Jhonny Peralta Espinoza

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Han pasado cerca de dos años del golpe de Estado, y un gran porcentaje del MAS y de la burocracia parece que se les congeló su memoria histórica, se les olvidó la sangre, la tortura, los encarcelamientos que provocó la dictadura, creen que ese racismo sagrado que practica la derecha y marca su sentido común ha desaparecido.

Mientras los líderes del MAS se enfrascan en discusiones con la derecha si fue golpe o fraude, desde el golpe de Estado el pueblo ya no es el mismo, los debates silenciosos critican la falta de unidad política (estratégico/táctica) y de unidad ideológica durante 14 años, que nos llevaron a ser derrotados sin luchar.

El Ché afirmaba que si las condiciones subjetivas no estaban dadas había que crearlas, entonces no se puede esperar a que se den, porque solas no se van a producir; así, el Ché reafirmaba la “ética de la acción”, donde el “revolucionario es quien hace la revolución” decía el Ché; no se “es” revolucionario, se es revolucionario en el “acto”, “siéndolo”.

El racismo de los ricos, la violencia criminal del paramilitarismo, las deliberaciones antidemocráticas del militarismo pro yanqui, el exterminio de las mujeres, la corrupción impúdica de la justicia, el naufragio de la política, las pandemias que seguirán matando a más pobres, los jóvenes sin proyecto de vida, la derecha que cree tener el derecho natural de gobernar el país, una pesada carga de traidores y oportunistas… son razones para hacer la revolución, pero las razones no hacen las revoluciones.

El gobierno tomó importantes medidas económicas: bono contra el hambre; reintegro en efectivo del impuesto al valor agregado; creación de un impuesto a las grandes fortunas; incremento de la inversión pública a 4.011 millones de dólares; fideicomisos de apoyo al sector productivo y a la promoción de políticas de sustitución de importaciones por 911 millones de Bs.; y en salud gestiona vacunas sputnik, pruebas de antígeno nasal y suministros de bioseguridad, además de garantizar la gestión escolar.

Hoy la derecha en nuestra región expresa un desprecio por lo democrático y recurre a los golpes de Estado parlamentarios (Honduras, Paraguay, Brasil), o los golpes militares (Venezuela, Bolivia).

La causa más importante por la que el MAS gana las elecciones es que el proceso de cambio tiene un compromiso con el pueblo y la historia: transitar por la reconducción del proceso de cambio. La realización de este compromiso se confronta con un dilema ¿si el MAS hace la reconducción la derecha no conspirará?

Cuando la derecha asaltó el gobierno mediante acciones violentas y anticonstitucionales que develaban su carácter antinacional (desconocimiento de los resultados de las elecciones del 20 de octubre; llamamientos a posesionar presidentes, cuando no había concluido el recuento electoral; quema de instituciones y urnas electorales; policía y ejército deliberando y pidiendo renuncia de un presidente constitucional; […]

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