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Nuño y la CNTE: hoy más que nunca todo se sabe

Fuentes: Rebelión

Aurelio Nuño Mayer, el enemigo público número 1 de la CNTE, acaba de declarar explícita, categórica y textualmente: «No sabemos si los agresores en Chiapas (los tusadores de maestros) son docentes». Pero si Nuño no lo sabe, lo sabe el mundo. Y el mundo sabe que los agresores son miembros de una organización de vendedores […]

Aurelio Nuño Mayer, el enemigo público número 1 de la CNTE, acaba de declarar explícita, categórica y textualmente: «No sabemos si los agresores en Chiapas (los tusadores de maestros) son docentes». Pero si Nuño no lo sabe, lo sabe el mundo. Y el mundo sabe que los agresores son miembros de una organización de vendedores ambulantes denominada OPIEZ (Organización Popular Independiente Emiliano Zapata), conocido grupo de choque al servicio de los presidentes municipales de Comitán y de San Cristóbal las Casas y de otros caciques chiapanecos, entre los que destaca el ex gobernador priista Roberto Albores Guillén.

Una de las agredidas, vejadas y humilladas, la maestra María Dolores Guillén, señaló que quien le cortó el cabello fue un joven que vende mercancía ilegal, no un maestro y menos un miembro de la CNTE.

Todo esto, desde luego, después de que la propia CNTE se deslindó de manera pública, a través de las redes sociales, de los vergonzosos hechos. Y por si todo lo anterior no bastara para entender que la agresión, vejación y humillación referidas fue un grotesco montaje más en la campaña mediática auspiciada por la oficina de Nuño para desacreditar a la CNTE y a su justa lucha contra la mal llamada reforma educativa, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez pidió que no haya impunidad y que se cumpla la ley en el caso de los integrantes de «organizaciones campesinas que trasquilaron e hicieron víctimas de otras vejaciones a maestros y trabajadores en Comitán».

Por su parte, la Procuraduría General de Justicia del Estado (de Chiapas) aprehendió a Santiago Calvo López, dirigente de la OPIEZ. La dependencia informó que «de acuerdo con las investigaciones realizadas, el sujeto privó de la libertad a las víctimas, a quienes sacó con violencia de un inmueble, acompañado por un grupo de alrededor de 80 agremiados de la OPIEZ, integrada principalmente por vendedores ambulantes».

Fue tal el alud de evidencias que desmentían la participación de la CNTE en los hechos referidos, que el principal instigador de la calumnia, Nuño Mayer, tuvo que salir ante los medios para reconocer, como se dice al principio de este texto que «No sabemos si los agresores en Chiapas son docentes».

En la guerra sucia personal de Nuño contra los adversarios de la «reforma educativa», de cuyo éxito depende su conquista de Los Pinos, los sucesos de Chiapas estaban condenados al fracaso desde el principio. ¿Como creer que una organización tan experimentada pudiera incurrir en el error de cometer actos tan grotescos y condenables?

Ciertamente, antes era más difícil conocer prontamente la verdad, pues no existían las modernas redes sociales digitales. Antes, la verdad oficial, las «verdades históricas» se imponían y permanecían más fácilmente en la conciencia social. Pero todo eso ya es cosa del pasado. ¿No lo sabe y no lo entiende el secretario de Educación?

Se sabe que hoy en día al menos uno de cada dos mexicanos posee y utiliza un teléfono inteligente, vehículo principalísimo de las redes sociales. Y si hablamos de la población mexicana joven, la cifra puede ser del ciento por ciento. ¿Como pretender entonces engañar a la sociedad con verdades oficiales que sólo son calumnias?

Hoy más que nunca todo se sabe. Así que a Nuño le convendría recordar las sabias palabras de su correligionario, el general Marcelino García Barragán, secretario de Defensa de Gustavo Díaz Ordaz: «Si no quiere que se sepa, no lo haga».

Blog del autor: www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.