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Tiempos pasados, una gloriosa reseña de Mariano Azores al libro «Maeztu. Biografía de un nacionalista español»

Fuentes: Rebelión

Autor: Pedro Carlos González Cuevas. Editorial Marcial Pons, Madrid 2004. Habría que habilitar, de cundir casos como éste, un espacio similar al que glosa todos los meses Pascual Serrano destilando sus preciosas perlas informativas. Si me lo permiten voy a «glosar» una perla de reseña aparecida en un nuevo diario, que ha visto la luz […]

Autor: Pedro Carlos González Cuevas. Editorial Marcial Pons, Madrid 2004.

Habría que habilitar, de cundir casos como éste, un espacio similar al que glosa todos los meses Pascual Serrano destilando sus preciosas perlas informativas.

Si me lo permiten voy a «glosar» una perla de reseña aparecida en un nuevo diario, que ha visto la luz en mi región. Quedan pocos periódicos, pero si los que salen son como éste, que por decoro no nombro, más vale quedarnos como estábamos.

La susodicha comienza en los siguientes términos:

«No es fácil de (sic) resumir una historia tan larga y tan repleta de acontecimientos como la de España. Tan sólo alguien de la categoría, la seriedad y la altura intelectual de Ricardo de la Cierva, autor de numerosos trabajos de investigación histórica y que durante más de cuatro décadas ha impartido clases magistrales de esta especialidad.» (Amén, -imprecación mía-). Sigue Mariano Azores, el autor o alias de la reseña de esta guisa:

«Arrancar de cero en el tiempo y tratar de hacer comprender una asignatura tan atractiva y al mismo tiempo tan compleja al mismo tiempo (¡y van tres! -añadido mío-) como esta obra dirigida a los niños con edades comprendidas entre los seis y los doce años, como la que ahora comentamos (! -admiración mía-: sí, que es esta obra dirigida a los niños…), es una hazaña de indudable mérito. El lenguaje que utiliza De la Cierva es de una fácil y comprensible claridad (¡menos mal! -B. L-A-), con un sencillo y atractivo léxico que producirá una agradable sensación (en el paladar como el Rioja que me estoy tomando -B. L-A-) y una mayor atención para seguir la narración de los múltiples acontecimientos ocurridos en nuestro país desde la Prehistoria hasta la llegada a la jefatura del Gobierno (con mayúsculas – B. L-A-) de José María Aznar en 1996. Cabe mencionarse las 116 ilustraciones a color que se reflejan en sus páginas, cuyo autor, el joven dibujante Mario Jiménez, ha realizado un meritorio trabajo que sin duda hará más comprensible y atractivo (¡y van veintitrés! -B. L-A-) el conjunto de este interesante trabajo. (¡Oh, qué bien! -B.L-A-). Es difícil subrayar un solo capítulo (vamos progresando: «No es fácil de resumir», creo recordar que era el comienzo -B. L-A-), -prosigue Azores- pero quiero destacar el dedicado a la incorporación a la Corona de castilla del País Vasco. Así nos explica como Alava, Guipúzcoa y finalmente Vizcaya, son parte de España desde el ya lejano año de 1200. (¡Con que esas tenemos! Pues mira que sí, que Cuba y las Filipinas fue bastante después, claro, por algo las perdimos -B. L-A-).

Concluye el sagaz Mariano Azores con otro capítulo, a fin de cuentas tenía razón en eso de que «es difícil subrayar un solo capítulo, pero quiero destacar el dedicado…»:

«No menos importante es el capítulo dedicado al compromiso de Caspe (Zaragoza), en 1412 y en el que recibió el incondicional apoyo del Principado de Cataluña. (¿Quién, cómo, porqué? (! ) -B. L-A-). Esta ejemplar obra, creada con la máxima objetividad, será una herramienta de inestimable ayuda para la formación educativa de todos los niños que quieran profundizar mañana en la Historia del ayer».

Qué alivio, ahí concluye la «inestimable» reseña, aunque justo debajo insertan una foto de Maeztu. ¿Y, a todo esto, qué pinta aquí este santo nacionalista? -porque los hay santos y excomulgables, según la Conferencia Episcopal- Me da que se han equivocado de libro. Que una cosa es un manual de Prehistoria e Historia para niños de 6 a 12 años del ínclito Ricardo de la Cierva y otra distinta una biografía de Ramiro de Maeztu. Miren bien vuesas mercedes. Puede, también, que hayan pensado que es tan bueno el anticiclón Mariano Azores, que lo que diga vale tanto para un libro como para una misa, como para otro libro, para el bueno de De la Cierva como para el santo de Maeztu.

A ver si lo fichamos para nuestra modesta Rebelión, ¡no podemos dejar pasar tamaño anticiclón!