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Rosario Ibarra puede unir coincidencias en las izquierdas

Fuentes: Rebelión

1. Rosario Ibarra de Piedra es una luchadora social. Comienza a participar en 1973, cuando su hijo Jesús Piedra Ibarra fue apresado y desaparecido por pertenecer a un grupo armado: la Liga Comunista 23 de Septiembre. Desde entonces inició su largo peregrinar .En 1977 fundó el Comité Pro Defensa de Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos […]

1. Rosario Ibarra de Piedra es una luchadora social. Comienza a participar en 1973, cuando su hijo Jesús Piedra Ibarra fue apresado y desaparecido por pertenecer a un grupo armado: la Liga Comunista 23 de Septiembre. Desde entonces inició su largo peregrinar .En 1977 fundó el Comité Pro Defensa de Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos (el Comité ¡Eureka!) Forma parte de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos. Realizó huelgas de hambre a finales de los años 70. En 1982 fue candidata a la Presidencia de la República por el desaparecido PRT. Fue diputada por ese partido y en 1988 fue nuevamente candidata a la presidencia de la república. Rosario Ibarra se identificó con Cárdenas y el PRD, con las luchas sociales de indígenas de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, y de las mujeres. En 1994 recibió del EZLN la bandera nacional y desde 2006 es senadora lópezobradorista.

2. Ayer, 2 de octubre, aniversario 39 del asesinato de varias decenas de estudiantes por el ejército al mando del presidente Díaz Ordaz, Rosario Ibarra, con 80 años de edad, presidió una reunión con más de un centenar de organizaciones políticas obreras, campesinas y populares, que se reunieron para fundar el Frente Nacional contra la Represión. Rosario puede ser la figura política unificadora de las luchas de izquierda porque no se ve por dónde podría ser. Mientras López Obrador durante años se ha abstenido de pronunciar alguna frase contra Marcos (el líder del EZLN), éste considera que AMLO es igual que el presidente espurio Calderón y que algunas organizaciones obreras están dirigidas por traidores y charros. No se busca la unidad bajo un solo mando porque sería una locura, pero hay sin duda puntos de coincidencia que si se aprovecharan, los trabajadores ganarían todas sus luchas contra la explotación y miseria.

3. La senadora Rosario Ibarra de Piedra, al hablar en el mitin en el mitin, aseguró que se vive un «momento histórico, pero también de gozo, porque volvimos a llenar este Zócalo, y porque hoy volvimos a conformar el Frente Nacional Contra la Represión, lo que demuestra que estamos dispuestos a luchar con unidad por la vía pacífica, pero sin descanso, hasta que no quede ni un solo preso político en el país». La fundadora del Comité Eureka aseguró que «no es justo que las cárceles estén llenas de presos políticos y que los campos militares y las instalaciones navales sigan sirviendo para tener desaparecidos y torturar gente inocente». Afirmó que el ex presidente Luis Echeverría impuso el terrorismo de Estado en el país, y dijo: «no sólo no olvidaremos nunca el 2 de octubre de 1968, tampoco a los detenidos-desaparecidos, ni dejaremos de exigir la libertad de todos los presos políticos».

4. La corrupción al interior del gobierno mexicano es gigantesca, la hemos visto en los últimos cinco sexenios; quizá en décadas anteriores fue superior, pero casi no tuvimos información. La más descarada y cínica fue la del sexenio foxista porque superó (al parecer) la época de Elías Calles en los años veintes, la de Alemán Valdez de los cincuenta y la de Salinas de Gortari de los noventa. Pero en última instancia los gobernantes hacen lo que el pueblo y sus dirigentes les permiten hacer. No hay persona alguna que suba al gobierno en México que no esté pensando en dinero y poder; el pueblo lo sabe y se burla, pero no encuentra qué hacer porque no cuenta con organizaciones donde pueda participar. Termina por supeditarse a «la realidad» para no meterse en problemas. Cuando se organiza se da cuenta que sus fuerzas no son suficientes para ganar batallas y que siempre termina derrotado sin conseguir nada.

