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La acción de la justicia y la reacción de la iniquidad

Fuentes: Rebelión

¡Le vamos a dar un golpe a quién se nos cante, báncatela! Con esta respuesta emitida en redes sociales, el multimillonario Elon Musk se hacía cargo de su participación en el derrocamiento del presidente constitucional Evo Morales, sumándose de esta manera a la lista de autores materiales e intelectuales de la instauración de una dictadura sangrienta durante un año en Bolivia.

Otro de los Actores que participo de la aventura golpista fue el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, según lo expresado por su embajador en Bolivia, el 13 de noviembre de 2019 a través del Twitter de su embajada en el país, expresando “El Reino Unido felicita a @JeanineAnez por asumir sus nuevas responsabilidades como presidenta interina de #Bolivia. Acogemos con beneplácito el nombramiento de la Sra. Añez y su intención declarada de celebrar nuevas elecciones pronto”.

Otro de los Actores que participo de la aventura golpista fue el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, según lo expresado por su embajador en Bolivia, el 13 de noviembre de 2019 a través del Twitter de su embajada en el país, expresando “El Reino Unido felicita a @JeanineAnez por asumir sus nuevas responsabilidades como presidenta interina de #Bolivia. Acogemos con beneplácito el nombramiento de la Sra. Añez y su intención declarada de celebrar nuevas elecciones pronto”.

Tenemos que agregar a la lista, a una persona que, a lo largo de su gestión, se ha encargado de patrocinar y legitimar a actores golpistas en el continente desde su cargo de secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, que abaló e instrumento la posibilidad de que se concretara el golpe de estado en Bolivia.

La conjura contra el gobierno de Evo Morales contó con la anuencia del gobierno norteamericano, a través de la persona de Tuto Quiroga, quien respaldó a los operadores de la Juventud Cruceñista y la Resistencia Juvenil Cochala (de Cochabamba), que actuaron como paramilitares durante y después del golpe de estado; entre ellos Fernando Camacho y Yassir Molina.

Las acciones de la justicia, contra los responsables de los crímenes contra el Estado y las personas, ya comenzaron, los involucrados, fueron citados y arrestados de acuerdo a las normas legales que estipula el debido proceso.

La fiscalía boliviana emitió las órdenes de detención contra Jeanine Áñez, cinco de sus ex ministros y seis jefes militares, por el golpe de Estado y la consecuente ruptura del estado de derecho, producida en noviembre de 2019; durante los procedimientos, se respetaron, la integridad de las personas y sus garantías constitucionales.

Nos encontramos ante la acción de quienes con firmeza y en base a la constitución trabajan para que la justicia forme parte de la legalidad y ante la reacción de quienes tratan de justificar la puesta en marcha de una operación que no solo dejo al país fuera del derecho internacional, sino que también se apartó de todos los pactos y convenios internacionales en materia de derechos humanos.

El intento de justificar el golpe de estado y la ilegalidad e irracionalidad que se desprende de dicho acto, constituye una afrenta más contra el pueblo de Bolivia.

Es por ello que personajes como Elon Musk o Luis Almagro deben ser repudiados por la comunidad internacional y por quienes se dicen representantes de esos pueblos.

Luis Almagro debería renunciar a su cargo, como lo ha manifestado el presidente argentino Alberto Fernández «si tuviera un mínimo de dignidad, daría un paso al costado, pero aparte de esto el resto de los países debería pronunciarse acorde con la gravedad de los acontecimientos que ocurrieron en el Estado Plurinacional de Bolivia, así como en otro momento en Hondura y Paraguay.

Con relación a Musk, la militancia popular y los medios alternativos de comunicación, deberíamos visibilizar nuestro repudio a estos personajes que en nada contribuyen con la paz y la democracia; son como parásitos que se alimentan de lo que esta putrefacto, corrupto en una sociedad.

Ahora, que el Estado boliviano se hace presente para fortalecer a la democracia y a las instituciones, los victimarios se victimizan, hablan de derechos y esgrimen reivindicaciones libertarias con el fin de volver a desestabilizar la voluntad del pueblo.

Comenzaron las movilizaciones de los derrotados en las urnas y los reclamos de los que se saben descubiertos, los que exigían justicia y acusaban a través de los multimedios sin prueba alguna, los que difamaban, los que humillaban públicamente y avasallaban la integridad de las personas, los que encarcelaban y torturaban le temen a la justicia, huyen o pretenden atentar contra la democracia.

El pueblo del Estado Plurinacional de Bolivia, tiene ahora, un nuevo desafío; logró derrotar en las calles al golpismo y recuperó la democracia, derrotó masivamente en las urnas las aspiraciones de los testaferros del golpismo y ahora deberá consolidar la democracia, fortaleciendo las instituciones y organizándose para impedir que la reacción vuelva a ocupar las calles.

Porque una de las cosas que nos ha enseñado Bolivia, es que el corazón de la democracia está en sus movimientos sociales y late con fuerza en las calles cuando algún malintencionado tensa sus nervios.

El gobierno está demostrando la valentía y la convicción necesarias para construir gobernabilidad popular, enfrentando a la pandemia y resolviendo las perversas decisiones tomadas por una banda de inescrupulosos funcionarios, que estaban más pendientes de su situación y aspiraciones personales, que del bien común.

El MAS-IPSP ha podido superar los desafíos electorales en todo el país satisfactoriamente, colocando a sus militantes al frente de responsabilidades importantes para la construcción de gestión pública popular.

Pero juntos deberán asumir de manera articulada y con un profundo compromiso revolucionario, la profundización de este proceso de cambio que enorgullece a los latinoamericanos.

La crisis del capitalismo atemoriza a los paranoicos militaristas, que observan que no les alcanzo con las guerras y el neoliberalismo atroz de los noventa, para derrotar a los pueblos sapientes y sufrientes de nuestro continente.

Van a volver a intentarlo, pero ahora somos más fuertes, hemos aprendido la lección y estamos encaminados a corregir nuestros errores, estamos valorando nuestras fuerzas y nos estamos reconociendo unos a otros en el campo popular.

Nos vamos a cuidar, nos vamos a criticar, nos vamos a respetar, porque ya experimentamos el sinsabor de la división y estamos entendiendo que unidos no seremos vencidos.

Oscar Rotundo. Analista del equipo de Periodismo Internacional Alternativo PIAS Global