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Izquierda Popular, un nuevo partido en Argentina

Fuentes: Rebelión

Un nuevo partido de izquierda ha irrumpido en el ámbito político impulsado entre otros por el Movimiento Popular La Dignidad (MPLD) y la Corriente Villera Independiente. Se trata de Izquierda Popular», cuyo lanzamiento oficial se realizó hace poco más de un mes en la fábrica recuperada IMPA. En estos días, Izquierda Popular viene realizando una […]

Un nuevo partido de izquierda ha irrumpido en el ámbito político impulsado entre otros por el Movimiento Popular La Dignidad (MPLD) y la Corriente Villera Independiente. Se trata de Izquierda Popular», cuyo lanzamiento oficial se realizó hace poco más de un mes en la fábrica recuperada IMPA. En estos días, Izquierda Popular viene realizando una fuerte campaña publicitaria en la red de subterráneos de Buenos Aires y también a través de camionetas con megafonía que recorren el centro porteño y el Gran Buenos Aires. Para saber un poco más sobre las aspiraciones del nuevo partido estuvimos con Rafael Klejzer, referente del MPLD y de la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP)

-¿Qué es Izquierda Popular? ¿Por qué el Movimiento Popular La Dignidad y las otras organizaciones que hasta ahora vienen construyendo la pelea social, se deciden a lanzarse a la arena electoral?

– Creemos que primero la decisión política no es pegar un salto a lo político o ir de lo social a lo político, sino que entendemos que es un frente y una trinchera más. Nosotros decimos que es parte de las tareas que nos debemos como organización que quiere aportar a un proceso emancipatorio. El déficit de las organizaciones sociales y populares es que aspiran a lo electoral y no a llegar a un planteamiento político, programático, mas allá de la organización. Es decir, que provenimos de muchos años de lucha y de construcción y cuando llegamos a las elecciones no tenemos a quién proponer votar o acompañar.

Nosotros creemos que no debe haber más una mediación entre el Estado y los sectores populares con políticos de cotillón. En la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires hay 60 legisladores que si vos te ponés en la esquina y le preguntás a un vecino, no los conocen, no conocen a cinco, pero ninguno es de la economía popular, ninguno es villero, el 10% de la población de la ciudad de Buenos Aires es villero y no hay ningún villero en la Legislatura. Nosotros apostamos a una nueva mediación, a hacer propias las políticas institucionales, es decir, cuestionar que se estén discutiendo propuestas de políticas publicas y no tener ninguna mediación.

Por otro lado lo que vemos es que simbólicamente en la Argentina la izquierda es la izquierda del FIT (Frente de Izquierda de los Trabajadores), la izquierda trotskista la que simbólicamente es la representación de la izquierda y ahí hay un problema también, nosotros apostamos a plantear que hay otra izquierda que no es la izquierda liberal, la izquierda que plantea la sindicalización de la policía, la sindicalización de la prostitución, que hay una izquierda en nuestra corriente, que es una izquierda popular que no es gorila, una izquierda unida, Buscamos con los colectivos, las agrupaciones, hacer un planteamiento político con un programa de combate, un programa guevarista, de independencia y con un puente hacia lo que es el nacionalismo revolucionario, que a nivel electoral no tiene una propuesta política. Nosotros apostamos a eso, ¿quién en las elecciones se anima a reivindicar a los revolucionarios de los 60 y los 70? ¿Quién en elecciones se anima a reivindicar el método de la lucha piruetear como propio de la clase trabajadora? ¿Quién en elecciones plantea la solidaridad con el pueblo boliviano, con el pueblo venezolano? Nadie, entonces lo que nosotros planteamos es que esto forje un programa de liberación nacional, aprovechar las elecciones como tribuna para ir haciendo mella a los sectores populares y a los trabajadores.

Si nos quedamos en nuestro sector no alcanza, porque no alcanza con pretender ver en cada movilización una futura insurrección, nosotros queremos trabajar para la insurrección, pero no nos sirve mentirle a la gente de que en cada marcha, en cada lucha hay una insurrección en puerta, para nosotros hay que trabajar pero no es solamente trabajar por una reivindicación y programa de gobierno de mínima e ir movilizando a la gente a la calle. Hay que saber que hay que salir a la calle, hay que tener propuestas políticas y hay que entender porque lo más conservador del neo liberalismo triunfó en las elecciones democráticas en Argentina. Todo eso se hace con una plataforma política, queremos aprovechar el paréntesis electoral que se abre en la Argentina y nosotros intervenir políticamente. También es una cuestión defensiva porque los viejos manuales de intervención territorial ya no sirven en esta nueva relación de dominación que hay en el territorio, ya hay que ir con formas nuevas de intervención, y una de las formas es la visibilidad, la forma es la unidad, es trabajar en red, ya no se puede trabajar con el viejo método de «me enfrento al gordo del PJ en mi territorio y podemos pasar en esta esquina, y en esta manzana vos y en la otra yo no», ya no es mas así, sino que hay todo un complejo delictivo estatal en esa disputa territorial en el que el que pone el pecho se lleva una bala y eso también es una forma de denuncia de estos casos y también defensiva, Lo otro es que es un punto de acumulación muy importante. Lo que estamos viendo es un punto de reagrupamiento muy importante, alrededor de solamente insinuar la posibilidad de presentarse a elecciones de sectores que están ajenos, que están cotidianamente construyendo por abajo, y encuentran una forma de debate político acerca de los grandes temas nacionales.

