Supongo que me voy a dar cuenta cuando esté en un lugar y no me pueda ir. ERNESTO DOMINICI
(A propósito de su padre, Mario, cuando se expresa sobre haber hallado un lugar en el mundo). Encontrar un lugar en el mundo no es otra cosa que una construcción personal. LUCAS MUSAR
No vemos el mundo tal como es, sino tal como somos nosotros. ANAÏS NIN
El primer ciclo sobre Aristarain y Kiarostami, desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cineclub Al Filo del Tiempo, termina con Un lugar en el mundo (1992), una oda al idealismo en tono de saudade de la que brota una inmensa emoción, una honda poesía, un cálido humanismo. La historia de una utopía protagonizada por cuatro personajes básicos: el maestro de escuela y proveedor de alimentos para sus niñas y niños, y comerciante de lana, Mario Dominici, la doctora Ana, esposa de Mario, y, ambos, padres de Ernesto, quien abre el filme para a través de un largo flashback, cuando tenía 11 años, contar la historia de su pueblo en Santa Rosa de Conlara, valle Bermejo, provincia de San Luis, a la que llega el ingeniero español Hans-Mayer Plaza (1) supuestamente contratado por el sujeto de apellido Andrada para buscar petróleo en el pueblo. Aun así, más temprano que tarde se sabe que los fines son mucho más complejos en tanto se trata de matar de sed a los lugareños.
Detrás de ellos, un variopinto muestrario de personajes: Nelda, la callada/partidaria monja de la Teología de la Liberación (2); Zamora, el capataz de Andrada y juez y verdugo de su hija, a quien ordena alejarse del joven Ernesto; y Luciana, quien aprende a leer y escribir con aquél para buscar el retorno a la utopía y dejar atrás el espectro de la ignorancia que ha marcado a sangre y fuego la existencia de los pobladores de San Luis, que no salen nunca del atraso ni el dominio ejercido por los mandamases. En contravía va la educación que imparte Mario, los cuidados de salud e higiene que da Ana a sus pacientes, y el idealismo de ambos, a quienes se suma el mercenario geólogo Hans, en la búsqueda incesante de recuperar valores, mantener principios y generar una ética personal y, a la larga, colectiva, para darle sentido a términos como hogar, arraigo y dignidad. Un grito de resistencia en una guerra perdida hace siglos pero en la que, por contraste, cabe plantarse sin titubeos e intentar ganar al menos una batalla.
Lo que, justo, les dice Mario Dominici a los recolectores de lana, en un clímax del filme: “Al final estamos todos en el mismo bando. Con los que perdieron. Yo no digo, se perdió una batalla, pero no la guerra; yo digo, si la guerra se ha perdido, por lo menos me quedo con el lujo de ganar una batalla”. Y esa es la que dará al final, cuando ya se sabe todo lo que pasó con el cambio de falsa moneda que Andrada le da al pueblo: en lugar de buscar petróleo, como en Tiempo de revancha se busca un cobre que no hay (3), trae a la misma multinacional de dicho filme, la Tulsaco, para la construcción de una hidroeléctrica en Valle Bermejo. Lo que significa comprar a precio de huevo las tierras de sus ya empobrecidos propietarios, antes de que el Estado mismo las adquiera para que se las pague al propio Andrada a precio de oro, inflado, exorbitante, tal como son los negocios con las multinacionales: el pueblo es el que termina por pagarlos. Y a ello le ayuda Zamora con su actitud sumisa, obediente y repudiable.
Adolfo Aristarain (1943-2026) (4) combina en sus filmes la solidez narrativa del cine gringo clásico con la inquietud socio/política del cine latinoamericano. N. en Bs. Aires (5) y m. allí mismo, fue ayudante de dirección en más de 30 obras, debutó en la dirección con La parte del león (1978), acercamiento irónico al cine negro en el que ya aparecen los rasgos propios de su filmografía. Entre sus obras claves, tratadas siempre con melancólica ironía: la citada Tiempo de revancha (6), Los últimos días de la víctima (1982) y Un lugar en el mundo, todas con F. Luppi, Goya al mejor filme hispanohablante y Concha de Oro en San Sebastián: puesta en escena destinada a recuperar la noción de utopía con un trasfondo político y pletórico de nostalgia por la tierra y con ese afán tan humano de alcanzar un lugar en el mundo: para ello se vale de la emoción, cómo no, basada en la hondura de los sentimientos y en la sapiencia para mostrar con base en la inteligencia y el humor los nexos entre personajes.
