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Violento derechazo al mentón, pero sigue la pelea

Fuentes: Kaosenlared

Quizá el análisis del rechazo en el Senado del importante proyecto envíado por el Poder Ejecutivo por aumentar las retenciones a la exportación de ciertos granos, pareciera prematuro, pero los datos para la opinión se fueron acumulando durante los ciento cincuenta días del conflicto. Del 11 de marzo del 2008 fecha en la cual por […]

Quizá el análisis del rechazo en el Senado del importante proyecto envíado por el Poder Ejecutivo por aumentar las retenciones a la exportación de ciertos granos, pareciera prematuro, pero los datos para la opinión se fueron acumulando durante los ciento cincuenta días del conflicto. Del 11 de marzo del 2008 fecha en la cual por una disposición difundida como ‘la 125’, las retenciones subieron del 35% del valor de los embarques al 44%, además la imposición sería móvil y subiría según el precio internacional de los granos en cuestión, así que la reacción contraria en el ambiente ruralista fue inmediata. Un despliegue de poderío organizativo y mediático que aunque resultara sospechoso de otras ambiciones, determinó que luego de tres meses verse apremiado por cortes de ruta, parciales desabastecimientos y otras movidas desestabilizadoras de la República, el Ejecutivo encabezado por Cristina Kirchner dispuso elevar el asunto al Congreso Nacional para su tratamiento. Eso y a pesar de los atributos constitucionales y jurídicos que lo habilitaban a subir las retenciones, fue una aceptación haber equivocado el camino político a seguir y al menos, que actuara como si desconociera cuál era el enemigo a enfrentar. Vale decir, nada menos que los dueños de la tierra en Argentina, el sector más retrógrado y autoritario de todo el tejido social argentino, donde conviven no sólo quienes se oponen a una distribución más humanitaria de la riqueza sino de todo lo que tienda a fortalecer un Estado Nacional que atienda en serio las desigualdades y estructurales y profundas que existen en la Argentina desde siempre. Ese sector hoy suma al más acendrado reaccionarismo medieval con sus estructuras centenarias más los nuevos personajes enriquecidos por la renta financiera de últimas décadas, y no sólo se empeña en desprestigiar y combatir el natural progresismo distributivo que surge de cualquier sociedad industrializada, sino que sin ninguna duda ni pudor, diría el bueno de Julio Cortázar, ‘insiste en retraer el reloj de la historia al año anterior de la Revolución Francesa’.

Así las cosas y hoy, al margen que ya existen otros proyectos sobre las retenciones a las exportaciones, cuyo incremento llegó para quedarse, ver propuesta Reuteman, en días más o menos la Resolución 125 deberá ser derogada por invalidarla el mismo rechazo de la totalidad del proyecto. Como también quedarán sin efecto los reintegros que se darían a los pequeños y medianos productores y otras modificaciones agregadas por los diputados oportunamente. Por ahora, todo hibernará hasta una nueva ley que entendemos, no fácilmente será consensuada como muchos optimistas creen en tanto los ruralistas y sus asociados llegaron a esta instancia confusa con un plan mucho más ambicioso y perverso. Desarmar en lo posible la capacidad del Estado Nacional para controlar y reasignar los ingresos, reclamando un nuevo Pacto Federal que ellos mismo redactarían y harían cumplir; palabras certeras de sus mismo dirigentes, que apuntaría al uso de los recursos que otorgan los derechos constitucionales al Poder Ejecutivo en último caso, a los erarios provinciales. Una aspiración algo desencaminada al menos en cualquir Estado moderno que se estime en el mundo.

Pero mucho de esto acontece porque acaso el mismo gobierno haya perdido de vista los recursos tradicionales de recaudación que mantiene en su poder. Por ejemplo, si dinamizara modernamente y en serio los mecanismos de cobro de la Agencia Fiscal de Ingresos Públicos, las direcciones de provinciales que desatienden el cobro los impuestos inmobiliarios, – hoy tan fáciles de estimar con las aero fotogrametrías que abundan en Internet- y dando los avales y recursos técnicos a la Oficina de Control Comercial Agropecuaria, podría recuperar muchos de los millones de dólares que tradicionalmente son evadidos por ‘la gente del campo’ y financistas circundantes. Después de todo y sin abundar en muchísimo otros datos, un dirigente de la Asociación Agraria de Entre Ríos acaba de ser penado con dos años de prisión condicional por reiteradas evasiones impositivas. Nadie piensa que ha de ser el único y eso, por algo será.

Eduardo Pérsico. Escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires.