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La Fábrica de Sueños: Tiempo de revancha (1981), de Adolfo Aristarain (1946-2026)

Una inquietante mudez, entre muertos, torturados y desaparecidos

Fuentes: Rebelión

Tres fuerzas dominan al mundo: la estupidez, el miedo y la avaricia.
ALBERT EINSTEIN

Nos encerrábamos a rezar en el armario con mi hermano para que [él, su falso padre] se muriera en el viaje.
MARIANA DOPAZO[*] (exhija de Miguel Etchecolatz, represor, torturador y violador de DDHH durante la Dictadura argentina)

Quisiera que los zapatos de mi hijo me llevaran a él.
CLEMENTE RODRÍGUEZ (padre del normalista Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, desaparecido en Ayotzinapa)

Desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cineclub Al Filo del Tiempo, se inicia hoy un ciclo sobre los cineasta argentino e iraní Adolfo Aristarain y Abbas Kiarostami, en su orden. Hoy el turno es para el primero, a 45 años de su estreno, con Tiempo de revancha (1981), en épocas de censura, represión y oscuridad, con tres asuntos clave: 1. El Proceso de Reconstrucción Nacional: eufemismo por la Dictadura de Videla, Massera y El Tigre Acosta y los más de 60.000 desaparecidos que el Informe Sábato cifró, por decisión del primero, Videla, en apenas 30.000, en medio de más de 520 campos de detención o concentración, algo que ni Hitler soñó ni Trump hoy (1). 2. La Guerra de las Malvinas (1983) o el asalto de Inglaterra a las Islas rebautizadas Falklands para pretender justificar su invasión. 3. El exilio, forzado o la salida de entre 350 y 500 mil personas vía persecución política a sindicalistas, entre muchos, censura, secuestros, sistemático terrorismo de Estado…

Sin duda, Tiempo de revancha y Los últimos días de la víctima (1982) fueron filmes que, desde la óptica del policiaco y del thriller político reflejaron la atmósfera de los nuevos tiempos con base en la violencia, la censura y la represión sobre los diversos ámbitos/sectores de la sociedad argentina, al mismo tiempo que una cineasta, María Luisa Bemberg (1922-1995), veía recaer sobre ella y su cine los efectos de los censores a partir de filmes como Momentos (1980) y Señora de nadie (1982) que se ocupan de las políticas sexuales: el primero, a partir de la historia de una mujer casada que descubre, en un hombre mucho más joven, a su nuevo amor; el segundo, la de otra mujer que tras divorciarse acaba por encontrar su identidad: la de una mujer libre e independiente que ya nunca más será la s… de nadie. Se estrenó un día antes de la invasión de las Malvinas, suceso milico que aceleraría el ocaso de la dictadura, para poner a soñar a todos en vano con la esperanza del retorno a la democracia.

Pedro Bengoa es un dinamitero con un pasado sindical marcado por la desilusión, con cinco años de censura o prohibición para ejercer, que ve de pronto quebrada la relación con su padre, y luego se verá abocado a enfrentar sus efectos, no sin antes traicionar sus principios y su ética. Tal vez sólo termine por guardar fidelidad y lealtad a Amanda, su mujer. Un día su amigo Bruno Di Toro le propone simular un accidente, en el que él quedaría mudo, que a la vez es un timo al capital, a esas corporaciones que tanto protege el Estado en detrimento del obrero que no le importa a nadie, ni siquiera a sus colegas o amigos. Plan macabro que sigue el abogado Larsen, para al final poder reclamar una indemnización. Incierta aventura signada por la violencia que lleva a producir miedo, angustia e incertidumbre entre los hombres que laboran para una empresa corrupta que ni siquiera produce lo que anuncia: explotar el cobre. Bengoa es quien queda mudo y Torrens le hará tomar conciencia sobre el precio del silencio…

Esa emoción básica y natural de alerta que surge ante un riesgo o peligro real o imaginario, el miedo, es una constante a lo largo del metraje y en la mayoría de personajes, dado el estado frecuente de vigilancia y la precariedad de las personas, las situaciones, los hechos. Es justo Pedro Bengoa el que termina por padecer el rigor del miedo por parte de quien quizás menos lo espera, su propio abogado, Larsen (¿un guiño al cínico/solitario y escéptico Larsen de Onetti que regresa a Santa María tras un destierro humillante en Juntacadáveres?) (2), quien le tuerce el brazo de tal modo que el gesto crece hasta volverse alegoría del Proceso o de la Dictadura: y Bengoa lo hace para luego dejar de hablar, conocer el precio del silencio y estar dispuesto a pagarlo tan pronto se requiera: así, Bengoa pierde a su amigo Bruno y luego a su socio en el juicio, el chofer e indio Golo. Cuando hay un verdadero amigo, piensa Bengoa, hay que jugársela por él sin dudarlo, aunque en el medio esté su mujer y compañera Amanda.

