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Mientras el bloqueo de EE.UU. se recrudece, la salud y la ciencia de Cuba sufren

Fuentes: Science

Hospitales e investigadores luchan por hacer frente a prolongados apagones y escasez de suministros

Los científicos cubanos son conocidos por su ingenio ante la adversidad. A lo largo de los años, a medida que las sanciones de EE.UU. —sumadas a la mala gestión gubernamental— agravaban los problemas económicos de la isla, Kalet León Monzón y sus colegas del Centro de Inmunología Molecular (CIM) en La Habana continuaron desarrollando y produciendo anticuerpos monoclonales y proteínas recombinantes, recurriendo a ingeniosas soluciones alternativas, tales como la adaptación de instrumentación antigua y lo que él denomina «formas no tradicionales» de importar reactivos.

Sin embargo, tras varios meses bajo un bloqueo petrolero *de facto* impuesto por Estados Unidos, el director de I+D del CIM se encuentra al límite de su desesperación. Los devastadores cortes de electricidad y el colapso del sistema de transporte han obligado a León Monzón a suspender ocho de los diez ensayos clínicos que el CIM tiene actualmente en curso. «No nos ha quedado más remedio que priorizar», afirma.

La espiral descendente de Cuba se aceleró en enero, después de que la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de EE. UU. estrangulara el suministro de petróleo proveniente del principal benefactor de Cuba. (Mientras *Science* entraba en prensa, EE. UU. dio señales de que permitiría que un buque cisterna ruso cargado de crudo llegara a Cuba esta misma semana). El gobierno estadounidense confía en que esta crisis logre, por fin, derrocar al régimen comunista de la isla. «Realmente creo que tendré el honor de tomar Cuba», declaró a los periodistas el presidente estadounidense Donald Trump este mes. La ciencia cubana es un daño colateral. «Existe un esfuerzo por degradar todo lo que Cuba ha logrado en materia de educación y ciencia, y hacernos retroceder a la Edad de Piedra», sostiene Mitchell Valdés Sosa, director del Centro de Neurociencias de Cuba.

Los apagones eléctricos a nivel nacional, que se prolongan durante 20 horas o más al día, están obligando a los médicos a priorizar la atención médica y poniendo vidas en riesgo. En el Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana, «recibimos los casos neuroquirúrgicos más complejos del país», afirma el neurocirujano Marlon Manuel Ortiz Machín. «Las cirugías no pueden detenerse; a veces son la última oportunidad de un paciente». Sin embargo, él se ha visto «a oscuras» en medio de operaciones complejas. «Lo único que puedes hacer es rezar hasta que el generador vuelve a funcionar».

Gail Reed, voluntaria de la organización estadounidense sin fines de lucro MEDICC —quien estuvo en La Habana la semana pasada—, teme que el sistema médico de Cuba esté al borde del colapso. «Los hospitales se están quedando sin suministros. Es desgarrador e inadmisible», asegura. Ante el aumento de la tasa de mortalidad infantil en Cuba, MEDICC está «intentando proteger a las mujeres con embarazos de alto riesgo» mediante la instalación de paneles solares en las casas maternas, explica Reed.

«Estamos observando desnutrición, gente que está perdiendo peso», comenta Angela García, directora ejecutiva de Global Links, una organización sin fines de lucro con sede en Pittsburgh. Al aterrizar en La Habana el mes pasado, relata, «lo primero que noté fue un olor acre», proveniente de montones de basura en llamas que no han sido recogidos debido a la escasez de combustible.

Los daños al aclamado sector biotecnológico de Cuba podrían tener un impacto desproporcionado tanto en la salud como en la economía. Las 51 empresas que conforman BioCubaFarma —una entidad gubernamental— producen una gran cantidad de fármacos, vacunas y reactivos, muchos de los cuales se exportan a 77 países. Uno de los compuestos más destacados es CIMAvax-EGF, una inmunoterapia contra el cáncer de pulmón que arrojó resultados positivos en las primeras fases de ensayos clínicos realizados en Estados Unidos, en colaboración con el Roswell Park Comprehensive Cancer Center de Buffalo, Nueva York.