Con tono de mayor desenfado, rodó La ley de la frontera (1995), rodaje español de época, en el que el protagonista es un antihéroe romántico, perdedor, luchador contra la injusticia, de un mundo en el que brillan la amistad y el humor (7). En 1998 realizó Martín (Hache), filme aplaudido en San Sebastián, por el que Luppi obtuvo la Concha de Plata. Lugares comunes (2002), otra historia basada en la vida de un maestro, también la protagoniza aquél ya clásico actor argentino, m. en 2017, que además trabajó en filmes mexicanos y españoles. Un lugar… deja ver cómo la consecuente ideología de una mujer y su compañero, desde la medicina y la docencia, en una decidida vuelta a la utopía se entregan a la comunidad para realizar un proyecto político, económico y, ante todo, vital. El profe Mario busca construir otra visión del saber al decirles a los niños que la nota es sólo un requisito: lo esencial es aprender a pensar y a convivir. Su hijo Ernie participa en todas las cuitas, decisiones y hasta pedos de la familia…
Los que Dominici tiene, básicamente, con Andrada y Zamora. Con la narración en primera persona de Ernesto, ya adulto, Aristarain muestra la vida desde adentro: la de Ernie, la de su prole, la del colectivo. Todos juegan un papel clave en la consolidación de un sueño social: hacer posible una cooperativa, de propiedad colectiva, donde las decisiones las tomen todos los integrantes, las utilidades repartidas igualmente, la producción no vendida si no cumple con las proyecciones tomadas desde tales decisiones. Así, para no dejarse imponer los precios, enfrentan al comprador de lana, causante a la postre del desenlace del filme. Luego, hacen frente a la multinacional que pretende comprar toda la tierra posible, se reitera, a fin de establecer una represa. En ese proceso, Ana, Mario y Ernesto conocen al Geólogo Honorífico (2019) Hans-Mayer Plaza, quien hace el estudio de suelos en representación de la Tulsaco ante el líder de la comunidad; la familia torpedea la intención de la firma sin dudar un ápice…
Familia que, consciente del esfuerzo colectivo se decide a impedir, por todos los medios que sean necesarios, que la gente entregue lo que le costó la vida construir. Además, ella misma se la juega a un proceso común del todo o nada, donde se conjugan complicidad, amistad, solidaridad, en fin, esfuerzo para acabar por entender el significado de las relaciones que se apoyan en la equidad que soporta el edificio erigido entre todos. Sin embargo, el movimiento no logra los adecuados niveles de legitimidad y reconocimiento por parte de la comunidad, ya que esta no logra identificar al poderoso enemigo que divide a la gente y logra que le vendan las tierras en modo desigualdad y miseria colectiva. La Tulsaco destruye lo que se logró: en especial, mina la dignidad de la gente, gana adeptos de todo tipo y aterroriza a campesinos y trabajadores. Un factor adicional del filme es el caudillismo del profesor Mario en su trabajo con la comunidad, razón por la cual no logró que ella asumiera su compromiso ineludible. (8)
Al fin y al cabo, encontrar un lugar en el mundo, al margen del esfuerzo y logro colectivos, no es más que una construcción personal en la que incide, de forma inexorable, la voluntad de poder y el ánimo de afirmarse como sujeto histórico. Por eso, a la vez, no puede ignorarse el valor del maestro Mario Dominici cuando se dirige a sus pupilos y anota: Cada uno hizo lo que pudo y dio lo mejor de sí. Si aprendieron poco o mucho no importa. Aprendieron a pensar y a convivir: eso es lo que vale. (9) En el aprender a convivir, a pensar y a disentir, está el peso y el valor para poder acceder a un lugar en el mundo pues este se ve tal como son los humanos y no tal como se cree que es dicho mundo. Ernesto visita en el cementerio a su padre y dice: Me gustaría que me dijeras cómo hace uno para saber cuál es su lugar. Yo por ahora no lo tengo. Supongo que me voy a dar cuenta cuando esté en un lugar y no me pueda ir. Supongo que es así. Ernie se despide de su padre, ahora están en paz, y se dispone a luchar.
