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A 40 años del Golpe

Palabras en fuga o cómo atravesar los muros de lo indecible

Fuentes: PrensaRed

Una producción literaria inédita escrita en cárceles y campos de concentración durante la última dictadura cívico militar acaba de ver la luz. «Son poemas que forman parte del patrimonio literario mundial por su función testimonial, histórica, cultural y estética», dice, Amandine Guillard, investigadora y compiladora. «Al fin y al cabo, se busca ver, leer, entender […]

Una producción literaria inédita escrita en cárceles y campos de concentración durante la última dictadura cívico militar acaba de ver la luz. «Son poemas que forman parte del patrimonio literario mundial por su función testimonial, histórica, cultural y estética», dice, Amandine Guillard, investigadora y compiladora.

«Al fin y al cabo, se busca ver, leer, entender cómo mujeres y hombres cautivos encontraron las formas para decir lo indecible y , sobre todo, con qué palabras…» (A.G)

En el Archivo Provincial de la Memoria, se presentó el libro Palabras en fuga, poemas carcelarios y concentracionarios de la dictadura (1976-1983). El producto deviene de un corpus enorme acumulado en la tesis doctoral de la investigadora francesa Amandine Guillard (1) titulada «Palabras contra palos, poesía concentracionaria (1976-1983), disponible en la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNC. (2)

A días de que un tribunal dicte sentencia en la megacausa La Perla, la antropóloga Ludmila Da Silva Catela, reveló durante la presentación los contenidos de la obra que forma parte de la colección Gryga dirigida por Marcelo Casarín. En la publicación se pueden leer los poemas de Carlos Manuel Ávila, Luis Bondone, Rubito, Daniel David Carrasco, Julio Virginio Gallardo, Soledad Edelveis García, Héctor Jerónimo López, Santiago Amadeo Lucero, Manuel Nieva, Pedro Nolasco Gaetán, Rodolfo Novillo, Liliana Rossi, Alicia Ester Schiavoni y Dalmiro Suárez. (3)

La compiladora que estudió la obra de Juan Gelman referida al exilio y a la simbología de los animales le contó a este medio qué ideas la impulsaron a indagar sobre una temática compleja, inclasificable. Se trata, dice, de una compilación contextualizada donde los poemas «Se valoran por su función testimonial, histórica, y cultural estética. No son cosas que se puedan separar. Son poemas que forman parte del patrimonio literario mundial. Para mí la legitimidad de los poemas no tiene que ver con que sean conocidos. Ni que sean llamados marginales o periféricos porque no hayan pasado por los circuitos de legitimación y consagración», opinó.

Ocho años atrás cruzó el océano y se instaló en esta ciudad mediterránea que le cambió la vida. «Creo que me latinoamericanicé», dice, sonriente, esta treintañera que anticipa otros estudios relacionados con las cartas que circulaban en aquellos tiempos de resistencia y pavor.

-¿Cómo nace esta idea de investigar sobre poesía canera que luego fue carcelaria?

En Nantes, de donde soy, escuché hablar durante una conferencia sobre la poesía canera en Uruguay. Estaba interesaba en saber qué pasó con la dictadura y la poesía en Argentina. Me parecía muy transgresivo poder producir en esas condiciones y empecé a preguntar y preguntar. Nadie conocía el tema porque acá se llama poesía carcelaria. María Paulinelli me contactó con la realizadora y expresa política Ana Mohaded. Apenas llegué, me impactó ver un policía en la puerta de su casa. Después supe que la protegían porque era testigo en el primer juicio por crímenes de lesa humanidad. Ana, me entregó un cuaderno que no era de ella pero que contenía poesía. Me comentó que era frecuente compartir cuadernos entre mujeres que al final resultan siendo anónimos porque no tienen la firma del autor. Un contacto me llevó a otros y fui armando un corpus para la tesis doctoral que finalmente terminé.

-Esa enorme investigación dio lugar a la edición de este libro ¿Cómo fue el proceso?

Reuní unos 550 poemas, más de la mitad son inéditos, cosa que el jurado destacó. Pensé ¿Qué hago con todo este material? Y así nació la idea del libro. Nos excedía a mí y a los propios autores como Dalmiro Suárez que al principio puso reparos y luego se entusiasmó. Con el grupo construimos una relación de mucha confianza y pudimos hacer una selección equilibrada. Aspiramos a llegar a otros públicos más allá de la academia. El texto lleva un prólogo donde se analiza el contexto histórico y luego los poemas de 14 expresos. Dos fallecieron y uno permanece desaparecido.

– Teniendo en cuenta las condiciones de producción extremas ¿Cómo se analiza el material y qué se considera poesía?

-Yo sabía que algunas críticas podía recibir porque no es un tema clásico, esperable, tradicional. Los poemas son claramente identificados por la forma de escribirlos donde se respeta la escritura. Me parece que tiene que ver con una cerradez de los literatos y eso lo explica muy bien Pierre Bourdieu cuando dice que el problema se encuentra en el hecho de recibir categorías nuevas y cómo hacer frente a las nuevas obras, cómo clasificarlas si no entran en los esquemas o las corrientes que ya existen. Eso no quiere decir que no sean obras de arte. Ocupaban un lugar especial en los cuadernos y en las cartas. Por ejemplo, en un caso, se ve el cuerpo unificado de la prosa y luego de dos puntos los versos son separados con un título o por barras que permiten identificarlos.

-Por las condiciones de encierro se podría pensar que hay temas comunes, recurrentes. ¿Qué fuentes de inspiración aparecen en este libro de poemas urgentes?