-Ustedes se anticipan de alguna manera a ofrecer un canal para que los que no están decididos totalmente en lo electoral puedan tener una plataforma para vincularse también en ese aspecto?

-Si, por supuesto.

-¿Cuál es el limite de la unidad que se fija para sí mismo el nuevo partido?

-Es la aceptación de un programa, lo cierto es que los kirchneristas que estaban socialmente organizados en movimientos son los que se están acercando, son, por ejemplo, los que dejó a la intemperie Kolina cuando se terminó el Estado y entonces no tenía nada más para repartir. Son los de La Cámpora universitaria de La Plata. Gente como esos compañeros son los primeros que se acercan, lo que vendría a ser el kirchnerismo social en la provincia de Buenos Aires, con ellos y otros proponemos discutir programáticamente.

Esta es una tarea enorme, tener una representación en los 120 distritos de Buenos Aires y en la Capital Federal donde está ya la partidocracia que se pone de acuerdo. De hecho nosotros tenemos impugnado el nombre de Izquierda Popular en la justicia, por parte del FIT, no fue el imperialismo fue el FIT que impugnó nuestro nombre porque dice que es parecido el nombre izquierda de los trabajadores a izquierda popular, aparte ellos dicen que son los únicos de izquierda, es muy gracioso.

Entonces si, hay un acercamiento de muchos movimientos y agrupaciones, grupos de la CTEP que encuentran la posibilidad de debate que no alcanza por supuesto con organizar compañeros en el territorio y salir a luchar, todo eso tiene que tener un programa y esta excusa, este paréntesis sirve para discutir este programa para llevarlos a la lucha. No hay proyectos políticos en un país sin una fuerza social que lo acompañe y que lo lleve adelante, nosotros no estamos con esa idea de que la lucha por un lado y la política institucional por el otro, como ese ejemplo que ponen de Evo Morales de que no participó en la guerra del agua y después sin participar termina capitalizando todo. Lo que no cuentan es que Evo y sus compañeros vienen de años y años de lucha. Es el reformismo que tiende a separar la lucha de la política del palacio y nosotros lo que decimos es: al palacio entramos todos o no entra ninguno.

-¿Símbolos de la amplitud que planteás podrían ser Evita y el Che Guevara?

– Sí, la Evita plebeya, no la Evita de las instituciones, sí la del póster de los compañeros en sus casas.

-¿Cómo vés la otra variante también de construccion que se dan los compañeros de Patria Grande y Seamos Libres, que aspiran también a presentarse unidos en la Capital?

-Es interesante ver la construcción de los compañeros, creo que la virtud de Patria Grande es la osadía de haberse presentado a elecciones. De los grupos que veníamos de tirar piedras, me parece que fue el primero que pudo encontrarle la vuelta, y hacer su debate interno. A partir de allí lo pensamos todos, esta es la realidad. Ahora bien, nosotros creemos que tiene que haber una unidad mas allá de las elecciones, nosotros le hicimos un planteamiento de confluencia política a estas dos organizaciones porque entendemos que tenemos una potencia, una capacidad militante, una capacidad de poner en agenda temas políticos realmente como nunca. Somos organizaciones donde no tenemos una denuncia por corrupción, donde construimos a nivel de base, cada uno con lo suyo, los chicos de la Universidad, la compañeras feministas, la villa, pero bueno es muy difícil que después eso se exprese electoralmente pero vamos a hacer un esfuerzo. Ahora hay caminos, yo creo que Izquierda Popular representa algo, los compañeros de Patria Grande y Seamos Libres representan otra parte de ese algo, vamos a ver si podemos hacer un todo. La unidad no es una unidad porque si, debemos discutir un programa, debemos discutir las formas de intervención, las formas expresan contenidos, no es lo mismo, nosotros con los actos y los hechos en política debemos ser responsables porque nuestras organizaciones empoderan muy rápido hacia abajo.

