El MAS entre la victoria o la derrota

Fuentes: Rebelión

La única forma revolucionaria de avanzar es discutir públicamente nuestros errores, y no como plantea A. Salvatierra que niega pugnas internas en el MAS y que afirma: «no habrá ninguna depuración…que en todo espacio político hay criterios divididos, pero todo se debatirá en un fuero interno», para luego la decisión final hacer conocer a través […]

La única forma revolucionaria de avanzar es discutir públicamente nuestros errores, y no como plantea A. Salvatierra que niega pugnas internas en el MAS y que afirma: «no habrá ninguna depuración…que en todo espacio político hay criterios divididos, pero todo se debatirá en un fuero interno», para luego la decisión final hacer conocer a través de un documento oficial.

Creo que el MAS no acaba de comprender lo que hace tres semanas dijo un ejecutivo provincial de la Tupak: «hemos descubierto que en 13 años de gobierno no habíamos tenido estructura…ya que en 3 y 4 días nos han hecho trizas». Es este conocimiento práctico, directo de la realidad, lo que lleva al dirigente provincial a hacer su crítica sin miedo, pero conserva siempre su disciplina orgánica y su responsabilidad revolucionaria para seguir construyendo.

El conocimiento práctico después del 20 de octubre nos muestran dos hechos concretos: los preparativos con métodos violentos de la derecha reaccionaria y el racismo que se venía fermentando desde hace mucho y que después brotó como fascismo. Entonces ahora hay que confrontarse con lo que hay y esta realidad nos obliga a reaccionar a la altura de lo que demanda esta historia, y lo que ocurrió con la asunción de J. Añez es más que un golpe de Estado, fue la imposición de una dictadura sustentada en violencia y racismo y la puesta en marcha de un Nuevo Orden político, ideológico y económico.

Este Nuevo Orden responde a una estrategia norteamericana que no solamente se propuso echar a Evo, quieren entrar ellos y para lograr este fin les importa pisar la Constitución y los derechos de las personas, destrozar la institucionalidad (quema de instituciones), matar al pueblo con el uso de sus aliados estratégicos: militares y policías, donde Camacho, Mesa, Tuto, Ortiz, Pumari y demás personajes cumplían sus roles; por lo tanto nos han puesto en las narices qué es lo que quieren, han tirado sobre la mesa sus cartas. Este Nuevo Orden evidencia que la derecha hoy en día cuenta con el respaldo unánime de los medios de comunicación social y un manejo de redes sociales efectivo; que el poder del Estado sigue en manos del ejército y que nunca dejó de pertenecer a la derecha y que el aparato del Estado siempre estuvo ocupado en su mayoría por gente antinacional. Hoy la derecha ha construido un discurso ideológico que atravesó desde la delincuencia – vandalismo – narcotráfico – terrorismo todo para negar que ha habido un golpe, y segundo para legitimar su represión y doblegar la rebeldía popular. Son estos factores que le permitirán a la derecha fascista aglutinar a su alrededor a todas las fuerzas políticas para hegemonizar un proyecto político – ideológico – económico antinacional y antipopular de largo alcance.

Frente a esta estrategia reaccionaria donde sabemos que la derecha está conformada por Camacho, Costas, Ortíz, Albarracín, Pumari, etc.; sabemos que sus planes son de largo plazo basados en la violencia y el racismo pero no sabemos el trasfondo de esos planes y, por último, no sabemos lo que no sabemos, hasta qué punto este Nuevo Orden se vincula con una estrategia yanqui para someter a todo el continente y qué métodos y contenidos tendrá esa acción. Entonces solo nos queda un camino: preparar y emprender la lucha expresada en otra estrategia política – ideológica – cultural, porque lo que hagamos y decidamos en esta coyuntura, tendrá efectos en el futuro y le dará sentido a nuestro accionar político.

Ahora, lo que planteó es un problema cardinal que han tenido que afrontar todos los procesos revolucionarios: el problema de la construcción del poder popular, a partir de un espíritu autocrítico que no es el espíritu de flagelación, sino el que nos lleva a la superación de nuestros errores, para después llevar a cabo el cumplimiento del deber social de un revolucionario que es cumplir las tareas para la liberación de nuestros pueblos.

