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En política hombres o mujeres son lo mismo: piensan, actúan, votan, militan, cobran igual

Fuentes: Rebelión

1. En política tradicional, electoral, gubernamental, no conozco a un hombre o a una mujer que se haya distinguido por su honestidad y honradez; así como hay Salinas, Zedillo, Fox o Calderón -muy hombres- que deberían estar en la cárcel por robo y asesinado, también hay personajes como Gordillo, «Martita», Robles, Josefina y otras políticas […]

1. En política tradicional, electoral, gubernamental, no conozco a un hombre o a una mujer que se haya distinguido por su honestidad y honradez; así como hay Salinas, Zedillo, Fox o Calderón -muy hombres- que deberían estar en la cárcel por robo y asesinado, también hay personajes como Gordillo, «Martita», Robles, Josefina y otras políticas -muy mujeres- que no tienen mucha diferencia de esos políticos del PRI y del PAN. Cuando anunció Peña Nieto ayer que impondría 50 por ciento de candidaturas de mujeres en los partidos, no vi si los gritos de felicidad de las féminas llegaron hasta sacar a Peña de nalgas en hombros. Obviamente las mujeres que estaban en ese acto no eran del pueblo, sino del PRI, PAN, PRD y demás partidos que sólo piensan en poder y dinero.

2. La lucha por la liberación de la mujer es otra cosa: es la lucha contra el capitalismo y todos sus lacras: la explotación, la miseria, la manipulación, la mentira, el consumismo, el individualismo, la competencia, el egoísmo, los privilegios, el ventajismo, el autoritarismo. Pero aquí, como de ninguna manera se trata de liberación femenina -sino simplemente de darle chance a la mujer para que no deje de votar (como sucedió en 1953 que el gobierno le dio derecho al voto)- pues no se puede ver otra cosa que un paso demagógico más. Ya lo he dicho mil veces: todas las mujeres gobiernan como los hombres porque éstos tienen organizado todo a su imagen y semejanza; porque ocupan cargos impulsadas por los mismos partidos y porque pertenecen al mismo sistema.

3. La ovación que provocó Peña Nieto por su anuncio fue sólo de mujeres de la clase política porque el otro 98 por ciento de damas del país ni se enteraron ni tampoco ven que les beneficie en algo. Pasó lo mismo en 1953 cuando el presidente Ruiz Cortines, a los pocos meses de tomar posesión otorgó el voto a la mujer. El gobierno anterior -el de Miguel Alemán (1946-52)- había salido con mucho desprestigio porque se había comportado como un lacayo de los EEUU. La candidatura de Ruiz Cortines, del PRI, tuvo que enfrentar una fuerte disidencia: la de Henríquez Guzmán de la Unión de Partidos del Pueblo, y otras como la de González Luna del PAN y la de Lombardo Toledano del PP. Ruiz Cortines no se sentía muy seguro por eso implantó el voto de la mujer.

4. Hace unos meses cuando el IFE -institución al servicio del gobierno y de los partidos- impuso a los partidos un porcentaje de candidatas mujeres, en algunos estados los candidatos hombres no tuvieron problemas: cedieron sus candidaturas a sus esposas, hermanas y parientes y el asunto inmediatamente fue arreglado. ¿Cómo no iba a ser fácil si hace algunos años algunos caciques mal vistos, muy desprestigiados, pusieron a sus mujeres como candidatas en la elecciones y luego éstas renunciaron a favor de sus hombres? Así que no hay que confundir: una cosa es que más mujeres ocupen cargos políticos y otra cosa es que al gobernar mujeres el pueblo explotado, miserable y trabajador salga beneficiado. En política no hay duda: las mujeres son iguales que los hombres.

5. Las millones de mujeres campesinas, obreras, maestras de la CNTE, incluso amas de casa, no buscan ser diputadas, senadoras o gobernadoras; lo único que exigen es que se les respeten sus derechos, que se les deje trabajar con libertad y que se les pague bien por las labores que realizan. No necesitan «empoderarse» como decía Martha Sahagún sino agruparse y luchar junto a los hombres, los homosexuales y locos, contra el capitalismo y la explotación. Si en los llamados «países socialistas» no se logró la igualdad de clases sociales y sexuales porque no fueron países socialistas. El dogma creado por el capitalismo de la iglesia, el matrimonio, la pareja, la familia y los hijos como propiedad no alcanzó superarse y prefirió cambiarse poniéndole una máscara y otro discurso.

6. Hombres y mujeres de la legislatura, de la Suprema Corte, del IFE, TRIFE y demás basura, votan por órdenes de su «jefe de bancada», de su partido, del Pacto. ¿O ha habido en la historia de por lo menos los últimos 100 años alguna diferencia? En los últimos años a las únicas mujeres brillantes que he visto son a las indígenas zapatistas confrontándose con los soldados que tratan de someterlas, a las mujeres de la CNTE que marchan kilómetros y bloquean carreteras y a las jóvenes anarquistas que en las manifestaciones van a la vanguardia abriendo paso junto a sus compañeros. También reconozco a las mujeres de los movimientos populares que luchan por sus demandas concretas y no dejan de salir a las calles a protestar. Nada para las fresitas que quieren montarte en el poder.

7. ¿Se imaginan el pueblo la diferencia que hay entre un y medio de salarios mínimos de la mayoría de los trabajadores del país (dos mil pesos) y 300 salarios mínimos de los políticos (300 mil pesos)? Por ello en México obtener un diputación, una senaduría, una gubernatura, un cargo en el IFE o la Suprema Corte, es como sacarse la Lotería Nacional; es resolver todos los problemas económicos: además de los viajes al extranjero, pasajes de avión, el servicio especial de hospitales y médicos, etcétera, etcétera, como prestaciones. Ruiz Cortines, hace 60 años encarriló a las mujeres a la política, López Portillo con sus reformas de 1977 les abrió más las puertas y Peña les decretó que ahora serán el 50 por ciento en política. ¿Para qué luchar en las calles si el presidente lo puede todo?

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

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