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Perú

Elecciones presidenciales 2026, segunda vuelta

Fuentes: Rebelión

En este escenario político, la población dio como respuesta en las urnas un rotundo no al continuismo, su mayor expresión fue en el norte del Perú alcanzando un 36% de votos viciados, nulos y blancos, allí, donde el fujimorismo, Sánchez, creían tener su bastión le dijeron no, el centro del Perú le dijo también no al continuismo, las regiones del Sur a un solo grito le dijeron no al continuismo, Lima fue la única provincia donde el voto viciado fue muy exiguo, sólo alcanzó al 13%, si los ciudadanos de Lima hubieran votado masivamente como lo hicieron en el norte, centro, sur, hoy ya no estaríamos en una coyuntura de segunda vuelta con candidatos que tienen poca representación a nivel nacional, sino de nuevas elecciones con nuevos candidatos. La población de Lima demostró tener un mayor apego a un pensamiento conservador, ignora no sólo su pasado histórico, sino también su propia realidad, más aún, no se inmuta ante sus propios conciudadanos que perdieron la vida de “diciembre negro” del 2022 y que se prolongó al 2023 que corresponde al nefasto gobierno del fuji-cerrronismo, Lima le dio la espalda al cambio que tanto reclaman las regiones del Perú.  

Las elecciones se redujeron a un negocio político, dirigida por las grandes corporaciones de prensa que acapararon los reflectores de la ciudadanía y que sobredimensionan a los candidatos de su preferencia ubicándolos en los primeros lugares y no daban lugar al debate, mucho menos a una postura contraria a sus intereses como el voto viciado que nace de las entrañas del sentir de las grandes mayorías, jamás se hizo notar, tampoco se puso en la mesa del debate la importancia del voto viciado que representa el descontento de la ciudadanía por la política estatal de exclusión, es decir, un Estado que no mira a la nación peruana como ciudadanos, sino como animales, no gozan de ningún derecho, al desamparo de la criminalidad de los de arriba y abajo, es legítimo que la población alce su voz de protesta en las urnas con el voto viciado, y la prensa calla en los distintos idiomas. La indolencia del Estado no estuvo en debate, pero, si cobraba novedad la jerga lumpen, insultos de los candidatos, y eran publicitados por los grandes medios de prensa como causa del alto puntaje o bajo puntaje en las preferencias de la ciudadanía. Ante el vacío sobre el debate en torno a qué es el Estado peruano y cómo debería ser, es justo el nulo o poco respaldo de los ciudadanos a los candidatos y el alto porcentaje del voto viciado.  

En estas condiciones pasaron a la segunda vuelta Fujimori y Sánchez con una ajustada aprobación, 17%, 12.0% respectivamente, y con serios cuestionamientos al proceso electoral, mesas de sufragio que no se habilitaron en el tiempo programado, el jefe de la ONPE denunciado y con allanamientos en su casa, material electoral votado en las calles, Rafael López Aliaga con 11.9% gritaba fraude, “me robaron los votos”, otros sectores políticos señalaron que el fraude se había iniciado desde las reformas a la Ley electoral, otros clamaban “auditoria técnica al sistema de conteo de votos”, se argumenta que quizá hubiera sido la gran final entre López Aliaga y Nieto, otros dicen que el censo electoral tiene fallas, Contraloría advierte fallas en la ONPE, la fiscalía interviene la ONPE, el jefe del JNE dónde estaba, etc., parecía una escena de película del lejano oeste de un enfrentamiento entre cuatreros peleándose por el poder, cada uno disparaba como podía, mientras la ciudadanía anonadada observaba. Lo cierto es que, si hubo fallas en el proceso electoral, si fue fraude o quizá un boicot, eso lo determinarán las investigaciones, pero sí es importante preguntarse ¿A quién beneficia? A los intereses de quienes dirigen el actual Congreso.  Al fin y al cabo, se recrea nuevamente el escenario del 2021, Fujimori y Pedro Castillo, donde la batuta siempre lo tuvo el fuji-Congreso y la autoridad presidencial no tiene existencia, es sólo una figura descartable, manteniéndose la dictadura cívico-militar del Congreso, siendo su militante asiduo, el actual congresista Roberto Sánchez, quien fue librado por la bancada fujimorista de un pedido de inhabilitación en el Congreso, por cometer graves irregularidades en el Ministerio de Comercio Exterior durante el gobierno de Pedro Castillo, hoy candidato por JP disputará la gran final con Fujimori, rumbo a la convivencia con Fujimori.