Frente al reto que nos plantea la derecha , en primer lugar tenemos que generar un debate profundo de crítica y autocrítica severa y abierta con nuestros propios errores, todo para mejorar nuestro trabajo, y este debate está vinculado a los objetivos que de ahora en adelante debe tener nuestro instrumento. Cuáles serían los temas a debatir:

1) Debido a las lecciones que nos ha heredado la experiencia y el conocimiento, dentro del Instrumento debemos crear las condiciones estructurales mínimas para que produzcamos una democracia de consenso, que significa poner en la marginalidad política a la derecha a partir de acuerdos políticos con los sectores sociales que no están cerca del Instrumento, por ejemplo la microempresa que aporta al país pero que paga impuestos igual que la gran empresa, solo así ganamos aliados y nos sentimos una colectividad organizada que rompa con el carácter centralista y burocrático que impidió formar un espíritu crítico y una identidad personal en los aliados.

2) Construir un programa inclusivo mediante la democracia de consensos que haga frente al programa de la derecha racista y fascista, esto implica en primer lugar una «escucha de la sociedad», hablar en particular con los sectores que dieron sus vidas y su lucha frente a los golpistas para hacer frente a las políticas antipopulares de la derecha, esto definirá la correlación de fuerzas al interior del Instrumento y que con el tiempo se constituirán en la fuerza estratégica, de ahí por tanto es necesario un programa que enarbole reivindicaciones claras y concretas.

3) Una consecuencia inmediata y nefasta de las últimas elecciones fue la pasividad política de las clases medias y otros sectores sociales, el dedazo ejercido por jerarcas del gobierno fue contraproducente, en contrapartida miles de militantes que se movilizaron después del 20 de octubre contra la derecha no se veían acompañados por ministros, viceministros, directores y jefes de unidad del Proceso de Cambio, debemos superar esas prácticas clientelares, nepotistas y hacer realidad que quien es militante politizado y que no tiene poder puede llegar a ser dirigente.

4) Lo anterior nos permitirá contar con compañeros ya forjados en el enfrentamiento y con autoridad moral que serán la base para construir nuestra primera generación de cuadros políticos y ya no confiar en personas que tuvieron cargos jerárquicos o que fueron invitados y que en la hora necesaria más pudo su miedo y gente con miedo no puede ser vanguardia de ningún proceso revolucionario.

5) Nuestros fracasos organizativos durante los últimos años se han concretado en la falta de tener principios y convicciones que nos permitan tener una conducta revolucionaria, que más allá de la debilidad física, pero con la firmeza de esas convicciones se venza al miedo y se esté a la altura de los combates y la lucha de clases, ya que para enfrentar el futuro son innecesarios los montajes ideológicos preformados, porque esos yerros se pagan caro en la hora de las definiciones.

6) Hoy, en Bolivia, una línea política si o si debe expresarse en el plano de sus efectos, además de contar con coherencia y precisión, solo así esa estrategia puede ser tenida o no por revolucionaria. Y esa línea revolucionaria debe poder dar una respuesta concreta a esta pregunta: ¿cómo enfrentar y derrotar este Nuevo Orden de la derecha fascista del siglo XXI? Es decir, ¿cómo contrarrestar sus políticas antipopulares que tendrá formas represivas?

 7) Confrontarnos con lo que tenemos implica recomenzar con los traspiés y los aciertos que hemos cometido, debemos rectificar el paso sin cambiar la dirección de la marcha, corregir la táctica sin renunciar a la estrategia justa ni a los principios. Por esta razón, debemos construir medios de comunicación que enfrenten al relato que hace la derecha para normalizar y naturalizar su dictadura, para denunciar lo que va a suceder en el país y contar lo que han pasado desde su experiencia los detenidos, violentados y humillados.  

8) Es urgente superar el peso de las tradiciones y hoy, como siempre, las mujeres se han ganado con su lucha y su dignidad estar en lugares de decisión, no es un simple reconocimiento de una autonomía cultural de la mujeres, ni una elección y apreciación de valores biológicos; se trata de la fusión de valores, de análisis productivos de la realidad, de proyectos de transformación que dé un sentido profundo a la política, que esté presente en cada momento, día tras día, y sea instrumento de crítica y de transformación de la vida personal, esto expresa el fundamento ético de cambiar radicalmente el país.