Hans se hace amigo de los Dominici al compartir sus respectivas historias, al flirtear con Nelda, la tímida y a la vez temida monja de la teología de la liberación, la misma que cree con humor que las monjas también pueden colgar los hábitos… o ¡levantárselos!, como le dice al propio Hans (10), quien luego le devuelve: Pareces un cura fascista, vos: Dios lo ha querido así, hijos míos, jódanse y no chillen. No, Dios no, las multinacionales. Por otro lado, el geólogo Hans-Mayer Plaza da clase a los chicos de la escuela: “Sólo a oscuras se puede ver el alma de las piedras. C/u tiene el alma de un color y de una forma distinta. Con la gente no sirve, chavales, sólo funciona con las piedras. Para la gente todavía no se ha inventado nada”. Claro, porque la gente es impredecible, hombres y mujeres por igual, no sólo las mujeres como cree Abelardo Cantinflas (11), el presidente que no es, nunca debió ser ni lo será, así lo hayan montado en el potro del Poder las bestias que lo manejan en detrimento de su pueblo…
Ese compromiso ineludible del que se hablaba consiste en hacer conciencia de clase, y así defender el esfuerzo colectivo. En todo caso, aunque sus miembros perdieron sus prebendas, autonomía e independencia, en fin, la posibilidad de autogobernarse, las luces del prisma político que Aristarain logró mostrar a través de un himno al idealismo y de retorno a la utopía, no se apagan con el aparente triunfo de la multinacional. Puesto que M. Dominici, en una acción de inquebrantable rebeldía frente al statu quo (12), prefiere quemar la producción frente a su mujer y a su hijo antes que regalársela al bellaco comprador de turno, que no cambia, que parece eterno. Al aparente fracaso se opone el coraje del que vuelve a levantarse para seguir en pos de la utopía y, para ello, lanza al viento una oda al idealismo, entendido como los sueños por realizar, no por vender. Ernesto ve a sus padres regresar del exilio por la dictadura para encarnar una tragedia familiar, y a la vez nacional, con sus cicatrices a la vista.
Ernesto y Luciana se enamoran, Zamora les prohíbe la relación, lo que la hace más apetecible porque los lleva a reunirse de forma clandestina. Al mismo tiempo, cuando los miembros de la cooperativa reciben la presión por amenazas de Andrada, se someten a su abuso y bajan el precio de la lana. En contravía de tal medida, M. Dominici incendia su cobertizo con la intención de movilizarlos, y exigir mejores condiciones por la compra de la lana. Padre e hijo se sientan a conversar, y el primero le cuenta al segundo que irá con su madre, Ana, a Buenos Aires a estudiar en un colegio para terminar la primaria y donde ojalá pueda hacer también la secundaria. Así lo harán, mientras el padre, Mario, decide permanecer en el pueblo, al que sigue ligado por un extraño cordón umbilical de gratitud y de correspondencia por lo recibido a lo largo del tiempo. Tulsaco inicia las obras de la represa y Hans-Mayer Plaza parte hacia España. Ana decide quedarse un año más con Ernie en pos de una solución a sus problemas…
