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Política migratoria de México: ¡Váyanse al Infierno!

Fuentes: Rebelión

Según la versión oficial los 40 migrantes muertos en una estación de la Secretaria de Gobernación en Ciudad Juárez se “suicidaron” prendiéndose fuego.

Esta es la conclusión a que llegamos tras las investigaciones realizadas por el gobierno mexicano acerca de esta dramática tragedia que dejó a 40 migrantes de distintas nacionalidades fallecidos en una estación o “prisión migratoria” en Ciudad Juárez – fronteriza con los EE.UU . La mayoría los fueron detenidos por la policía tras una redada llevada a cabo en las calles de esta ciudad de 1.500.000 habitantes y que carece de la infraestructura necesaria para acogerlos.

El alcalde de Ciudad Juárez el morenista y “humanista” Pérez Cuellar a petición de la sociedad civil  se comprometió reestablecer la ley y el orden. Y por tal motivo expresó: “nuestra paciencia se acaba” Acto seguido ordenó detener a todos los migrantes indocumentados que pedían limosna, vendían dulces o limpiaban los parabrisas de los carros en los semáforos. “afean el espacio público” esta concentración masiva de migrantes se ha quedado varados en Ciudad Juárez sin recursos económicos y en la indigencia. Su destino final es cruzar la frontera para hacer realidad el sueño americano. Al parecer las autoridades decidieron aplicar un plan de limpieza social para embellecer la ciudad que se ha visto invadida los últimos tres años por más de 30.000 migrantes -la mayor parte centro americanos, suramericanos y caribeños -aunque también hay africanos, centroeuropeos y hasta asiáticos.  Este es un éxodo imposible de contener con métodos pacíficos así que el gobierno ha decidido implementar otras acciones más radicales o policiales. No se impulsan las políticas de inclusión . Hay un acuerdo con EE. UU. para que sea como sea contener la migración sin importar si se violan los derechos humanos.

Pero recordemos que en el momento de tomar posesión López Obrador en el año 2018 invitó a todos los inmigrantes a venir a México “tierra del amor y la amistad”.  Luego Donald Trump de la manera más artera le hizo cambiar su política de puertas abiertas al amenazarlo con imponer aranceles a los productos mexicanos. Entonces, no tuvo más remedio que movilizar a miles de soldados de la Guardia Nacional en la frontera norte y sur para cumplir con el trabajo sucio de cazar migrantes que le encomendó su socio gringo. Se han cumplido cuatro años de antinmigración militarizada cuya misión es impedir que “las razas inferiores” entren en el imperio del norte.  El título 42 es una orden de salud pública decretada por el gobierno de los EE. UU. que define los parámetros de admisión al país  para atajar la pandemia de Coronavirus, sigue vigente. Este  es el motivo de retornar a México a las personas solicitantes de asilo.

Según el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos alrededor de 6.000 migrantes esperan en Ciudad Juárez la resolución de sus casos de solicitud de asilo. Un proceso que se puede alargar por meses o quizás años.  En  Ciudad Juárez un 28% de la población nació en un lugar diferente. Mayoritariamente está constituida por la migración interna de estados de centro y sur de México (Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Chiapas) que buscan trabajo en la industria manufacturera o maquiladora.

De los 66 hombres internados o presos tras las rejas y bajo llave  que protestaban incendiando colchones ya que supuestamente iban a ser deportados.   40 de ellos originarios de Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, el Salvador y Venezuela cayeron inmolados en el siniestro.  Todos estaban bajo custodia de las autoridades migratorias. -Muchos recorrieron miles y miles de kilómetros desde sus países de origen hasta llegar a la frontera con los EE.UU- No hubo llamada de emergencia y los bomberos llegaron por casualidad. Los extintores no servían ni había aspersores a pesar de que existe un presupuesto federal para dotarlos de los servicios más modernos. Cuando se consumó la tragedia y los bomberos apagaron el incendio sacaron los cadáveres y los dejaron tirados sobre el estacionamiento como si fuera un matadero. No los quieren en sus países, no los quieren en EE. UU. y tampoco en México. Son pobres, sucios y tienen una apariencia más bien de delincuentes. Por donde quiera que se mueven los  criminalizan. Pero ya existía un antecedente cuando en el 2019 se amotinaron migrantes cubanos en estas mismas instalaciones y también quemaron los colchones en protesta por el maltrato, las malas condiciones de higiene y la falta de alimentos básicos.