Por quien, de paso, también se la juega, cuando le escribe en su pizarrón: ¡No me dejes! El plan en el que Bruno pierde la vida, y no el habla, y Bengoa entra al reino del silencio, tiene como fin obtener una indemnización de la empresa… Al frente de la cual está el jefe de personal Torrens y el abogado García, Brown, García Brown, como le recuerda a Larsen cada vez que le dice García. A través de un litigio laboral se pretende sacarle ventaja a la Tulsaco, primero por vía de la amistad, otro tema fuerte del filme de cara a la desidia laboral, entre Bruno y Bengoa, luego por la presión del abogado y buitre Larsen, quien, a diferencia del eje narrativo Pedro Bengoa, no lo detiene nada para obtener sus fines: para él, la justicia y la opción de que exista oscila entre el escrúpulo y la tentación. Sin olvidar que, a ambos, ahora sólo les interesa el dinero, aunque por distintas razones: a uno, por avaro; al otro, por amor hacia Amanda, de ahí que no caiga en la estupidez ni el afán del mal: la no ética, del abogado.

Con respecto al miedo, desde el inicio deja claro que la inserción de escenas navideñas, con Santa Claus que reparte cosas y besos, no es gratuita: responde al choque entre la sociedad que gime en silencio y observa con pánico, mientras otra parte de ella hace sus compras de fin de año y de paso contribuye con la generación de caracteres sumisos y disciplinados para acatar el diktat del Estado. El que, a propósito, se mueve en la ciénaga de la desidia y sólo la cooperación y/o solidaridad entre la clase trabajadora, el campesinado y la indiamenta (dicho con ironía frente a la aporofobia e intolerancia de la ultraderecha) pueden mostrar el modo de superar los conflictos interpersonales y, más allá, la desigualdad social/política y económica. El sujeto/personaje Bengoa no cede a la violencia, a la amenaza ni al chantaje que le plantea desde diversos ángulos esa fauna codiciosa, avara y corrupta que lo rodea, de tal modo que al empujar con fuerza un brazo y alzar el puño, da la impresión de que gana al patrón tramposo.

Hecho por el cual Tiempo de… ingresa también al campo de la denuncia social. Primero, como emblema de resistencia, a partir del sindicalista Bengoa, quien al rechazar la propuesta inicial de USD$ 500 mil del jefe de personal Torrens (después se reparten otra suma) y de su abogado García Brown (quien da luego una vuelta de tuerca), está dispuesto a luchar con todo frente al Sistema, con lo cual el filme termina por hacer una honda radiografía del Poder, la corrupción empresarial, la falta de derechos laborales. El vasco Cabezadura que lleva a efecto tal empresa no es un tipo cualquiera: su actuación, contenida al máximo, es la de un héroe trágico, un ser que oscila entre la ataraxia y el estoicismo, en un mundo de apariencias inalterables. Aristarain utiliza las convenciones del drama, el suspenso, el thriller y hasta la estafa, como dispositivo para reflexionar sobre el nexo entre opresores y oprimidos, la dignidad humana, el fracaso de la justicia social, a causa de la corrupción en las instituciones.

Por ello, el filme es reconocido como el quinto mejor del cine argentino de todos los tiempos en la encuesta que realizó el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken en 1984, y en la encuesta del año 2000, el noveno lugar (3). En una nueva versión de la encuesta realizada por las revistas de cine La vida útil, Taipei y La tierra quema, presentada en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Tiempo de revancha obtuvo el tercer puesto (4), en respuesta, claro, a su abierta denuncia, dadas la censura y la represión política imperantes entonces, todo a través de elementos simbólicos para burlar al tirano de marras: desde el título, cuya mayor carga narrativa recae sobre Bengoa, hasta la violencia, por presencia de explosivos, la muerte (nada accidental), el silencio forzado o la pérdida del habla, pasando por el tipo de trama, policial, estafa, thriller, y el punto focal ubicado en el combate entre el personaje axial, Pedro Bengoa, y la poderosa, pero corrupta, empresa Tulsaco, sin cobre ni nada más para explotar…

