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El golpe racista al desnudo

Fuentes: Rebelión

Me había propuesto no debatir más en torno a si hubo o no golpe de Estado en Bolivia, ya que después de la matanza, ¿qué duda puede caber al respecto? Los que insisten en no hubo golpe son simplemente voceros propagandísticos de un gobierno de facto, entonces ¿qué sentido tiene debatir con ellos? Sin embargo, […]

Me había propuesto no debatir más en torno a si hubo o no golpe de Estado en Bolivia, ya que después de la matanza, ¿qué duda puede caber al respecto? Los que insisten en no hubo golpe son simplemente voceros propagandísticos de un gobierno de facto, entonces ¿qué sentido tiene debatir con ellos?

Sin embargo, los acontecimientos que se suceden día a día van dejando cada vez más claro lo ocurrido y entonces conviene dejar puntualizaciones para fines de registro histórico y no para convencer a nadie de nada, ya que los que no quieren ver un golpe, es porque son parte de su maquinaria.

Recientemente y, como es de conocimiento público, salió a la luz mediante redes sociales, un video que muestra a Luis Fernando Camacho explicando a sus correligionarios la mecánica de su movimiento que culminó con el derrocamiento del gobierno de Evo Morales. Aparentemente, sin percibir lo que en realidad significaba, Camacho sostiene que su padre había «cerrado» (llegado a acuerdos) con los militares y los policías, previo a la renuncia de Evo Morales y que quien había conversado con ellos era Fernando López. Por esa razón, explicó Camacho, López era ahora el ministro de defensa, para cumplirles los compromisos acordados.

Estas versiones fueron luego confirmadas por el mismo López, cuando consultado por medios de comunicación, dijo que lo que había acordado con los militares era «simplemente» que no salieran a reprimir a los manifestantes, se entiende, a sus manifestantes.

Esto implica que altos rangos de la jerarquía militar entraron en conversaciones e incluso llegaron a acuerdos en temas políticos (puesto que de lo que se trataba era de una crisis política) con opositores al presidente constitucionalmente elegido, sin que éste lo supiera, menos autorizara, siendo formalmente, el Capitán General de las Fuerzas Armadas, a quién los militares debían estar subordinados.

El tema que acordaron no es uno menor, por mucho que quieran presentarlo como algo sin importancia: «Sólo se trataba de que las fuerzas del orden no reprimieran a los manifestantes». Entonces, los «manifestantes», hicieron lo que quisieron, desde incendiar recintos de los tribunales electorales departamentales, Vejar y humillar a la alcaldesa de Vinto, raptar al hermano del presidente de la cámara de diputados y quemarle su casa, aterrorizar a la población cochabambina con cientos de motoqueros que se dieron a la tarea de, ellos sí, reprimir a las movilizaciones de quienes salieron con la consigna de decir «Evo no estás sólo» y que por lo visto, en su visión de las cosas, no son manifestantes, sino «vándalos». De este modo tuvieron el camino abierto de continuar con sus movilizaciones y penetrar hasta el mismo palacio de gobierno, escoltados por los mismos policías, para dejar su biblia.

Cada una de estas acciones tenía un propósito específico dentro del golpe: La quema de los recintos electorales fue realizada para que se imposibilitara una verificación de las actas electorales y, de este modo, consolidar su versión en torno al «fraude electoral».

El secuestro del hermano y quema de la vivienda del presidente de la cámara de diputados fue realizada para impedir que en la lista de sucesión presidencial quedara un masista y despejara el camino a su caprichosa interpretación en torno a que la sucesión le correspondía a la usurpadora Añez.

Paralelamente, sin fuerzas del orden, los paramilitares aterrorizaban a la población.

Todo esto fue realizado, según la versión entregada por el mismo Camacho en el video que comentamos, en acuerdo con los policías y militares y López fue designado posteriormente como titular del Ministerio de Defensa para que les cumpliera los compromisos adquiridos, vale decir, los militares llegaron a un acuerdo con la oposición a espaldas del presidente, para no reprimir sus protestas contra el gobierno legalmente constituido, a cambio de que se les otorgara vaya a saber qué beneficios, que todavía están por conocerse. En cuanto a los policías ya se sabe que, por lo menos, uno de sus beneficios consiste en obtener una jubilación con el 100 % de su sueldo. Entiéndase bien lo que esto significa: Los militares llegan a cuerdos con la oposición para que ésta, una vez en el gobierno, les conceda determinados beneficios. Después de esto ¿Alguien, que se precie de ser coherente, puede negar que hubo un golpe de Estado?

Ahora bien, lo importante de todo esto es que la versión viene de los mismos golpistas. No se trata de interpretaciones de los «sediciosos» que quieren desvirtuar una «Revolución Pacífica».

Sólo queda dejar constancia, también por el reconocimiento que ha dado lugar este video, del carácter racista del golpe, puesto que las Fuerzas Armadas y Policiales se comprometieron con las clases pudientes de la sociedad a no reprimir sus manifestaciones, mientras que las manifestaciones de la gente humilde del pueblo fueron reprimidas a bala por esas mismas fuerzas, dejando un saldo de más de 30 muertos y varias decenas de heridos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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