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El “intelectual orgánico” y el intelectual honesto que mueve todo

Fuentes: Rebelión

1. López Obrador habló –con razón- del “intelectual orgánico” en México como un personaje muy corrupto, siempre al servicio de los gobiernos neoliberales anteriores. En México se sabe de una lista interminable de esos personajes que inventaban –por lo menos desde hace 50 años- actividades para que los gobiernos les entreguen subsidios millonarios. Los más conocidos han sido los “intelectuales periodistas” que “presionaban/aconsejando” a los gobiernos pidiendo dinero, mucho dinero, para la publicación de libros, revistas, periódicos, que el mismo gobierno compraba masivamente.

2. Denuncia López Obrador: al perder ese subsidio millonario que los “intelectuales orgánicos” recibían, se organizó una gigantesca acometida de todos aquellos que se habían hecho millonarios recibiendo lo que en México llamamos “challotes” o “chayos” que no son otra cosa que sobornos de funcionarios de la República a “intelectuales/periodistas” muy “amigos y cercanos”. De éstos hay personajes cuyas residencias se encuentran en las zonas más cotizadas del país y cuyas familias gozan de los privilegios de los más ricos empresarios. El intelectual tiene que ser honesto o no lo es.

3. Un intelectual es “orgánico” cuando forma parte o está al servicio del poder gubernamental o empresarial; sin embargo para ser intelectual no es necesario tener títulos universitarios, haber escrito libros o vivir cobrando como consejero del poder. Intelectual es el que usa el “intelecto”, la mente, las ideas, la inteligencia, para crear a diario en beneficio a la sociedad. Pienso que un campesino que lee, que pelea, que permanentemente está buscando mejores ideas para cultivar, para una mejor vida campesina, de la comunidad en que trabaja, es un intelectual, porque usa su intelecto.

4. Usar el intelecto –que es el principal instrumento del intelectual-  es pensar en sociedad, es asociar la inteligencia, la reflexión y el raciocinio para servir; para ser capaz de transitar de la individual o lo universal, de ninguna manera detenerse en los  beneficios individuales que se oponen al bienestar comunitario. La imaginación, la memoria y la efectividad, integran la inteligencia de cualquier trabajador que imagina una vida menos mala para sus compañeros de clase. Así que ser “intelectual” no puede ser un privilegio de la clase dominante o de sus hijos. El intelectual da movimiento a todo lo que lo rodea como si fuera el motor de los cambios sociales de verdad.

5. Al contrario: hay miles y miles de profesionistas, sobre todo técnicos, que jamás leen un libro, más aún lo rechazan; que sólo hacen lo que les ordenan en el trabajo y sólo repiten opiniones que escuchan en la tele o de amigos. Jamás olvidaré a un médico que le pregunté algo social de su profesión y su respuesta fue: no sé, sólo sé curar. Así son el 99.9 por ciento de las profesiones: todas son técnicos porque así son los programas escolares desde el nivel primario creados por el Estado. Es indudablemente el motivo por el que el autodidactismo es 100 veces superior a cualquier escolarización.

6. En México los títulos sólo sirven para colgar en la pared, conseguir trabajo, ascender en el empleo y ganar dinero. Con razón están muy desprestigiados los títulos académicos porque el 99.9 por ciento no le dieron continuidad a sus estudios, sobre todo si estuvieron empleados en un campo diferente a su profesión. Tengo la idea de que en otros países fuera de México, los títulos de licenciado, maestro, doctor, no existen o están muy devaluados. No hay título de “intelectual” porque éste se demuestra en la práctica siendo autodidacta y creando ideas que pongan en movimiento a la sociedad hacia su liberación.

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com