Como en las novelas de Agatha Christie el culpable del crimen es el mayordomo.  En este caso el gobierno mexicano ha decidido eximir de responsabilidades al Secretario de Gobernación, al Secretario de Relaciones Exteriores, al Comisionado del Instituto Nacional de Migración, al jefe del centro-prisión del Instituto Nacional de Migración o el director del INM en el estado de Chihuahua o el Comisionado Nacional de Migración. Como chivos expiatorios han sido detenidos dos agentes federales, un oficial de migración estatal y cinco guardias de seguridad “que no se apegaron a los protocolos de protección de la vida” -según la Secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana Rosa Icela Rodríguez. También fue judicializado un migrante por haber quemado los colchones (aunque no existen pruebas concretas) Pero los guardias aducen que recibieron la orden de los superiores de mantener las rejas  cerradas con candados, en este caso,  el contraalmirante Salvador González Guerrero titular del INM en el estado. Los funcionarios del INM (Instituto Nacional de Migración ) salieron corriendo del edificio nada más comenzar el fuego mientras  los migrantes  gritaban desesperados para  que les abrieran la puerta.  Pero nadie los auxilió y murieron en pocos minutos quemados y asfixiados. Tal vez si hubieran sido perros de pedigrí los que ladraban las cosas hubieran sido bien distintas. Un flagrante e incomprensible episodio de denegación de auxilio.

El año 2022 llegaron un total de 2.000.000 de migrantes a la frontera norte entre México y EEUU,  muchos tenían la intención de pedir refugio humanitario, asilo político o simplemente convertirse en espaldas mojadas y cruzar el río Bravo  para adentrarse en territorio de los EE. UU ayudados por los coyotes y polleros de las mafias y los carteles que cobran altas sumas de dinero para conducirlos como clandestinos hasta Los Ángeles, San Diego, Phoenix, San Antonio o Houston. Con la promesa de en un futuro promisorio en el imperio americano cualquiera arriesga el pellejo.

Este es un problema sociológico y político de exorbitante magnitud teniendo en cuenta que el 42% de los solicitantes de asilo son menores de edad y cerca del 50% mujeres y eso sin contar los adolescentes y desplazadas mexicanas especialmente indígenas. Como no se les brinda ningún apoyo son fácilmente victimas de abusos sexuales y violaciones.  Es increíble que en México exista racismo y xenofobia contra sus propios hermanos centroamericanos, suramericanos y caribeños. Pero lo cierto es que la fiebre de nacionalismo mexicano al pertenecer al ALCA (Tratado de Libre Comercio)   les hace sentirse superiores . Y como si fuera poco  también hay racismo con los propios nacionales desplazados indígenas  procedentes de estados como Chiapas, Oaxaca o Guerrero. Existen unos  30.000.000 de mexicanos residiendo legal o ilegalmente en los EE.UU. muchos de ellos no están de acuerdo con que vengan más migrantes y se ponen de lado de las políticas antimigratorias del Partido Republicano. Es decir, son simpatizantes de los principios del “Make America great again” de Donald Trump.

Es algo difícil de comprender este odio fratricida o cainita que se ha sembrado en nuestra mente, prevalece el odio y venganza, no contra el yanqui anglosajón, sino contra los propios latinoamericanos. Porque el verdadero propósito es criminalizar la migración, reprimirla o exterminarla implementado una cruel política militarista de contención.

EE. UU. obliga a que México se convierta en un tercer país seguro, siguiendo los acuerdos que firmó el Canciller Ebrard  con Washington y las inaceptables presiones del fascista  Donald Trump.

México debe seguir las órdenes emanadas desde Washington y plegarse a todos sus caprichos. La crisis migratoria tiene que bloquearla y para esto ha movilizado más de 30.000 miembros de la Guardia Nacional en la frontera norte y también en el sur.  Y no solo eso sino también patrullar todas las vías por donde se desplazan los migrantes a través del territorio nacional.

Parece mentira que se les echó la culpa a los migrantes de su inmolación, es decir, que se suicidaron. Estaban encerrados con candados y nadie se dignó abrirles la puerta luego del que el fuego y el humo se propago rápidamente.  En ese albergue cárcel provisional de la Secretaria de Gobernación se encontraban detenidos y hacinados los migrantes sin agua, sin alimentos, sin servicios sanitarios, sin ventilación y victimas del maltrato físico y psicológico. Personas desesperadas a las  que se les anunció que iban a ser deportadas. Por esa razón incendiaron unos colchones y así presionar a los funcionarios para que los liberaran. No eran unos delincuentes y por eso protestaban indignados. Pero desde altas instancias los carceleros recibieron la orden de dejarlos encerrados. Un crimen de lesa humanidad que seguramente quede impune como ha sucedido muchas veces en México con casos muy parecidos.  La ONU exige una investigación exhaustiva de la tragedia, el Papa Francisco ora por las almas de los difuntos  “para que el Señor los reciba en su reino y dé consuelo a sus familias” López Obrador está “muy triste y lamenta la tragedia”.  Aunque ha descartado que su gobierno sea culpable por acción u omisión.  “fue la divina providencia” y garantiza una investigación a fondo del incendio del “albergue” de migrantes. “Que la justicia resuelva el caso imparcialmente. No habrá impunidad”.

El gobierno mexicano para demostrar su inmenso compromiso humanitario se encargará de la repatriación de los restos mortales en ataúdes de caoba,  los cadáveres se entregarán a sus seres queridos  bien arregladitos y vestidos con los mejores trajes y como no  transportados en primera clase en un avión de la fuerza aérea mexicana. Ya se han convocado las cadenas de oración y las misas correspondientes en todas las parroquias de Ciudad Juárez para que Dios les brinde el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.