Recomiendo:
0

La marcha hacia octubre

Fuentes: Revista Debate

Las posibles variaciones entre las primarias y las generales, el peso del peronismo en disputa y las estrategias posibles del kirchnerismo. Según indica la experiencia electoral, cuando hay dos elecciones consecutivas (por ejemplo, los ballottages), con poco tiempo entre ellas, en las segundas oportunidades las tendencias tienden a acentuarse. Esta característica no anula la posibilidad […]

Las posibles variaciones entre las primarias y las generales, el peso del peronismo en disputa y las estrategias posibles del kirchnerismo.

Según indica la experiencia electoral, cuando hay dos elecciones consecutivas (por ejemplo, los ballottages), con poco tiempo entre ellas, en las segundas oportunidades las tendencias tienden a acentuarse. Esta característica no anula la posibilidad de cambios o sorpresas, aunque la experiencia indica que, en general, los cambios se producen por debajo de los primeros, quienes obtienen proporciones más pequeñas de votos. La primera vez que se aplicaron las PASO en nuestro país, la candidata a presidenta Cristina Fernández de Kirchner obtuvo más votos en la elección final que en las primarias. En agosto de 2011 alcanzó el 50% de los sufragios y en octubre del mismo año trepó al 54,11 %, permitiéndole acceder a un segundo período. En dicha elección, la actual Presidenta logró la mayor proporción de sufragios alcanzado en una elección presidencial desde 1983, siendo también el cuarto resultado más amplio en la historia electoral argentina, después de Hipólito Yrigoyen en 1928 y de Juan Domingo Perón en 1951 y en 1973. En 2011 la elección definitiva sirvió para concretar el envión que CFK había obtenido en el debut de las PASO.

Pero también en 2011 hubo algunos cambios en la oposición. Hermes Binner, por ejemplo, tuvo el 10% en las primarias ocupando un desvaído cuarto lugar, pero semanas después ascendió al segundo puesto con un 60% más de votos.

En las semanas que faltan pueden producirse modificaciones, por lo que habrá que seguir atentamente aquellos distritos en donde las diferencias que se registraron el 11 de agosto fueron pequeñas. La reforma reciente sobre el impuesto a las ganancias señala la primera respuesta del Gobierno buscando mejorar el humor colectivo.

Las encuestas muestran que se acentúan las tendencias en el principal distrito electoral (provincia de Buenos Aires) y en la CABA. Más precisamente, y bajo la ley de las probabilidades, hoy las encuestas bonaerenses exhiben una pérdida del 50% del capital electoral obtenido por el diputado De Narváez el 11 de agosto, que fugan hacia Sergio Massa. Hay una mirada focalizada hacia algunos municipios del primer y segundo cordón de la provincia, para revertir la performance en distritos en los que ganó el Frente Renovador y en donde el oficialismo tuvo resultados muy favorables. Las elecciones de agosto dejaron muchas preguntas sobre esta heterogeneidad de resultados en espacios socialmente gemelos, aduciéndose falta de compromiso de los intendentes y la militancia. Hay movimientos en el interior del kirchnerismo para que los intendentes logren que en sus territorios se alineen con el Ejecutivo nacional. Por otra parte, el opositor Massa comprende la importancia de lo territorial en la construcción de un poder político y espera para octubre contar con que sus posibilidades adquieran más dimensión en la provincia.

 

En el resto del país, hay distritos en donde la paridad de las primarias entre el primer lugar, obtenido por el FpV, y el segundo lugar ha sido mínima, como el caso de Jujuy, y se marcha a octubre para dirimir el empate. Se espera también mejorar la performance peronista en Catamarca, San Juan, La Rioja, Salta y Santa Cruz, distritos en que tradicionalmente el peronismo ha ganado ampliamente.

En la CABA la distancia de Gabriela Michetti sobre el resto tiende a ensancharse. El segundo lugar para ocupar la tercera senaduría, se disputará entre UNEN y FpV. La alianza que tiene a Pino Solanas y a Elisa Carrió como sus cabezas no logra retener todos los votos que se distribuyeron entre los diversos candidatos del UNEN en las primarias. La sumatoria alcanzó al 32% de votos a Senadores, y hoy pierde alrededor de siete/ocho puntos. Esta fuga es mayor entre los votantes de Alfonso Prat Gay que no comulgan con las posiciones de Pino y las actitudes de Carrió. Esta entente electoral porteña que está sometida a prueba intentará, a futuro, ser contenida por el Frente Amplio Progresista, triunfador neto de las PASO santafesinas.