Por último, el jeep es metáfora de la velocidad y, más allá, del vértigo y peligro del mundo moderno e industrializado, máxime si se trata de una multinacional que explota el cobre, en teoría, pero que en realidad explota a sus trabajadores, los recrimina por su pasado laboral, sindical y político. Golo, El Indio, no es más que quien lleva a sus jefes en el carro de modo frenético y siempre corre el riesgo de provocar accidentes, sea en sano juicio o por consumo de alcohol, y, al final, él mismo va a ser víctima de ese peligro inminente que conlleva su oficio y termina a los pies de su amigo Pedro Bengoa, tirado desde un Ford Falcon, como el auto que quiere tener éste último, pero que, a la vez, es la metáfora siniestra del carro que va a simbolizar la Dictadura Argentina (1976-1983) y que concluye con el mal llamado regreso a la democracia por vía de Raúl Alfonsin, lo que fue más bien una transición hacia los nuevos métodos de acabar con la misma, hasta cuando surge el payaso estirado Carlos Saúl Menem…

Como pasa aquí con Abelardo Cantinflas (5) y la donación del BID por USD$ 60 millones para compra de votos en las elecciones, anunciada por el Pte. Gustavo Petro desde nov.2025, y que Abelacra dice que el BID desembolsó para apoyar el proceso de empalme, del Gobierno legal de Petro con su espurio gobierno, mientras su Vice dice que es para el Plan de Desarrollo. (6) En el caso argentino, Menem, durante su presidencia (1989-1999), apoyado por su MinEconomía Domingo Cavallo desarrolló la Ley de Convertibilidad que fijó el valor del peso argentino a la par con el dólar gringo: 1 dólar=1 peso (7). La medida frenó de golpe la hiperinflación, estabilizó los precios y fomentó la privatización de empresas estatales, pero al final de su mandato, la economía entró en recesión y el país no podía competir, en términos de exportaciones, con otros países, debido a que el sistema artificial dependía de un fuerte endeudamiento externo y de un Estado con dólares constantes en sus reservas: así, imposible.

Esta sería la causa del Corralito, el 3.dic.2001, con Fernando de la Rúa y otra vez con Cavallo de MinHacienda, medida determinada por el aumento de la deuda pública que llevó a la población a perder la confianza en el Sistema y a retirar de forma masiva sus dólares de los bancos: de ahí Corralito, por corrida bancaria. Pero, el Gobierno ya tenía lista la medida que contrarrestó su efecto: se prohibió a los ciudadanos retirar libremente su dinero de los bancos: apenas podían sacar un máximo de 250 pesos o dólares por semana. En Tiempo de revancha Aristarain si bien previó lo que pasaría con esas empresas explotadoras de recursos que ni siquiera poseían, no alcanzó a registrar el hecho. Fernando El Pino Solanas (1936-2020), por contraste, lo desarrolló en su documental Memoria del saqueo, cuando Argentina pasó de un récord de prosperidad a un estado de miseria y necesidad (como el de hoy con Milei), debido a: 1. Deuda pública. 2. Corrupción política y financiera. 3. Saqueo de los bienes públicos… (8)

Es decir, vuelta del burro a la noria, y eso es lo que, en definitiva, ofrece Aristarain en su filme, con la revancha del vasco Cabezadura Bengoa frente al Sistema podrido del momento y al que vendría dos décadas después con esa exactitud cronológica que exhibe el crimen oficial/clandestino para apoderarse de los bienes del pueblo. Con una gran economía de medios, y sin contar mucho, por vía de elipsis o saltos en el tiempo, se muestran hechos como el encierro de Bengoa, la separación de su padre anarquista, el confinamiento (sin Covid en medio), la represión estatal a los cuerpos libres, los afectos colectivos, el fraude financiero, el capitalismo que domina y aplasta, el tedio del trabajador, en fin, el mundo laboral de mierda que acosa al obrero, lo aliena y le impide progresar. Bengoa y Amanda se erigen guardianes, sin uniforme, de un espacio que reclama cambios reales y no retóricos, una libertad que no pase por caridad, una dignidad que no se negocie ni se arregle, no se compre ni se venda… (9)