Este es el sistema “democrático” que los congresistas defienden con uñas y dientes. ¿Existe oposición?, con la actual composición del Congreso, ahora con dos cámaras, donde el Senado será omnipresente y omnívoro no sería posible, es decir, piensas como la derecha o te vas. Un adagio popular dice: “Guerra avisada no mata moros”. Cometer los mismos errores es insensato, con ninguno de los candidatos que ahora se formó la convivencia con el fujimorismo, no va a haber un cambio notable, se mantendrá el orden de las cosas tal como están, sin ninguna mejora en favor de la ciudadanía, con altos índices de criminalidad, y la brecha entre los de arriba y abajo se profundizará, alentada por la crisis política de legitimidad institucional y la crisis económica que se está viniendo con fuerza por el alza del combustible, provocará el encarecimiento de los alimentos que quizá sea maquillada por las estadísticas como lo sucedido en el gobierno de Dina Boluarte, donde la pobreza bajó súbitamente.

En esta segunda vuelta del proceso electoral, tenemos la oportunidad de repensar. Ciudadanos de la provincia de Lima ¿Cuál es vuestro temor? ¡Existe una necesidad de cambio! Las distintas regiones en el Perú: sur, centro, norte lo reclaman, acaso te olvidas de que en tu propio suelo hiciste parir a un Javier Heraund, antónimo de fuji-cerronismo, antónimo de fuji-Sánchez, mira Lima el poema que escribió, titulado “Dos preguntas”:

Primera pregunta

    “¿En qué lugar de Lima, la dorada,

   vivían los que la construyeron?” (Bertolt Brecht)

Segunda pregunta

    ¿Por qué será que todavía existen

   infelices que nos hablan de una Lima

   señorial, antigua, colonial y bella?

   ¿Por qué quedan todavía desgraciados

   que anhelan sin cesar la ciudad de los Reyes,

   las tapadas, los balcones, la alameda,

   si de eso sólo queda un basural de hambre,

   de miseria y de mentira?

   Ciudad de los Reyes

   de la explotación y el hambre,

   tres veces coronada por la sumisión,

   ciudad triste, hambrienta, mísera

   por todos lados,

   salvo pequeños rinconcitos

   donde se canta “la flor de la canela”

   “viva el Perú y sereno” y se bebe whisky

   con hielo y cocacolas.

Si Lima, ahora amerita la unidad de las grandes mayorías, es momento de tender manos, abrir puertas, no te disfraces en tu velo arrogante que es pura fantasía y consecuencia de tu ignorancia, cuando sufres con los altos índices de criminalidad, pobreza y pretendes sólo rezar, adormeciendo tu cerebro con programas de espectáculos, esperando un milagro, ese pensamiento de contemplación, reforzado de un falso tecnicismo trajo las autoridades que ahora tenemos. Mírate en el espejo y entiende que tu sangre también tiñe de rojo, y tu corazón se encuentra al lado izquierdo como todo peruano, respiras los aires del sur, mantente dispuesto al cambio sin temores y a organizarnos.

Que le queda a la ciudadanía frente a la anarquía institucional, sobre todo frente a un Estado indolente que no se enmarca en la justicia social, la Ley ampara el descontento popular, la única alternativa es el voto viciado, nuevas elecciones con nuevos candidatos. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.