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Si no entregan sus riquezas en paz, quitárselas para que el pueblo no siga muriendo de hambre

Fuentes: Rebelión

1. Obviamente yo estoy contra el repetitivo pacifismo del presidente López Obrador. Mis humildes padres me enseñaron a respetar a todas las personas, pero la conciencia (conocimiento) desde los 19 años de edad, me enseñó que una persona que no lucha, que no se organiza para reclamar sus derechos, que no pelea contra las instituciones que lo someten, es un pusilánime o un blandengue que los demás hacen trizas. Aprendí de mis padres que hay que querer a los de mi misma clase social, pero en la vida entendí que toda riqueza es producto del robo, la explotación y los negocios ventajosos; que la acumulación capitalista quita la comida al pueblo.

2.  Por sus discursos pienso que el presidente López Obrador va derechito a la santidad, pues aconseja “amar a los semejantes”, como si no existieran clases sociales. Comenzó con la frase: “Abrazos en vez de balazos”, siguió en que “nadie será castigado”, para luego remachar diciendo que “está contra el castigo a los expresidentes” ladrones y asesinos, a pesar de las miles de pruebas que se tienen en su contra y que la población exige prisión para ellos. Siguen llenas las cárceles mexicanas con decenas de miles de “delincuentes comunes” miserables, pero a los políticos y empresarios con capitales de por lo menos mil millones de pesos, -por miedo terrorífico- el gobierno de López Obrador no los toca “ni con el pétalo de una rosa”.

3. Una amiga me decía desde hace dos años, que AMLO tiene miedo a que lo maten o secuestren a su familia. Yo le respondí que su miedo es otro, a ser derrocado y no convertirse en héroe como Morelos, Juárez o Madero, por ello a la clase dominante –en lugar de mandarla a prisión- le pide que inviertan sus capitales, que hagan negocios y ganen lo justo. ¿Por qué no decirles a los 300 ricos que deben ir a la cárcel que entreguen la mitad de sus propiedades o riquezas –que por lo menos son cinco mil millones de pesos cada uno- , que paguen el 100 por ciento de sus impuestos, y así sólo pisarían la prisión por un mes? ¿O es que AMLO tienen miedo a que esa miseria se convierta en justa rebelión del pueblo?

4. Pensé seriamente que AMLO liberaría por decreto en la primera semana de su gobierno a los 20 mil presos comunes, aquellos que robaron un pan o un mendrugo para comer; también a los miles de indígenas analfabetos que no hablan español. ¿Podría imaginarse de qué viven las familias de los 20 mil presos comunes? Pensé que también por decreto encarcelaría a todos los millonarios que han robado y asesinado al pueblo. No fue así porque la constitución burguesa mexicana, los jueces de la SCJN y abogados que administran la llamada justicia en México, encabezados por el fiscal-procurador –el tal Hertz Manero- le sirve de parapeto al presidente, recibiendo órdenes para que no actúe. Por ello los ricos están felices.

5. El colmo de la política es el otorgamiento de premios. Hace algunos años escribí dos artículos sobre lo que representan. Al ignorante, ladrón y boquifloja expresidente Fox le acaban de entregar un premio en una universidad de EEUU por el rector de esa institución que fue alto funcionario de su gobierno. Así que no jodan con los premios que son signos de incondicionalidad o de ignorancia. Yo sólo aplaudiría a López Obrador: a) si obliga a los ricos a entregar la mitad de sus propiedades y riquezas; b) sí duplica el salario mínimo llevando a la cárcel a quienes suban los precios de los artículos y, 3) si ordena en todo el país la apertura de mil círculos de estudios políticos de la realidad nacional e internacional.

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