Aunque siempre se presentó como sólo un policial, la verdad es que el filme trasciende los géneros, y su división, para presentar los hechos que amordazan a un grupo de trabajadores que se ve abocado a una vida llena de restricciones, temores, violencia, mientras sus patrones circulan a gusto por las vías del chiste fácil, el timo y la estafa, la dinamita y la especulación. En contravía va Bengoa para revelar lo rancio del Sistema laboral, las componendas de las Corporaciones no sólo para seguir con vida sino para sostener a sus dueños, gerentes, abogados y, de paso, a los políticos que de ahí mismo derivan su permanencia en el poder y sus nexos con las élites y los capos del país: porque siempre al otro extremo de la pólvora deliberada está el silencio impuesto/forzado que obliga a las personas a quedarse calladas, es decir, a convertirse en cómplices, o a irse al exilio y dejar de serlo y retomar su dignidad sin miedo a la represalia, la violencia o la muerte, como en últimas les pasa a Bengoa y Amanda.

En conclusión, Tiempo de revancha no es sólo un policial, un drama o un thriller político sino una denuncia social y una honda reflexión sobre la Dictadura, la Guerra de Malvinas, el exilio y de paso un severo estudio sobre la censura, la represión y las tinieblas de una época que los argentinos hubiesen querido que no siguiera ni que acabara más rápido de lo que fue: mejor, que no dejara los torturados, desaparecidos ni muertos que dejó. De ahí el fracaso que supuso poner a soñar a todos con el mediático retorno a la democracia, frase vacía que llenó de tristeza a un pueblo, el que otras dos décadas, antes, también fue víctima del timo mierdiático vía Mundial de Fútbol, lo que permite sentir Disney y su serie Argentina ‘78: una explosión de júbilo en medio del terror, como dice uno de los montoneros que pudo escapar del acoso, injusticia y violencia, para así poder contar la pesadilla sobre la siempre ocultada cifra: no 30 sino 60 mil desaparecidos, los que a diferencia de los muertos viven cada día. (10)

He ahí la historia de Bengoa, Amanda, Bruno, Golo e incluso Larsen, con todas sus contradicciones: las de un sujeto, por un lado ladino y por otro casi honesto, y dentro de un policial sin policías, Aristarain dixit (11); y la contraparte narrativa encarnada por el jefe de personal Torrens, el abogado García Brown, el magnate Guido Ventura (mejor, desventurado) y la restante caterva de malandros de ese planeta en el que reinan las Corporaciones ligadas, de modo tácito, al terrorismo de Estado. Planeta en el que, además, la policía nunca aparece y por eso todos se sienten seguros al estar en el limbo de la injusticia, así en realidad se hallen en el pantano de la corrupción, la deslealtad, la nula ética. Por ende, Tiempo de revancha tiene un doble nivel: por un lado, se trata de un policial aunque su esencia es social/política; por otro, es un filme realista que, a la vez, libera metáforas: sólo así es posible entender toda suerte de alusiones e ironías que reflejan una cosa y generan otra: v. gr. la célebre escena final en la que Bengoa, harto del acoso y de las eventualidades, sin truco alguno se corta la lengua.

Bengoa puede cortarse la lengua por dos razones: una, a manera de declaración de principios: la de un tipo ético, esposo fiel de su mujer, Amanda, amigo de sus amigos y leal con ellos hasta la muerte, y por eso dice: Antes de abrir la boca, me corto la lengua puesto que en ello radica su libertad, y así la contraparte lo amedrente, ya perdió y se hizo justicia; otra, en la que descubre que un ser perseguido por sujetos injustos y la podredumbre de Sistema que hay, no puede alardear de haber ganado en tanto el Poder sigue apuntalado e impiadoso para seguirlo adonde sea. Sólo al experimentar el grito reprimido de su propia revancha ulterior, mientras flirtea desnudo con Amanda, decide liberar la voz sorda pues ya no habla, pero antes pone parlantes y abre grifos, y luego calla físicamente para siempre. Su inquietante mudez, entre muertos, torturados y desaparecidos revive la metáfora, ahora directa, no figurada, sobre la Dictadura: del Ford Falcon se arroja el cadáver del indio que prefirió hablar a ser indigno…

A Santiago, hijo adorado y mi héroe, y a Marthica, pianista y esposa dilecta y mi heroína: ambos, conocedores del dolor y aún así portentosos agentes de la alegría y el saber nobles y vitales.

