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Presupuesto billonario en manos de yanquis y defraudadores

Fuentes: Rebelión

1. Los gobiernos mexicanos, por lo menos desde 1940, entregaron gozosamente las nalgas al Tío Sam. Después de la Segunda Guerra todo cambió, aunque parece que un «destino manifiesto», que colocó a México como vecino de los EEUU, determinaría que vivamos durante el siglo XX con la bota militar yanqui sobre nuestro cuello. Por eso […]

1. Los gobiernos mexicanos, por lo menos desde 1940, entregaron gozosamente las nalgas al Tío Sam. Después de la Segunda Guerra todo cambió, aunque parece que un «destino manifiesto», que colocó a México como vecino de los EEUU, determinaría que vivamos durante el siglo XX con la bota militar yanqui sobre nuestro cuello. Por eso los gobiernos mexicanos de los últimos sexenios se pasan repitiendo -quizá para justificar su cobardía e incapacidad- que no podemos disponer de nuestro presupuesto, es decir, de la riqueza que producimos cada año con sacrificios, porque «nos endeudamos» con los EEUU con la aprobación de los anteriores gobiernos. Son tan cínicos y cobardes nuestros gobernantes que públicamente repiten que más de la mitad del presupuesto público es intocable y que sólo disponemos de un 10 o 15 por ciento para distribuir.

2. Por no poder usar el producto anual de nuestro trabajo en forma de presupuesto acumulado -porque hay que pagar grandes intereses por préstamos e injustificados rescates y devoluciones a defraudadores banqueros y carreteros- más de 60 millones de mexicanos tienen que seguir viviendo en la miseria, con deficientísimos ingresos para su alimentación, su salud, educación y vivienda. Cada año el gobierno en turno -en vez de crear empleos y ampliar los servicios a la comunidad- debe recortar las inversiones en servicios sociales y bienestar colectivo para pagar «hipotecas» y aumentar el aparato militar y policiaco que «debe garantizar el orden, la estabilidad y la paz social». Lo que pelean ejecutivo y legislativo en la distribución del presupuesto, que tanto ruido hace, es sólo una mísera parte. La gran tajada se va en intereses de deuda externa e interna.

3. En los últimos 25 años, durante los sexenios de De la Madrid, Salinas, Zedillo y Fox, se ha impulsado al máximo la privatización de empresas paraestatales e instituciones, y el endeudamiento externo se ha duplicado; sobre todo con el gran fraude realizado por empresarios y gobierno (FOBAPROA) que significó un salvamento financiero que ascendía a más de 70 000 millones de dólares hasta abril de 1999. Se redujo al mínimo la injerencia económica del Estado para entregar los negocios al sector empresarial nacional y extranjero. La «solidaridad» del FMI en 1982 para evitar el desplome de la economía mexicana, vino con la imposición de recortes al gasto social, la eliminación de subsidios a los bienes de primera necesidad y la obligación de privatizar empresas paraestatales. La misma receta aplica en FMI y el BM en otros países con problemas.

4. Por incapacidad para obtener inversiones y así lograr un crecimiento sostenido de la economía mexicana, en la última década el gobierno transfirió a bancos y organismos financieros internacionales 288 mil millones de dólares para cubrir el servicio de la deuda externa pública y privada, la cual se ubica actualmente en 155 mil millones de dólares, según información oficial. Por eso se ha dicho que la deuda ha sido pagada dos veces sin que su saldo disminuya. Entre 1992 y 2002 la economía mexicana envió al exterior recursos por 135 mil millones de dólares para dar cumplimiento exclusivamente al pago de los intereses de la deuda externa, que hace 10 años era de 117 mil 600 millones de dólares, según los datos del BdeM y la SHCP. Ello significa que, sólo por los intereses, ha sido pagada una cantidad mayor a la deuda registrada una década antes. (Ver Roberto González Amador)

5. ¿A cuánto asciende la deuda del sector público de México? Según el informe publicado por la Secretaría de Hacienda, al cierre del primer semestre de este año, junio de 2006, el sector público acumula una deuda de 3 billones 307 mil 627 millones 900 mil pesos, que equivalen a 37.5 % del Producto Interno Bruto de México. ¿A cuánto ascienden los recursos presupuestales destinados en este año para el servicio de esa deuda del sector público? En la primera mitad de este año 2006, esa deuda absorbió 125 mil 387 millones 700 mil pesos, lo cual representa un aumento de 16.4 % con respecto al mismo período del año anterior, 2005. La deuda se mantuvo durante el gobierno foxista como la principal fuente de financiamiento público, ante la insuficiencia de los ingresos. (Ver Humberto Hernández Haddad) El saldo de la deuda interna bruta aumentó de 152 mil 156 millones de pesos en 1990 hasta alcanzar 847 mil 642 millones de pesos en 2002. (González Amador)

6. Mientras los legisladores limosneros exigen que se asigne un poco de más dinero a la UNAM y a otros sectores sociales y el ejecutivo usurpador se opone porque considera que aplicar más presupuesto a la educación, la salud y al gasto social es solamente una medida populista e improductiva, los más grandes empresarios mexicanos como Slim, Azcárraga, Díez, Zambrano, Garza, Hernández Harp, Servitje, asociados con grandes intereses internacionales como el FMI, BM, etcétera, -que año tras años reciben en forma de intereses, amortizaciones y rescates- se «frotan las manos» para gozar de los beneficios de un nuevo gobierno que ellos mismos se encargaron de imponer al país. La presión que los legisladores hacen desde que en 1997 el PRI perdió la mayoría en el Congreso es importante pero casi intrascendente porque los cambios que logran son risibles.

7 La discusión presupuestal que se inició en 1997 cuando el PRD y el PAN juntos lograron mayoría frente al PRI -después de 65 años de control gubernamental del Congreso- sigue siendo muy limitada y vergonzosa porque los legisladores no quieren ir al fondo del problema. ¿Por qué por ejemplo no decretan la reducción radical del pago de intereses de la deuda extranjera para dedicar ese dinero a la creación de empresas y fuentes de trabajo? ¿No es justo acaso que un país como México, que ha vivido arrastrado hasta la ignominia en los últimos años, pueda suspender el pago de intereses por el tiempo necesario que le permita arreglar su economía? Este punto ni por equivocación lo ha planteado legislador alguno porque nadie quiere tocar -«ni con el pétalo de una rosa»- los intereses de los negocios de los imperialistas del norte.

8. A partir de 1994 el gobierno ha dedicado muchos miles de millones de pesos a «rescatar» a poderosos banqueros, a inversionistas carreteros que realizaron malos negocios y a subsidiar con exención de impuestos a grandes magnates del capital. ¿Por qué no se busca un decreto que suspenda el pago de esos «rescates» multimillonarios y que logre revisar con profundidad a los poderos empresarios que no pagan impuestos o que, por arreglos con el gobierno, sólo pagan simbólicamente? El pueblo de México, hoy integrado por más de 107 millones, merece gozar de las riquezas que produce. ¡Basta ya que un fuerte grupo de rufianes de la política, que pertenecen al PAN y al PRI, pero que cuentan muchas veces con la aprobación del PRD, se sigan enriqueciendo mientras el 70 por ciento de la población mexicana sigue viviendo en la pobreza! CE: [email protected]