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López Obrador no puede ser radical frente a poderosos enemigos que buscan someterlo

Fuentes: Rebelión

1. Siendo honesto, le aconsejaría al presidente electo, López Obrador, que por ningún motivo permita que los poderosos empresarios y su cauda de políticos y medios de información, lo venzan, debiliten y lo obliguen a echar para atrás las demandas que levantó y el pueblo votó de manera abrumadora; pero López Obrador, como Lula, Chávez, […]

1. Siendo honesto, le aconsejaría al presidente electo, López Obrador, que por ningún motivo permita que los poderosos empresarios y su cauda de políticos y medios de información, lo venzan, debiliten y lo obliguen a echar para atrás las demandas que levantó y el pueblo votó de manera abrumadora; pero López Obrador, como Lula, Chávez, Correa, Morales, los mismos Castro de Cuba, han tenido frente así dos fuerzas poderosas: los grandes empresarios internos o locales y el imperio de los EEUU. Si no se cuenta con un pueblo en las calles revolucionando todo, haciendo temblar y correr a los opresores, pues es obligatorio negociar. Y entiéndase bien: en cualquier negociación siempre se impone la fuerza, nunca la justicia o la razón. Decir lo contrario, es tontera política.

2. Durante el gobierno de Hugo Chávez (1999-2013) en Venezuela se realizaron unas tres consultas al pueblo y unas tres elecciones con representantes internacionales como vigilantes. A pesar de ello, el imperio de los EEUU, gobernado entonces por Clinton (1993-01), Bush (01-08) y Obama (08-17), jamás aceptaron que Chávez sea un demócrata ejemplar; al contrario, lo derrocaron dos días en 2002, lo combatieron acusándolo de dictador y lo envenenaron. El pueblo venezolano fue el más consultado por su gobierno. López Obrador vive desde hoy la primera experiencia de las consultas antes de hacerse cargo de la Presidencia; los empresarios y la derecha mexicana se burlan temerosos, pero es posible que esta experiencia se convierta en una muestra de cómo se debe gobernar, cómo asegurar estar en unidad con el pueblo.

3. La consulta nacional sobre la construcción de un Nuevo Aeropuerto en México ha sido descalificada por los empresarios y la derecha política del país como «una farsa porque no cumple con las reglas de forma y legalidad» que siempre se ha exigido. Sin embargo es esencial decir: que a través de muchas décadas la burguesía en el poder nunca hizo ninguna consulta sobre nada; simplemente impuso sus acciones de gobierno sin consultar a nadie. Si el presidente López Obrador impusiera con su criterio personal todo sobre el aeropuerto, nadie protestaría porque desde hace más de un siglo el «presidencialismo mexicano» le da al presidente todos los derechos para hacer «lo que sus electores le han demandado».

4. En ello radica la importancia de esta consulta: a) en que es la primera; b) por la costumbre no era necesaria; c) pone un ejemplo de gobierno que educa; d) si solamente votara un millón sería más que una decisión personal; e) se demuestra la tendencia actual de los votantes. Lo grave para la izquierda sería que ganara Texcoco porque los empresarios y la derecha exigirían que se cumpla diciendo que «ganó la democracia». Y será muy grave para el pueblo porque muchos miles millones de pesos que se necesitan para gobernar bien, se irían para el lujoso e inseguro aeropuerto de Texcoco. Si López Obrador pierde y acepta, podría ser acusado de traicionar a los electores que le dieron su voto para oponerse a los negocios del aeropuerto de Texcoco.

5. Si gana AMLO, a pesar de lo que digan empresarios y derecha, se demuestra que» llueva o truene», o como dicen por aquí: «al huevito», éstos tendrán que respetar al presidente electo, así como todos los que han buscado ser oposición. A pesar que no es una confrontación «burguesía-proletariado», tal como dijera Marx, no hay duda de que los grandes empresarios mexicanos y los ideólogos de la derecha representan a la minoría que se ha enriquecido haciendo negocios y los trabajadores representan a todos los pobres y explotados de la nación. Por ello, en la consulta sobre el lugar del aeropuerto, está claramente reflejada una idea de la lucha de clases que aparece en todos lados: una minoría defendiendo sus capitales y una mayoría su trabajo.

6. Así como escribí que Chávez se portó muy suave con la oposición empresarial y política traidora que le dio el golpe de Estado en 2002, pudiéndola encarcelar y expulsar del país, califiqué también de cierta blandenguería a López Obrador por sus declaraciones de no castigar a los expresidentes por ladrones, asesinos y por profundizar la pobreza con sus gobiernos pro empresariales. La realidad es que reconozco la enorme inteligencia de López Obrador de navegar con mucho cuidado buscando no chocar mucho con sus enemigos, sin embargo allí está el peligro porque no se sabe de las negociaciones bajo el agua de los grandes enemigos. Entre tanto la consulta y el apoyo a los migrantes para sean respetados, son señales maravillosas de AMLO.

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