A Carito, la adorada novia de Santiago, a quien Marthica y yo le deseamos lo mejor en su nueva morada.

A mi querido amigo Enrique Castro, con la firme esperanza de que se recupere a plenitud de su maldito mal.

Notas, enlaces y bibliografía:

(1) SEOANE, María y MULEIRO, Vicente. El dictador: Historia secreta y pública de Jorge Rafael Videla. Edit. Sudamericana, Bs. Aires, 2001: en PDF, 943 pp.: 7.

(2) ONETTI, Juan Carlos. Juntacadáveres, Edit. Sudamericana, Bs. Aires, 1964.

(3) https://web.archive.org/web/20221121182959/https://drive.google.com/file/d/1ITZbOc_XZnbJ1W2a9Lq9Zk8xJRrWrzPg/view

(4) https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Las_100_mejores_pel%C3%ADculas_del_cine_argentino

(5) https://rebelion.org/el-presidente-que-no-es-ni-nunca-debio-ser/

(6) https://www.youtube.com/watch?v=Iz-AciRMnsI

https://www.facebook.com/garzonalternativo/posts/pfbid02LDQiijDFr1BzsiQbt4V6H6b3aw7uewrA1DnB6EYEH2gZxghVrpATYHZQWPxFQQvyl?rdid=UqkksTOeTJAcz3y8#

(7) https://www.youtube.com/watch?v=vSvhE7dnBHw HYPERLINK «https://www.youtube.com/watch?v=vSvhE7dnBHw&t=276s»& HYPERLINK «https://www.youtube.com/watch?v=vSvhE7dnBHw&t=276s»t=276s

(8) https://www.youtube.com/watch?v=HU5tGYDe9zk Memoria del saqueo (2004), de Fernando Solanas.

(9) https://ok.ru/video/8111036107506 Enlace de Tiempo de revancha.

(10) Ver la serie de cuatro capítulos Argentina ‘78 en el canal de Streaming Disney.

(11) https://www.conlosojosabiertos.com/adolfo-aristarain-el-ultimo-clasico/

[*] https://www.facebook.com/joseariel.oliveradiaz.7/posts/pfbid095yjpBdNchLv6PzDg8aNKHrbCC9wDm1JEPYG162skfxcv3D5rfRuSdJxXqdy9T58l?rdid=Zsh0oqQdlKSvzHMW#

FICHA TÉCNICA: Título original: Tiempo de revancha. País: Argentina. Año: 1981. Género: Drama / Policiaco / Thriller. For.: 35 mm; color; 112 min. Dir. y guion: Adolfo Aristarain. Fot.: Horacio Maira. Mon.: Eduardo López. Mús.: Emilio Kauderer. Son.: Daniel Castronuovo. Prod.: Héctor Olivera / Luis Osvaldo Repetto. Int.: Pedro Bengoa (Federico Luppi); Amanda Bengoa (Haydée Padilla); Torrens (Rodolfo Ranni); Larsen (Julio de Grazia); Bruno Di Toro (Ulises Dumont); Aitor (José Jofre Soares); Rossi (Aldo Barbero); Basile (Enrique Liporace); García Brown (Arturo Maly); Guido Ventura (Jorge Hacker); Golo (Alberto Benegas); Lea (Ingrid Pelicori). Prod.: Aries Cinematográfica Argentina. Dist.: Daga Films. Premios: Premios Cóndor, 1982, Asociación de Cronistas de Cine de la Argentina: Cóndor de Plata, Mejor Actor, Federico Luppi; Mejor Director, A. A.; Mejor Guion Original, A. A.; al Mejor Montaje, Eduardo López; al Mejor Actor como Revelación Masculina, Arturo Maly; al Mejor Actor de Reparto, Ulises Dumont. Premios Coral, Festival de Cine de La Habana, 1982: Primer Premio (Gran Coral). Festival Mundial de Cine de Montreal, 1982: Gran Premio de las Américas. Festival del Filme Policial de Cognac, 1984: Premio de la Crítica. Estreno: 30.jul.1981.

Enlace del filme: https://ok.ru/video/8111036107506

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de literatura, cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, ante todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Escritor de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine; el 2°, Músicos del Brasil, en dic./2025; y el 3°, Ocho minutos y otros cuentos, el 14.abr.2026 (Calaméo). Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con L. E. Soares, en tales medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria La Fábrica de Sueños.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.