La campaña electoral determinará si es Solanas el consagrado o si se reelige a Filmus para la Cámara alta. A pesar de que se descuenta el triunfo del PRO en la Ciudad, es justamente el macrismo el que ha mostrado mayores dificultades para la conquista de espacios hacia el interior del país, impidiéndole completar un posicionamiento nacional. Cuando la estrategia principal se subordina a la comunicación mediática y a figuras populares, se desprecia el terreno, y no se logran los resultados esperados. Se puede decir con cierta ironía que los consultores extranjeros deberían, antes que nada, tomar clases sobre peronismo para aprender a valorar los territorios antes que los manuales gringos de marketing político.

Hay otra línea de análisis hacia octubre que deja de lado la meticulosidad estadística y se instala en lo cualitativo: el mensaje de las urnas. La mayoría de la población ha comunicado la necesidad de la alternancia legislativa y quiere evitar prolongarle el poder legislativo al kirchnerismo. Instala límites y disuelve definitivamente la aspiración reeleccionista. Pero hay una cuestión profunda por observar, esta evaluación democrática ha recaído sobre una época de inflexión en la historia contemporánea; sobre una etapa transformadora, que comprende aspectos estructurales inamovibles y otras en peligro de ser reconvertidas, como es el caso de las políticas económicas o el rol del Estado y el mercado. Justamente en momentos de graves crisis en países que apostaron a un mercado sin controles y a un Estado ciego.

El kirchnerismo que lucha y luchará por su vigencia atraviesa hoy, al igual que en 2009, una transición compleja sobre una expectativa, fogoneada por los grandes medios, de partida o disolución. Nace la esperanza de una repetición de lo ocurrido hace 4 años, pero las circunstancias no son idénticas y es difícil advertir los mecanismos para volver a acumular poder. La política de alianzas y la posición frente a la clase trabajadora organizada muestran las urgencias para contar con fuerzas laterales que ayuden a empujar el barco. Las estrategias de la derecha respecto al kirchnerismo consideran incluso el surgimiento de candidaturas por dentro o por fuera del propio oficialismo. Ejemplo: la candidatura de Daniel Scioli es un punto de disputa entre proyectos muy diferentes. Está claro que Massa está afuera y avanza hacia la terminación del ciclo kirchnerista.

Una vez más, el peronismo prepara su propio reemplazo con el fin de eternizarse. Hasta ahora, sin demasiada rigurosidad ideológica, ha sobrevivido a sus líderes y no se ha privado de nada. En pocas semanas se van a realizar las elecciones, y se definirán las fuerzas legislativas de cada bloque. Allí el FpV y aliados intentarán mantener el control del quórum en ambas Cámaras. Como el oficialismo pone menos fichas en juego, los daños dependerán de la magnitud del resultado adverso. Todavía la oposición fragmentada tiene mucho por recorrer para conformar bloques unitarios hacia el 2015.

En caso de confirmarse un resultado adverso, requerirán de parte del kirchnerismo estrategias de continuidad, no para llegar «lo mejor posible» a 2015, como dijo el inconsciente expuesto del gobernador Scioli, sino para asegurar la vigencia de una propuesta transformadora; involucrando políticas de Estado a favor de la inclusión social, contra las corporaciones, la ampliación de la legislación sobre derechos individuales y sociales, la participación y creación cultural, y la democratización de los medios. Por supuesto que esto en su administración cotidiana supone conflictos, errores u omisiones, avances y retrocesos. Está claro que la oposición está en una postura de liquidación del kirchnerismo, y esta misma negatividad se exhibe en clave de totalización, y ubica a esta oposición en la vereda de las políticas que provienen de las hegemonías mundiales.

Nadie de la oposición quiere asumirse como conservador, pero el contraciclo que se prepara comprende recetas en esa línea. 

Ricardo Rouvier. Sociólogo y consultor político

Fuente: http://www.revistadebate.com.ar/?p=4529