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El realizador inglés explica en Barcelona los orígenes de su dedicación profesional al cine

La vocación de Stephen Frears

Fuentes: El Periódico

El conjunto de películas de Stephen Frears rechaza el etiquetado fácil y perezoso. Su carrera ha sido desequilibrada, de temática amplia, con aciertos perdurables –sólo hay que recordar a Amistades peligrosas o Alta fidelidad– y con despistes evidentes –cómo conseguir olvidar a Mary Reilly–. Se ha forjado, en cualquier caso, una profesión que le ha […]

El conjunto de películas de Stephen Frears rechaza el etiquetado fácil y perezoso. Su carrera ha sido desequilibrada, de temática amplia, con aciertos perdurables –sólo hay que recordar a Amistades peligrosas o Alta fidelidad– y con despistes evidentes –cómo conseguir olvidar a Mary Reilly–. Se ha forjado, en cualquier caso, una profesión que le ha permitido «tener una vida excepcional» y «visitar lugares excepcionales».
Así lo dijo ayer, con cierta autoimportancia, en el Auditori de Barcelona, donde ejerció de padrino de la promoción de licenciados de la facultad de Comunicación Blanquerna de la Universitat Ramon Llull. Ante unos alumnos a punto de cruzar un enigmático umbral vital, unos padres con el orgullo proyectado a través del visor de cámaras digitales y unos profesores adecuadamente paternalistas, el cineasta inglés habló de lo que le tocaba hablar, de la vocación y la búsqueda de la realización personal.
Contó que su dedicación al cine no es producto de una voluntad temprana y rabiosa. «No salí dispuesto a comerme el mundo», aseguró. Simplemente, probó con la cámara y le gustó. «Fue una cuestión de suerte. Me di cuenta que haciendo esto todo en mi vida lograba tener un sentido».

DOS PROYECTOS
A todos los licenciados les deseó suerte en su búsqueda de un traje a medida en la sastrería laboral. «El éxito no es una cuestión de talento, sino de cómo se organiza la vida y de descubrir la vocación real de uno mismo». Palabras serias para una situación solemne.
Frears, de 63 años y residente en el refinado barrio londinense de Notting Hill, suele expresarse con parquedad en las entrevistas, pero ayer, al hablar del porvenir, pareció más expansivo de lo habitual. Lástima que esta locuacidad no alcanzara a sus nuevas películas.
En septiembre rodará Mrs. Henderson Presents, cinta ambientada en la city londinense de los años 30, con Judi Dench y Bob Hoskins, y luego, nada más terminar, se pondrá con The queen, nada más y nada menos que un relato sobre cómo reaccionaron los miembros de la familia real británica ante la muerte de Diana de Gales. Prometedor.