En el epílogo, el Ernesto adulto del comienzo, se para ante la tumba de su padre, hace algunos reparos en torno a su viaje, y promete encontrar su lugar en el mundo pues bien sabe que aún no lo tiene, aunque supone que lo habrá de hallar cuando ya le resulte imposible partir. Así, Un lugar en el mundo es la construcción del recuerdo de un ser humano que cruza la crisis vital de saberse adulto sin acicates ni destino aparentes: en últimas, una memoria de adolescencia y juventud anclada en un ayer que, sin embargo, ya recibió los tiros de la agonía (13): la que parte de esa entrega acorralada a culatazos de FN FAL (Fusil Automático Liviano) calibre 7.62 x 51 mm OTAN, con capacidad de fuego automático y semi automático, de origen belga pero hecho bajo licencia en Argentina por Fabricaciones Militares. La idea que acosa a Ernie se da en esa lejana provincia de San Luis, donde el progreso apenas pasará literalmente por encima de una tierra empobrecida a perpetuidad. Al respecto, los símbolos…
En efecto, sobran los símbolos de esta caída, de una marginalidad deliberada y sin solución a la vista: la bandera que Ernesto iza en el colegio, frente a su padre, alter ego del anarquista Aristarain; el cura que no llega a tiempo para salvar al paciente; el niño nonato que sume al resto en la tristeza. Antes del fin, el símbolo mayor del filme: la historia de amor y ruptura entre Ernesto y Luciana, que de inicio a fin marca Un lugar… en tanto tiene que ver la lucha implícita entre el amor, la intolerancia frente a él por el origen y la condición de clase de ambos, y el saber. Factores todos, amor, intolerancia, saber, mezclados a lo largo de la Historia y muy pocas veces resueltos de manera decente, tranquila, ética. En su amorío se atraviesa Zamora porque dada su condición de ser primario, de entrada cree que el chico va a aprovecharse de Luciana, y de ahí deriva la intolerancia, a su vez, frente a lo que el joven quiere compartir con su hija. El gesto acaba con el grafiti/metáfora de su adiós en la entrada…
Como queda claro cuando Ernesto regresa en bici a la Estanzuela y ve la canción que le enseñó su abuela: Hermosa como la luna y brillante como las estrellas. Un inefable recuerdo de niñez, lo deja ver el guión (14). Cuando Ernesto empezó a entender las cosas de los mayores fue cuando a su vez entendió que había empezado a dejar de ser chico. A lo mejor vine para recordar mejor lo que pasó aquel invierno, relata. Me gustaría conocer tu versión. Yo conozco apenas parte de la historia. Él cree que a lo mejor vino porque se le estaban borrando sus recuerdos de Luciana: No se puede ser tan imbécil, reconoce. Y, claro, se tiene que ser un boludo para olvidar lo inolvidable. Hay cosas de las que uno no puede olvidarse. No tiene que olvidarse. Aunque duela. Viene la carrera de Ernie con Dumas contra el tren, por cruzar primero en la carrilera; al final sabe que Hans-Mayer anda por EE. UU, en Texas. En cuanto volvieron a Bs. Aires, Ana, halló un laburo en un hospital. El filme/ciclo se cierra.
Ella trabaja mucho y se ven poco, dice Ernesto no tanto por la guita pues él también trabaja y más o menos se las arreglan. La madre trabaja mucho porque no quiere tener tiempo para pensar: claro, por la ausencia del esposo y padre. Todavía le cuesta creer que vos no estés, recuerda Ernesto con saudade, incluso con melancolía. Ana habla resentida sobre Mario como si el infarto fuera obra suya. A Ernesto a veces también le da bronca por no tener a su padre al lado para poder hablar con él. Como a todos les pasa: bueno, al menos cuando son los padres los que se van primero. Muy distinto a cuando los hijos parten primero: quizás la única bronca que cualquier padre podría justificar. A veces nos hacés mucha falta, Viejo, señala sobre Mario. Tras su muerte, él y Ana liquidaron lo poco que tenían y se fueron a Bs. Aires. Cosa jodida es estar tres personas juntas y de pronto sólo dos, parece decir Mario (15); y es cierto porque entonces quien desaparece deviene una metáfora involuntaria de la muerte.
