Recomiendo:
0

Crónica desde Bagdad

Carta Magna para marginar a las iraquíes

Fuentes: Gara

Parece increíble, pero es así. «Los grupos islámicos hicieron de mí una persona acostumbrada a las amenazas de muerte. Vaya a donde vaya, es impensable que no lleve conmigo una pistola y sea escoltada por uno o dos guardaespaldas». A los 44 años, Yanar, nacida en la capital y con un diploma de arquitectura, lidera […]

Parece increíble, pero es así. «Los grupos islámicos hicieron de mí una persona acostumbrada a las amenazas de muerte. Vaya a donde vaya, es impensable que no lleve conmigo una pistola y sea escoltada por uno o dos guardaespaldas». A los 44 años, Yanar, nacida en la capital y con un diploma de arquitectura, lidera a mujeres de diferentes etnias y religiones en todo el país. Sus airadas protestas contra la constitución interina de Irak desde el año pasado y la falta de garantías al laicismo, la han convertido en un símbolo de la lucha por los derechos humanos y civiles.

La derogación del Código de Familia y la aprobación de una Constitución, mañana, que señala al islam como fuente de la ley, son parte de las últimas modificaciones que se pretenden establecer en el marco legal y que influyen directamente sobre los derechos de la mujer. A través de Yanar, las mujeres han encontrado el espacio simbólico para una decidida lucha política. «Las condiciones cambian todos los meses. Hoy en día, la estabilidad política y la seguridad interior se imponen sobre la dura realidad que nos toca vivir a todas las mujeres; está claro que no somos una prioridad», señala.

La OWFI ha abierto casas de mujeres en Kirkuk y en Bagdad, a fin de permitir a las mujeres maltratadas o amenazadas de muerte, por su propia familia o las milicias islamistas, que encuentren una protección. Organiza a las mujeres en las fábricas, univer- sidades y en los barrios más pobres. «Desde aquí buscamos que las mujeres se sientan protegidas e iguales en el ejercicio de sus derechos», explica.

A 30 meses del inicio de la ocupación estadounidense, el papel que desempeñan las mujeres en la sociedad iraquí ha disminuido en forma proporcional al aumento del activismo religioso y la inseguridad pública. «La creciente influencia de los grupos islámicos está retrasando el libre desarrollo de la mujer en el país. Es imprescindible brindar una cobertura adecuada a las necesidades actuales teniendo en cuenta que los abusos deshonestos y la violencia doméstica son moneda corriente», enfatiza, sin olvidar que durante los primeros tres meses después de la invasión se denunció que al menos 500 mujeres, incluidas niñas de ocho años, fueron violadas, secuestradas y vendidas. «Las garantías no existen. Hoy la situación es muy grave. Una mujer está muriendo al día en Irak y una de las causas es el poco apoyo que organizaciones como la nuestra recibimos. Debemos ser fuertes y para ello las armas son necesarias», asegura.

La situación de la mujer en Irak parece ser muy sensible a los cambios en la política internacional. Primero, la guerra contra Irán las transformó en las figuras fuertes del hogar. Luego, la invasión a Kuwait y el posterior bloqueo económico, las ocultó bajo un fuerte patriarcado. La caída de Saddam Hussein y el posterior crecimiento de los fundamentalismos intentan confinarlas al sótano de la vida social iraquí.

«El gobierno actual le está dando prioridad a las agrupaciones más reaccionarias», acusa OWFI. «En el Consejo Provisional había tres mujeres, pero ninguna especialista en los derechos por los que debemos luchar. La única que quiso cambiar las cosas fue una ex miembro del partido Baaz de Saddam Hussein, que fue asesinada y reemplazada por una conservadora de orientación islámica con el objetivo de establecer un modelo de mujer que debe usar velo y servir al hombre indefinidamente, un modelo de vida realmente inhumano». –