Estoy sentado en mi estudio. Leo Diario 1974-1983 de Ángel Rama. Subrayo el íncipit del libro: «a esta edad, normalmente, se redactan las memorias.» Caigo en la cuenta de que tendré que intentarlo alguna vez. Voy a desistir por el momento. No por miedo a las remembranzas, sino porque necesito escribir esta crónica. Ya está todo ordenado en la mesa. Enciendo la computadora. No será sencillo: ¿de qué escribo, para qué escribo?
Una hora después prendo el televisor. En Canal Encuentro repiten Un loco deseo de belleza, la serie documental sobre Manuel Puig. Fue el primer escritor que mencionó a las Madres de la Plaza de Mayo en una obra literaria. ¿Por qué los episodios son siempre tan cortos? Busco diez imágenes para llevar al seminario de fotoperiodismo en la Universidad de las Madres. El tiempo corre: ¿de qué escribo, para qué escribo?
Pasa otra hora. Elijo para editar algunas fotos que hice la semana pasada en la pegatina de agitación y difusión de la marcha de las Madres. Ésta es del edificio de la radio de las Madres en la esquina de Sáenz Peña al 200. Éstas son del mosaico de cerámica y del mural con Hebe y Cristina en la Casa de las Madres de la calle Hipólito Yrigoyen. Ésta es del gato sentado sobre una mesa de la cafetería. No me rindo: ¿de qué escribo, para qué escribo?
Descargo de mi cámara los videos de la ronda de las Madres del jueves pasado. Puedo deducir que los que caminan alrededor de la Pirámide de Mayo son familiares y compañeros de los desaparecidos. El golpe de estado en Argentina ocurrió hace medio siglo, quedan pocas Madres vivas. Sigue presente en los rostros el compromiso de luchar. Cada tanto miro por el ventanal y permanezco inmóvil unos instantes: ¿de qué escribo, para qué escribo?
Todo comienza a despejarse. Todo se torna más claro. Lo sé de primera mano. Una colega refugiada en México es sobreviviente de un centro clandestino de detención. Un amigo economista exiliado en Brasil fue preso político en una cárcel argentina. Historias propias de tíos, primos, compañeros del colegio y de la oficina acorralados, detenidos, torturados, desterrados. Incontables tormentos. Amargos años setenta.
Repaso algunas ausencias que duelen. El hijo adolescente de una vecina del barrio de Belgrano, los tres familiares de mi anfitriona del taller artístico en Colegiales donde estoy invitado para conversar de fotografía y escritura, el padre que va con su hijo de tres años en un colectivo por un suburbio de Buenos Aires. Todos secuestrados, arrancados del camino, desaparecidos. No han regresado, aún los esperan, ¿dónde están?
Una verdad terrible. Unos 500 bebés nacieron mientras sus madres embarazadas estaban cautivas. Fueron robados y criados por los represores y sus cómplices. Las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron a casi un tercio de ellos que recuperaron su identidad. Por mail recibo la columna de Leila Guerriero en El País. El copete preanuncia «un minucioso perfil de María Eugenia Sampallo Barragán, la primera hija de desaparecidos que denuncia a sus apropiadores.» Malditos años setenta.
Espacios y tiempos conectados. Cruzo en barco el río. Entro a la Biblioteca Nacional de Uruguay. Me reciben cromáticas ilustraciones de los desaparecidos uruguayos. Una nueva estética para las viejas demandas de justicia. Me sumerjo en la lectura de Desobedientes y recuperados del periodista Daniel Gatti. Me entero de que hay familiares biológicos de los genocidas, «mayoritariamente hijas de militares y policías», que han decidido repudiarlos. Salgo distinto. Ahora, el sol está más brillante, el aire es más puro.
Son las siete de la tarde. Me sumo a la multitud que con retratos de los desaparecidos recorre en silencio el centro de la capital uruguaya. Exige respuestas, el fin de la impunidad. Enfrenta el negacionismo en boga, las pretensiones de borrar la historia. ¿Cuánto está en juego? ¿Qué pasará con las generaciones futuras si regresamos al mismo (y pavoroso) ayer? Vuelvo a sentarme frente a la computadora en la mesa donde todo luce ordenado. Por fin se me ocurrió algo bueno para escribir y para qué.
Carlos Moreira es sociólogo y fotógrafo
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