.

La aplicación de las nuevas temáticas en los carteles, se llevaron a efecto en el marco de la celebración de eventos de carácter internacional como: el Encuentro sobre Bases Militares en Centroamérica y el Caribe (1990), Encuentro Internacional «El Derecho de los Pueblos al Desarrollo Social» (1994). Otro impreso en este propio año, fue el de «Neoliberalismo, saqueo y desempleo». Con motivo de la celebración del V Centenario del descubrimiento de la América, se imprimió el denominado «Hatuey El primero» en homenaje a este jefe indio de origen dominicano, que se sublevó contra el proceso de colonización española en Cuba.

En este período se le prestó atención a los relacionados con las tradiciones combativas y patrióticas de la Revolución Cubana, como los realizados en ocasión del XXX Aniversario de la victoria cubana en Playa Girón; el del Cese del bloqueo económico y el de la retirada de la Base Naval de Guantánamo y el XXX Aniversario de la caída en combate del Che. En el diseño de las diversas temáticas, en los años noventa, participaron los diseñadores Gladys Acosta, Eladio Rivadulla Pérez, Albena Petrus y Leonid Prado; así como el artista de la plástica José Delarra.

Entre las exposiciones presentadas que permitieron prevalecer la vigencia de los valores estéticos comunicativos de esta cartelística, estuvieron la de la «Imagen Constante» (1997) que además de las obras de autores cubanos, acogió más de 350 procedentes de 35 países. También con motivo del 36 Aniversario de la creación de la Organización para la Unidad Africana, se presentó una antología del cartel de solidaridad con los pueblos africanos.

Una valoración del cartel cubano de Solidaridad Tricontinental, desde su edición hace ya 40 años, y que conocemos por recordarlos en nuestra memoria, al revisar los catálogos publicados y observar los de más reciente impresión, evidencian que constituyen un valioso testimonio de una de las expresiones gráficas más sobresaliente de la cultura visual nacida con la Revolución Cubana.

Reinaldo Morales Campos [email protected]

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