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Todas las páginas de enlaces son iguales que Google, pero menos iguales que los políticos

Fuentes: Jaque Perpetuo

Eduardo Gómez López, juez en comisión de servicios: toda una metáfora de la situación actual de nuestra Administración de Justicia, que cumple con su deber a diario, pese a los limitados medios con que la dota un poder político al que nunca le ha interesado una Justicia fuerte. Eduardo Gómez López, juez e internauta, es […]

Eduardo Gómez López, juez en comisión de servicios: toda una metáfora de la situación actual de nuestra Administración de Justicia, que cumple con su deber a diario, pese a los limitados medios con que la dota un poder político al que nunca le ha interesado una Justicia fuerte.

Eduardo Gómez López, juez e internauta, es el autor de la nueva sentencia a favor de la libertad de Internet, desestimando la demanda presentada por SGAE contra la página de enlaces Indice-web, defendida por los letrados Javier de la Cueva y David Bravo.  Una sentencia en la que se establece de forma transparente el principio de igualdad: todas las páginas de enlaces son iguales, y todas tienen los mismos derechos que Google.

Mi mirada salta de la sentencia a una fotografía que guardo desde hace tiempo, una imagen que tengo siempre muy presente. Se trata de una foto en la que aparecen la que fue Ministra de Cultura, Carmen Calvo, junto al entonces Director General de la Policía y la Guardia Civil, sonrientes tras una redada contra páginas de enlaces P2P. Felices, rodeados de agentes uniformados y diversos representantes del mundo de la farándula, entre los que se encontraba quien era por aquellos días Presidenta de la Academia del Cine, Angeles González-Sinde.

Mi alegría es agridulce, no puede ser de otra forma. Ninguna de las personas que aparecen en la foto es consciente del enorme daño, personal y familiar, que llegaron a causar. Ninguna de ellas ha tenido conciencia en algún momento de los enormes perjuicios que con su actitud han causado a la sociedad española.

Costará años restañar las heridas de tan absurda cruzada. La grieta abierta entre los artistas y su público tardará mucho tiempo en cerrarse: todo el que sea necesario para alcanzar una solución de consenso, que garantice una justa remuneración a la creación artística e intelectual. Un pacto que sólo se podrá alcanzar si quien inició las hostilidades renuncia, para siempre, a la senda de la represión.

Los jueces restablecen el equilibrio, acabando con las injusticias del poder político y económico. Pero desgraciadamente, no pueden impedir que Carmen Calvo, Joan Mesquida y Angeles González-Sinde sigan cobrando un sueldo público y tengan blindada, con nuestros impuestos, su sosegada jubilación.