En conclusión, Un lugar en el mundo es un filme no sólo romántico sino también social y político y romántico en tanto político, por lo ya dicho. Ernesto acabó primaria en un colegio que también tenía secundaria, como su padre quería. Las piedras aún las conserva, pero no le dio por ahí, sino por la medicina. El tercer año, se presentó a una beca y la obtuvo. Se va a España, no sabe muy bien qué hará cuando se termine la beca. Piensa buscar trabajo en Europa o volver a Bs. Aires. Me gustaría que me dijeras cómo hace uno para saber cuál es su lugar. A esta altura, eso ya no importa pues Ernesto, por su amor a Luciana y la ruptura con ella y, desde luego, por la ausencia del padre como por las situaciones y los avatares, sabe que c/u es arquitecto de su propio destino, y nadie manda sobre otro: bueno, salvo cuando es el capital el que decide por los demás, como en el caso de Valle Bermejo. Es el fuerte el que mangonea al débil e impide que la oda al idealismo sea real y lo mismo el retorno a la utopía.
A Valentina, hoy 14.jul.2026, el vigésimo aniversario de su ida, un hecho que no olvido pero menos entiendo.
A Santiago y Valentina, y Carito, M. del Rosario y Marthica, con quienes hay cosas que jamás podría olvidar, ni porque me lo propusiera o las dejara al garete, en caso de que eso fuera posible…
Notas, enlaces y bibliografía:
(1) José Sacristán (88 años), cuya mujer actual es Leonor Benedetto, la monja Nelda en Un lugar…
(2)https://hectorucsar.wordpress.com/wp-content/uploads/2012/12/gutierrez-gustavo-teologia-de-la-liberacion-perspectiva.pdf
(3) https://rebelion.org/una-inquietante-mudez-entre-muertos-torturados-y-desaparecidos/
(4) https://www.conlosojosabiertos.com/adolfo-aristarain-el-clasico/
(5) Aristarain se hizo, además, ciudadano español en 2003.
(6) https://rebelion.org/una-inquietante-mudez-entre-muertos-torturados-y-desaparecidos/
(7)https://hacerselacritica.com/dossier-adolfo-aristarain-8-la-ley-de-la-frontera-al-oeste-del-paraiso-por-eduardo-rojas/
(8) https://www.calameo.com/read/00740937569c9ac5e4bec
(9) https://es.scribd.com/doc/39141643/Guion-Un-Lugar-en-El-Mundo
(10) https://www.mundifrases.com/s-pelicula/un-lugar-en-el-mundo/
(11) https://rebelion.org/el-presidente-que-no-es-ni-nunca-debio-ser/
(12) Y así logra ese lujo de ganar al menos una batalla.
(13) Como empieza a verse en Colombia con la imposición del candidato ilegítimo y jamás presidente.
(14) Ibidem, Nota 9.
(15) Cosa que no va gratis si recuerdo la muerte de Blanquita, querida madre de Marthica y mi suegra.
FICHA TÉCNICA: Título original: Un lugar en el mundo. País: Argentina. Año: 1992. Gén.: Drama. For.: 35 mm; color; 120 min. Dir.: Adolfo Aristarain. Guión: A. A. / Alberto Lecchi / Kathy Saavedra. Prod.: A. A. / Adolfo Papaleo. Fot.: Ricardo DeAngelis. Mon.: Eduardo López. Mús.: Emilio Kauderer. Int.: Mario Dominici (F. Luppi); Hans (J. Sacristán); Ana (Cecilia Roth); Nelda (Leonor Benedetto); Andrada (Rodolfo Ranni); Zamora (Hugo Arana); Ernesto (Gastón Batyi); Luciana (Lorena del Río); Juan (Mario Alarcón). Dist.: Películas Trasmundo. Fecha de estreno: 9.abr.1992. Premios: Fue nominada al Oscar a Mejor Película Internacional, por Uruguay, pero fue declarada inelegible por no haber ejercido un control artístico suficiente sobre el filme. Como inelegible es Abelardo, por otras razones…
Enlace del filme: https://ok.ru/video/8029648128754
Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de literatura, cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, ante todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Escritor de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine; el 2°, Músicos del Brasil, en dic./2025; y el 3°, Ocho minutos y otros cuentos, el 14.abr.2026 (Calaméo). Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con L. E. Soares, en tales medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria La Fábrica de Sueños. E-mail: [email protected]
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