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A propósito del convenio uruguayo del Plan Ceibal con Google

Hagamos un poco de ciencia fricción

Fuentes: carasycaretas.com.uy

Corría el año 35 D.G. (después de Ghiggia) y en el planeta Pietra empezaron a suceder extraños hechos. Mas específicamente en uno de sus continentes, Ambérica la Fina. Era tiempo de elecciones en varios de sus países y las campañas electorales se veían teñidas de todo tipo de denuncias y suspicacias. Uno de los denominadores […]

Corría el año 35 D.G. (después de Ghiggia) y en el planeta Pietra empezaron a suceder extraños hechos. Mas específicamente en uno de sus continentes, Ambérica la Fina. Era tiempo de elecciones en varios de sus países y las campañas electorales se veían teñidas de todo tipo de denuncias y suspicacias.

Uno de los denominadores comunes era que los candidatos que se oponían al poder patriarcal-imperial; y que al inicio de las campañas eran vistos como claros ganadores; de repente empezaban a caer en las encuestas a manos de los candidatos del partido Si-Payos (con representación en todos los países). Otro denominador común era que cundían denuncias contra la mega-empresa Boobles por inteceder de distintas formas (según el país) a favor del partido Si-Payos.

Por ejemplo, en el país de Youaregay aparecieron unas fotos del candidato del partido Amplío Frentes mostrándolo en una faceta por el electorado desconocida, masturbándose con el manubrio de una bicicleta. De nada sirvió que el pobre hombre declarara que esas fotos eran de muchos años atrás, que ni se acordaba de ellas y que, por cierto, le había enviado, a modo de broma, a una novia que tenía por ese entonces.

En otro país llamado Ajíputaparió sucedió algo muy extraño, cuando la gente buscaba en internet (usando el buscador más popular, el de Boobles) información sobre el candidato de Si-Payos aparecían sólo bellos y beneficiosos artículos en los primeros lugares de búsqueda. Todo lo contrario ocurría con el otro candidato (el anti-patriarcal-imperialista), la información relacionada con él versaba en todo tipo de denuncias y artículos extraños a manos de medios de dudosa reputación (o mera existencia).

En el vecino Vuvuzuela lo que pasó fue diferente. El candidato de Si-Payos de repente empezó a sintonizar 100% con el electorado, decía exactamente lo que la gente quería escuchar en cada acto al que concurría. El otro partido quiso averiguar cuál era la consultora (encuestadoras les decíamos antes) que lo asesoraba de forma tan acertada, pero se llevaron una gran sorpresa cuando descubrieron que no había ninguna consultora. Las malas lenguas empezaron a rumorear que la empresa Boobles le pasaba la información a Si-Payos basada en las búsquedas que hacían los ciudadanos en internet y en los gustos expresados en los perfiles de las redes sociales … método infalible, mucho mejor que cualquier consultora.

Finalmente en el país de Verdeamarelo aparecieron unos registros de chats del candidato oficialista y anti patriarcado-imperialismo. En los mismos demostraba una agitada vida sexual con varias amantes, cosa que se daba de cara con la plácida imagen que había mostrado junto a su beatífica familia. Tampoco fue perdonado por el electorado que se volcó masivamente a votar al candidato de Si-Payos.

Luego de las sorpresivas victorias de los candidatos de Si-Payos, se reunieron representantes de los candidatos perdedores de los distintos países de Ambérica la Fina. No podían creer lo que había pasado y era necesario un análisis de coyuntura urgente.

Cada delegación expuso su explicación de lo acontecido y en conjunto llegaron a la conclusión de que la empresa Boobles había sido determinante en el resultado de las elecciones. De una u otra forma había favorecido al candidato de Si-Payos en cada país, que por supuesto era funcional a los intereses de la mega-empresa.

