Recomiendo:
0

¿Politización o mero entretenimiento?

Fuentes: Rebelión

Entretenimiento y política han ido de la mano tal vez desde que la épica fue creada, pero en un momento en que todo es entretenimiento fugaz, la política ha optado por diluirse y ser omnipresente, llevando con ello a confundir politización con estar inmerso en discusiones absurdas que poco o nada impactan la situación de la mayoría.

El líder del partido político más exitoso de México, Andrés Manuel López Obrador, ha sido un maestro en el manejo de la comunicación política, pero esto no es sinónimo de que haya una politización más efectiva de los sectores populares de México, sectores de los que se ha visto beneficiada la carrera política del ex presidente.

Desde que ocupó el puesto de jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, López Obrador supo utilizar sus conferencias mañaneras para volverse el epicentro de la discusión política nacional, lo que el tabasqueño decía en sus conferencias era discutido a lo largo del día por todos los políticos del momento, sin escapar al tarado mayor: Vicente Fox.

Ya instalado en el gobierno federal a partir de 2018, las conferencias mañaneras se convirtieron en su caja de resonancia en donde enfrentaba directamente a quienes hasta ese momento habían tenido el monopolio discursivo en los medios masivos.

Una vez concluído el mandato de López Obrador, el modelo ha tenido continuidad, a pesar de que el carisma no es transferible, Claudia Sheinbaum ha logrado mantener la relevancia del espacio, aunque para ello ha tenido que convertirlo en algo parecido a los programas de revista que se presentan por las mañanas en las televisoras comerciales.

Así es como personajes mediáticos, que van desde artistas representantes de los corridos tumbados, el reggaeton y hasta un pato con playera de la selección han resonado por tomar parte en estos ejercicios comunicativos, que generan distintos tipos de respuestas, desde las burlas hasta elaboradas teorías sobre la batalla cultural que se está dando en este espacio.

Para muchas personas el que estos temas estén debatiéndose cotidianamente es una muestra fiel de que hay una mayor politización del pueblo mexicano, aunque en términos concretos ninguna de estas expresiones estén incidiendo en la organización de las clases populares en torno a acciones concretas para imponer y defender sus intereses de clase.

Al contrario, generan interminables ataques entre simpatizantes de la presidencia y sus detractores, en ambos casos alimentando la estridencia por encima de cualquier diálogo o acuerdo medianamente racional.

La vulgarización del discurso político llega a tal grado que la presidenta no deja escapar la oportunidad de enfrascarse en pleitos o responder a cualquier mamarracho que sea lo suficientemente estridente, al mismo tiempo que las organizaciones sociales, ya sean sindicatos o agrupaciones de madres buscadoras, son olímpicamente ignoradas.

Las verdaderas causas que merecen ser peleadas políticamente, como prestaciones sociales que auténticamente reduzcan la precariedad o poner un alto a la situación de violencia que hay en el país, a través de la inclusión de los actores sociales mismos, es desestimada por la presidenta justo a tiempo para dar paso al reggaetonero de moda.

Así, en las redes sociodigitales se pelea desde muy temprano hasta altas horas de la madrugada sobre si la presidenta tiene o no el suficiente flow, o si la hegemonía morenista está ganándole la batalla a los malosos al invitar a los interpretes de corridos tumbados, o -como asegura la derecha más rancia- sólo se alimenta el mal gusto popular.

Mientras tanto la acción colectiva se va diluyendo en un mar de insultos y desconfianzas promovidos por los medios masivos -incluídas las redes-. El descontento popular debe contentarse con dádivas y mucho entretenimiento, que para la luchar ya tuvieron a López Obrador y sus herederos, no hace falta más.

@PacoJLemus

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.