-Ustedes como organización, no digo solamente como Izquierda Popular, digo las organizaciones que la componen, tienen bastante inserción en el mundo de la inmigración y también en el mundo de la lucha de las mujeres, ¿cómo pensás esos dos encuadres en el programa del nuevo partido?

-La lucha feminista en el país ha puesto en la agenda como nunca la problemática y excede los programas de todas las organizaciones, digamos que tiene vida propia, esa es una diferencia del partido que se cree de vanguardia y el partido como la externalidad a los frentes y a los sectores. Nuestra organización no va a armar los programas, vamos a ir a los sectores en lucha a que nos provean de ese programa histórico de los sectores, nosotros vimos el programa que las compañeras están construyendo y que ya han construido y ese no es el programa de Izquierda Popular, sino el feminista, el que arman las compañeras peleándose con el varón tanto patriarcal como patriarcal de izquierda, a fuerza de lucha.

Por otro lado, el tema de la inmigración es un tema cotidiano para nosotros, es una lucha por la dignificación de los trabajadores sean del país que sean, está muy arraigado a la construcción política cotidiana. Nuestra organización se basa en la organización por cabildos, donde los vecinos plantean lo que quieren plantear, y la organización por origen que funciona como la vieja sociedad de resistencia. Es el ejemplo de compañeros como César Méndez, recientemente asesinado en Moreno, y es la comunidad peruana defendiéndose de los «soldaditos» (sicarios de los punteros narcos) que tomaban las casas y echaban a los vecinos, y en ese caso la comunidad peruana se había organizado para defenderse entre ellos. Entonces, hay una fuerte impronta de defensa, pero también lo que tenemos que decir es que hay un gran nivel de solidaridad entre las comunidades en los barrios, entre el paraguayo y el boliviano o el peruano. Sin esa solidaridad no hubiesen resistido tantos años de discriminación, de opresión, lo cual potencia toda la práctica política, porque también incorpora la política, la cultura, los haberes de origen de cada uno de los compañeros.

-A propósito de eso, hablando de los «soldaditos», ¿qué formulas emplean ustedes para evitar que los «soldados» y los oficiales del narcotráfico los expulsen de los barrios, ya que ese es un tema muy fuerte, y que cada vez se siente más?

-A nosotros no nos sacan de los barrios, la diferencia es que la violencia la aplicamos organizadamente. Por otra parte, en el cono urbano bonaerense, hay que decir lo siguiente: hay mucha diferencia entre estar organizado y no estar organizado para resolver la materialidad de la vida. Hay mucha diferencia donde tenés un comedor, donde tenés un jardín infantil, o la posibilidad de un laburo, donde tenés un hogar de dia para los pibes que están en la «frontera», iniciando sus primeros pasos en las adicciones o los consumos problemáticos, hay mucha diferencia y por eso las familias se organizan. Antes, en el inicio de los Movimientos de trabajadores desocupados, las mujeres eran solo mujeres, ahora esas mujeres estan trayendo la familia entera, porque van con los pibes y con los jóvenes, fomentan los espacios para ellos. Nosotros tenemos los casos de los asesinatos y los casos de la localidad de Almirante Brown donde con el fomento del deporte, y las cosas que hemos conseguido en la CTEP le sacamos todos los «soldaditos» a un narco y ahora lo que estamos logrando es que los ex «soldaditos» los echen del barrio a los narcos.

-¿Los «soldaditos» son del barrio generalmente?

-Los «soldaditos» son del barrio, yo tuve la posibilidad de encontrarme con un periodista de Clarín y le pregunté por qué ponés en una nota «vecino contra vecino», si esto es una guerra social, él me decía: ¿no son vecinos? Y sí son vecinos, inclusive hasta pibes que le diste apoyo escolar durante 5 o 6 años, un proyecto de vida. ¿Sabés la historia del asesino de César? Ese pibe tiene 18 años, y un mes antes estaba trabajando en la construcción y renunció a eso porque lo estaban explotando y entró a ser «soldadito» por 3 mil o 4 mil pesos, o más, pero la historia de ese pibe es que a los 18 años estaba trabajando en la construcción. Por supuesto que sale de allí para tener un poco más de plata, no ser explotado y no seguir los pasos de sus padres trabajadores toda la vida, y pasa esto, termina ocupando la casa de otro vecino, luego, como hacen siempre, la venden, la mitad va para la policía que «libera» la zona y provee los fierros y la otra para los narcos del barrio. Conclusión: termina matando a su vecino. Ahora está fugado, pero además de asesino ese pibe también es víctima, ya que la sociedad le dice a él y a otros como él: «consumí, consumí, consumí» y después los excluye de manera brutal.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.