Y ahí recordaron que muchos años antes (casualmente, en el año 0 D.G.) Boobles había iniciado el proceso de acaparar la información y comunicaciones de los ciudadanos a nivel masivo en Ambérica la Fina. Primero en el pequeño Youaregay, que contaba con un plan de inclusión social tecnológica (o sea, hicieron incluir los dispositivos electrónicos hasta en la sopa, por más que eran brutalmente sub-utilizados por los usuarios) llamado Plan Abedul (Acceso Básico Elemental De Útiles Libérrimos). El director de dicho plan (Mickey Flanders, gran empresario gran, que de educación ni jota) firmó un acuerdo con Boobles prometiendo el cielo eterno para todos los estudiantes y docentes del país. Nadie sospechó, por más que era extraño que una empresa (que por definición busca el lucro) ofreciera de forma gratuita varias herramientas de uso cotidiano para el alumnado y el profesorado.

En realidad «nadie» era un grupo de docentes (de todos los niveles), informáticos, investigadores y activistas por la cultura libre que escribieron una carta abierta y recogieron cientos de firmas en su apoyo, cuestionando el ya mencionado acuerdo entre el Plan Abedul y Boobles.

El tema tuvo amplia repercusión en la prensa por ese entonces y se discutió hasta en el parlamento, pero finalmente el gobierno no dio el brazo a torcer y siguió adelante con el acuerdo. A partir de ahí los niños tuvieron que empezar a usar obligatoriamente las herramientas de la empresa Boobles. Flanders había dicho que no era obligatorio, pero en los hechos todos los niños se fueron incorporando a la plataforma de Boobles, para no quedar relegados en la clase.

Algunos tachados de conspiranoicos aventuraban que todo era un plan maléfico de la empresa Boobles para dominar el país y luego el mundo, partiendo de la base de que iban a manejar los datos de todos los ciudadanos (primero datos escolares, luego laborales, familiares, militares, de gobierno, etc). Otros decían que en realidad había una competencia entre varias empresas multinacionales de la información (los ejemplos más conocidos eran Cara de Libro, Armazao y La Simpática Manzanita) en la que cada una luchaba por tener la mayor cantidad de usuarios cautivos (cautivos de sus servicios). La idea era llegar a convertirse en plataformas universales de internet. Para ello debían contar con plataformas de pago, la mayor cantidad de clientes y productos para ofrecerles, infraestructura de redes, sistema de marketing, etc. En ese camino era estratégico cazar de un sólo zarpazo la totalidad de los niños de un país. Más aún si dicho país había repartido computadoras a cada niño, por lo cual se aseguraban una cobertura total de acceso a los programas de Boobles. Pero la jugada maestra fue que además de todo esto, el país terminó comprando las computadoras que ofrecía la empresa Boobles, pues era el mejor dispositivo para poder aprovechar su software. Negocio millonario.

Pasado poco tiempo Boobles empezó a ofrecer el servicio que había «obsequiado» a Youaregay a los demás países de Ambérica La Fina, los cuales lo aceptaron confiados. Fue así que con el correr del tiempo Boobles pasó a tener los datos de TODOS los niños de dicho continente. Esos niños crecieron y como tenían ya sus datos en la plataforma de Boobles (aunque en realidad nadie sabía dónde estaban alojados físicamente) siguieron usando sus servicios en su vida laboral y personal sin reparar que Boobles pasó a tener más información de las personas que sus amistades más cercanas, sus parejas, sus familias y hasta que ellos mismos, porque Boobles todo lo recuerda, nada olvida, por más que las personas sí lo hacen.

Los perdedores de las elecciones se lamentaron de no haber hecho caso a los «nadies» que pedían que el estado (o mejor, los estados en proyectos de cooperación intenacional) se animaran a ofrecer los servicios que Boobles tan «desinteresadamente» les había «regalado».

Desearon poder volver el tiempo atrás, pero ya era tarde. La ventaja (en este punto, hasta en el plano político) de Boobles, ya era imposible de descontar.

Fuente: http://www.carasycaretas.com.uy/hagamos-un-poco-de-ciencia-friccion/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.