 En la tesis justamente rescato que recibí poemas escritos en diferentes cárceles, pabellones y celdas, donde estaban esos hilos conductores, recurrentes. En los contextos carcelarios en general se le da mucha importancia a las cosas muy chiquitas. Observar una araña cómo teje su tela, diariamente, puede ser una fuente de inspiración que toma otra dimensión que tiene que ver con el afuera. Un hueco en la pared o el movimiento de una hoja como pasó una vez en que se subieron sin que los vieran los guardias cárceles a una ventana.

Los varones llamaban a esto el cajeteo palabra que viene del lunfardo y que se relaciona con los órganos genitales de la mujer. Tiene que ver con fantasear con el afuera, con la mujer, con el ser amado. Esta cosa de imaginarse en otro mundo que podía ser peligroso si se prolongaba en el tiempo.

– Los sobrevivientes de los campos revelaron durante los juicios la metodología empleada por los genocidas durante la represión ilegal. ¿Esa violencia extrema aparece en los textos?

Muy sutilmente. Yo también esperaba una poesía del dolor, pero más bien está presente la poesía militante. Lo revolucionario, la oda al compañero y al familiar caído. Alberto Assadourian, en uno de sus poemas, ya publicado, habla de Amanda una de sus dos hermanas desaparecidas. Términos crudos no encontré. Además está la autocensura porque los guardiacárceles leían todo. A la vez, funcionaba como una especie de triquiñuela porque los carceleros ponían mayor atención en la prosa que en los poemas. Hay nostalgia, extrañamiento, el pueblo natal. Y también cosas de adentro por ejemplo en un poema que habla sobre el proceso de escritura. El poeta Juan Gelman no estuvo en la cárcel ni fue torturado pero en su obra nombra con crudeza la tortura.

– ¿Se revela entonces como un acto de resistencia?

La poesía tuvo una función de catarsis, de descarga, de sensaciones y de lo cotidiano. Julio Gallardo, habla de la lluvia un día que no pudo salir al patio. Son temas que no aparecen en los juicios donde se busca información concreta. Para mí son poemas testimoniales aunque no haya sido esa la primera intención de los autores. Por ejemplo, Ana María Ponce, que estuvo en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) anticipa lo que vendrá en sus poemas que son impresionantes. En uno, habla de la lucha de los Hijos cuando el suyo tenía dos años y también de la lucha de los familiares por recuperar los cuerpos. La poesía fue capaz de transmitir todo esto.

-¿Por qué elegiste el titulo Palabras en fuga?

Al principio había propuesto Fuga de Palabras. Lo hablé con el director de la colección. Vimos que En fuga propone una imagen que se complementa con la ilustración de la tapa. Los poetas no pudieron fugarse, era imposible. Pero las palabras sí. Concretamente, se fugaron a través de los caramelitos que salían del penal. Otros eran pasados desde un pabellón al patio del preso común y sus familiares los sacaban y entregaban a las familias de los presos políticos. Los poemas salían en las cartas aun cuando ellos podrían haber muerto. Es el caso de Rubito, que está desaparecido y del que se desconoce la identidad. Mirta Iriondo que estuvo en La Perla como mano de obra esclava pudo conservar papeles sueltos originales que el joven le entregó. En ese sentido las palabras tuvieron la posibilidad de fugarse. Y muchos de los autores hablan de que era una forma de escaparse. (4)

-¿Qué significa en lo personal este logro que definiste en la presentación como colectivo?

Humanamente siento que no soy la misma. He crecido y aprendí mucho. Venía de un país donde estaba cómoda. Donde la segunda guerra mundial es vista como algo lejano. Acá me encontré con otra realidad. Mucha gente luchaba por justicia y contaba que incluso se cruzaba en la calle con un represor. Me sentí aceptada y si bien esto empezó como una investigación la excedió. Antes trabajaba sola con los libros de Gelman y yendo a la biblioteca. No sentía que mi trabajo fuera a tener impacto. Que los autores me digan gracias y se emocionen me hace sentir que estoy aportando algo no como francesa sino como ciudadana del mundo. Y que lo que pasó en este país no es un problema de los argentinos solamente. Se trata de tener conciencia de lo que está pasando al lado tuyo y como te posicionas frente a los hechos. Creo que en muchos aspectos me latinoamericanicé.

Notas

1- Amandine Guillard estudió «Lengua Literatura y Civilización extranjera en habla castellana» en Nantes. Comenzó una maestría en la Universidad de Poitiers que mantiene un convenio con el Centro de Estudios Avanzados (CEA) y se trasladó a la Argentina donde realizó los trabajos de campo. Rindió la maestría en su país y retornó a la provincia de Córdoba con la idea de investigar sobre poesía canera.

2- La tesis tiene 500 páginas y puede consultarse en la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNC.

3- Carlos Manuel Ávila, conocido como Mate de Plata por su cabeza encanecida prematuramente, y Luis Bondone, fallecieron. Del tercero, Rubito, no hay información. Se sospecha que es uno de los 30 mil desaparecidos.

4- Las poesías fugaban a través de la «paloma» un paquete armado con papel y piolín que circulaba de ventana en ventaba o se arrojaban a los patios. Los presos comunes se encargaban de sacarlos por medio de los familiares y que lleguen a destino. También estaban los mensajes escritos en papel de fumar fáciles de transportar en la boca o la oreja. Los llamaban «caramelitos».

*El libro se puede conseguir en Librería Alción, ubicada en Avenida Colón 359, local 15, Galería Cinerama Teléfono 0351. 423-3991/C.E. [email protected]/ www.alcioneditora.com.ar

Fuente: http://www.prensared.org.ar/40060/a-40-anos-del-golpepalabras-en-fuga-o-como-atravesar-los-muros-de-lo-indecible

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.