 

5. En México no existió la tradición batalladora obrera y sindical de Argentina, tampoco la conciencia de lucha permanente de los campesinos e indígenas brasileños, ecuatorianos o bolivianos. La clase obrera mexicana nació con la cobertura del sector burocrático de la burguesía que la organizó y legisló después de la Revolución, otorgándole derechos constitucionales controlados. Fue el gobierno burgués el que le creó organizaciones como la CROM, CTM, Congreso del Trabajo, CNC, Pacto de Ocampo, etcétera y las encerró en el partido oficial. Los directivos de esas organizaciones siempre ocuparon senadurías y diputaciones mientras actuaban como represores del descontento y la protesta social. Los trabajadores vivieron más de ocho décadas recibiendo miserables mendrugos a cambio de apoyo a los gobiernos del PRI y ahora, por costumbre y oportunismo, sus dirigentes apoyan al gobierno panista.

 

6. La clase obrera y campesina mexicana ha sufrido transformaciones importantes en los últimos 25 años. El PRI, entonces partido del gobierno, que ideológicamente defendía el llamado «nacionalismo revolucionario», comenzó a perder fuerza cuando el neoliberalismo y la privatización comenzaron a ponerse en práctica en los ochenta. De su seno nació la segunda edición del cardenismo y en 1989 el PRD. Pero también surgió entre los obreros electricistas, telefonistas, petroleros, mineros, en la ciudadanía, una importante oposición que se ha venido fortaleciendo en estos años. Pareciera que aquellas organizaciones burocráticas y controladas han comenzado a romperse haciendo aparecer un gran movimiento independiente que va superando el simple gremialismo y economicismo. Los electricistas, los profesores, los telefonistas y la UNT, así como los estudiantes y trabajadores universitarios, encabezan un importante sector de masas.

7. Pero parece mentira, por inconcebible, que a pesar del funesto gobierno de Fox, caracterizado por la gran corrupción, el cinismo y la charlatanería, su régimen haya vivido en paz los seis años; además que como gobernante parecía muy incapaz, pudo imponer (contra viento y marea) y con la risa en los labios a su sucesor. Fox, su esposa Sahagún y los familiares de ambos, robaron y despilfarraron el dinero que les dio la gana, se burlaron, tuvieron la capacidad para bloquear mil investigaciones, hicieron enormes concesiones a los medios electrónicos de información, y, por último, reprimió con brutalidad las luchas de Oaxaca, Atenco, de los mineros y otras más. Pero Fox controló todo, salió victorioso en todo y casi estoy seguro que las llamadas comisiones de investigación de los legisladores no podrán contra él. Se burló de la izquierda como Fidel Velázquez lo hizo al cumplir 60 años como máximo líder del charrismo sindical.

8. Hay que salir a la calle, aunque seamos cinco personas; hay que protestar donde nos encontremos contra todo aquello que lesiones los intereses de los sectores explotados y oprimidos. Pero si queremos ganar nuestras batallas tenemos que contar con fuerzas superiores a las del gobierno, los empresarios y sus medios de información. Con excepción de la batalla que ganó López Obrador contra su desafuero después de realizar tres o cuatro gigantescas manifestaciones que hicieron retroceder a Fox y su partido, lo demás han sido derrotas con trampas jurídicas, fraudes o represiones: las elecciones de 2006, la Ley indígena después de la Marcha de la Tierra 2001, los mineros con su líder en el exilio, los oaxaqueños después de ocho meses de heroicas luchas. ¿Con millones de gentes en las calles no podremos cerrar todos los bancos, las instituciones de gobierno y las carreteras por una semana hasta echar abajo el aumento de precios, conseguir la libertad de los presos políticos y la renuncia de gobernadores asesinos?

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