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¡Volvimos convertidos en millones!

Fuentes: Rebelión

Después de 365 días de soportar a un grupo de personajes oscuros que tomaron por asalto la Casa Grande del Pueblo, este 8 de noviembre no solo recuperamos la democracia, también los destinos de la Patria, logros que nos permitirán reanudar nuestro Proceso de Cambio con la Agenda del Bicentenario y sus trece pilares, como el camino fundamental, impostergable, incuestionable e inequívoco para salir del subdesarrollo.

Hoy en La Paz se respira aires de democracia, un conglomerado majestuoso de hermanos oriundos y visitantes provenientes de todos los rincones del Estado Plurinacional, acompañan este magno acontecimiento en nuestra historia. 

Pero, ¿por qué magno? Pues porqué, el camino que el heroico pueblo boliviano tuvo que recorrer después del funesto golpe de Estado de noviembre del 2019, fue complejo, espinoso, tormentoso y cuesta arriba. No solo se tuvo que soportar el racismo en su dimensión más salvaje, también amenazas, atropellos, persecución, manipulación mediática, agresiones y crímenes de lesa humanidad, cometidos por militares, policías y por sicarios de grupos paramilitares al servicio del gobierno de Añez. En estas condiciones adversas, aciagas y desafortunadas, que las grandes mayorías, millones de hermanos componentes de la gran clase obrera, campesinos, intelectuales honestos y otros bolivianos con consciencia de clases, tuvieron que recorrer hasta el 18 de octubre, día de las elecciones, para derrotar incuestionablemente y de forma apabullante con su voto al fascismo,  convierten este acontecimiento, en un evento históricamente extraordinario. 

El gobierno de facto o error histórico, había llegado para prorrogarse, si se daban las condiciones, o preparar un camino de rosas para instaurar un gobierno de derecha, servil al poder transnacional y las oligarquía criollas, cuyo principal objetivo consistía en desmantelar los logros políticos, económicos y sociales que el  gobierno de Evo Morales había logrado de forma inédita e histórica.

En los 14 años de gobierno del presidente Evo Morales, desde el 2006 al 2019, Bolivia había crecido económicamente cuatro veces. Es decir que el PIB del país después de 181 años de gobiernos oligárquicos, desde 1825 al 2005, apenas alcanzaba a 10.000 millones de dólares. 14 años más tarde, después de un excelente modelo económico implantado por el primer presidente aimara en la historia del país, el PIB de Bolivia superó los 43.000 millones de dólares. Habiéndose, en esos años, erradicado miserias creadas por la totalidad de gobiernos anteriores -a excepción del de Andres De Santa Cruz-, como la pobreza extrema, misma que se redujo de 40% a 15%,  el analfabetismo, siendo Bolivia declarada por UNESCO, libre de analfabetismo, y la desigualdad social y económica, con más de tres millones de bolivianos pobres que alcanzaron la clase media económica, además de haberse aprobada la NCPE que reconoció a 36 pueblos indígenas como Naciones componentes del gran Estado Plurinacional, enterrando así a la vieja y racista Constitución de 1825 que había dejado afuera a millones  hermanos originarios. 

Pues bien, hoy no es un día cualquiera, es un día de júbilo para todos los bolivianos. Se escucharon petardos en todo el territorio nacional, desde Guaqui hasta San Julián; desde Orinoca hasta Vallegrande; desde Yacuiba hasta Trinidad; desde el tata Sajama hasta Tarabuco; desde Cobija hasta el rio Guadalquivir. Millones de bolivianos hoy sentimos el tibio y reconfortante recorrer por nuestras mejillas, lagrimas de sentimientos encontrados, de dolor, alegría, pero también, de reivindicación, porqué hoy juraron como presidente y vicepresidente, dos bolivianos genuinos, dos revolucionarios amantes de nuestro hermoso Estado Plurinacional,  Lucho Arce y David Choquehuanca. 

¡Jallalla Bolivia!