9) En los días posteriores al 20 de octubre hemos visto la participación activa y comprometida de gente joven, y esta generación que viene del pueblo aspira a tener un significado, un sentido del mundo y de sus vidas, quiere tener la oportunidad de luchar por algún tipo de orden social donde ellos tengan trabajo, cultura, educación, oportunidades. La arremetida de la derecha golpista ha provocado una purga deseada hace años, ahora sabemos que contamos con una juventud que no está dispuesta aceptar este Nuevo Orden y si a esa juventud sumamos los militantes que han resistido al fascismo el horizontes es promisorio.

10) Cuando hablamos de construir la primera generación de cuadros, de ninguna manera caemos en el pensamiento leninista, donde los cuadros son los portadores de una «ciencia de la revolución», lo que aspiramos es que estos nuevos líderes salidos de la resistencia comiencen un proceso de autoeducación colectiva de toda una clase, de las 36 nacionalidades, para crear algo así como un «intelectual colectivo», donde el Instrumento se propone escuchar, interpretar la sociedad (una parte de ésta), más que transformarla, en otras palabras ser instrumento más que sujeto.

11) Planteamos estas propuestas en la medida en que hasta ahora hemos actuado de forma espontaneísta y esta forma de actuar durante los últimos años nos ha conducido a este desastre de perder el gobierno sin luchar, por esta razón debe haber una ruptura para continuar sin perder la dirección, es decir, ¿cuáles son los verdaderos «males» que corregir y extirpar, y qué Instrumento se necesita en la sociedad transformada, para seguir transformándola?, en Venezuela el pueblo entendió que tenía que ser masa movilizada-organizada-concientizada, y aunque reconocemos que las costumbres son muy fuertes, pero no vamos avanzar sino tenemos la fuerza para cambiar esas costumbres que se expresan en la arrogancia, la soberbia, el individualismo, porque ahora es un problema de sobrevivencia política en estos momentos.

12) No hay duda que esta articulación de la derecha latinoamericana y el imperialismo yanqui nos anuncia un futuro lleno de nubarrones, y necesitamos el apoyo mutuo con otros países para conocer sus experiencias y que nos aporten ideas para reorganizarnos, porque lo que parecía que no iba a ocurrir, ocurrió, Evo está fuera del gobierno, los militares en Chile de Allende reprimen a mansalva, el pueblo ecuatoriano se levanta contra las injusticias y los paros en Colombia hacen temblar al fascista de Duque. La democracia es y será el ámbito de definiciones, porque si algún precio tiene la democracia es buscar el bien común y esto nunca en toda la historia de la humanidad el capitalismo y su clase social pudo hacer realidad.

13) Para recapitular; autocrítica y crítica, programa inclusivo, mujeres y jóvenes en la toma de decisiones, nada de estructuras cupulares, proyectar nuestra voz dentro y fuera de nuestras fronteras, toma de decisiones desde abajo hacia arriba, y sobretodo «Unidad», con identidad, con diversidad, sin concesiones ni debilidades políticas a la derecha, con mirada inmediata y para largo plazo, pero como un salto cualitativo en la conciencia política, una unidad que no signifique acuerdos coyunturales para salir del paso y que implique nuevos desafíos porque así nos lo exige la historia, todo para lograr nuestra liberación definitiva.

14) Por último, el pueblo que estuvo a la altura de las exigencias de la historia en la resistencia y en las masacres no puede autocriticarse, hoy pide que se le tome en cuenta; eso sí, hay dirigentes que le temen a la autocrítica y sólo actúan en función de la efervescencia, de la bronca y la emoción que palpita el pueblo, todo para designar candidatos con la esperanza de ganar en las elecciones, pero si los planes de los yanquis se cumplen y Camacho es presidente por cuatro años, ¿qué hacemos?

Jhonny Peralta Espinoza, exmilitante Fuerzas Armadas de Liberación Zárate Willka

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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