FiSahara critica que Nolan rodó parte del filme “en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, con permisos de la potencia ocupante e ignorando a su legítimo dueño, el pueblo saharaui”.
FiSahara critica que Nolan rodó parte del filme “en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, con permisos de la potencia ocupante e ignorando a su legítimo dueño, el pueblo saharaui”.