Durante la pandemia de COVID-19, el CIM se asoció con el Instituto Finlay de Vacunas de La Habana para producir la vacuna cubana Soberana, la cual actúa sobre la proteína espiga del virus y demostró ser eficaz. Los desarrolladores de vacunas cubanos se encuentran «entre los mejores expertos del mundo», afirma Fabrizio Chiodo, inmunólogo del Instituto de Química Biomolecular, cerca de Nápoles (Italia), quien colaboró en el diseño de Soberana. Los éxitos se lograron a pesar de las sanciones de larga data, que dificultaban a los laboratorios cubanos la adquisición de equipos y suministros fabricados en los EE. UU. o que contuvieran un 10 % o más de componentes de fabricación estadounidense. Durante el primer mandato de Trump, Estados Unidos endureció las medidas, lo que incluyó la inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. «Algunas empresas que fueron proveedoras de nuestros laboratorios durante 50 años se vieron obligadas a dejar de tratar con nosotros», afirma Vicente Vérez Bencomo, director de vacunas del Instituto Finlay.

Las colaboraciones internacionales se están marchitando y los fondos de investigación procedentes del extranjero se han evaporado en gran medida. «Estados Unidos ha logrado cortar casi todas nuestras fuentes de ingresos», señala Valdés Sosa. Las grandes fundaciones filantrópicas excluyen ahora a Cuba; la Fundación Gates, por ejemplo, cuenta con una política antiterrorista que prohíbe realizar gastos en la isla.

La vacuna cubana contra la COVID-19, Soberana, es administrada en un gimnasio de boxeo en La Habana en 2021: un ejemplo de la capacidad biotecnológica autóctona de Cuba, que actualmente se encuentra bajo una fuerte presión.

Las aerolíneas, al no poder ya repostar combustible en la isla, han cancelado numerosos vuelos. «Así es como exportábamos nuestras vacunas», comenta Vérez Bencomo. Algunos envíos……continuar a través de rutas que se negó a revelar por temor a que las autoridades estadounidenses intervinieran. «Cada vez que encontramos una forma de resolver un problema, una o dos semanas después esta queda bloqueada», afirma Valdés Sosa.

Por sombrío que sea el panorama, los laboratorios clave mantienen su pulso científico. Muchos han instalado paneles solares para complementar los generadores de respaldo y mantener el funcionamiento de los equipos. Para hacer frente al racionamiento de combustible, «estamos aplicando las lecciones aprendidas durante la COVID y haciendo que el personal trabaje desde casa», señala Valdés Sosa. El Instituto Finlay adquirió bicicletas eléctricas para aquellos miembros del personal que deben recorrer largas distancias para llegar al trabajo.

Mientras tanto, el CIM continúa realizando un ensayo clínico de fase 3 con 400 pacientes en La Habana para el NeuroEPO plus, una eritropoyetina humana recombinante que ha mostrado resultados prometedores contra la enfermedad de Alzheimer. En modelos murinos, el fármaco redujo la inflamación cerebral y la muerte neuronal; asimismo, en un ensayo clínico realizado en Cuba, mejoró la función cognitiva en personas con Alzheimer en fase leve o moderada, según informó el equipo en 2023 en la revista *Alzheimer’s Research & Therapy*. Además, el CIM avanza con un ensayo —iniciado en enero— de un anticuerpo que inhibe una proteína de punto de control inmunitario; este tipo de fármacos ha transformado el tratamiento de ciertos tipos de cáncer en los países desarrollados, pero resulta prohibitivamente costoso para que Cuba pueda importarlo. «Existe una enorme demanda por parte de los médicos cubanos para que administremos este fármaco a los pacientes con la mayor celeridad posible», comenta León Monzón.

Los científicos cubanos confían en preservar todo cuanto puedan hasta que lleguen tiempos mejores. Vérez Bencomo está concentrando los esfuerzos del Instituto Finlay en la producción de vacunas —incluso a costa de la investigación— y consultando a colegas en el extranjero si pueden ofrecer refugio a algunos científicos para mantener a flote sus proyectos. «El futuro de nuestro instituto —afirma— depende de ello».

Fuente: https://www.science.org/content/article/u-s-blockade-bites-cuba-s-health-care-and-science-suffer

Traducido por Los Angeles US Hands Off Cuba Committee