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El cambio social y las redes sociales

Por qué la revolución no se hará a través de Twitter

Fuentes: P2P Foundation/The New Yorker

Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez

Un cambio social profundo, que exige activismo y entrega con mucho riesgo, es un fenómeno que se alimenta de vínculos fuertes, mientras que los medios de comunicación social se basan en esencia en «vínculos débiles». De ahí que la revolución no se pueda realizar a través de Twitter o Facebook.

Este es el argumento fundamental del interesante artículo de Malcolm Gladwell publicado en The New Yorker :

(pincha también aquí para leer la refutación de Angus Johnston)

«El activismo que comporta riesgos altos […] es un fenómeno de «vínculos fuertes».

Esta pauta reaparece una y otra vez. Un estudio de las Brigadas Rojas, el grupo terrorista italiano de la década de 1970, reveló que el setenta por ciento de los activistas tenían al menos un muy buen amigo que ya pertenecía a la organización. Así sucede también con los varones que se unieron a los muyaidines en Afganistán. Hasta los actos revolucionarios en apariencia más espontáneos, como las manifestaciones de Alemania Oriental que desembocaron en la caída del Muro de Berlín, albergan en su núcleo el fenómeno de los vínculos fuertes. El movimiento opositor de Alemania Oriental se componía de varios centenares de grupos, cada uno de los cuales integrado por una docena de miembros. Cada grupo tenía un contacto muy restringido con los demás: en aquel momento, sólo el 13 por ciento de la población de Alemania Oriental tenía teléfono. Lo único que sabían era que los lunes por la noche, a las puertas de la Iglesia de San Nicolás, en el centro de Leipzig, la gente se reunía para dar rienda suelta a su ira contra el Estado. Y el factor determinante para explicar quién se presentaba allí era el de los «amigos críticos»; cuantos más amigos críticos del régimen tenías, más probable era que participaras en la protesta.

Así pues, un dato fundamental sobre los cuatro estudiantes de primer curso que protagonizaron el incidente de la barra del comedor de Greensboro (David Richmond, Franklin McCain, Ezell Blair y Joseph McNeill) era la relación que tenían entre sí. McNeill era compañero de habitación de Blair en la residencia Scott Hall de la Escuela Técnica de Ingenieros Agrónomos de la Universidad de Carolina del Norte (A. & T, North Carolina Agricultural and Technical College). Richmond se hospedaba un piso más arriba que McCain, y Blair, Richmond y McCain habían estudiado secundaria juntos en la Dudley High School. Los cuatro introducían clandestinamente cerveza en la residencia y hablaban hasta bien entrada la madrugada en la habitación de Blair y McNeil. Todos recordarían el asesinato de Emmett Till en 1955, el boicot a los autobuses de Montgomery de ese mismo año y el conflicto de la Escuela de Little Rock en 1957. Fue a McNeil a quien se le ocurrió la idea de sentarse en la barra de Woolworth’s. Discutieron sobre ella durante casi un mes. Entonces, McNeil entró en la habitación de la residencia y preguntó a los demás si estaban preparados. Hubo una pausa y McCain preguntó, como sólo se puede preguntar a la gente con la que hablas hasta bien entrada la madrugada, «¿sois unos gallinas o no?». Ezell Blair hizo acopio de valentía al día siguiente la valentía para pedir una taza de café porque iba flanqueado por su compañero de habitación y dos buenos amigos del instituto.

El tipo de activismo vinculado a las redes sociales no se parece en nada a esto. Las plataformas de las redes sociales están construidas con lazos débiles. Twitter es un modo de informarse sobre (o informar a) personas que quizá no habrías conocido jamás. Facebook es una herramienta para gestionar con eficacia la relación con tus conocidos, para mantenerse al tanto de personas con las que, de otro modo, tal vez no podrías mantener contacto. Esa es la razón por la que en Facebook se pueden tener un millar de «amigos», cosa que no se podría hacer en la vida real.

En muchos aspectos es algo maravilloso. Los lazos débiles tienen fuerza, como ha señalado el sociólogo Mark Granovetter. Nuestros conocidos (no nuestros amigos) son la fuente más importante de ideas e información nuevas. Internet nos permite aprovechar con una eficacia maravillosa la fuerza de este tipo de relaciones lejanas. Es fantástica para la difusión de innovaciones, la colaboración interdisciplinar, para hacer encajar a la perfección a compradores y vendedores o para las tareas logísticas del mundo de las citas. Pero los lazos débiles raras veces conducen al activismo de alto riesgo.»

Fuente:

http://blog.p2pfoundation.net/social-change-and-social-media-why-the-revolution-wont-be-twittered/2010/10/01